Autor: Fernández Martín, Tomás. 
 Fernando Suárez González. 
 "Las actuales Cortes no deben tomar decisiones que prejuzguen el futuro"     
 
 Ya.    23/01/1977.  Página: 10-11. Páginas: 2. Párrafos: 69. 

(LAS ACTUALES CORTES NO QUE PREJUZGUEN EL FUTURO} DEBEN TOMAR DECISIONES

"La negociación con Alianza Popular en las Cortes fue dura, aunque AP nunca se mostró intransigente" •

"La oposición sería más influyente si potenciara sus afirmaciones" • "Espero decidir pronto si me presento a las elecciones" • "La ley tierte que sancijpnar las actividades concretas de los partidos, no sus ideas"

I "No hace falto disolver la Cámara. Basta con no enviar i proyectos que tengan relación con la reforma política"

"A la altura de nuestro tiempo no puede haber más Monarquía que la plenamente democrática" • "Cuanto menor sea el afán disgre-gador, mayor podrá ser el ámbito de las autonomías regionales" • "Entre los hombres del "franquismo" hubo grandes diferencias" • "En mi breve etapa ministerial actué como si tuviera que dar cuenta de la gestión a una opinión pública realmente democrática"

U voz denotaba una cierta decepción. Como procurador en Cortes acababa de laucar una carga de proftmdidad politica en los debates sobre el proyecto de ley de Asociación Sindical. No era—ni mucho memo»— ia primera vez que sus palabras resonaban eficaces, justas y abiertas en el palacio de la Carrera de San Jerónimo: «Yo estoy de acuerdo en que moverse hoy en el marco de la declaración xm del Fuero del Trabajo es un anacronismo, porque desde él no hay manera de dar satisfacción a las demandas sociales de hoy; no hay manera de elaborar ana ley que esté en consonancia con la reforma política y que tapiante en España el sindicalismo democrático. La confusión arranca del doble enfoque. De estar con un pie en lo actual y con otro en un futuro que va a ser absolutamente distinto." Don Fernando Suárez González, cuarenta y tres años, leonés, catedrático de Derecha del Trabajo y ex vicepresidente tercero del Gobierno y ministro de Trabajo, no podía ocultar su decepción por lo que el dfa anterior habla aprobado la Comisión de Leyes Fundamentales y Presidencia del Gobierno.

Cortes actuales

—Señor Suárez: ¿´Los debates en las Cortes sobre el proyecto de ley de Asociación Sindical pueden ser una prueba más de la inviabilidad de «n» reforma democrática desde una Cámara ademocrática?

—ÍA ley de Asociación Sindical ha planteado un arduo problema, que se puede sintetizar asf: El reconocimiento del derecho de asociación resulto indfepen-saMe, pero implica, naturalmente, la desaparición de la estructura sindical tradicional. Estas Cortes pueden, una vez aprobada la ley para la Reforma Política, -reconocer aquel derecho, pero no (pueden entrar en ningún tipo de reforma constitucional, porque ese mandato ha sido conferido por el pueblo español a las Cortes que salgan de las próximas elecciones. T como, en el marco de la actual Constitución, no es posible hacer desaparecer la estructura a que antes me refería, «e va » producir un fenómeno de coexistencia « u m a m ente penturbaoor. Por eso, mi punto de vista ha sido el de abstenerme, porque no sintiéndome legitimado para entrar « fondo en la solución del problema sindical, la solución pardal y transitoria que supone esta ´ley debió ser adoptada por el Gobierno mediante decreto-ley. Es una >paradoja, producto de la situación, porque jamás fui partidario de renunciar a la competencia de las Cortes.´ Pero en la situación en que nos encontramos no creo que las Cortes actuales deban adoptar´decisiones que prejuzguen el futuro.

—¡Entonces, ¿ si las grandes cuestiones ae dejan para las nuevas Cortes, si la misma ley aprobada en referéndum Oleva por tótulo ley para la reforma política, es hora de disolver la Cámara, regular lo más urgente por decreto-ley y dejar toldo o casi todo pana el nuevo Parlamento?

—No hace falta disolver las Cortes y hasta resulta discutirte que pueda hacerse. Basta con no enviar proectos que tengan relación con la reforma política.

—Usted ha denunciado la actitud de estar con «n pie en Jo actual y con otro en un futuro distinto. ¿Esta actitud no "Compromete e la misma operación reformista? Es decir, ¿cree usted que las nuevas Cortes serán constituyentes en profundidad, -que sabrán responder a Jas demandas reales del país, que: la Constitución que elaboren tendrá cierta estabilidad y continuidad?

