Nacional. 
 Crisis posdeclaracionales     
 
 Gaceta Ilustrada.    09/03/1975.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

CRISIS POSTDECLARACIONES

La impresión de que la dimisión del ministro de Trabajo, don Li-cinio de la Fuente, es sólo uno de los cambios que se pueden producir en el gabinete del presidente Arias ha tenido alzas y bajas en los últimos días, los rumores de carteras que cambiarían de titular han dejado de tener fuerza en cuanto los periódicos han publicado con pelos y señales todo aquello que, hasta ahora, venía siendo motivo de tensas llamadas telefónicas de carácter confidencial. Aunque el Presidente dijo en la rueda de Prensa televisada que hacía tiempo que el señor De la Fuente quería dejar su cargo, nadie duda de que existieron efectivamente discrepancias entre diversos ministros en relación con varios asuntos —entre ellos la regulación de la huelga— que dependían del Ministerio de Trabajo. Los comentarlos señalan que puede haber pronto no sólo dimisiones, sino también algún cese.

LISTAS. — Al cierre de este número de «G.i» se daba como seguro que don Fernando Suárez sería el sucesor en el departamento de Trabajo, aunque otros insinuaban que, de ser más extensa la crisis, el señor Suárez podría ocupar la Secretaría General del Movimiento y en ese caso el señor Utrera Molina se encargaría del Ministerio de Trabajo. Las «listas» han sido en esta ocasión mucho más diversas que en otras oportunidades, y los periódicos podían publicar algunos nombres que «irían» a los ministerios vacantes. Don Rodolfo Martín Villa, don Santiago Pardo Canalís, don Leopoldo Calvo Sotelo, don Juan Miguel Villar Mir, don Juan Manuel Fanjul, don Landelino Lavilla y don Fernando Herrero Tejedor se citaban profusamente como «ministrables», pero lo único seguro es que el señor De la Fuente de despidió del Gobierno en el Consejo de Ministros adelantado al jueves, 27 de febrero, y pidió a sus compañeros de Gabinete que su dimisión y las causas que la motivaron no empañen una amistad que yo deseo de corazón mantener. La cuestión, para la mayoría de los expertos, es averiguar qué «color» tendrá el posible nuevo Gobierno, después de desmenuzar una por una las respuestas del señor Arias a los periodistas.

SIN RESPUESTA. — Aunque el Presidente negó que una de las causas de la dimisión del señor De la Fuente fuera la disconformidad en el sentido de que el Ministerio de Hacienda controlara los gastos e ingresos de la Seguridad Social, algunos insisten en que efectivamente hubo alguna discusión entre el ya ex ministro y el señor Cabello de Alba, ministro de Hacienda, la Prensa elogia en general la prolongada actuación política del señor De la Fuente con la misma unanimidad con que expresa aprobación pero no entusiasmo hacia las declaraciones del señor Arias. ...Se le preguntó al presidente —escribe «Ya», de Madrid, en un editorial— sí la apertura realizada bastará; si la sociedad española no va por delante de ella, y a esto el presidente no contestó. Comprendemos las razones de prudencia que pudieran aconsejárselo; pero nosotros nos permitimos opinar que, a nuestro juicio, la distancia entre el desarrollo de nuestra sociedad y las soluciones que se le ofrecen no sólo es- grande, sino que aumenta alarmantemente mientras tales soluciones sigan en el papel. Pero eso no justifica que no se esté ¡unto al Gobierno para hacer aquello que se propone hacer.

Posteriormente, el mismo editorial subraya: Es posible que sus declaraciones hayan decepcionado en ciertos sectores más inquietos y politizados. Han sido las declaraciones propias de un gobernante bienintencionado que lucha con notorias dificultades para llevar adelante un programa mínimo, pero que, hoy por hoy, nos parece el único posible (ver en este número la «Opinión personal» de Pedro Calvo Hernando). Cualquiera que sea el número de renovaciones ministeriales, para algunos es posible que se produzca una serie de dimisiones solidarias, al estilo de las que tuvieron lugar tras el cese y dimisión, respectivamente, de los señores Cabanillas y Barrera.

 

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