Autor: Muguerza, J. R.. 
 "Dos señores apretaron un botón y han matado a mi papá", avisó una de las hijas. 
 Armero vizcaíno, gravísimamente herido en atentado cuando abría su tienda     
 
 ABC.    27/11/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

VIERNES 27-11-81

NACIONAL

«Dos señores apretaron un botón y han matado a mi papá», avisó una de las hijas

Armero vizcaíno, gravísimamente herido en atentado cuando abría su tienda

BILBAO (J. R. Muguerza, corresponsal). Manuel Hernández Seisdedos, natural de Bilbao, de treinta y seis años de edad, vecino de Guecho y propietario de la armería M-2, de Las Arenas, resultó gravemente herido de un tiro en la sien, efectuado ayer por dos individuos que le esperaban junto a la puerta del comercio.

El hecho se produjo a las nueve de la mañana, cuando la víctima se disponía a abrir el establecimiento en presencia de sus dos hijas, de seis y siete años de edad. El comando, al parecer formado por cuatro jóvenes, utilizó un coche robado a punta de pistola. Según personas allegadas a Manuel Hernández, éste había sido amenazado por tener vinculaciones comerciales con miembros de las Fuerzas de Seguridad.

Según declaración de las propias hijas de la víctima, testigos excepcionales de los hechos, el atentado se produjo a las nueve de la mañana. A esa hora, y como es habitual en él, Manuel Hernández Seisdedos estacionaba su vehículo frente al número 9 de la calle Amistad, donde se encuentra la armería M-2. Del Seat «Ritmo», matrícula C-8601-P, además del armero, descendieron sus dos hijas, de seis y siete años.

Habitualmente las dos menores acompañan a su padre hasta la tienda, a la espera de que llegue la dependiente para ir al colegio.

Manuel Hernández observó, junto a la puerta del comercio, a dos jóvenes con zamarras, quienes le preguntaron si iba a abrir ia tienda. El armero, confiado en que se trataba de clientes, no dio importancia a los desconocidos. Por este motivo posiblemente no hizo -ademán de utilizar la pistola del calibre 9 corto que normalmente lleva.

Una vez en el interior de la armería y, al parecer, sin mediar palabra, uno de los jóvenes esgrimió una pistola y disparó a quemarropa contra la cabeza del comerciante. Manuel Hernández cayó gravemente herido al suelo. El proyectil, que provocó orificio de entrada en la sien, se alojó en su cabeza. Segundos después de producirse el atentado los dos jóvenes, uno de los cuales había permanecido expectante junto a la puerta, huyeron a pie en dirección al puente colgante.

AMENAZADO. Mientras tanto, las hijas del comerciante salieron asustadas de la tienda, dirigiéndose a un estanco situado frente a la armería y cuyos propietarios tienen gran amistad con la familia Hernández. «Han entrado dos señores, han apretado un botón y han matado a papá.» Con estas palabras una de las hijas explicaba lo ocurrido momentos antes a su padre. Hacia las nueve y media de la mañana, una patrulla municipal recogía al herido y lo trasladaba al Hospital Civil de Basurto, donde fue intervenido, y a media tarde luchaba aún entre la vida y la muerte. Dentro de la armería fue recogido un casquillo marca FN 9 milímetros Parabellum.

Manuel Hernández Seisdedos, nacido en Bilbao, casado, dos hijas, treinta y seis años de edad y vecino de Guecho, de carácter extravertido, es persona muy conocida en Guecho, y principalmente por los aficionados a la caza. Según allegados al armero, Manuel Hernández había recibido amenazas por sus vinculaciones meramente comerciales con funcionarios de Policía y guardias civiles, a quienes, como a cualquier otro cliente, había vendido material.

Según fuentes policiales, los autores del atentado perpetrado en Las Arenas pueden ser los mismos que, a las ocho y cuarto de la mañana, habían protagonizado un robo de coche a punta de pistola en la localidad de Portugalete, al otro lado de la ría. Se produjo cuando José Roque López se disponía a coger su coche, un Renault 12 matrícula Bilbao 4064-Y, de color verde.

Dos individuos armados con pistola le obligaron a trasladarse hasta el cementerio municipal, allí fue introducido en el maletero del auto. Tras darle varias vueltas y permanecer un rato parado el coche el secuestrado fue abandonado hacia las nueve y veinte

 

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