—Estoy convencido de que, si las elecciones se celebran con toda limpieza y en un marco de total libertad, las nuevas Cortes se sentirán absolutamente representativas y cargadas de legitimidad para abordar las reformas. Si la Constitución que elaboren tendrá o no estabilidad, nos lo dirá el futuro. Mi deseo, por supuesto, es que lo tenga y que cualquier modificación posterior se haga » través de los procedimientos que se establezcan para ello. IA reciente experiencia no debe ser una excepción, sino convertirse en un uso habitual para nuestras reformas constitucionales.

Regiones

—¿Dicha actitud no provoca también esas soluciones que se quieren dar, por ejemplo, al tema regional y que a casi nadie de los Interesados convencen ?

—Las soluciones al tema regional no pueden depender sólo del punto de vista de un poder central, ni del punto de vista- de una o varias regiones, con carácter exclusivo. Tienen que ser el producto de un amplio y es-clarecedor debate, en el que queden a salvo los derechos de las regiones con -mayor peculiaridad histórica, pero también los derechos de otras regiones, que no están habitadas por españoles de segunda categoría, y—p o r supuesto—las altas conveniencias de España entera. Aunque ya sea un tópico, pienso que España entera no es lo mismo que España uniformada, y que cuanto menor sea el afán disgregado mayor puede ser el ámbito de las autonomías. En este sentido, me ha producido mucha satisfacción escuchar a mis amigos navarros—incansables defensores de «os fueros—que no pidan para Navarra nada qué no deba tener León. Yo creo que ID mejor del actual regionalismo es el afán de que se contagie a toda España, sin que ese contagio ´ implique un deterioro del regionalismo.

—¿ Usted tiene ya los dos pies en el futuro?

—Los pies los tengo siempre en el presente. En el futuro tengo puestas muchas Ilusiones. Y en el pasado, algunos respetos y alguna memoria de sucesos que no quisiera que se repitiesen.

—Sinceramente: ¿su impresión de las Cortes actuales, donde tanto ha luchado? . —Para mi las ´Cortes han sido, como se dice tantas veces, una especie de universidad de la política. Pero desde el primer momento he mantenido que su labor fiscalizadora era escasísima, que estaban muy mediatizadas por la presencia de altos cargos de la Administración y que los Gobiernos eran muy conscientes de >u preeminencia. Con todo, «u labor ha sido más importante de lo que algunos piensan.

—En estos umbrales de 1977, ¿cuál es, a su juicio, el problema más difícil que encara el pais ?

—El económico. Y además, el problema más urgente.

—¿ Cree de verdad que todo "quedó atado y bien atado"?

—Ya dije al defender en las Cortes la ley para la Reforma Política que la expresión del generalísimo Franco no equivalía a decir "os dejo atados y bien atados", sino sencillamente todo queda atado y bien atado para que sólo los españoles —todos los españoles, y no uno o un grupo—puedan adoptar las decisiones que crean convenientes. En ese sentido, es claro que se ha logrado plenamente que el cambio transcurriera por el procedimiento previsto.

«Evolución del franquismo

—.¿Por qué no evolucionó debidamente el franquismo? ¿O un franquismo evolucionado no seria franquismo?

—El régimen de Franco evolucionó casi constantemente. Y hubiera evolucionado mucho más si las fuerzas políticas que estaban fuera de él no hubieran puesto su objetivo principal en lograr su total sustitución, que el pueblo español no deseaba. En el fondo, lo que lograban los adversarios era que la adhesión popular se hiciera "incondicional", y eso favorecía el autoritarismo de los sucesivos Gobiernos.

Pienso que si la actitud de aquel grupo de procuradores en Cortes de representación familiar, a quienes la prensa denominó los "trashumantes", hu-biera tenido más eco en otros sectores del régimen, su evolución hubiera sido más rápida y—sobre todo— más claramente encaminada a preparar la democracia, que todo el mundo sabia que era la base indispensable de consolidación de la Monarquía que se preparaba.

—¿Qué es, a su juicio, conservable del pasado?

—La paz, por supuesto. Es preciso que la paz no sea producto de una Imposición, sino de un equilibrio, pero hay que conservarla a toda costa. Junto a ella, «1 crecimiento de los bienes colectivos y la clara conciencia de que el acceso a ellos debe ser más igualitario.

—¿El fruto más positivo del franquismo ?

—Ese que acabo de decir. Los españoles tienen hoy la convicción de que ni los derechos ni los bienes materíales o culturales son Inalcanzables por nacer en una determinada clase social y desean que llegue a ser cierta la proposición contraria; es decir, que por nacer en una clase social privilegiada, no se tiene derecho a todo. Eso es muy positivo.

—¿Y su fallo más decisivo?

