Autor: Suárez Alba, Alberto. 
 En protesta por el duro ataque de Garaicoechea a los pactos autonómicos. 
 El grupo de UCD abandonó ayer el Pleno del Parlamento de Vitoria     
 
 ABC.    09/10/1981.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

En protesta por el duro ataque de Garaicoechea a los pactos autonómicos

El grupo de UCD abandonó ayer el Pleno del Parlamento de Vitoria

VITORIA. (Alberto Suárez Alba, corresponsal). «Abandonamos...», dijo Jesús María Viana a las siete menos cuarto de la tarde de ayer, desde la tribuna de oradores del Parlamento vasco. Y, acto seguido, la media docena de diputados centristas en la Cámara autónoma recogieron sus carteras y marcharon con toda decisión del salón de plenos, en el que se celebraba, a iniciativa del Gabinete Garaicoechea, un debate sobre la LOARA y los pactos autonómicos que al presidente de UCD del País Vasco le pareció que se había convertido en una especie de «tribunal de justicia» contra la oposición.

En declaraciones inmediatas, ya fuera de la Cámara, Viana opinó que su actitud no le parecía «excesiva», y que, después de intentar racionalizar el tema al máximo, de realizar esfuerzos hasta el límite, el grupo parlamentario centrista en Euskadi había decidido abandonar. La medida no afectará a la totalidad de sus actividades en el Parlamento autónomo, ya que los diputados de UCD continuarán asistiendo a las labores en comisiones, así como a los plenos, dijo Viana, «en los que sean debatidos los problemas del País Vasco, pero en los que na se juzgue lo que se hace en Madrid».

Como un torrente, el presidente de UCD vasca afirmó que su iniciativa de marcharse del Parlamento ya tuvo, en cierta medida, un precedente,. y protagonizado por los propios parlamentarios del PNV, en el Congreso de los Diputados. «No volveremos mientras los nacionalistas sigan utilizando el Parlamento como un tribunal de justicia.

«El Gobierno vasco —agregó- tiene la obligación de explicar lo que hace con los poderes que ostenta, y el Parlamento no está para juzgar a la oposición, sino al Gobierno. El PNV ha creado una intoxicación en el País Vasco a base de decir que estamos destrozando nosotros el país.

No nos tiene nunca en cuenta, a la hora de constituir comisiones mixtas, pero después se quejan de lo que les afecta a escala nacional. Si se nos quiere juzgar aquí, desde luego, no volverán a contar con nuestra presencia.»

Acusó Viana de responsabilidad al ejecutivo autónomo, «al querer poner un marco en nuestros límites, olvidándonos del resto de la nación». Dijo que su decisión —verdadera «bomba» en el ambiente de la Cámara de Vitoria ayer tarde— no había sido consultada en absoluto con Madrid, y que el grupo parlamentario la había adoptado a la vista de por qué derroteros marchaba la sesión plenaria. «El Gobierno —añadió— hace aquí lo que quiere, y se dedica, encima, a enjuiciar a la oposición.» E insistió en que el Estatuto de autonomía no es la Constitución, sino que emana de ella; y afirmó que la Constitución «prevalecerá siempre».

Comentó a los periodistas seguidamente que, cuando se consiguió el Estatuto, los centristas vascos pensaron que se había llegado al tejado del edificio, mientras que los nacionalistas estimaron que se estaba sólo al comienzo de la escalera.

Asimismo, el líder centrista vasco rechazó la posibilidad de que la decisión de su grupo parlamentario constituyera una maniobra para dejar solo al Partido Socialista de Euskadi en la defensa de los pactos autonómicos:,«Teníamos preparada,´ artículo por artículo, la respuesta.

Mi compañero Alfredo Marco tenía en las manos veintiún folios con argumentaciones. Pero no se trata de eso. Sencillamente, nuestra presencia en este Pleno constituiría un flaco favor al principio de la democracia.»

Ya en su primera intervención ante la Cámara, a primera hora de la tarde, el señor Viana se había mostrado en desacuerdo con el Pleno monográfico sobre los pactos UCD-PSOE y la LOAPA. Había dicho que aquél no prestigia a la institución parlamentaria regional, añadiendo que la única estrategia aplicada por el PNV «es la de tensionar permanentemente y presentar al Gobierno de España como el "coco" del pueblo vasco».

«Sólo hay un producto —agregó— que, con hábil demagogia, se vende con absoluta facilidad, y es el de que Madrid es el enemigó.» El portavoz centrista afirmó también que «aún sin ser nacionalistas y no soñar con tierras prometidas que no existen, UCD vasca defenderá sin ambigüedades de ninguna clase todo cuanto en el Estatuto de autonomía está escrito con claridad suficiente».

GARAICOECHEA: «ESTE NO ES NUESTRO ESTATUTO»

El «lendakari» Garaicoechea había con^ cluido por la mañana su ampliación a la comunicación de su Gobierno al Parlamento autónomo sobre los pactos UCD-PSOE y la LOAPA con estas palabras: «Señoras y señores diputados: éste no es nuestro Estatuto, que nos lo están cambiando.»

El presidente del Gabinete regional insistió en sus archirrepetidas tesis y dejó constancia en la Cámara de la determinación de su Gobierno en el sentido de «emplear todos los medios legítimos a su alcance para evitar la aplicación de los pactos autonómicos».

El debate extraordinario presentó la formación de dos bloques claramente separados: por una parte, bs socialistas y los centristas vascos, cuyos homónimos de Madrid firmaron el pacto el último día de julio. Y, por la otra, el frente, provisionalmente, formado por el PNV —mayoritario en la Cámara autónoma— y los diputados de Euskadiko Ezkerra, cuyo apoyo fue conseguido hace tres días, de una forma muy trabajosa, por los consejeros de Economía y Trabajo.

Mientras la coalición EE se mostraba dispuesta a «defender el Estatuto y las mayores cotas de autogobierno», UCD vasca y el Partido Socialista de Euskadi estaban decididos a «entrar a fondo en el debate, con todas las consecuencias». El socialista García Damborenea concretaba más: «Vamos a atacar al PNV, porque consideramos que están haciendo una comedia que ni ellos mismos se la creen.»

Acusó Garaicoechea a los firmantes de los pactos de haberlos gestado en un despacho de Madrid y por quienes «controlan las Cortes Generales, pero en el Parlamento vasco apenas constituyen el 25 por 100 de la representación de su pueblo». Comentó seguidamente que nadie puede negar que el Estatuto de autonomía de Euskadi fue un auténtico pacto negociado entre la representación vasca y los máximos responsables del Estado;

 

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