Atentado contra un convoy de explosivos en Lemona. 
 Asesinados dos guardias civiles en una emboscada     
 
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Atentado contra un convoy de explosivos en Lemona

ASESINADOS DOS GUARDIAS CIVILES EN UNA EMBOSCADA

Bilbao - Dos guardias civiles resultaron muertos y otro herido grave en un atentado perpetrado a las diez de esta mañana en la cantera Pecomi de Lemona, al hacer explosión dos cargas perfectamente camufladas en la carretera, que alcanzaron de lleno a uno de ios jeeps de un convoy de la Guardia Civil, que escoltaba explosivos.

Los guardias civiles muertos son: José Olalla de la Flor, conductor, casado, veintiocho años, natural de Madrigal de la Vega (Cáceres), y Manuel Sánchez Borrallo, soltero, veinticinco años, natural de la Cabana

(Huelva). El herido es Anselmo Giménez Alleu, de treinta y un anos, natural de La Granja (Cáceres). Estaba casado y tenía un hijo.

El lugar del atentado es un camino que va desde la carretera nacional 240, Bilbao-Vitoria, hasta la cantera de Lemona. El hecho se produjo de regreso, cuando la furgoneta que transportaba los explosivos había dejado 400 kilos de dinamita en la cantera.

Atentado en Lemona

La caravana estaba formada por cinco vehículos. En primer lugar iba un Land Rover de la Guardia Civil, seguido por la furgoneta dedicada a transportar los explosivos. Posteriormente, otro Land Rover de la Benemérita —que es el que fue alcanzado por los artefactos— y seguidamente un camión que llevaba detonantes. En la carretera les esperaba un tercer jeep.

Uno de los testigos, Aquilino Eguillor, conductor de la furgoneta, declaró que la onda expansiva llegó a romper los cristales de todos los vehículos y afectó también a casas que se encontraban a un kilómetro de distancia del lugar del atentado.

El convoy de explosivos se dirigía a otras canteras cuando sufrió el atentado. A pesar de que la furgoneta había dejado en la cantera de Lemona 400 kilos de dinamita, cuando el convoy fue alcanzado por la explosión, toadavía quedaban unos 50 kilos de explosivos por repartir.

«Si la explosión hubiera alcanzado a la furgoneta —añadió Eguillor, a quien acompañaba su hijo en el viaje— hubiera volado todo el barrio de San Ignacio, en Lemona, y no podríamos contarlo ninguno de nosotros.»

Las dos cargas explosivas, presumiblemente de goma 2, con metralla de tornillos y tuercas, se hallaban colocadas a ambos lados de la carretera por la que tenía que pasar el convoy. Estaban unidas por un cable que iba desde el lugar hasta unas casas situadas a unos cien metros.

Nada más producirse el atentado, la Guardia Civil cerró al trauco todos los accesos a la localidad de Lemona y en el momento de cerrar esta edición, las fuerzas de la Benemérita estaban rastreando la zona, poniendo prácticamente cerco al término municipal donde se produjo la acción terrorista.

Los cuerpos de los dos agentes muertos fueron trasladados al depósito del hospital Civil de Bilbao,

 

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