Autor: Suárez Alba, Alberto. 
   Sorpresa en Vitoria     
 
 ABC.    06/12/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

SORPRESA EN VITORIA

VITORIA (Alberto Suárez Alba, corresponsal). Aunque aún no se ha iniciado el expediente disciplinario decidido por la Consejería del Interior del Gobierno vasco, en medios próximos al ejecutivo autónomo se considera que el capitán Ignacio Urruticoechea Altuna está ya «moralmente cesado» en el mando de la Policía de Euskadi. Tanto el consejero Luis María Retolaza como los restantes altos cargos de dicho departamento consideran que la tan polémica entrevista no es falsa. Como ayer adelantó ABC, el Gabinete Garaicoechea, entre «sorprendido y molesto», acordó suspender la incorporación del capitán al Cuerpo de Policía de la Comunidad autónoma.

El nombramiento del oficial Urruticoechea, hasta ahora destinado en la Academia General del Aire, de la localidad murciana de San Javier, aparecía punblicado en el «BOE» el último lunes, día 30 de noviembre, y no fue hasta el siguiente día cuando el principal representante de la Administración Central en la Junta Mixta de Seguridad y gobernador civil de Álava, Fernando Jiménez, recibió del Ministerio de Defensa un informe médico en el que se revelaban los trastornos psíquicos que a partir del año 80 sufrió dicho capitán.

Jiménez conectó telefónicamente, con toda urgencia, con el consejero vasco del Interior, y Retolaza, nada más conocer la noticia, le manifestó al ministro Oliart su sorpresa y desagrado por el tema, ya que los desequilibrios psíquicos temporales del capitán destinado en Murcia no fueron conocidos por el Gobierno de Vitoria hasta después de la publicación del nombramiento en el periódico oficial.

Luis María Retolaza ha sido claro: «No quiero ser suspicaz —decía este fin de semana—, pero tampoco quiero pasar por ingenuo..., y creo que se trata de un intento de desprestigiar a la Policía autónoma.» Según el ejecutivo de Euskadi, el incidente terminaría repercutiendo en el prestigio del propio Ejército y en el del Ministerio de Defensa.

En los contactos que antes del nombramiento mantuvieron con Ignacio Urruticoechea los responsables del departamento vasco del Interior, el capitán del Ejército del Aire declaró que deseaba regresar a su tierra para aportar algo al País Vasco. Los políticos de la Comunidad autónoma, por su parte, mostraron su sorpresa por el hecho de que «una persona tan joven y con tan buen futuro en el Ejército quisiera venir aquí».

El expediente de Urruticoechea recibido inicialmente en Vitoria era impecable: «Fue el primero de su promoción —indica el viceconsejero del Interior, Eli Galdós—, y en todos los apartados figura el calificativo de «bueno», incluido el referente a su salud.» A pesar de que estuvo internado en junio de 1980 en el Hospital Militar de Cartagena, en el expediente que llegó a la capital vasca, con fecha de junio del 81, se insistía en que su «salud era buena».

 

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