Autor: Gutiérrez, José Luis. 
   Las treguas     
 
 Diario 16.    15/10/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

José Luis Gutiérrez

Los treguas

HABLABA yo, lectores, hace unos días, de la «tregua gallega» firmada entre las distintas familias centristas, que han cesado, como por arte de magia, con sus contenciosos interiores ante la comparecencia a las urnas del pueblo gallego. Está visto que los procesos electorales son un bálsamo milagroso para sujetar revoltosos.

De todas formas, se prevé aun un largo periodo de paz en el interior de UCD, al aparecer dos nuevos elementos de tregua, además de las elecciones gallegas. Por una parte, el debate del ingreso de España en la OTAN que mantendrá el apaciguamiento, y las discusiones parlamentarias en torno a los Presupuestos Generales del Estado.

Además de esto, las elecciones gallegas han servido para alejar, al menos momentáneamente, el riesgo de desnaturalizar el centro con la operación de «mayoría natural» que propugna Fraga. Porque los numerosos mítines, encuentros y declaraciones, de centristas y fraguistas —ya habrá qué hablar de «fraguistas», en lugar de «aliancistas» dado el maoísmo propagandístico y el culto a la personalidad que parece rodear a don Manuel— han provocado tal cantidad de colisiones entre UCD y AP, que parecen haber vuelto los buenos tiempos del feroz y encarnizado antagonismo Suárez-Fraga. Con lo cual, todos contentos, una vez alejado el peligro de la dichosa «derechización de UCD».

Y, queda, larvado, el problema del reajuste del partido, que necesariamente tendrá que reverdecer una vez superados estos elementos de tregua de los que hablaba.

Leopoldo dispondrá entonces de un arma temible, en un partido tan poderosamente tributario del Ejecutivo: la crisis de Gobierno, que además es el territorio en el que mejor se mueve el presidente. La posibilidad de realizar una «crisis política», y proyectarla sobre la situación interior de UCD, puede ser ese primer paso para que el partido disponga en sus cargos de una representación proporcional a las «tuerzas reales» que la inspiran. Todo dependerá de los resultados de Galicia, en contra de la graciosa eboutade» de Rodríguez Sahagún que ha llegado a decir que bajo ningún concepto se pueden extrapolar los resultados de Galicia al resto del país.

ME llama Ramón Larrauri. ex cura vasco que fue el párroco de la iglesia de Francfurt donde predicaba el entonces jesuíta Arzallus -que se llama parroquia de Todos los Santos, «Allerheiligen»— y amigo íntimo del presidente del PNV. Y me dice que a Xabier no le llamaban El Fascista, sino El Nazi, pero que se lo llamaban «con cariño», porque los obreros le adoraban. Lo de El Nazi era por su «nacionalismo».

Hombre, yo espero que a Xabier no le moleste la exhumación de estos recuerdos de juventud, entre otras cosas porgúeme gustaría charlar con él uno de estos días. Pero es que el asunta éste tiene difícil solución. Hasta que a Arzallus y algún otro correligionario del PNV no se le vayan de la cabeza esas mamarrachadas sabinianas del cráneo dolicocéfalo y las mandíbulas prognáticas, emblemas antropológicos de la noble raza vasca, -frente al gesto enclenque y rufianesco de andaluces y extremeños, no llegaremos a ninguna parte. Hasta que Arzallus no empiece a preocuparse de los problemas de Santa María del Páramo (León), pongamos por caso, la cuestión vasca seguirá como hasta ahora.

ya se ventean las elecciones, lectores, porque el * 83, como quien dice, está a la vuelta de la esquina. Toda la clase política madruga para ocupar los mejores puestos al sol en la medina electoral.

Así, Acción Ciudadana Liberal, el grupito de amigos de Areitza y Sénillosa, actualmente coaligados parlamentariamente con Alianza Popular y Osorio en el grupo Coalición Democrática, se lanzará al ruedo en un intento de formar o resucitar el partido.

Según dicen, ya cuentan con representantes y fuerzas en 25 provincias, con personas agrupadas en torno a su actual líder, Antonio de Sénillosa, porque Areilza parece preferir su brillante cargo de presidente del Consejo de Europa, y mantenerse esta vez al margen de la liza electoral... o ingresar en UCD, quizá...

 

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