Autor: Cruz Gutiérrez Gómez, Juan de la. 
 Tomás Garicano Goñi. 
 "Sin la ley de prensa no se hubiese producido nada lo que ahora está sucediendo"     
 
 Ya.    16/01/1977.  Página: 10-11. Páginas: 2. Párrafos: 61. 

«SIN U LEY DE PRENSA NADA DE LO QUE AHORA NO SE HUBIESE PRODUCIDO ESTA SUCEDIENDO»

"Lo verdad es que yo me encontré con muy pocas fuerzas de orden público" * rundaracntOr-mente no me arrepiento de mi actuación política" • "Dos acontecimientos importantísimos: lo aprobación de lo reforma política y su ratificación por referéndum"

TOMAS Garicano Goñi, ex ministro de la Gobernación. Una llamada telefónica y una cita en la fría mañana de enero. El periodista llega puntualmente. Abre la puerta el entrevistado, te da la mano y dice:

*jVaya una puntualidad prusiana!"

Oigamos que Garícano Goñi es cordial y sencillo al cien por cien, de sonrisa ancha y llana, con una ejecutoria política que ahi está para el análisis de 4ot pasos de la Historia, con mayúsculas, escritas en los silencios de muchos despachos´ministeriales. Habla con el entrevistador de todo, hasta de esa industria que quiere crecer en Navalmoral de la Mata. Biblioteca que se «dorna con objetos antiguos, algún tríptico, lámpara con escritura musical, fotografía de los Reyes, libros de todo tipo, sobre Franco, etc. Da la impresión de ser hombre . cuidado y espontáneo.

"La actuación del Gobierno Suáres es la más atinada que puede darse" • "No oculto que soy de derechas y que pertenezco al bando de los triunfadores en la guerra" • "Me es difícil ser hombre de partido político" • "Es un acierto el no poner la ley electoral de formo terminante, mayoritaria o* de representación proporcional" • "Estamos hoy más pendientes de quién es el jefe que de cuál es la ideología" • "La oposición evita que el poder actúe con exceso de libertad"

Franco.

—No me parece fácil enjuiciar I* que ha sido Franco solamente ,m uu año de M muerte. Cuarenta mío* de vid» pública determinad» y precisad» por su actua-doa son muy difíciles de enfaldar, sobre todo para, los que hemos tenido ana partidpadon directa en su actuado» política. Ve me he honrado—y no lo he ocultado nunca—ea ser turo de sus colaboradores y reahne*-•to me impide enjuiciar com claridad, porque en algunos pmtos pequeños y concretos tongo que enjuiciarme a mi. que he «ido uu ceta-taorador directo y sin reserva» suyo. Creo que Franco es un prodacto, aparte de MH propias cualidades, de las drcnustandas de la guerra. No pudo darse si «o •e háblese producido la guerra, guerra´ em la ave por uaa serie de drcnnstandas quede1 solo él como el geue-ral victorioso y como el politico exclusivo. V eso se ha demostrado al cabo del tiempo, en la colaborado» que le prestaron orna serie de gestes, ojie fue vital. He dicho, y no tengo inconveniente en repetir, que ea la política española ha habido tres pmtos realmente fuu-dameaitales: abril del 37, con el decreto de Unificación, que determina un matiz de forma política; septiembre del 42, en, el que como consecuencia de los sucesos de Begoña dd afeo anterior se produjo >M enorme viraje en la actuado* pública del país, y después, en diciembre del 66, ea que por las leyes Orgánicas, las leyes Fundamentales, de diciembre de ese ano, y sobre todo con la ley de Prensa, de mano del mismo aao, se produjo na cambio extraordinario en la vida publica del país. Creo que sin la ley de Prensa no se hubiese producido nada de lo que ahora está sucediendo. Es la que abrió el camino.

— ¿Qué es, señor Garicano, lo mas importante que hizo al frente del Ministerio?

Orden público

Sonríe y piensa. Cruza los brazos, se echa hacia atrás en el sillón y clava durante unos instantes la mirada en cualquier detalle de la pared que le hace frente.

—L» preocupación de las bases de la ley de Régimen Local, que quedo en nada, de modo que el fracaso fue bastante completo. En cuestión de orden publico tuvimos unas acciones de late-res, porque algunos hechos sangrientos que tuvieron lugar bajo mi mandato lo fueron por escasez de fuerzas de orden publico.

