Autor: Cruz Gutiérrez Gómez, Juan de la. 
 Antonio Garrigues Díaz-Cañabate. 
 "Si no se afronta lo económico, construimos lo político sobre arena"  :   
 "Para Franco, el Movimiento era como la claque". 
 Ya.    06/02/1977.  Página: 10-11. Páginas: 2. Párrafos: 49. 

ANIMO GARRIGUES DIAZ CAÑÁBATE

«SI NO SE AFRONTA LO ECONÓMICO, CONSTRUIMOS LO POLITICO SOBRE ARENA”

PARA FRANCO, EL MOVIMIENTO ERA COMO LA CLAQUE

" Soy un hombre demócrata, pero no un fanático de la democracia"

"los partidos son necesarios en la Monarquía, pero no suficientes´7

"Hay que superar el espíritu de vencedores y vencidos"

"LA DUALIDAD DE PODER NO PUEDE SUBSISTIR MAS QUE POR BREVE TIEMPO"

ANTONIO Garrigues Díaz-Cañabate. Un hombre, ex ministro de Justicia, que no necesita presentación.

Talla humana; más allá, la de diplomático. Alto, delgado, con traje oscuro, que juega con unas gafas... Se echa hacia atrás, en un sofá—un salón de la Liga Financiera, con pistolas que adornan las paredes—, y habla pausada, serenamente, en el pulso de la difícil e impresionante actualidad del país. Hablamos el día del entierro de los abogados asesinados en Atocha. Tiene, frente a mí, una estampa de consternación y dolor. Habla del respeto, del orden... en esa conversación, a titulo particular. Vno piensa en la tremenda bofetada ¿e la agresividad... y se encoge. Ojos vivos que dan resplandor a su imagen. Una charla, diría, limpia y abierta por los cauces de un diálogo Uaná, sin cortapisas...

—¿Qué ha representado Franco en la historia de España, en la sociedad española?

—Franco ha sido el general victorioso de ana guerra civil. No ha tenido antes ni después de la guerra una concepción política propia. Esta se la han dado otros Influidos por los regímenes totalitarios de los anos treinta. De estas concepciones políticas foráneas Franco aceptó lo que convenia a su poder personal. Nada más. Porque Franco lo que tenia muy clara era la idea del mando, de la autoridad, de la disciplina. Su modelo político era la dictadura de Primo de Rivera, que para él habla sido el mejor gobierno de España. Pero una Idea muy clara del mando, de la autoridad y de la disciplina militares. No tenia el "senso de lo Stato". Tampoco era un dictador. Un general no es un dictador. El dictador no tiene ley. El militar tiene la dura ley de la milicia, "dura lex sed lex". Podía imponer la disciplina a los demás porque empezaba por imponérsela a si mismo. Su autoridad emanaba de su sentido de la responsabilidad y del deber. Era muy tolerante y muy paciente, salvo en lo que pudiera Interferir o afectar a su autoridad. Entonces era implacable, pero no tanto por soberbia ni la pasión del poder y la gloria, aunque también haya sufrido esa tentación, sino sobre todo por el sentido castrense de la autoridad, que aplicaba, indiscriminadamente, a la vida civil.

—Pero sí le faltaba el "sentido del Estado", ¿cómo es que hizo una Constitución, unas Leyes Fundamentales?

—Las hizo o las dejó hacer, pero nunca creyó en ellas. Las i n s 111 u clones: Cortes, Consejo del Reino, Consejo Nacional, Movimiento, eran para él meros instrumentos técnicos de gobierno, pero que no hablan de .pallar en lo más mínimo su "senso" de la autoridad, porque éste, como ya he dicho, era absoluto.

ley Orgánica

—¿Es cierto que usted hizo un proyecto de Leyes Fundamentales ?

—Yo preparé un proyecto de Ley Orgánica de] Estado cuando era embajador en el Vaticano, de acuerdo en la Idea con los ministros Castiella y Fraga, aunque el trabajo y la responsabilidad del mismo lo asumí . personalmente. En la redacción inicial de ese proyecto colaboró el actual ministro de Asuntos Exteriores, don Marcelino Oreja, así como el actual director general para Europa, don Antonio Ellas, y otros miembros del "staff" de la Embajada. Este proyecto, que llevó muchísimas horas de trabajo, fue enviado al Jefe del Estado y Jefe del Gobierno, Francisco Franco, y a todos y cada uno de los ministros del Gobierno. No voy a entrar en su análisis, porque tendr´a que ser largo; espero publicarlo algún día.

