Salvo en el País Vasco, donde el eco fue menor. 
 España se echó a la calle     
 
 Diario 16.    07/12/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 20. 

Salvo en el País Vasco, donde el eco fue menor

España se echó a la calle

Salvo en el País Vasco, donde el eco del aniversario fue escaso y la profusión de banderas considerablemente menor, la España oficial y la España real se echaron a la calle para celebrar el Día de la Constitución. Plenos extraordinarios, reafirmación del juramento de fidelidad al Rey, a la carta magna y a la bandera se simultanearon con fiestas al aire libre en barrios, pueblos v ciudades. Ningún incidente grave ensombreció la jornada.

Madrid - Los españoles salieron ayer a la calle para sumarse a los actos que, en homenaje a la Constitución —al cumplirse el tercer aniversario de su promulga ción-, organizaron los Ayuntamientos, partidos políticos, sindicatos y entidades ciudadanas.

1.a diversidad de personas de todas las edades y procedencias sociales que participaron y la profusión de banderas nacionales que engalanaron calles, edificios y automóviles fue la tónica dominante de una jornada festiva en la que algunas Corporaciones Locales reiteraron su juramento de fidelidad al Rey, a la Constitución y a la bandera

En Andalucía, mantones y colchas adornaban, como en las grandes ocasiones los balcones y rejas de muchas casas.

En Sevilla y con un valor simbólico que recoge el sentir de los españoles, ciento setenta y nueve palomas blancas —una por cada articulo de la Constitución— recobraron su libertad y volaron por encima de las cabezas de los miles de personas que participaban en los actos convocados por el Ayuntamiento.

El presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, asistió a la fiesta popular organizada por la Corporación municipal de Pozuelo de Alarcón, Madrid, donde estaba censado y los ministros de su gabinete se sumaron también a los actos del Día de la Constitución.

Líderes de los partidos y sindicatos, diputados y senadores, diputados provinciales, concejales y demás representantes de la Administración del Estado, de las comunidades autónomas y , en suma, el pueblo español testimoniaron su deseo de exaltar la ley máxima de la España democrática.

Felipe González, secretario general del Partido Socialista Obrero Español y líder de la oposición, resumió así el sentido de la jornada: «Hemos querido rescatar una fecha y un símbolo: el símbolo máximo de la unidad de los españoles que es la bandera.»

Aires regionales y populares pasodobles y vinos de confraternidad constitucional se multiplicaron en las distintas nacionalidades y territorios del Estado español, sin que se pueda evaluar el número de personas que se sumaron en cada lugar a los actos, pues otra de las características de la jornada fue la dispersión y variedad de los festejos, tales como homenajes y juramentos de bandera, ofrendas florales, concursos literarios y pintura para niños, competiciones deportivas, romerías y «parties» en parques públicos y plazas de villas y pueblos, etcétera. Cada ciudad, cada pueblo y hasta cada barriff tuvo su fiesta particular.

Muchos Ayuntamientos celebraron solemnes y extraordinarias sesiones plenarias en homenaje o exaltación de la Constitución, a las que asistieron significadas personalidades de la vida nacional.

UN CLAMOR DE FIESTA POPULAR EN HOMENAJE A LA CONSTITUCIÓN

 

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