Autor: López, José Emilio. 
 Carlos Ollero, vicepresidente del Consejo del Reino. 
 Es peligroso jugar la carta del Gobierno de concentración  :   
 (porque es un juego de una sola carta, y puede ser la última). 
 Pueblo.    30/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 23. 

Carlos Ollero, vicepresidente del Consejo del Reino

Es peligroso jugar la carta del Gobierno de concentración (porque es un juego de una sola carta, y puede ser la última)

£1 pacto social supone la consolidación de unas estructuras que todavía no están cristalizadas La amnistía total no ha de ser una licencia para transgredir p e r-manenf emente e/ orden

Preconizo la re. forma sustancial del Consejo del Reino, sobre el supuesto de que deba existir

CÁDIZ. (PUEBLO, por Jo sé E. LÓPEZ.)—El vicepresidente del Consejo del Reino, Carlos Ollero Gómez, senador designado por el Rey, piensa que hay que mirar con cierto cuidado [a idea de un Gobierno de concentración nacional, «puesto que siempre se ha producido en situaciones de grave peligro exterior o Interior». Para el señor Ollero, el Gobierno de concentración supone un juego a una sola carta, «que puede ser la última y, por consiguiente, peligroso».

Estas son las opiniones del vicepresidente del Consejo del Reino —que acaba de pasar unas jornadas de descanso en Cádiz— sobre los principales temas de la actualidad política,

• LAS MEDIDAS ECONÓMICAS Y LA REFORMA FISCAL

«No soy técnico en problemas económicos. Es un intento digno de ser considerado positivamente, aunque, tal vez, las circunstancias delicadas de una democracia no hayan permitido que la reforma económica tenga una mayor hondura y se refieran a la reforma de las estructuras de una manera muy indirecta. Si hubiera si. do más directa, quizá los rebultados fueran más espec. taculares, aunque también más problemática su aceptación por esas estructuras que tanto habían de sufrir, con esa reforma en la qué uno está pensando.»

• PACTO SOCIAL Y GOBIERNO DE CONCENTRACIÓN NACIONAL

-Veo explicable, por no decir justificado, el temor de las fuerzas de izquierda en general por e\ pacto social, porque supone la consolidación previa de ulnas estructuras y formas de convivencia que todavía no están totalmente cristalizadas. Sería partidario, si las circunstancias lo permitiesen, de, un pacto social sin las lógicas reticencias que despierta en las fuerzas obreras y democráticas.

El Gobierno de concentración nacional podría ser un elemento coadyuvante a la existencia´ de esas premisas previas, pero el Gobierno de concentración nacional, que teóricamente puede ser una panacea.

´«Jebe ser mirado con cierto cuidado, puesto que siempre se ha producido en situaciones de grave peligro exterior o interior; supone juegos de una carta, que puede ser última, y, por consiguiente, peligrosos.»

• LEGALIZACIÓN DE TODCS LOS PARTIDOS POLÍTICOS Y AMNISTÍA TOTAL

«La legalización de todos los partidos políticos me parece absolutamente circunstancial con la existencia de un Estado democrático; naturalmente, me refiero a todos aquellos partidos políticos que, aun sin mostrarse entusiastas en el orden democrático en el sentido habitual de este concepto en la Europa occidental, acepten el juego que. prevé este sistema democrático. Tal ha sido el caso del Partido Comunista, que lo ha aceptado y. por consiguiente, ,no ha habido especiales problemas para su admisión.

Respecto a la amnistía, soy partidario de ella desde antes de las elecciones y del referéndum. Todas las fuerzas de la oposición han venido preconizándolo; naturalmente, siempre y cuando se distinga lo que pueda significar la amnistía referida a la represión producida por una situación hoy superada de una especie de licencia para la transgresión permanente del orden jurídico, constitucional y penal.»

• EL PATRIMONIO SINDICAL

«Lamento-no poder contestar de una manera muy con-^ creta.´Es evidente que existe un patrimonio sindical, y hoy debe ser de las organizaciones sindicales que actúen dentro del orden democrático vigente.

La forma en que se distribuya depende de la organización de estas fuerzas. Hoy estamos en un momento de reajustes, de-readaptación, de procesos de unificación de esas fuerzas, y hasta no saber cuál es el sujeto* receptor de ese patrimonio es muy difícil dar, una fórmula de reparto.»

• LOS LLAMADOS «GRUPOS INCONTROLADOS»

«Sobre los «grupos incontrolados», sea cual sea el color que los distinga y sea cual sea el motor que los inspire, me tengo que manifestar absolutamente c o n-trario. No puede existir al margen de las estructuras de orden público un grupo que, sin pertenecer a estas fuerzas, se arrogen unas misiones que en ningún caso le corresponden.»

• LA EXISTENCIA DEL CONSEJO DEL REINO

«Creo que una institución como el Consejo del Reino, tanto por su composición como por sus funciones, puede no ser compatible con un régimen democrático-monárquico. Por consiguiente, preconizo desde ya la necesidad de una1 reforma sustancial —tanto -en sus funciones cuanto a su composición— sobre el supuesto de que deba existir. Hoy es una institución constitucional, por tanto, no se puede hacer una ruptura parcial, y puesto que, históricamente, se ´lia resuelto en la dialéctica del momento político español, que a la ruptura constituyente haya sucedido un cambio constituyente negocial, creo que esta negociación, aunque sea constituyente, pero sin duda negociada, supone un mínimo de servidumbre temporal y momentánea a alguna de las estructuras constitucionales anteriores.

No podemos, ni pueden las fuerzas de mierda, situarse en la situación -posterior a la toma de la Bastilla o a la conquista del palacio de Invierno. El proceso político español ha^ta ahora se está desarrollando sin toma de la Bastilla y sin conquista de] palacio de Invierno;´ esto supone una cierta servidumbre que debe ser aceptada, aunque deba ser superada lo antes posible. Yo me uno a la superación, pero no puedo unirme a .una ruptura, parcial y contradictoria con la dialéctica general del momento político español, gracias a cuyo sentido dialéctico se está desarrollando, dentro de sus dificultades. con cierto optimismo, en el que yo participo.»

LA ENTRADA DE ESPAÑA EN EL MERCADO COMÚN

«Tiene dos vertientes. Sobre la económica no puedo pronunciarme de una .manera documentada y con autoridad. Formar parte de Europa en el plano económico es beneficioso para España y para Europa.

La otra vertiente es que, al entrar España en el Mercado Común, se convierte en coprotagonista con pleno derecho de !a marcha histórica de Europa. En este sentido, todo lo que sea aproximación me parece positivo, tanto para España como para Europa.»

Fotos JOMAN

 

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