La verdad es que yo me encontré con muy pocas fuerzas de orden publico. Estaban sin relación con el numero de habitantes y las circunstancias del país. Había tan pocas que esta misma escasez, cuando ae producía un hecho de orden público desagradable, ocasionaba el que la Policía tuviera que actuar con una energía desproporcionada, que ocasionaba que los hechos se volvieran mas sangrientos de lo que era necesario.

Con estas frases, no cabe duda, se da paso al hombre que hay más alia del político. Y facilita conocer mejor la historia de cada momento. Quiero preguntarle sobre lo que me dice, y continúa:

—Entonces procuramos y llevamos a las Cortes ´uu proyecte de ampliación de las fuerzas de orden publico, y sobre todo par» evitar la actuación de los medios nías duros o más contundentes, llevando bombas de humo, pelotas de goma, .un» serie •e elementos disuasorios que eran menos violentos y más aptos para las manifestaciones o par» tas actuaciones masivas de I» gente. En esta parte hicimos todo lo

que pudimos. También suavizamos o atenuamos el problema económico de las haciendas locales. En fin, es muy difícil para uno decir qué es lo más importante que ha hecho. Se quiere hacer-tanto cuando se esta en un puesta público que siempre le parece » uno eseasísl-giíao lo que ha hecho.

Satisfacción

—¿Y hubo algo que le. dejara una huella especial? Quiero decir, si tuvo alguna satisfacción especial o se arrepiente de haber hecho algo.

No sé. pensando ahora ante la máquina, si -la pregunta era dura o no. La acepta. Es más, contesta rápidamente y con una seguridad natural:

—Fundamentalmente no me arrepiento de, mi actuación política. Creo que íbamos por una trayectoria buena, con arreglo a aquellas circunstancias. De hechos concreto», de errores cometidos, pues sf, uo tengo inconveniente en reconocer que ahora, y» al cabo de los años y cuando uno está más sedimentado y más tranquilo, pienso que habí» muchas cosas—nombramientos, circunstancias, etc.—que podía haberlos hecho coa más acierto. Sin embargo, creo que siempre actué de buen» fe, y en ese aspecto no tengo por qué arrepentirme, estoy absolutamente tranquilo.

—Y ea términos comparativos, ¿como ha. girado el. orden público y la sociedad política española desde entonces?

—Por razones obvias, me parece poco delicado de mi parte entrar a estudiar la situación «e orden publico con posterioridad a mi mandato en Gobernación. En cnanto a I» sociedad, ha evolucionado hasta cierto punto. Es decir, lo que entonces se manifestaba como brotes, como detalles, hoy tiene unas características más importantes. No creo que ea el momento actual hay» distintas matizadones ni actuaciones políticas que tas que ha habido durantes los diez o quince últimos años de la vida nacional. Los que hemos estado en contacto con. I» vid» pública de las gentes y. sobre todo, con la juventud, nos hemos dado cuenta que habla unas mi-" norias de tipo extremista de izquierda; que habi» una masa, sobre todo en la gente que ahora tiene entre los veinticinco y los cuarenta anos, de tipo más o menos socialista en términos muy amplios, que hoy «eme unas características más acusadas; una masa de «entro muy importante; una masa de derechas que no hay duda que signe existiendo y que ha estado basada en todas nuestras actuadoues durante la guerra. Es dedr, que la sociedad yo no encuentro que haya evolucionado mucho, aura que lo que ha hecho ha sido manifestarse de una manera más terminante, más concreta y en algunos aspectos más violenta.

Extremismo*

— ¿Qué lugar pudieron ocupar, sin embargo, en su mesa de despacho los extremismos, tanto de una como de otra tendencia?

—Nos ocupaban bastante, y no quisiera citar más que un primero de mayo de 1973, en que los extremismos. se manifestaron por los dos lados, aunque de forma mucho más violento y sangrienta por un lado que por otro, pero ya se venia. manifestando lo que después está plasmado en cosas que seria preferible que no ocurrieran.

—´¿Es España un país politicamente civilizado?

—Si, no cabe duda que sí. Lo que pasa es que la falta de información, producida por un» censura que quizá era imprescindible, hizo que la gente creyera que vivía en un país distinto. En España—y lo dije en uaa reunión secreta que tuvimos en el Consejo Nacional—, ea España la paz había costado mucho, muchas dificultades e Incluso sangre. Ha habido momentos muy difíciles; lo que ocurre es que la gente no se daba cuenta, y como esto atañí» solamente a unos múdeos muy reduddos, creía» que vivíamos en una paz octaviana. V U paz octaviana ni existe ni h» existido nunca, ni en España ni en ningún otro país, por lo menos en estas últimas décadas. En España ha habido momentos muy dificiles en estos cuarenta años, y, daro, cuando esto se ha manifestado por medio de I» prensa y la gente h» conocido todo, tiene una alarma que no tenia antes. Esta es uu» realidad clarísima. En la década de los , cuarenta, con los maquis en las montanas, las dificultades de orden publico no tienen nada que ver con lo actual. Era mucho más duro aquello que esto e Incluso en víctimas I» cifra era muy superior.

