Universidad. 
 La hora de los encierros     
 
 Gaceta Ilustrada.    09/03/1975.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

UNIVERSIDAD

LA HORA DE LOS ENCIERROS

Se siente en la obligación de declarar: (...) que por lo que se refiere a la Facultad de Derecho de la Complutense, la anormalidad académica viene provocada fundamentalmente por la reiterada e injustificada presencia y actuación de las Fuerzas de Policía Armada y de funcionarios de la Brigada de Investigación Social, atribuyéndose facultades no consentidas por la ley respecto al cierre del Centro. Que la actuación de las Fuerzas de Policía ha culminado con la violenta expulsión de estudiantes, profesores y personal no docente, realizada en los días 20 y 21 con absoluto desprecio de la autoridad académica, llegándose, incluso, a entrar en Jas dependencias del Decanato, y en el propio despacho del Decano, con las defensas desenvainadas, para expulsar a los profesores, que se encontraban reunidos con él...

La protesta de la Junta de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense era de tal contundencia que las agencias de noticias se resistían a creerla cierta y, desde el viernes 21 de febrero en que fue redactada y facilitada, sólo el miércoles siguiente fue publicada por «ABC», recibida a través de Pyresa. Otros periódicos no se atrevieron a publicarla. Sin embargo, las páginas dedicadas a temas universitarios aparecían repletas de noticias conflictivas.

ENCIERROS. — Más de seiscientos estudiantes en Barcelona y unos cuatrocientos en Madrid se encerraron voluntariamente —los primeros en el seminario conciliar y los segundos en la Catedral de San Isidro— en señal de protesta por la política del Ministerio de Educación y Ciencia en general y por «I cierre de las Facultades de Valladolid en particular. Instaban al ministro a emprender el diálogo, pero el diálogo más frecuente de los universitarios se realiza no muy cordial-mente con la Policía. Las actividades estudiantiles vienen siendo explicadas más por la Dirección General de Seguridad que por los portavoces ministeriales.

Mientras éstos anunciaban que la ¡ornada de lucha ha constituido un nuevo fracaso para quienes la preconizaban, la D.G.S. era más explícita: todos los encerrados fueron conducidos a las dependencias de Seguridad y dos horas después fueron puestos en libertad todos menos cincuenta y dos. La «guerra de las notas» sigue activa y mientras la secretaría del cardenal Tarancón informaba que ni el cardenal ni sus vicarios habían dado autorización a la fuerza pública para entrar en el templo, la Policía afirmaba que obtuvo permiso del presidente accidental del Cabildo, dado que el arzobispo de Madrid se encontraba ausente.

Los estudiantes se encierran, a las Universidades las cierran y los padres de los alumnos vallisoletanos elevan un recurso contra el cierre de sus cuatro Facultades en el que dicen: EI articulo 32 del Reglamento de Disciplina Académica sólo prevé la posibilidad de clausurar centros, no de cancelar cursos, y: lo que en ningún modo existió en la Universidad de Valladolid, al menos con carácter general, fue la alteración del orden académico. La cancelación del curso rebasa las facultadas otorgadas al ministro —dicen— y suplican la anulación de la orden. Sin embargo, el director general de Universidades dijo ante representantes de la Universidad de Murcia: El cierre de Valladolid es un tema doloroso, pero definitivamente concluido.

BENEVOLENCIA. — Desde el día 8 de febrero, en que se dispuso el cierre de Valladolid, siete Universidades más han sido apercibidas de la posibilidad de las ´máximas sanciones si no se normaliza la vida académica. ¿Es posible que la anormalidad sea debida exclusivamente a la acción de grupos subversivos? Para muchos estudiantes y no pocos profesores, no, y resulta grave que se pretenda reducir a un problema de orden público el gran problema global de la Universidad española, ios procuradores representantes del distrito de Valladolid se reunieron en las Cortes y redactaron una petición de benevolencia y flexibilidad, pero parece que una gran masa de estudiantes no desea benevolencia sino la reforma y puesta al día de mañana de la enseñanza universitaria. ¿Quién va a contribuir decisivamente a resolver los defectos y los atascos de nuestra Universidad si no son las Juntas de Gobierno?, se pregunta en un editorial «La Vanguardia», de Barcelona. Algunas Juntas ya han ofrecido su colaboración y su protesta.

 

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