Autor: JASA. 
   El pacto constitucional     
 
 El Alcázar.    19/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Lo jornada política

EL PACTO CONSTITUCIONAL

- Tres son las cuestiones básicas: la forma de Gobierno, la figura del Estado y

la atribución de la soberanía. Los parlamentarios tienen la palabra. Y el pueblo

decidirá

- Entramos de lleno en el tema básico, fundamental, del actual proceso de

cambio: la reforma constitucional. Con dos temas conflictivos: la monárquica y

la interpretación de la unidad nacional. Jorge de Esteban, conocido tratadista

en la materia, ha elaborado un cuadro sinóptico del proceso seguido desde

1812, según el cual se han alternado desde entonces los ordenamientos

progresistas y liberales tras un plazo mayoritariamente breve de ejercicio. Las

constituciones de 1812, 1834, 1837, 1869 y 1931 no sobrepasaron los ocho años de

vigencia en ningún caso. Tan sólo la constitución conservadora de 1876

consiguió prolongarse durante cuarenta y siete años, batiendo todos los récords.

Le siguen la de 1845 y la del Régimen de Franco, ahora revocada.

* * *

- Este planteamiento se complementa con otra cuestión: las responsabilidades del

primer ministro, que en el momento presente se sitúan en un presidencialismo

coronado, valga la expresión. Esta Jefatura se conforma desde la incapacidad del

Parlamento para censurar la política del gobierno y exigir correcciones

mediante la votación oportuna. Entonces, ¿cómo será la nueva Constitución?

Por lo pronto, el partido gubernamental está centrando todos sus esfuerzos en

plasmar un borrador firmemente ligado a la figura de la Corona. Según Cifra,

éstos son los proyectos de UCD al artículo primero: España se constituye en un

Estado de Derecho democrático y social, bajo la fórmula de una Monarquía

constitucional" o "la Monarquía española es un Estado de Derecho democrático y

social". En opinión de Gabriel Cisneros -uno de los autores del proyecto, con

Landelino Lavilla Camuñas, Rodriguez de Miñón, Pérez Lorca y Arias Salgado- la

Monarquía debería tener un 80 por 100 de funciones representativas y un 20 por

100 de arbitrales. Otros grupos lo interpretan en sentido contrario, otorgándole

fundamentalmente un papel moderador, integrador, de representación de la

soberanía nacional. En cualquier caso, el hecho patente es que UCD, por sus

propias fuerzas, no puede imponer en las Cortes su propio y exclusivo criterio,

por lo que resulta imprescindible la negociación de un pacto. Pacto que se

presenta, en principio, harto problemático con la izquierda porque ésta -en un

encomiable sentido de autenticidad- nunca ha renunciado a su filiación

republicana, y se negará a aceptar de manera expresa la Monarquía. Otra cosa es

que -siguiendo su conocida tesis de que lo importante es la democracia o la

dictadura, no la monarquía o república- la izquierda (dividida, por otra parte

incluso en cuanto a este punto) culmine su pacto con la Zarzuela y reconozca la

legitimidad de la Corona tras un referéndum en el que el pueblo refrendará la

nueva Constitución.

* * *

- Pero hay otros dos temas vitales: la forma de Estado y la atribución de la

soberanía. Para empeñar, algunos comentarios editoriales aparecidos en la prensa

señalan la peligrosa identidad de cometidos que revisten Congreso y Senado, lo

que puede provocar una confusión peligrosa. Segundo punto: ante los reproches de

"colaboracionismo" (véase García Trevijano) que está recibiendo la izquierda

ante su manso comportamiento delante de UCD, cabe esperar que este sector de la

oposición pretenda ganar algo de prestigio y notoriedad librando dura batalla

ante el partido suarista. Visto esto, parece seguro el reconocimiento expreso de

las autonomías como forma integrante del Estado, pero sin que se traduzca en

autodeterminación. La tesis de Herrero de Miñón la complementa Cisneros

afirmando que debe tener una significación federal, pero contrasta con la

postura de Peces Barba y Sole Turá. Algunas criticas apuntan en el siguiente

aspecto: que la misma rigidez del sistema pueda volverse contra él. Pero, hasta

ahora, todas las formulas de flexibilidad aportadas chocan con serios obstáculos

a la hora de delimitar las competencias de Hacienda, distribución de recursos,

asignación de fuerzas de seguridad, etc.

* * *

- Otros puntos candentes deberán ser objeto en un litigio que se aventura denso,

profundo y conflctivo. Como la pena de muerte, el divorcio, las libertades...

Para una nación como España entrar en el último tercio del siglo XX en

consideraciones conceptuales sobre como establecer en un régimen de respeto

mutuo los lindes de la convivencia equivale a morderse la cola. Fuimos la

primera nación de nuestro contorno occidental en proclamar un régimen progresivo

de sociedad, y, a lo que parece, somos ahora también precursores a la hora de

revisarlo. Lástima que la indagación, la reflexión. La extraordinaria

oportunidad de relanzar con nuevos moldes la vida en común se pierda en los más

remotos recursos del pasado en vez de buscar una respuesta española original,

avanzada, que delimitara las coordenadas del auténtico ser nacional. Seria un

grave derroche de palabras y una frustración imperdonable a la exigencia de

nuestro tiempo que se desperdiciara esta renovada posibilidad en el cielo

histórico pendular de los dos últimos siglos. Los parlamentarios tienen la

palabra. Aunque el pueblo, en último termino, decidirá.

JASA

 

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