Fuerzas Armadas

—¿Qué papel juegan en ta opinión de un ex ministro, y de la Gobernación, las Fuerzas Armadas ea la vida de un país ?

—Creo que una de las cosas más acertadas que existen en la legislación consti-túdouat es la atribución de las misiones que eorrespon-´ den » las Fuerzas Armadas, que es I» protección de España de sus enemigos interiores y exteriores y I» defensa, sobre todo, del orden constitucional. Creo que ésta es U misión que tienen las Fuerzas Armadas, que la cumplen y que la cumplirán siempre. Las gentes que piensan que por un quítame allá esas pajas las Fuerzas Armadas van a intervenir en la política nacional, están completamente equivocadas. Esas no conocen a las Fuerzas Armadas ni las apetencias de las Fuerzas, Armadas. Yo .formaba parto como joven oficial de las Fuerzas Armadas en el momento más angustioso de .la vida del país, que fue en mil novecientos treinta y seis, y si nos decidimos a intervenir fu* porque estaba en liza y en trance de desaparición lo más fundamental del país. Y los que comparan las situaciones actuales, o las de hace unos meses, o quizás las que se produzcan después con el ano treinta y seis, desconocen lo ocurrido entonces, y realmente nos deja asombradas » las personas que, siendo y» hombres hechos y derechos, conodmos lo que ocurrid en mil novecientos treinta y seis.

—´¿Cómo ha evolucionado la vida política, ´española a raíz del veinte de noviembre del setenta y cinco?

—Es dlfidi contestar a esta pregunta de uu» manera concreta. Par» todos los españoles, creo yo, el veinte de noviembre del setenta y cinco se pensaba en que cualquier situación que pudiera venir para el país no podría ser nunca del tipo de I» que había. Es dedr, un» solución dentro de tos cauces jurídicos constitucionales que´ infunden la vida al país. Creo que, salvando dificultades que hay y hechos de orden público que je han producido, .debemos estar contentos y satisfechos de 1» manera en que está llevándose » cabo. Para mí h» habido dos acóntecimientes importantísimos en la vid» del país: I» aprobación de la ley de reforma política por las´ Cortes y su ratificados por referéndum; son dos hechos que es muy difídl que se den en un país donde h» habido un régimen, llamémoslo autoritario.o de cualquier manera, encamado en una persona que h» desaparecido, y que viene » presenciar i» transformación de esto en una atribn-d*n de I» soberanía al pueblo, » todo el pueblo, al pueblo, en el mejor sentido de la palabra. Creo que esto, realmente, es de impresión y hasta de emocion. Y creo que es lo que está sucediendo: una evolndon pacifica y tranquila, deseada por - nú» inmensa mayoría.

Dos Gobierno»

El ritmo de voz, su tono, delatan la fe y la fuerza de sus palabras. Hay´veces que un silencio, dicen, rale por mil palabras. Cuando el silencio pesa, vale más una palabra. Pienso que-Tomás Garicano tiene la emoción contenida, tan dentro. Hay que dar muchas veces paso atrás y tomar nota de la palabra experta, e x perta pero recta.

—En un estudio político se nota una diferencia muy grande entre los dos Gobiernos de la Monarquía. ¿Cuál es su opinión sobre la actuación del Gobierno español?

—Picas» que I» *etuaeita del Gebierno Suárez ea la más atinada que puede darse respecto » las necesidades del pais e» el memento actual. Hablamos de materia politica exclusivamente. Cre* que hatea cometido algunos errores, cent* todos «•metemos y come seguirá* eemetleude tanto ellos eem* los que les sucedan e» el mando; pero fundamentalmente ere* que está* He=-vaude á cabo una labor que espero que, con la ayuda de Dios, llega* a buen término. ´

— Estamos hablando del momento político. Pero antes de seguir adelante me gustaría que me dijera donde se sitúa usted.

—He dicho algunas veces—y M tongo por qué •cuitarlo—que soy de derechas y qae pertenezco al bando de los triunfadores en te guerra nuestra. Añora, esto no me coloca, ni me •>•» coiocflM*) nWDnc**» 4M •*»• extrema derecha. Hay prue-bas a montones de mis actuaciones, do qne no be sido nnnen nn hombro do te extrema derecha. Creo que soy de un» derecha civilizada llegando muy al centro, y´ capa* de colaborar con gentes do la derecha, del centro y del centro-izquierda. T no me asustan tes cosas, siempre qno no sean extremismos...

