Autor: Goberna, Francisco. 
 De "chantaje" califica la exigencia de ETA. 
 Garaicoechea: Que no se pague el impuesto "revolucionario"     
 
 Diario 16.    28/12/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

De chantaje» califica la exigencia de ETA

Garaicoechea: Que no se pague el «impuesto revolucionario»

El presidente del Gobierno autónomo del País Vasco, Carlos Garaicoechea, calificó de chantajista a la organización terrorista ETA por solicitar nuevamente el «impuesto revolucionario». Haciendo balance del año que termina afirmó que el principal problema de Euskadi es- el económico y se mostró moderadamente optimista en relación con la democracia española.

San Sebastián: Francisco GOBERNA, corresponsal

El lendakari, Carlos Garaicoechea, ha realizado un llamamiento para que nadie pague el llamado «impuesto revolucionario» solicitado por ETA.

Durante unas declaraciones radiofónicas realizadas el pasado fin de semana, el presidente del Gobierno autónomo vasco calificó de «chantaje» la nueva remesa de cartas enviadas, presuntamente por ETA, en solicitud del «impuesto revolucionario» a numerosos industriales y profesionales con residencia en Euskadi.

Garaicoechea, instó a todos aquellos receptores de la temida petición etarra a no realizar el pago solicitado «porque el deber más fundamental de los ciudadanos es rechazar de plano esas pretensiones y contribuir así a la lucha contra el terrorismo que a nosotros tan especialmente nos azota».

Sin embargo, para Carlos Garaicoechea el problema más grave que padece la comunidad autónoma vasca

es el económico, problema que condiciona todos los demás. «Es necesario --afirmó— un gran esfuerzo colectivo y solidario en función de las capacidades económicas e inversoras existentes.»

El jefe de Ejecutivo autónomo vasco, al realizar un balance político de 1981, confesó que resultó ser «un

año accidentado*. Calificó de «sobresalto» la intentona de golpe de Estado del 23 de febrero, que en su opinión «fue algo más que una pesadilla».

Este acontecimiento constituyó para el presiden te de la comunidad autónoma vasca todo un síntoma «del auténtico terreno que estábamos pisando en el proceso democrático».

Diálogo a ultranza

«Como consecuencia de ello —declaró a continuación— se operó un profundo cambio y una detención en el desarrollo autonómico. Sin embargo, si se observa la vida desde un punto de vista optimista, pienso que si vamos tirando a pesar del 23-F y otros sobresaltos posteriores, podemos pensar que estamos superando una enfermedad que hemos tenido que paceder en este año de 1981.»

 

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