Gravísimo atentado     
 
 ABC.    03/10/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Gravísimo atentada

El atentado que ha sufrido el destructor «Marqués de la Ensenada» en el puerto de Santander, reivindicado por ETA, no necesita ningún calificativo que subraye su enorme gravedad. No nos referimos a la gravedad de los daños sufridos por el navio, ya que afortunadamente no hay víctimas, sino a la gravedad del hecho. Se trata de un ataque directo, de un acto de sabotaje contra una unidad de la Armada española.

Ante una agresión de esta naturaleza ´nada importan, en definitiva, las circunstancias. Es igual que la carga explosiva no estuviera directamente aplicada al casco y haya explotado desde el muelle. Y da lo mismo que tenga mayor o menor magnitud el boquete abierto en el costado del destructor. Lo único importante, lo único que subleva nuestra conciencia cívica, lo único que justifica el estremecimiento público que la noticia deí atentado ha producido, es la evidencia de que el terrorismo prosigue y de que, además, no se detiene ni siquiera ante el extraordinario desafío que significa el ataque a un navio de guerra.

El destructor «Marqués de la Ensenada» estaba adscrito a las operaciones de vigilancia que se desarrollan para impedir, en cuanto sea posible, el paso de los terroristas etarras de España a Francia, y viceversa; operaciones denominadas, en ese metalenguaje tecnocrático del que no nos acabamos de librar, «impermeabilización de fronteras». Y, naturalmente, el terrorismo ha realizado su ataque contra una unidad nava], el destructor «Marqués de la Ensenada», dedicada a obstaculizar o impedir sus movimientos.

El evidente laconismo con el que se refiere la Constitución a las Fuerzas Armadas —entre las que se cuenta la Armada— nos cierra toda vía de comentario que no se reduzca a expresar la esperanza en una acción gubernamental que sea adecuada, en sus posibles desarrollos, a la réplica que debe darse a una acción terrorista de tamaña gravedad.

Si en alguna ocasión nos parecen dignos de apoyo los acuerdos parlamentarios que conducen, pese a la debida pluralidad democrática, a la unanimidad entre Gobierno y oposición -entendida ésta como comprensiva de todos los demás partidos— es precisamente en la lucha contra el -terrorismo en cualquiera de sus manifestaciones. Y sobra todo, por supuesto, cuando el terrorismo se lanza al ataque de las Fuerzas Armadas, cuya misión es «garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional».

La dotación del destructor «Marqués de la Ensenada» es de más de 3OO hombres. El ataque terrorista ha podido ocasionar una impresionante lista de víctimas. Ha podido producir una «masacre». Aunque no haya sido así, no es disimulable, ni paliable, su enorme gravedad. Este es el dato cierto que nos preocupa, nos alerta, nos conmueve y nos estremece.

 

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