Esencialmente su ´finalidad era dar vida a las Instituciones vigentes. En la ley de Cortes, por ejemplo, no se tomaba en consideración el principio octavo del Movimiento, que establecía como uno de los canales representativos a la familia, y la representación local y sindical estaban falseadas en su base. Si se hubiera acogido entonces la idea de que la representación orgánica hubiera sido real y no una pura fíccion, el curso político del Régimen hubiera sido distinto. Pero esto ya es agua pasada.

estado-Movimiento

—Pero ¿por qué ha dicho usted que si Jefe del Estado nunca cieyó en sus propias instituciones?

—Le voy a contar a usted una anécdota que aclara lo que quiero decir: con ocasión de la presentación de este estudio sobre la reforma política tuve varias conversaciones con el general Franco. Una de ellas tuvo lugar en Ayete (San Sebastián). Estaba entonces Franco en el apogeo de su poder y gozaba de una salud excelente. Me acogió coa su habitual amabilidad y cortesía. To le hablaba de las lineas fundamentales de lo que creía que debía ser esa reforma y, concretamente en aquella conversación, de la Incompatibilidad del dualismo entre el Estado y el Movimiento. El Movimiento habla creado un Estado; pero si se le hacia subsistir simultáneamente con él como una fuerza política única. Independiente del Estado, la Incompatibilidad entre esos dos poderes era manifiesta. Le ponía el ejemplo de los regímenes comunistas, en donde el Partido tenia la primacía sobre el Estado, porque la dualidad del poder no puede subsistir más que por breve tiempo; siempre acaba por predominar el más fuerte sobre el más débil.

El general Franco me miraba sonriente ante estas lucubrad o n e s de Derecho constitucional y acabó Interrumpiéndome para decirme lo siguiente: "Pero ¿usted sabe lo que es para mi el Movimiento?" Yo le dije: "Excelencia, no lo sé, y bien sabe Dios que seria la cosa que en estos momentos tendría más interés en conocer, precisamente ´ésa de qué es el Movimiento." Y entonces el general Franco, todavía más sonriente, me contestó lo siguiente: "Pues verá usted: para mi, el Movimiento es como la claque. ¿Usted no ha observado que cuando hay un grupo grande de gente hace falta que unos pocos rompan a aplaudir para que los demás se unan a ellos y les sigan? Pues más o menos es asi como yo entiendo la finalidad del Movimiento." Entonces fui yo quien reí. Le dije que se podría encontrar una claque que no ´ fuera tan peligrosa para la soberanía que debe tener el Estado, como era la del Movimiento, y comprendí que ´todo el esfuerzo realizado por mi para que en España «mpeease a funcionar una forma de democracia real había sido vano.

´Posfranquismo

—¿Puede existir el franquismo sin Franco?

—Desde luego que no; pero la larga etapa de cuarenta años forma parte de la historia de España, y la historia de España s| que existe y no se puede borrar. El pasado es imborrable, pero lo que no se puede hacer del pasado es hacerlo presente, y menos futuro.

—¿Dónde va el país? ¿Con qué problemas se encuentra el actual Gobierno y qué salida le ve ?

—El país va a la democracia de tipo occidental. El primer Gobierno de la Monarquía rompió el hielo; el segundo ha quemado I a» etapas. Los problemas políticos han tenido la primacía hasta el referéndum.

Ahora la tienen los económicos. Si no se afrontan a tiempo y con resolución, estamos construyendo un. edificio político sobre la arena. Los últimos terribles acontecimientos, cuando se publique esta entrevista, habrán cambiado los término» de ese planteamiento.

Ministro de Justicia

—¿Quién fue el ministro de Justicia del primer Gobierno de la, Monarquía? ¿Qué hizo?

—Ese ministro fui yo mismo. Lo que fue o lo que no fue, eso lo pueden decir los demás, no yo. Lo que hice, y preparé, y proyectaba hacer, se puede deducir del discurso ique pronuncié ante el Pleno extraordinario constitutivo de la Comisión "General de Codificación, «t 26 de febrero de 1976: establecimiento de la anidad jurisdiccional, delimitando estrictamente s u ámbito ´con la rástrense y la eclesiástica; regulación del proceso penal en un Código que sea eficaz, tanto contra las viejas como contra las desgraciadamente crecientes formas de criminalidad, pero que constituya una ley de garantía para la libertad y ia seguridad de todo» los españoles; un nuevo texto procesal que habría Ae inspirarse en el