Hombre departido

—.¿Tiene carácter de hombre de partido?

—Por el momento, no, y es difícil par* quien ha llevad* una vida independiente, ya que nunca he pertenecido a grupos, ni camarillas, ni partidos. En los tiempos de te Republica, como militar que era, no estuve afinado a ningún partido, y después de te guerra, fuera do mi afiliación norma] n te FET y de tes JONS. como era por razón de cargo, nunca he tenido unas concomitancias directas con ningún grupo. Ahora tampoco me es fácil. Unos, me parecen mejor; otros, peor; mejor di-co)4% m*ifr ojow NMf^ov y jpcor* más acertados o Menos. Cre* que n grupo det centro debía transformarse .en un gmn bloque. Esto es te quo puede tener mayor encaje en tes nrrenidadm del país en el momento actual.

La conversación cada vez se hila más. Voy por la abundancia de siglas.

—´¿•Qué es lo que pueden traer los partidos políticos?

—Esto do tes siglas me viene mareando desde hace muchos años. Cuando yo era ministro de te Gobernación me tanjo Eduardo Btenco un euadendto en el que venían por orden alfabético tes siglas de tes distintos grupos, y yo, te verdad, t«nfa que consultar cada ves quo quería enterarme qué er» uno de ellos. Ahora sigo hecho un tto. las siglas, esta proliferación de partidos, no te comprendo; depende si son por razón de matices, de personalismos...; pero creo que es una equivocación. Pienso que en España con más de cuatro o cinco grandes grupos no dentamos contar.

—¿,Y qu£ pueden hacer esos cuatro o cinco grandes grupos?

•—Creo que ahora estamos pendientes del acontecimiento más importante que va a haber en este periodo de transformación de te vida publica española: me refiero n te ley Electoral. Ha sido un acierto, » mi Juicio, el no ponerte en forma terminante, mayoritaria o de representación proporcional Realmente, el sistema mayoritorio, fuer* del Reino Unido y de alguno de tes países de una gran tradición do tipo democrático, puede serte en forma absoluta, y el regañen de representación proporcional, que, indudablemente, es, en teoría, el más Justo y «I más adecuad» n te representación de tes distintas tendencias del país, no existe en ningún sitio porque es te atomización de partidos y, • ctero. Imposible te disciplina e imposible el gobierno. Pero mientras no sepamos cuál es exactamente el sistema, do representación que propugna te ley Electoral, es muy difícil saber cómo so puitdtu Hevar n enbo tes elecciones. Indudablemente, cuanto más so acerque al sistema mayoritorto, mayores tienen que ser tes Moques y más compactos, e, al menos, podrá haber unas mayores d i f erencteeiones; también depende de te forma que se lleven tes listas, aunque tienen que ser provinciales... No me atrevo a formular un juicio previo mientras no sepamos y conozcamos te ley Electoral. De cito depende* muchas cosa*,

—¿Y a qué atribuye la abundancia de siglas, de partidos políticos?

—Creo que una parte es debida a cuestiones personalistas • personales; otra, a te falto de práctica política durante estos cuarenta anos, y ya, con el antecedente realmente lamentable de te República, donde te proliferación de partidos era muy grande, no ha producido en te mente de Jas personas políticas te necesidad de acomodarse a algo que tenga que ser el grupo y no te persona. Estamos hoy más pendientes de quién es el Jefe que de cuál es te ideología o te forma do actuar. En tes ideologías es muy difícil buscar tantos matices. La verdad, cncucn-tr* una. serle tan ampHa de .matices y,programas que no podría decir cuál es el que más me agrada.

elecciones libres

—Vayamos a las elecciones, a unas elecciones completamente libres. ¿ Por dónde puede responder la sociedad española?

