Autor: Hernaiz, Eduardo. 
 Ricardo de la Cierva y el tiempo de hoy. 
 Momento original     
 
 Pueblo.    24/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Ricardo de la Cierva y el tiempo de hoy

MOMENTO ORIGINAL

• El célebre historiador y comentarista causó baja en el Partido Popular por mantener su independencia profesional

Resulta curioso poder, comprobar cómo los acontecimientos que giran alrededor de significadas personalidades de nuestra vida política y cultural puedan pasar tan fácilmente inadvertidos. Ahora, casi al cabo de un mes, se lanza a los medios informativos como novedad de última hora el cese de Pío Cabanillas como presidente de la Junta de fundadores de «Opinión» y la baja en el Partido Popular del célebre historiador y comentarista político Ricardo de la Cierva. Sin embargo, los hechos ocurrieron así: Pío Cabanillas dejó la Junta de fundadores al ser elegido presidente del P. P.. y Ricardo de la Cierva dejó el P. P. cuando, «sin necesidad de hacer un auténtico auto de fe política, consideré que debía prevalecer mi independencia como comentarista e historiador poi encima de mi militancia política».

ANALIZAR EL CENTRO FUERA DEL CENTRO

Esta mañana he tenido la oportunidad de hablar —una vez más en tono de suma cordialidad, e s p ontáneamente— con Ricardo de la Cierva. Y la primera cuestión planteada a) ex director general de Cultura Popular ha sido su baja en el P. P. De la Cierva, casi sorprendido, manifiesta, su extrañeza a] ver como de hoy «una noticia que tuvo lugar hace un mes».

—Hace unas semanas dije en «Opinión» que no veia compatible convertirme en analizador tlel centro político estando en ese centro. Asi se lo indiqué a Pío Cabanillas, con quien mantengo la misma amistad de siempre; pero tuve que optar por mi independencia como historiador y como comentarista. De manera quff no asistí al congreso del Partido Popular, y no porque en esas fechas no me encontrara en Madrid, porque si hubiera sido mi intención estar, hubiera estado aquí.

—Ya metidos en diálogo seria . interesante saber cómo hace un profesional de la ´Historia la historia del momento presente.

—Yo, al menos, la hago de dos maneras. Primero, tomo las notas del día, reflexiono sobre ellas, asisto a actos que pueden ofrecer datos importantes, y todo esto lo vierto en dos tipos de expresión: en una crónica semanal, que supone un seguimiento de los hechos con ciertos riesgos, originados por la cuestión del poco tiempo que hay para analizar y meditar con detalles. Y en la crónica mensual que hago en la revista «Historia», donde tengo la ventaja de una mayor perspectiva, porque con treinta´ días se ven las cosas con más claridad, se tiene tiempo para rectificar, establecer comparaciones, etcétera. Estas segundas aproximaciones, na-turalmente, son más exactas que´ las semanales .

—Parece, Ricardo, como si nos estuviéramos ciñendo a la Historia meramente política.

—No, no me centro en la cuestión política. Vengo denunciando regularmente el vacio cultural como constante de la transición. (En la presentación del último libro de Pedro de Lorenzo, Ricardo de la Cierva afirmó que, desde Recáredo, los gobiernos españoles han despreciado la cultura.) Este vacío algún día se arreglará, pero actualmente nadie se preocupa y me parece gravísimo. Creo que los partidos políticos, a la vez de mantener su lucha por sus programas y por el Poder, deberían desde un principio dar muestras de actividades culturales. Por ejemplo, la crisis universitaria se acentúa en la Universidad Comp1utense porque estamos creando un? Universidad clasista mediante una lucha de clases en defensa de las clases.

También, en mi calidad de historiador, me preocupa —junto a la crisis universitaria— la crisis económica en estos momentos de -transición. Esto hay que imputárselo al Gobierno, que solamente preocupado de las elecciones se ha olvidado de gobernar, no está gobernando.

En un momento del párrafo anterior, Ricardo de la Cierva dejaba caer la afirmación de que, a nivel de crisis económica, el actual momento se parece —también por las vísperas electorales— en cierto modo a 1931. Pero lo que puede ser interesante saber desde la autorizada y rigurosa voz del célebre profesor De la Cierva es si 1977 guarda analogía de algún tipo con otro momento de nuestra Historia, aunque sea momento reciente (en Historia, cincuenta años —por ejemplo— son sólo un momento).

—El tiempo que estamos viviendo, ahora mismo, es un momento original en nuestra Historia. No se parece en nada a otros, pero menos todavía a 1936. Cada vsz me convenzo de que 1977 y 1936 se parecen menos. El año 36 era un momento revolucionario y el 77 es un tiempo transitorio y predemocrático. Por tanto, son dos movimientos históricos distintos en una transición de signo contrario. Así como el 31 podría parecerse al 77 en la ilusión común por un régimen democrático y por la crisis económica, también se diferencian porque, hoy, contamos con el hecho integrador que supone la Monarquía y por el marco exterior. Hoy no tenemos a nuestro lado a una Europa convulsa, que, entre dos guerras, nos invitó a la nuestra. Europa, hoy, nos estimula moralmente —que también debiera hacerlo económicamente— hacia la democracia. En definitiva, la comparación histórica entre el 36. y hoy es netamente favorable amplio conocimiento de lo que fue

Eduardo HERNAIZ

 

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