respeto debido a la dignidad inherente al ser humano, estableciendo para toda persona privada de libertad, entre otros derechos, el de la inmediata asistencia letrada; -el nuevo Código contendría las bases para el cumplimiento-de las sentencias y el buen orden del régimen penitenciario, haciendo compatible la privación de libertad con un sistema penitenciario que no aumentase la degradación moral que lleva siempre consigo el delito, sino que, por el contrario, hiciera posible la reforma y la recuperación para la sociedad del que ha delinquido; en el proceso civil, evitar las grandes lacras de la lentitud y la complejidad, que desembocan de hecho en una ausencia de justicia; potenciar los sistemas arbitrales y de conciliación; establecer con la mayor urgencia un nuevo sistema coiicursal; la ordenación de los derechos de la persona orientada a \´a protección de su dignidad y su intimidad; la situación jurídica de la mujer y su promoción al lugar que le corresponde en la sociedad; - la. regulación de la familia en todos sus aspectos, tanto en el del matrimonio como en el de •la filiación, temas todos ellos en los que habría de producirse la intercomunicación del Derecho común y de los derechos forales; la consideración de la sociedad mercantil como soporte de la empresa, concebida ésta como una comunidad de personas en la que los aspectos patrimoniales no deben privar sobre el elemento humano y el Interés general; el sometimiento de ia potestad sancionadora de la Administración a la, posibilidad de ser enjuiciada por la organización judicial

A todo esto hay que añadir la práctica derogación del decreto-ley de antiterrorismo, atribuyendo a la jurisdicción ordinaria los delitos de esa naturaleza; el proyecto de ley de modificación del Código Penal, despenalizando conductas de carácter político; ei proyecto de modificación de la ley de Registro del Código Civil para poder imponer nombres vernáculos de cada región; el estadio y preparación, prácticamente ultimada antes de la crisis ministerial, de la amnistía, etcétera. Este vasto plan requería no solamente tiempo para hacerlo en su conjunto, sino para poder hacer cada cosa a "su" tiempo, porque un tiempo . y otro son decisivos en ia acción política.

—En relación con ´3o que acaba de decir, a nadie se te oculta aquella famosa crisis que, posiblemente, liará historia. ¿Se vela venir • la .crisis desde el Consejo de Ministros? ¿C6mo transcurrían aquellos consejos? ¿•Fue ¡tratado el Gobierno quizá crudamente?

—Las crisis están siempre en el horizonte, de cualquier Gobierno, pero i» que tuvo lugar no creo que se viera venir en el tiempo y forma en que ocurrió. Como transcurrían los Consejos de Ministros es materia reservada. La política no es erada ni tienta, es sencillamente política. Quien no te acepta como es, no puede dedicarse a ella. Por mi parte, puedo decir que con el mismo espíritu de servicio con que fnl al cargo, lo dejé.

—´¿Es usted tui hombre demócrata liberal?

—Soy un hombre demócrata, pero no un fanático de la democracia. Soy un nombre liberal, pero no de un liberalismo decimonónico, sino liberalismo de on nombre que cree en la libertad, que es cosa distinta.

—´¿Podría usted precisar nías el sentido de esta respuesta ?

—Quiero decir que yo creo que todos tos regímenes políticos está* bedies .para el hombre y no al contrario. La democracia -Heno (hoy «J misma sentidas que tuvieras en su tiempo el Imperio romano, e] feudalismo y las monarquías absolutas. Creo también que las dictaduras, que no son ni pueden ser un régimen político, pueden ser necesarias como una solución de emergencia, por un período breve. Asi se concebían dorante el período de la República romana, que fue una democracia—de so tiempo, naturalmente—de la que estaban excluidos los esclavos y en la que habla la tensión entre patricios y plebeyos que acompaña ciempre, ~ desde siempre, a toda democracia.

Monarquía

—Pero usted se ha manifestado constantemente ´partidario de una Monarquía democrática.

—Asi es, en efecto. .Creo que ésa e» la mejor forma política que se puede contemplar hoy en España, y que todo lo que se» hecho contra ella es hacer una- labor negativa y demagógica. Del testamento político de Franco no queda ya apenas nada más que la Monarquía, que ha sido la institución tradicional de España y no una creación del franquismo.

—El pueblo, entiendo que politicamente no está formado. ¿Qué puede ocurrir? ¿Arrastrará más masa el partido más financiado?

—El pueblo, en efecto, no está formado para la democracia. En España práctica y verdaderamente no ha habido democracia nunca desde que termina coa Fernando VII 1» Monarquía absoluta. Implantar la democracia es fácil; vivirla, es difícil. Pero hay que hacer el aprendizaje, romper el circulo vicioso de que no se tiene democracia porque el pueblo no está formado y de que, como no está formado, no puede tener democracia.

Partidos políticos

—Pero ¿la democracia no está en crisis?