—La ausencia de controles para la actuación de los gobernantes de todos los niveles, que no se sentían intimamente responsables de su gestión ante el ciudadano, •Ino ante su inmediato superior, Y Junto a eso, el aplazamiento de algunos problema» para «1 momento posterior a la sucesión. MI impresión y mi breve experiencia ministerial me dicen que si los Gobiernos de hace algunos aftos hubieran sido mas audaces en algunos temas, algunos problemas actuales estarían resueltos o, al menos» paliados. ¿ Por qué no Íbamos a tener más leyes "semejantes a lo ´que fueron en su momento la. ley de Prensa o la de Libertad Religiosa?

Ex ministro de Trabajo

—Como ministro que fue de Trabajo en uno de los tiempos más difíciles del franquismo, ¿quiso y pudo introducir algún aire fresco?

—Espero que quede claro que la palabra "franquismo" la Utiliza usted y no yo. En modo alguno Alego mi condición de hombre del "franquismo". Lo que no me parece exacto es que, al incluirnos a todos en la misma denominación, se Intente dar la impresión de que no hubo grandes diferencias entre nosotros.

Bien; mi mandato ministerial fue demasiado breve y en una época poco apacible. Pero creo que puedo decir que actué en todo momento como si tuviera que dar cuentas de mi gestión a una opinión pública realmente democrática. Acertarla o me equivocarla, pero mi gestión fue transparente y no he extraído de ella provecho personal alguno. En cnanto a las novedades por las que pregunta, alguna hubo. Recuerdo, Improvisando, los dos temas que más irritación causaron a quienes se consideraban—y se siguen considerando—custodios de la ortodoxia: el reconocimiento, en casos extremos, de la licitud de la huelga y mi declaración en Bruselas de que me sentía social-demócrata. Es muy curioso que los mismos que me maltratan por haber defendido la ley para la reforma, me maltrataron ya entonces por esas actuaciones, bien modestas. Y la verdad es que Franco, que a pesar de sus reiteradisimas opiniones sobre la huelga, firmó el decreto-ley y que conoció con todo detalle aquellas declarad o n e s, no me cesó para nombrarles ministros a ellos, que son tan "leales".»

—Como ministro también de Trabajo, usted estuvo muy cerca de Franco en sus últimos días. ¿Qué recuerdo guarda de aquellas jornadas?

—Fueron unos días muy dolorosos, de mucha tensión y de gran responsabilidad. Mi recuerdo más vivo y más triste de aquellos días es el de doña Carmen Polo en sus visitas a La Paz. Al Generalísimo no le vi después del día que llegó a la residencia sanitaria. Aunque posteriormente «1 doctor Marti. nez-Bordiu me invitó en una ocasión para que pasara a verle, preferí respetar integramente la intimidad familiar.

—•¿Su no inclusión en el primer Gobierno de la. Monarquía fue fruto de alguna estrategia ?

—Ni lo supe ni lo he preguntado después. £1 presidente Arias tenia desde el 28 de octubre una carta mía, sin fechar, en la que ponía mi cargo a su disposición, liberándole del trámite, humanamente enojoso, dado el afecto con que «ne distingue, de llamarme para comunicarme el relevo. Me enteré cuando me llamó So-lis para insinuarme que era mi sustituto, y después recibí la carta del presidente. Tenia la evidencia de que la instauración debía implicar sustanciales renovaciones, y mi cese no me sorprendió en absoluto.

La reforma

—¿Cree que la reforma política y la conquista de las libertades se ha hecho desde un auténtico convencimiento de Jos derechos cívicos, o más bien con un gran componente de la realidad de la presión popular

—Ambas cosas. Han coincidido la presión´ popular y

el convencimiento de que a la altura de nuestro tiempo no puede haber más Monarquía que la plenamente democrática.

—¿Fue duro el forcejeo con Alianza Popular y las Cortes en general para la aprobación de la reforma

política y lograr esa, como se ha dicho, "voladura controlada" del sistema?

—La expresión "voladura controlada" es del señor Esperabé de Arteaga, y yo sólo U he utilizado para referirme precisamente a él y a ia tesis que mantenía en la ley de Asociación Sindical. Pero, aparte de eso, la negociación coa Alianza Popular fue dura, porque estaban firmes. Sin embargo, nunca se mostraron Intransigentes, y la prueba «s el resultado a que se pegó.

—Se hatfla mucho de madurez del pueblo. ¿Será mejor indiferencia, apatía, decepción por la política...?

—No lo creo. Me Inclino más por una madurez que reviste la forma de sensatez colectiva, y que no surge de la ignorancia.´ Lo que ocurre es que los españoles han aprendido a no fiarse de cualquier redentor maximalista y quieren mejorar y progresar, pero sin correr más riesgos que los susceptibles de cálculo.

