Autor: García-Pita Pemán, Daniel. 
   No sólo una unión parlamentaria     
 
 Ya.    28/06/1977.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 8. 

NO SOLO UNA UNION PARLAMENTARIA

El triunfo alcanzado por la UCD en las pasadas elecciones generales convierte en

cuestión de interés político preferente, junto a la constitución del nuevo

Gobierno, la configuración-parlamentaria y extraparlamentariade la UCD. Se

trata, a mi Juicio, de dos temas de enorme Importancia, ninguno de los cuales

puede ser resuelto con olvido del otro.

Por lo que a la formación del Gobierno se refiere parece existir consenso

unánime en que se trate de un Gabinete monocolor .UCD. La ratificación de

confianza-formalmente aconstitucional-del Rey en el líder de la UCD, don Adolfo

Suarez, y la posición de mayoría efectiva de esta coalición en las cámaras por

la distribución de escaños entre los partidos a su izquierda y su derecha

permiten considerar, de una parte, que e1 principio basico del parlamentarismo

se entiende ya aplicable en nuestro país, y de otra, que el respaldo directo al

nuevo Gobierno vendrá dado en las Cortes por la UCD.

Para que la situación de mayoría efectiva de la UCD quede validamente,

articulada basta, desde luego, con que los grupos y personas independientes que

la integran formalicen una unión parlamentaria vigente durante la legislatura.

Ahora bien, pienso que la cons

titución de esta unión parlamentaria, que serviría para garantizar la

estabilidad del nuevo Gobierno, no resolvería satisfactoriamente por si sola la

segunda de las cuestiones que más arriba planteaba. Y no la resolvería porque

limitar la configuración de la UCD a una pura unión parlamentaria sería

desconocer el verdadero sentido de los resultados electorales del 15 de junio y,

lo que es más grave, defraudarla los deseos que subyacen a los votos otorgados,

mayoritariamente, a la UCD.

LOS diversos grupos de estirpe centrista que se integraron en la UCD formaban

basta entonces una constelación brillante, pero difusa, de prohombres y de

intuiciones ideológicas, recubiertas en algunos caaos por el manto abstracto de

la homologación europea. Sólo el empleo de una ficción-necesaria, desde luego,

en aquellos momentos-permitía hablar de partidos, de comités políticos, de

congresos y de bases. La única excepción la constituía el Partido Popular, cuya

intuición fue, precisamente, la de corporeizar algunas de aquellas ficciones en

un auténtico partido; un partido Incipiente, pero con un principio real de

cuadros, de organización y de programa, que se puso de manifiesto en la campaña

electoral. Como superaciones sucesivas de la idea Inicial del Partido Popular

surgió primero el Centro Democrático, y finalmente la UCDr cristalizada en torno

al presidente Suárez y beneficiada, justo es reconocerlo, de la imagen aportada

por socialdemócratas, liberales y democrístianos de prestigio.

LO cierto es que, fuera cual fuera el futuro que aguardaba a cada uno de los

grupos

centristas por si solo, ha sido su comparecencia en torno a un líder y bajo la

apariencia termal de un partido unitario lo que ha hecho posible su triunfo

electoral. Si no, véase lo que le ha sucedido, por ejemplo, al sector

democristíano del señor Ruiz-Giménez, a pesar de que su prestigio personal era,

por lo menos, igual que el de los prohombres de la UCD: su profundidad y

coherencia Ideológica, posiblemente superior, y su padrinazgo europeo

Inigualable. Y es que a pesar de las apariencias de realidad con que en política

se presentan las ficciones, el electorado prefiere casi siempre comprar realidad

tangible. El voto español ha sido doblemente cualificado: en favor de una opción

determinada de entender la convivencia y en favor de un esquema que concentre en

dos, básicamente, las opciones elegibles en el futuro.

ES decir, la votación masiva al PSOE y a la UCD expresa un deseo de cambio a la

democracia, pero según el esquema de centro compartido -posición socialista y

posición conservadora-que da esa envidiable estabilidad a las democracias

occidentales que lo han implantado. Ignorar este hecho y no aprovechar la

ocasión de apuntalar en nuestro país un régimen esencialmente bipartidista con

la constitución de un partido unitario de la UCD seria, por ello, un grave

error. Lógicamente esta constitución requiere unos estudios previos en

profundidad, pero estos estudios han de hacerse con la rapidez que exige la

inminencia de las elecciones municipales.

OPONERSE a la creación de un partido fuerte centro, dando a entender que un

pudor, reminiscencia de las épocas de oposición franquista, aconseja separarse

del líder en el poder, o un temor al excesivo protagonismo del señor Suarez,

implica desconocer que loa grandes partidos nacen siempre bajo la égida de un

líder y que los mecanismos democráticos del partido se encargan de sustituirlo

tan pronto resulta necesario; alegar la necesidad de preservar incontaminada la

ideología peculiar de cada grupo supone atribuir a esa Ideología un dogmatismo

Impropio de su sedicente carácter moderno y europeo; anticipar incapacidades o

falta de deseo de los "partenaires" para llevar a cabo determinados puntos del

programa común electoral se compadece mal con la aceptación previa de la

compañía, e incluso del aval de esos "partenaires" en las listas de la

coalición; reclamar garantías de que se van a ocupar en el futuro parcelas

concretas de poder en el nuevo partido supone un desprecio al sentido

democrático que debe inspirar su funcionamiento si. dignamente, se quiere que

represente a un sector mayoritarlo de la realidad sociológica española.

OJALA que asi lo entiendan todos los prohombres de la UCD.

Daniel GARCÍA PITA PEMAN

 

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