—Creo que hay un precedente bastante próximo y bastante éter*, que es el del referendum. He visto una buena parte de medios de comunicación hablar del gran fracaso de te extrema derecha española, pero ¿por qué han ocultado el fracaso de te extrema izquierda? I» extrema Izquierda propugnó te abstención. Y te abstención, si descontamos tes naturales y normales por enfermedad, por hecho» naturales, por gente que no te apetece votar, por gente que no le Importa, ¿en cuántos quedarla? En mi opinión, el fracaso ha sido tan estrepitoso en uno como cu otro extremismo de donde se deduce que con distintas formas,,de pensar es un´ bloque que úo me atrevo a ñamar de centro, pero sí un gran bloque de paz y tranquilidad el que predomina en el país. Con posterioridad al referéndum he tenido ocasión de hablar con personas de distintos matices y circunstancia», poco afectas a te cosa política como política, activa, y todos ellos me decían que habían vote/de que sí porque entendían que era te mejor forma de votar y de trabajar por te paz y el orden futuro. ]La gente quiere orden, quiere paz y quiere libertad; quiere el ejerefete de te libertad, te libertad personal, te suya, que no se metan con M. que le dejen en paz; quiere también tes libertades publicas, pero quizás prefieran te libertad con mayúscula a tes libertades publicas, sin que omita éstas.

—(¿Para qué sirve la oposición?

—la oposición tiene una parte muy importante que cumplir. Su misión es «vítor njue el poder actué con exceso de libertad, qae se ere* el duelo do te situación y que no tenga un control pura evitar excesos. Creo que ésto m un» tebor •parte de U»a depuración para el ejercicio de tes funciones públicas y una preparación para el di» que a ellos tes corresponda man-dar. Porque es indudable que una oposición que no piense en mandar no cS tal oposición. L» «posición debe prepararse para mandar.

—¿Admite todos los partidos políticos?

—Admito todos tes partidos políticos que cumplan tes reglas del juego. El que no cumpla tes reglas del Juego, no.

Violencia

—¿Admite también a los grupos que surgen, como los Guerrilleros de Cristo Rey, como el GRAPO, etcétera?

—No; eso, de ningún» manera. Primero, porque es* no es una cosa política; eso es una cosa violenta y dura para imposición de unas Ideas, de una actuación concreto y dura que es te violencia. No, no; te violencia, no. Ya hubo bástente con te que tuvimos en nuestra guerra, quedando saturados de cite, por te menos, par» un siglo.

—´¿Qué importancia le concede en estos momentos a la violencia?

—Pues mire, te violencia, cuando se manifieste con tes caracteres de ahora, presento te dificultad que tiene el luchar con cite por medios absolutamente legales. Cuando estuvo en el Ministerio manifesté en publico y privada, así com* en comunicados, que no habia más medies de luchar cintra el delito que tes normas legates. Es difícil, pero no hay más remedio. Y elte se traduce en que muchas veces no se puedan cortar estas acciones con te rapidez y euergte que se debiera, al no utilizarse, medios extralegales.

—El fenómeno más importante de la actualidad política.

—Reflexivamente, para mi. te ley Electoral. Afectivamente, el secuestre de Ortetejrcco que es un* de tes cosas más tremendas que han sucedido en España cu estos días.

—Tipo de político del futuro español.

—Creo que en un futuro v» » seguir te asunción al poder de gentes relativamente jóvenes. El actual Gobierno yn nos indica bastante te que va » ser el futuro. Gente joven, pero *• bebés; hombres hechos y de-reehos; en el regañen de Franco han actuado también hombres de su edad. C>«pto», pues, menos eompcoinwBu´piu´í"™1 con ios fl^vHos anteriores no porque hayan sido mates, sino porque muchos de tes que hemos intervenido en te política durante estos cuarenta anos estamos muy vistos. La gente quiere cambiar y hay que hacerte.

—´¿Qué le puede dar la democracia a España?

—A mi juicio, dos cosas: te Intervención do todos tes´ españoles en te vid» pública del país y nuestra unión, ya con tranquilidad, libertad y con plena dignidad, al concierto de tes naciones europeas, entendiendo por toles, naturalmente, tes occidentales.

—¿.Qué separa actual-mentc a España del resto de Europa ?

—Creo que nada más que el desarrolle. Es una cuestión de tiempo el desarrolle completo de tes propósitos del Gobierno y de tes determinaciones de te nación en el referéndum, que podrá ser cosa de unos meses. Pero creo que hoy día estamos a te misma altura de cualquier otro país de Europa, porque no .hay razón ni tienen razón ninguna para ponemos dificultad. Lo que pas» es que siempre es cómodo poner dificultades » alquieu, porque un país, aunque se» modesto, como España, siempre produce ciertas perturbaciones en los aspectos . económicos. Nos pondrán algunas pegas, per* tendremos que acceder, por plenitud do derechos y plena dignidad, a te convivencia con ellos, como tiene que haber convivencia entre todos tes españoles.

Juán de lo Cruz Gutiérrez Gómez

(Foto* Emilio Polo de Guineo)

 

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