—Yo creo, en efecto, que Ja democracia está en crisis en todos los países donde vive; que la sociedad industrial y tecnocrática, que la crisis moral, que el abandono de los campos y la concentración en las grandes ciudades, el problema de la energía y todos los demás problemas gigantesco* d« nuestra época, van a requerir una remodelación profunda de I» democracia, tal y como hoy se practica. Pero hay.qne partir de I» democracia formalista actual, porque lo que no se puede pensar e» en un» vuelta a los sistemas totalitarios, de los cuales el comunismo no es más que una forma de ellos.

— ¿Y los partidos políticos?

—Los partidos políticos son necesarios en te democracia, pero no son sufl-cientes. No son ellos los que hacen te democracia, sino te convivencia te que los hace posibles. Quiero decir que sólo una sociedad que tiene una gran cohesión sobre los principios básicos de te convivencia puede tener partidos políticos que sean operativos. Es él caso de te democracia americana actual. Los dos grandes partidos son como tes dos alas de un partido único—si es que se puede emplear est» contradicción "U terminis"—, que es el que constituye el pueblo americano, que está todavía unido y no -dividido sobre tes creencias y valores que dieron vida, forma y sentido a este gran pueblo desde su fundación. Este era el caso también de te Inglaterra victoriana y posvictoriana del primer tercio de este siglo. Pero con te consolidación de los partido» marxistas—socialistas y comunistas—, esa unidad se ha roto en casi todas tes democracias europeas. La concepción individualista y te colectiva, para simplificar, aunque sea arbitrariamente, los término» del problema, hacen muy difícil te alternancia con el poder, que es esencial en 1» democracia.

Solución

—¿Qué solución puede haber?

—Tanto te sociedad burgués» como te socialista están evolucionando rápidamente. Es mucho más de lo que aparece en te superficie, sobre todo en loa regímenes comunistas, porque es un» revolución en profundidad, pero un progreso Imparable. Se llegará asi —trabajosamente, como todo en te vida—a un nuevo equilibrio.

—¿Qué separa ahora a España de Europa?

—Políticamente, cuando España llegue a superar su proceso Instituciónal, nada. Económicamente, te distancia e» grande e imposible de salvar sin un gran esfuerzo de los españoles. El mismo esfuerzo que tendría que hacer un» Europa en gran parte enferma para «cercarse a los Estados Unidos y aun al mismo Japón.

—´¿Qué Impresión le han hecho los .terribles actos de violencia y Jos secuestros?

—Pues usted mismo ha empleado te palabra justa. Terrible. Yo no sé si puedo decir ai en este momento en el que hablamos, veintisiete de enero, se habrá o no tocado fondo en esto asunto. Quiera Dios que ast sea. Lo que al creo es que el pueblo español no quiere otra guerra civil, ni las guerrillas inciviles; ni quiere una dictadura; ni es comunista; ai que los militares vayan a tomar el poder (nada más ajeno al sentir del Ejército), salvo «B una situación límite y desesperad». Pero estos males no basta no quererlos.

Hay que evitarlos. Y «vitarlos qnie- • re decir poner ios medios necesarios par» ello, por el Gobierno y por ios españoles. Porque si e) país no

´Superar la ruptura

—(Pero ¿cuál es el fondo de la cuestión?

—El fondo de i» cuestión es una ruptura de tes bases de convivencia a qu« antes me he referido. Esa ruptura en España, por el radicalismo Ibérico, nos llevó a te guerra civil calleóte, ardiente. E» otros países europeos está también planteada, pero en frío. Nuestra guerra- civil no resolvió «1 problema de es» ruptura. La fuerza no puede persuadir a los hombres; puede imperar sobre ello», pero queda emplazada.

Por eso los problemas han surgido, no idénticos, pero si parecidos.

—Para terminar, ¿ qué se puede hacer?

—Superar 1» guerra civil quiere decir dos eos»», que vienen » ser una misma: te primera es no querer mantener el espíritu de vencedores y vencidos; te segunda, JH> querer invertir sus resaltados. Esto «egundo es lo que está emergiendo aceleradamente . después de la muerte de Franco. Pero «1 resultado d« una guerra «s irreversible, salvo mediante otra guerra. La superación no es te negación de cae resultado, riño el propósito y el esfuerzo de querer alcanzar «na nueva Integración, una nueva forma de convivencia. Hay que formar esa nueva condénete, que, ante todo, tiene que ser consciente de te dificultad del problema. No «s mi problema local, sino universal. Se trata de una encrucijada de b historia. Hacen falta hombres, no duros ni mesianicos, sino nene lilamente hombres enteros y verdaderos.

Juan de la Cruz Gutiérrez Gómez

 

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