Sobre el diario "Madrid". 
 Una sentencia del Tribunal Supremo     
 
 ABC.    27/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

SOBRE EL DIARIO «MADRID»

UNA SENTENCIA DEL TRIBUNAL SUPREMO

El 25 de noviembre de 1971 se despidió e! diario «Madrid» de sus lectores. Su inscripción registral había sido cancelada. El Gobierno cerraba un periódico. Y el día siguiente, en esta misma columna, escribíamos condolidos, consternados, «sintiéndonos como profesionales y como empresa alcanzados de algún modo —por la drástica resolución cancelatoria—, pues nada fasto p nefasto en la vida de los de-´ más periódicos nos es ajeno...». Deplorábamos, entonces, «todo acontecer donde se «vela que el rigor no acepta matices y prescinde "de muy naturales y lógicas templanzas»

La cancelación del diario «Madrid» —hecha con la vigente ley de Prensa en la mano— no pudo interrumpir, sin embargo, el pleito entablado sobre la propiedad del mismo; ni pudo impedir que la sociedad Faces y la empresa Madrid, Diario de la Noche, S. A. interpusieran los recursos pertinentes contra la resolución del Ministerio de Información y Turismo, confirmada en Consejo de Ministros

Ahora, el Tribunal Supremo, ha estimado estos recursos y queda anulada, en-consecuencia, la resolución ministerial por la que fue suprimido, cerrado, el diario «Madrid». La sentencia condena, además, a la Administración al pago de los daños y perjuicios causados.

El elogioso comentario que merece y reclama esta sentencia del Tribunal Supremo, excede del ámbito periodístico. Aunque sea muy satisfactorio para periódicos y periodistas comprobar que la justicia ha pesado con pulcra exactitud y recto sentido cuanta razón asistía a una empresa periodística y cuánta era la discrecionalidad —digámoslo así— en la que se basó una resolución ejecutiva condicionada por las circunstancias, es seguramente, más importante y ejemplar la sentencia como demostración —una mis, desde luego— de´ la independencia del poder judicial.

¿Por qué? Porque Ja independencia del poder judicial significa ni más ni menos que la seguridad jurídica para los ciudadanos, y es !a base imprescindible para que exista un Estado de Derecho, y sin ella, además, no hay verdadera democracia. Sin jueces y magistrados independientes, no sometidos al poder ejecutivo, que interpreten y apliquen las leyes con libertad, el Derecho no pasa de ser un juego retórico.

En honor a la verdad¡ los jueces y los Tribunales españoles han sabido mantener siempre, con impecable dignidad, su independencia. Actitud extraordinariamente meritoria en tiempos pasados, cuando primaba una teoría política que afirmaba, contra la clásica y sana división de poderes, La unidad de poder y una no bien "definida «división, de funciones».

Si el antiguo y estimado colega de la noche resurgirá o no, con ser hecho de muy considerable importancia para d Periodismo, no disminuye en nada la importancia que tiene,. a la luz de esta sentencia, la seria reconsideración de algunos artículos de la ley de Prensa: d« los artículos que hicieron posible al poder ejecutivo la resolución cancelatoria de un periódico, en contra de lo que ha resultado ser ahora, cuando ya mucho daño no tiene remedio, la correcta e inatacable solución legal.

Este es tema clave. La legislación española contiene demasiada dosis de oportunidades abiertas a decisiones del poder ejecutivo, cotno consecuencia obligada de un sistema político personalista.

Culminada la reforma política quedará por abordar una muy amplia tarea de poda y de modificación legislativas. Al poder judicial habrá que reconocerle, además de su esencial e indiscutible independencia, máxima plenitud de función, reduciendo indebidas expansiones del poder ejecutivo.

Reiteramos nuestra satisfacción ante la sentencia del Tribunal Supremo. Sentencia que no interpretamos como pugna ni contradicción entre distintos poderes; sentencia que entendemos de manera más sencilla y profunda: el Tribunal Supremo ha cumplido, como siempre, cotí su altísimo deber. Ha aplicado, coa independencia, la Ley.

 

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