A la busca de una democracia. 
 "Nuestra carrera política se dirige hacia una forma de democracia a la italiana", afirma Emilio Romero  :   
 (Conferencia del ex director de "Pueblo", organizada por el Instituto de Estudio Sindicales). 
 Ya.    28/04/1977.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

INFORMACIÓN NACIONAL

28-IV-77

A la busca de una democracia

"Nuestra carrero política se (finge hacia una forma de democracia a la italiana", afirma Emilio Romero

"Gobernar tos próximos años con él Centro y la colaboración de los socialistas moderados engordaría a los comunistas de manera especiacular" • "Hacer una democracia rudimentaria, sín saber dónde estamos, COR quién estamos y cuáles son nuestros verdaderos problemas contó país, es una gravísima temeridad"

«ONFERENCIA D£L EX DIRECTOR DE "PUEBLO", ORGANIZADA POR EL INSTITUTO DI ESTUDIOS SINDICALES)

"Ksta es la más difícil *rhpresa política y sociológica de nuestra historia. Cada cual se ha lanzado « la busca de su demócracia. Cuando todo tenía que- aplatarse, después de las elecciones, aquí va a complicarse, JSl Estado que tenemos dela/tte de nosotros está en ruinas, y quienes vamos a hacer otra /ío estamos de acuerdo. Y, por" «upuesto, ni Giscard, ni Smith, ni Cárter, ni López Portillo Jo van a resolver. Ya habla Ifieit de nosotros el inundo. ¿Y j^é? Solamente nosotros tenemos iiue sacar las castañas del fuego. El patriotismo, decía Ortega, "es crítica de la tierra de los padres y construcción de la tierra «Je los hijos". Ya hemos hedió la critica de los padres, a veces con" crueldad. A ver cómo Iwemos ahora la construcción de la tierra de los hijos", lia manifestado e] periodista y consejero nacional don Emilio Romero Gómez en el transcurso de la conferencia´ >|tie, sobre fl tema "A la husra de una democracia", pronunció íiyer tarde en el salón de actos del Instituto de Kstudlos Jurídicos, dentro del ciclo "La reforma social", organizado por el Instituto de, Estudios Sindicales.

El señor Romero Gómez dijo también lo siguiente, entre otras cosas:

• EL gran problema d-e España era. buscar una democracia que diera satisfacciones a todos. De una parte, a lo que venimos llamando franquismo sociológico, que era la España de dentro; lo qne podríamos llamar la situación. De otro lado, al mundo exterior, especialmente al mundo europeo y americano, que son quienes tienen los mecanismos de influencia política y económica; los que dan las credenciales, Y por último, a la España marginada, o desterrada, o prohibida, o iíegal: Ja oposición al franquismo. Pero no se liizo lo principal, como hubiera sido reconciliar o avenir antes de poner delante de) pueblo todos los antagonismos y discrepancias.

• Pienso que entre la derecha española, no radicalizada o intransigente, y el socialismo moderado, que apeteciera una imagen-parecida a la que tienen los socialismos europeos, podría llegarse a una comunicación de actitudes que abrieran un territorio aceptable de discrepancias. Pero el socialismo y otras organizaciones de escasa consideración Que componían la. oposicion no aceptarían nunca entrar en el juego democrático sin la legalización del Partido Comunista. Y aquí es donde se abrió la gran crisis. El Partido Comunista no ea un partido democrático, aunque se presente con esta imagen, como tampoco son partidos democráticos las organizaciones fascistas.

A la italiana

• ?fuestra carrera política se dirige hacia una forma de democracia a la Italiana, con todos los defectos de esa democracia y sin ninguna de las ventajas que tienen los italianos. Entonce» la Corona, que se ha visto obligada a aceptar ft todos en el ruedo y a ver confundidos a demócratas y totalitarios, a, vencedores y vencidos, a franquistas y antifranquistas, a la situación y a, la oposición, se la echa encima, inevitablemente, la preocupación de cómo se puede gobernar en este país con estos Ingredientes. Todos estamos con la boca abierta. Y alguien descubre entonces que la salvación es el centro. El centro ha sido siempre una Invención del poder cuando se consideraba peligroso el radicalismo de •la derecha o de la Izquierda.

Lo invención del centro

• El presidente del Gobierno y sus colaboradores quieren hacer un centro poderoso, aquél que pueda

reducir a la derecha y que contenga a socialistas y comunistas. Todas los indicios es >H´e lo va a dirigir e] propio presidente, v el poder, por ello, eeria el fabricante d« e*a ficción para sobrevivir.

Pienso que e] propósito sería gobernar ios próximos años con el centro y ja colaboración Je los socialistas moderadas, con una alianza de centro-Izquierda a la maneía de los italianos. Esta solución engordar/a a los comunistas de manera espectacular, porque tendrían la crítica en dos grandes frentes: el mundo labora] > la Universidad. Mientras que disminuir o preterir a la derecha, sería debilitar a la Corona, simplemente .por esta razón: la Izquierda, en miest.ro país, sigue siendo básicamente republicana, y es solamente monárquica por conveniencia y oportunismo, pero de manera pasajera. El centro es posibilista y estará allí donde aparezcan los vendavales de la historia, mientras que la derecha es la qi»e guarda mejor la tradición monárquica.

Condiciones poro uno democracia moderna

• Tiene todas las trazas de ser muy vieja la democracia que estamos haciendo. Todos S´JB materiales son antiguos. Estamos tratando de hacer un sistema político con materiales flsl Rastro. Las condiciones mínimas para una democracia moderna en una socJedad como la nuestro son las «ignientes:

Ej. poder ejecutivo delie ser estable y duradero porque las programaciones de Gobierno son ra medio y a lasr/o plazo y con la prospectiva a más n/iOí1 sobre ti tablero de In mesa.

Los parlamentos tienen que es-tttr nutridos de gentes rspeftnJi-sackis y no de dicharacheros epidérmicos.

No podremos permitimos taifa*, sino grandes agrupaciones, y que éstas decidan interiormente la batalla cíe los liderazgos, España no puede ser desorientada, tíispeisn-da y enloquecida por las i´atnda-des personales }/ !o.s fulanismos. Las fuerzas del trnlinjo, los obreros y lo.t tecnicos. tienen que rstar unidos por los intereses y no disociados por las ideologías, y no Jitte-den ser eavltisivamenle ttita gran tropa reii´iitdicatit´a, sino un sector nacional con cosas que defender y con compromisos con toda la comunidad.

España no ha descubierto todavía que un país es como una sociedad anónima, y e] nuestro tiene treinta y cinco millones de accionistas. El acierto, como descubrieron lOg rusos muy pronto, es que los gerentes y los ictéricos son dos familias políticas distintas. Los tecnócratas no los ha descubierto el Opus Dei, sino los rusos, que desde el socialismo estaban ante la exigencia de planificar la economía, €] trabajo y la enseñanza. Rs-to no quiere decir que desapaiez-can los dialécticos, porque alguien tiene que explicar lo que sucede, sino que deben racionalizarse las ambiciones en el marco del servicio político y práctico a una nación.

Hacer una democracia rudimentaria, ein saber dónele estamos, con quién estamo« y cuáles son nuestros verdaderos problemas como país, es una gravísima temeridad.

 

< Volver