—¿Cree justo un pacto social desde la desigualdad existente; es decir, desde una situación en que, por ejemplo, el uno por ciento de los hogares españoles con ingresos más altos recibe —según se dice—el mis. mo porcentaje de renta que el cincuenta y tres por ciento de las familias con ingresos más bajos?

—Supongo que cuando sé habla de pacto social no se está proponiendo un pacto entre ese 1 por 100 y ese 53 por 100 de que se habla. Aparte de mi desconfianza ante una estadística semejante, si Ja situación fuera ésa, no habría nada que pactar. Habría que adoptar medidas drásticas para aproximar a unos y otros al 46 por 100 restante. El verdadero pacto social consisto en poner a todos de acuerdó para mantener e incrementar nuestra producción, logrando paralelamente una redistribución equitativa por-medios pacíficos y civilizados. • —¿No es cierto que sin una democracia económica las libertades políticas son meramente formales ?

—Si, es cierto. Pero la democracia económica se consigne mejor cuando están reconocidas y garantizadas las libertades políticas.

—Cuando se habla de nacionalización de la banca, del sector eléctrico y de otras actividades económicas básicas, ¿qué se le ocurre pensar?

—Se me ocurre pensar que es lo mismo que esa concentración de poder económico esté en manos privadas o que esté en manos de una burocracia sin responsabilidad social. Por eso me interesa más la responsabilidad ante la sociedad de los gestores de esas actividades económicas—sean públicas o privadas—que la discusión sobre su propiedad.

Ant* las «lecciones

—Frecuentemente se repite por ciertos sectores que la ley es la ley. ¿Está de acuerdo con tal afirmación ?

—Si, estoy de acuerdo en que la ley es la ley. Pero también estoy de acuerdo en que la ley buena es una ley buena y en que la ley mala hay que modificarla cnanto antes, en lugar de empecinarse en aplicarla, simplemente porque es ley.

—¿Por qué no ha firma-do´el manifiesto de Alianza Popular?

—Porque mis discrepancias con algunos de sus líderes—ahora y hace años— son muy superiores a ñus coincidencias con otros hace años.

—Ahora que puede salir a la palestra una derecha más modernizada, ¿cree que de su mano el país podrá remontar el vuelo?

—El país podrá remontar el vuelo si se modernizan la derecha y la Izquierda, ¿O es que la izquierda no tiene nada que modernizar T

—¿Es usted hombre de partido? ¿A qué partido se apuntarla ´o con quién colaboraría estrecha mente, cuando, hoy por hoy, en política no se puede actuar en solitario? ,

—En el dia de la fecha no soy hombre de partido. Y si tuviera claro a qué partido me «puntarte, ya lo habría hecho..

— ¿Se presentará a las elecciones?

—No lo sé. Mis electores tendrían que ser, lógicamente, los leoneses, y no sé si desean que me presente.

Espero esclarecer esto punto en las próximas semanas, pero no tomaré ninguna decisión antes de conocer la ley electoral.

—¿ Por qué es actualmente el centro el sector más indefinido de nuestro espectro político ?

—No lo sé. Probablemente porque el centro no puede configurarse con precisión´ y lo que cabe es que haya sectores "centrados" a la derecha y a la izquierda.

—¿Cómo ve, en su conjunto, las fuerzas políticas agrupadas en torno a lo que se llama oposición democrática?

—Creo que son fuerzas muy estimables y hasta que serian mucho más influyentes si potenciaran sus afirmaciones y no pusieran tanto énfasis en sus negaciones.

—¿Cómo adivina el proceso electoral?

—Será muy clarificador. Después de las elecciones, todos sabremos mejor a qué atenernos.

—¿Está de acuerdo con eso de partidos no legalizables?

—Estoy de acuerdo, • porque si hay leyes, siempre habrá situaciones no legalizables. Como de las leyes no se puede prescindir, el problema está en que sólo quede fuera de ellas aquello que rechaza el consenso pacifico de la Inmensa mayoría. Yo´ creo que la Inmensa mayoría rechaza cualquier partido que propugne la violencia o que niegue las libertades. Pero si en su programa no figuran afirmaciones semejantes, la ley tiene que sancionar sus actividades concretas, no sus ideas.

Don Fernando Suárez González ha hecho un paréntesis en la preocupación más inmediata que tiene sobre la mesa: la libertad sindical. Y recuerda: "La realidad sindical será como quieran los trabajadores y los empresarios, cuya libertad es ´lo que éstas o las próximas Cortes tendrán que declarar. Si después de aprobada esta ley, el Gobierno va a tener que negociar con las fuerzas sindicales, es preferible que resuelva el problema por decreto-ley mejor que colocar a estas Cortes en el trance delicado de hacer una ley que no es la del futuro y que no encaja con la del pasado."

Tomás Fernández Martin

 

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