Autor: Apostua, Luis. 
   La pepa 77     
 
 Ya.    23/08/1977.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

23-VIII-77

"LA PEPA" 77

COMO se decía en tiempos que cada español llevaba debajo del brazo una comedia,

hoy vemos que cada Grupo Parlamentario lleva su proyecto para hacer "su"

Constitución. Ayer, por primera vez, los grandes grupos se enseñaron mutuamente

sus papeles. O quizá sus dientes. Pero ha sido hecho el primer trabajo de la

pieza básica para asegurar la convivencia de los españoles, y ha sido hecho con

vistas a rendir cuentas, aquí y ahora, a los españoles. Eso de diferir la

rendición de cuentas a Dios o a la Historia no pasaba de ser una frase

grandilocuente para ocultar una realidad muy prosaica; la dictadura personal.

Ahora bien: ¿cuál será la posición del pueblo llano ante el problema de redactar

una Constitución? Creo que el valor máximo irá a favor de que sea una

Constitución que favorezca la paz interna y aleje la guerra. En segundo lugar,

habrá asentimiento para un consenso sobre tal equilibrio de poderes que permita

gobernar controladamente.

Esto último es, hasta en el aspecto técnico, lo más difícil de conseguir, pero

creo que los ciudadanos nos hacemos estas dos preguntas:

Primera. ¿Podrán el Congreso y el Senado disponer un cambio de Gobierno? Tengo

La impresión de que la respuesta será masivamente positiva.

Segunda. ¿Podrán ese mismo Congreso y Senado derribar un Gobierno cada tarde?

Tengo también la impresión de que la respuesta sería masivamente negativa.

La primera posición representa la responsabilidad del poder ejecutivo ante el

pueblo; la segunda significa la ingobernabilidad del país, cualquiera que sea el

equipo político en el poder. El español medio esta traumatizado por estos tres

recuerdos: la inoperancia del parlamentarismo en la II República, las continuas

crisis de la IV República francesa y el actual caso italiano.

En esto como hemos hecho en descubrir el milagroso camino español de la

dictadura a la democracia sin un tiro, también estamos moralmente obligados a

encontrar nuestro propio punto de equilibrio. Para definir técnicamente ese

equilibrio, todos los partidos tienen en la ponencia sus mejores cerebros.

Luis APOSTUA

 

< Volver