Autor: Ydoyaga, Juan Manuel. 
 Aseguró que está loco y que había sido un infiltrado en el Ejército. 
 Costernación por las declaraciones de un capitán de la Policía vasca     
 
 Diario 16.    05/12/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

aseguró aue está loco v aue había sido un infiltrado en el Ejercito

Consternación por las declaraciones de un capítán de la Policía vasca

Las incoherentes declaraciones de uno de los nuevos mandos de la Policía autónoma vasca, el capitán de Aviación Iñaki Urruticoechea, al semanario «Punto y Hora», han causado auténtico estupor a las autoridades nacionales v del País Vasco, así como a la opinión pública por lo aventurado de sus manifestaciones, así como la confesión del propio capitán de que «yo tengo ya un certificado de loco; ya puedo decir lo que quiera, que tengo certificado de loco...»

Bilbao:

Juan Manuel YDOYAGA,

Corresponsal

Bilbao — El nuevo mando de la Policía autónoma vasca, capitán Iñaki Urruticoechea, declaró, entre otras cosas, al semanario «Punto y Hora» que conocía a Argala, y de seguir allí, seguro que hubiera acabado en ETA.

El capitán Urruticoechea señaló que «el auténtico Ejército es el de la guerrilla, el ideal es el Ejército suizo», y que se considera un infiltrado en el Ejército.

Después de esbozar una extraña teoría sobre «la guerra psicológica» y un análisis sobre la actuación de la Policía autónoma, «donde sólo quiero locos», el capitán Urríticoechea concluye con apreciaciones despectivas sobre el Mando Unificado para la Lucha Antiterrorista.

Tras la publicación de las sorprendentes declaraciones se anunciaba ayer en Bilbao que un informe del Gobierno central, que ha trascendido después de aparecer en el «Boletín Oficial» el nombramiento del capitán Urríticoechea, le califica de «no apto temporal desde septiembre de 1980, fecha en que los médicos le apreciaron brote psíquico delirante».

Intentó robar

Este diagnóstico médico fue apreciado después de un incidente registrado el 20 de junio de 1980 cuando el capitán Urríticoechea intentó apoderar se indebidamente de un avión en la base aérea de Alcantarilla (Murcia), acompañado de cinco sol dados a los que engañó, señalando que debían dirigirse a Canarias para evitar un sabotaje en aquel archipiélago.

«A las siete de la tarde de aquel día se dirigió en su automóvil a la referida base aérea. Dada su condición de capitán le fue permitida su entrada en la base. Iba acompañado de cinco soldados, con cuya ayuda violentó la puerta de un avión e intentó ponerlo en marcha.

En aquel momento fue detenido por la Policía Militar que, al observar a simple vista que presentaba trastornos psíquicos, le trasladó, bajo arresto, al Hospital de la Marina ea Cartagena, donde permaneció durante tres semanas internado.»

Sin embargo, al_margen de la situación mental del capitán Urríticoechea, la opinión pública vasca se ha sentido impresionada por el fuerte escándalo que ha supuesto el hecho de que se haya producido un nombramiento de esta importancia en esas condiciones.

Se señala ahora que de forma irregular este incidente y su situación mental tío estaba recogido en oí expediente del militar y que sólo ha podido saberse a través de la investigación que sobre dicho capí tan so abrió hace algo más de un mes, después de unas declaraciones al diario bilbaíno «Deia».

Sin embargo, se destaca que su candidatura no fue en ningún momento cuestionada y que no se trata de ninguno de los tres oficiales que rechazó en principio el Ministerio de Defensa y que después negoció el Gobierno vasco.

El consejero del Interior del Gobierno vasco, Luis Mafia Retolaza, se mostraba ayer consternado y declaró: «Lo primero que estoy intentando es ponerme en contacto con el capitán Urríticoechea para pedirle una explicación de las declaraciones y al mismo tiempo estoy manteniendo contactos con los representantes de la Junta de Seguridad sobre la conducta del Ministerio de Defensa, que nos remitió un expediente libre de toda sospecha. No deja de ser grave que el Gobierno central retuviera los nombres de tres militares propuestos por nosotros y guardara absoluto silencio sobre el capitán Urríticoechea, remitiendo un informe después de que en los nombramientos hayan aparecido en el «Boletín Oficial».

Nosotros esperamos que bien el Ejército o el Ministerio de Defensa reaccionen ante este desagradable asunto.

Se señala ahora que teniendo en cuenta que el decreto de nombramiento prevé un plazt de veinte días para la toma de posesión de los mandos designados, sin que hasta ese mutílenlo surtan efectos jurídico administrativos los nombramientos, el presidente del Gobierno vasco puede suspender este nombramiento, directamente, en virtud de sus atribuciones o a instancias du la Junta de Seguridad.

 

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