Autor: Casado, Antonio. 
 Hablan los líderes. 
 Sánchez de León, actual director general de Política Interior     
 
 Pueblo.    21/01/1977.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 43. 

HABLAN LOS LIDERES

SÁNCHEZ DE LEON actual DIRECTOR:

POLÍTICA INTERIOR LAS ELECCIONES LAS GANARA EL CENTRO

(si el pueblo logra diferenciar "entre centristas oportunistas" y los equilibradores)

+ Las dos primeras semanas no figura entre los veinte primeros; en Mercera aparece en noveno lugar y^M la, cuarta asciende hasta el teíber^tástó;

Dado qve fa gran encuesta de PUEBLO SEMANAL sobre «Los veinte líderes de la España democrática» ya está en su quinta semana, y puesto que se van aclarando las posiciones, nos ha parecido interesante

Ir entrevistando a los posibles líderes elegidos por votación popular de nuestros lectores.

Inicia la serie Enrique Sánchez de León, actual director general de Política Interior y, sin duda, un hombre joven de gran porvenir político.

HA tenido una semana muy ajetreada con el problema de los alcaldes vascos, la reunión de Echarri-Aranaz —que no fue posible porque «no estaba garantizado el orden público», dice él—. Pero pudo hacer un hueco. Y en su despacho del Ministerio de la Gobernación, »1 joven político empezó diciendo al periodista:

—Los problemas del País Vasco, que no son nuevos ni distintos, hay que analizarlos en »n dimensión real, y se está produciendo alrededor de ellos demasiado apasiona-miento. El Gobierno puede hacer bastante, pero no más que la propia, sociedad vasca.

UN REFORMISTA, EN GOBERNACIÓN

Cuarenta y tres años es una buena edad para enredarse en la alta política, y Enrique Sánchez de León, actual director general de Política Interior, está dispuesto. Vocación no le falta. Además, es extremeño; o sea, que viene de una tierra que tiene mucho que decir en Madrid. «Y «n Extremadura», replicaría inmediatamente, siempre en guardia ante quien ponga en duda el componente regionalista en su actuación pública.

— ¿Qué es, a su juicio, ser un demócrata?

—Respetar la libertad de los demás tanto como se quiere a la propia.

—¿Qué nos falta a k* españoles para poder convivir pacificamente en ira régimen democrático?

—Prime r o, naturalmente, *1 régimen democrático. Creo que al español le falta sentido de Estado y respeto a la sociedad. Es lo mismo qne decir que le sobran individualismo y sectarismo.

— ¿Se considera usted un lider para la democracia?

—No tengo buena opinión de mí mismo. Cada día intento mejorarla.

—¿Acaso le han reprochado alguna vez el haber colaborado con el régimen anterior?

—A los reformistas, que estamos sacando a la democracia de la utopía, el írrealismo y la subversión nos imputarán muchas cosas. Los cata-locadores, es decir, los dogmáticos, utilizarán ese argumento, proveniente de su propia frustración, para desacreditar a quienes hemos posibilitado que el pueblo se apropie de un concepto universal, el de la democracia, que algunos habían patrímonializado como exclusiva propiedad.

—¿Se advierten los nuevos aires democráticos entre los funcionarios de la Administración? ¿En qué medida?

—En la Administración, como en cualquier otra parcela de la vida pública, se vive el cambio de régimen.

Quizá los funcionarios públicos pueden ser un soporte eficaz para una nueva política, con tal de que se les mejore y no se sientan vapuleados por los altibajos de los partidos.

—¿Qué opina del comportamiento de la oposición desde la muerte de Franco hasta ahora.

—Nadie ha definido lo que es la oposición. Si se refiere a la que se titula a si misma oposición democrática —juntos liberales y comunistas, por ejemplo—, parece evidente que intentó la ruptura por inercia de esa actitud irreal que ha mantenido en el impo-sibilitismo a fuerzas políticas que necesita la España real. Algunos partidos de esa oposición saben que su concurso en una política normalizada es imprescindible, y, naturalmente, juegan con esa carta a sacar lógicas ventajas de ello. Hoy se han resquebrajado ya los bloques irracionales, y parece evidente que las familias de partidos similares sustituirán a imposibles tácticas globales. Se nota raí» mayor intención patriótica en lo qoe hasta ahora eran sólo defensa de intereses parciales.

EL CENTRO, A POR TODAS

— ¿Quiénes cree usted que ganarán en las próximas elecciones de primavera?

—Las posiciones de centro, si es que el pueblo logra diferenciar entre «centristas oportunistas» y los equilibradores que necesita el país. Muchos partidos están buscando «su» geografía más en función de posibles clientelas qne como consecuencia de fórmulas políticas que no tienen. Ello puede confundir a la masa conservadora, qne hoy en mi entenedr, es mayoría.

—¿Piensa que se abrirá «n proceso constituyente después de las elecciones en caso de que ganasen las izquierdas?

—El proceso constituyente es inevitable, ganen las derechas o las izquierdas?

