Autor: Sanmillán Farnós, José de. 
 Conferencia de Emilio Romero en el Instituto de Estudios Jurídicos. 
 Las fuerzas de trabajo tienen que estar unidas por los intereses  :   
 Y no disociadas por las ideologías. 
 Pueblo.    28/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Conferencia de EMILIO ROMERO en el Instituto de Estudios Jurídicos

LAS FUERZAS DEL TRABAJO TIENEN QUE ESTAR UNIDAS POR LOS INTERESES

• Y no disociadas por las ideologías

MADRID. (PUEBLO, por José DE SAN MILLAN)

«Estaba seguro que después de Franco habría un corrimiento de tierras. Franco era más importante que su régimen», dijo ayer Emilio Romero, ese gran maestro de periodistas, aunque algunos de sus discípulos lo nieguen, en una conferencia que pronunció a^ite varios centenares de asistentes, en los locales del Instituto de Estudios Jurídicos. Pivotando sobre su testimonio político, Romero comenzó por la radiografía del régimen pasado y con su estilo inconfundible señaló los taponazos que tuvo el anterior sistema para abrirse, desde el mismo Caudillo, hasta la clase política: «Estábamos en una época en que los gobernantes, en lugar de ser represores, tenían qué Ser imaginativos y no lo fueron.» El destino de los hombres no puede ser más pintoresco —añadió—. Entonces Fernández-Miranda era un frenador de la democracia y Adolfo Suárez estaba con Carrero, el gran valladar contra la democracia. Fraga, sin embargo, era el liberal y democratizador. Ahora se presentan Fernández-Miranda y Suárez casi como los grandes manufactureros de la democracia liberal y a Fraga se le expulsa desde el Poder a la derecha.

En contra de los que dicen que Romero sólo habla y sabe del viejo régimen, tocó. la actual situación y metió su dialéctica espada castellana hasta la empuñadura. Ahí van unas frases: «¿Cómo se legaliza la ilegalidad? Pues solamente de una forma: prestándonos todos al enredo. Unos, desde la situación, y otros, desde la oposición.» Y sobre el mosaico político hizo también su disección aséptica: «Las fuerzas reales del país, las que podían tener más pueblo detrás, son dos: la derecha clásica y la izquierda socialista. Pero si se quiere añadir más, se pueden señalar tres fuerzas: una derecha más radicalizada, los demócratas cristianos y el Partido Comunista. Seriamente no hay más.»

No podía rehuir, no acostumbra a hacerlo, el tema del centro, y arrancó de la siguiente frase-eje:

«Disminuir o preterir a la derecha sería debilitar a la Corona, simplemente por ésta razón: la izquierda en nuestro país sigue siendo básicamente republicana; es solamente monárquica por conveniencia y oportunismo, pero de manera pasajera.» «El centro —prosiguió— no es otra cosa que una derecha civilizada, como lo retrató Areilza. Y esto podría tener presentación. Y lo que se quiere hacer, desde el

Poder, es un "stablishment" imputado a la Corona, una mera amalgama de beneficiarios del Poder, un intento de supervivencia de instalados, un mosaico arábigo donde gobernar sin convicciones va a ser una mera exhibición de tenderetes.»

En realidad es difícil espigar de los treinta folios de la conferencia de Emilio Romero lo más importante, pero casi en conclusiones se podrían citar tres puntos, después de que dijera: «Estamos tratando de

hacer un sistema político con materiales del Rastro.» Primero, «el Poder Ejecutivo debe ser estable y duradero, porque las programaciones de gobierno son a medio y largo plazo y con la prospectiva a más años sobre el tablero de la mesa». Segundo, «los Parlamentos tienen que estar nutridos de gentes especializadas y no de dicharacheros epidérmicos». Y por último, «las fuerzas del trabajo (los obreros y los técnicos) tienen que estar unidos por los intereses y no disociados por las ideologías».

Finalmente dijo: «Después de las elecciones, los políticos irán a buscarse parentescos y afinidades para alcanzar una mayoría parlamentaria que permita gobernar en precario. Y los obreros y empresarios van a estar en la calle, como antiguamente, tirándose los trastos a la cabeza.»

En algunos momentos de la conferencia el público rió el estilo rápido, irónico y eficaz del conferenciante. Entre los asis¡-tentes estaban Fueyo. Pablo Castellanos Silva y Suárez (Fernando, claro).

 

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