—¿Se presentará, usted como candidato en dichos comicios?

—De presentarme, lo haría, naturalmente, por mi provincia, Badajoz. Lo haría como independiente o con un partido que defendiese primor-«lialmente los intereses de mi tierra.

— ¿Con qué proclamaciones comparecería usted?

—Partido independiente, autónomo no sucursalista, regional y regionalista, demócrata y decididamente progresista.

LA POLÍTICA INTERIOR

—¿Qué asuntos de su Dirección General le preocupan en estos momentos?

—Los que le preocupan al Gobierno y a mi ministro, en la medida qne soy ejecutor de sus decisiones.

— ¿Qué va a pasar con el registro para, la inscripción de partidos políticos?

—No lo sé. En este tema se mezclan prejuicios, reticencias y algún tipo de razones. A estas alturas, el problema en de carácter formal, no sustantivo. La ley de Asociaciones actual era la única posible en el momento de so aprobación. Hoy serían posibles otras fórmulas que las allí aceptadas.

—¿Sigue teniendo sentido la afirmación de Martín Villa cuando clasificó a los partidos en legalizados, legalizables y no legalizables?

—Esa afirmación se hizo en un momento en que la legalidad era idéntica a la actual.

—Comprométase, por favor. Dígame todo lo que sepa sobre el tema de la legalización del Partido Comunista,

—Hay una sociología política cuyas motivaciones vienen de una terrible guerra civil. Existe un Código Penal y una legislación política vigente que impiden la presencia del Partido Comunista en nuestro país.

Tampoco somos «diferentes» prohibiéndolo en estos momentos. ¿Podemos suponer que el país cree en un Partido Comunista democrático, respetuoso con las instituciones, que renuncia a la dictadura del proletariado, no sometido a disciplinas externas etcétera? Por otra parte, el Partido Comunista está ahí, con su mística, su organización, sil dinero. Y la pregunta es bien fácil: ¿es posible la democracia sin el Partido Comunista? Le aseguro que la respuesta ya no es tan fácil.

—¿En cuántas ocasiones se ha enfadado Martín Villa con usted?

—Martín Villa no demuestra en enfados sus sensaciones. Me es difícil saber, por tanto, sus estados de ánimo. Es ordenado y meticuloso, y se encuentra incómodo cuando los resultados no corresponden a las previsiones. Porque, eso sí, en esta casa de Gobernación intentamos improvisar lo menos posible.

—¿Cuántas veces ha comulgado usted con ruedas de molino durante los últimos doce meses?

—Yo no comulgo con rue-

das de molino. Sé que nunca se tiene toda la razón, ni nunca se pueden hacer las cosas como uno quiere. En política, el pragmatismo es fundamen-

tal, y ello soluciona muchas cosas. De todas formas, algún qne otro sapo >í he tenido que tragarme.

—¿Cómo se resolverá Ins-titucionalmente el tema de los regionalismos?

—El regionalismo es uno de los temas más difíciles del momento político. Pero su tratamiento debe abordarse después de constituidas las nuevas Cortes, con representantes regionales autentificados y dentro del criterio general de la representación nacional. Tampoco hay soluciones uniformes. Pienso que las demandas regionales son distintas, aun en provincias de la misma región; existen muchas ´inconcreciones; que el tema de las autonomías es insoslayable; que no van a tolerarse situaciones discriminatorias en lo económico; que el reconocimiento de peculiaridades, y aun su promoción, es un deber del Estado, etcétera.

— ¿Cree usted que existe y que está bien organizado el terrorismo de derechas, así como que está especialmente activo en estos últimos meses?

—El terrorismo de derechas que existe no tiene ni la organización, ni la intensidad, ni la extensión, ni las víctimas que otros tipos de terrorismo que hoy padecemos. Comparar sus dimensiones es parcializar el juicio. Desde luego, el Gobierno ha de luchar tanto frente a uno como frente a otro decididamente

Enrique Sánchez de León, que tiene cinco hijos —«buenos estudiantes y poliglotas»—, va con prisa. Le espe-

ra su ministro porque hoy, una vez más, el tema de los alcaldes vascos está al otro lado de la puerta. Sólo queda tiempo para saber que en la lectura y los deportes encuentra Sánchez de León la expansión y tranquildad que tal vez le roban sus esfuerzos en una tarea a la que se ha entregado: servir al país. Ve con optimismo el futuro democrático de la nación, «aunque la democracia, como cualquier otro sistema, resuelve unos problemas y plantea otros». dice. Sobre el presidente del Gobierno afirma que «Adolfo Suárez le ha dado realismo, riesgo e ilusión a la vida política. Está normalizando situaciones extremas, eliminando tabús y trabajando coherentemente. Está cambiando las ruedas de un tren en marcha». Y termina: «Si este país nuestro, en los próximos años, cayese en manos de gente irresponsable, le haría mucho daño. Yo confío en la sensatez y seriedad del pueblo al elegir a sus representantes.»

 

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