Autor: Cruz Gutiérrez Gómez, Juan de la. 
 Rafael Calvo Serer:. 
 Defiendo la Monarquía tradicional     
 
 Ya.    07/11/1976.  Página: 9, 11. Páginas: 2. Párrafos: 40. 

Rafael CALVO SERER: DEFIENDO

LA MONARQUÍA TRADICIONAL

"U PRIMERA LIBERTAD QUE EVIDENCIA LA EXISTENCIA DE LA DEMOCRACIA ES LA DE

PRENSA"

"El referéndum no servirá paro nada si no se lleva g cabo en la plena libertad política"

´Vengo a tomar parte activa a favor de la España democrática" • "Comencé mi vida pública en 1936, como dirigente de los estudiantes católicos" • "En 1943 conocí en Suiza a don Juan de Borbón, con el que mantuve una estrecha relación"

"En 1953 comienzo una nueva etapa. Me encontré con lo hostilidad del Gobierno dé Franco"

"Soy testigo de que Franco no quiso aceptar esa Monarquía superadora de la guerra civil en 1945"

´ HI tiene usted a ´Rafael Calvo Serer, con «1 que uno se ha echado •el pulso de la conversación, claro esr, politica. Calvo Serer—que sentado en el sofá y mirando al periodista parece un viejo león a caballo entre la sensibilidad y la opinión—pasa su tiempo entre la residencia del CSIC y ´la oficina. A salto de mata un viaje a Portugal. Es hombre con qentido del tiempo. Ttene granas de hablar: "Creo que es la primera vez que puedo decir todo esto, si es que se publica." Se sonríe, entonces tímidamente. "Es una prueba de la evolución..." Se calla un instante. —Comencé mi vida pública en el año ´36, como dirigente de los Estudiantes Católicos, a la que pertenecieron Gil-Robles, Ruiz-Giménez... En 1936, la organización, que era confesional y apolítica, se politizó; el país iba hacia una guerra civil. Vine a Madrid y me adscribí al grupo universitario de "Acción Española", revista de intelectuales monárquicos, en la que estaban. Peinan, Sainz Rodríguez.- fn Suiza

•A veces se para ritmi-cargente. Creo que interesa acercarse a estos pasos.

—En la guerra civil estuve «n la posición nacional, o sea con la España de Franco, como se decía entonces, pero cuando se produjo el levantamiento me encontraba en la zona republicana. Fui movilizado y encuadrado «n las Brigadas Internacionales. Con migo estaba Alfredo Sánchez Bella. Preparé mi evasión % la España nacional, y no la conseguí por haber caldo gravemente enfermo. Al terminar la guerra no intervine en la política y desde el año 39 no mantuve más contactos que con la Sociedad de Cultura Española, editora de "Acción Española"; ambas hablan sido prohibida» por Franco por ser monárquicas.

¿Dirigentes de Cultura Española? • López Ihor, Areilza, Vigón, Satrústegui... En 1943 conocí en Suiza a don Juan de Borbón, conde de Barcelona. Por aquella época habia en Suiza, muy .pocos españoles, y ello me dio la oportunidad de tratar a don Juan y mantener una estrecha relación con él. Asimismo, y como residí en Suiza durante dos años, se me confiaron gestiones políticas en diferentes viajes que hice a España. Aquellos años fueron capitales en el desarrollo de la política monárquica y de sus relaciones con Franco, especialmente en el 45, cuando el Manifiesto de Lausanne. Se me encargó que trajera el Manifiesto. Visité a políticos como el conde de Rodezno, Pabón, Pemartin, el conde de Fontanar, y además, a ios generales que tenían relación con don Juan, entre ellos YagUe y Aranda. En aquellos tiempos, en pleno totalitarismo, existían enormes dificultades para la comunicación entre Suiza y España, por lo que ful encargado de explicarles la posición del conde de Barcelona. Las relaciones entre don Juan y Franco se agravaron, y ade. más apareció un factor de gran peso contra el régimen español: la condenación hecha en Potsdam. Volví, pues, a España para explicar a los políticos monárquicos y a los generales los motivos que hablan llevado a don Juan de Borbón a plantear una alternativa de poder al general Franco.

En París

—Y desde ese año 45, ¿ ha evolucionado su pensamiento político ?

—Si. Y en esta evolución creo que se pueden separar varias etapas. La primera llega hasta 1953, año en que publiqué en París una critica de la España de Franco, que tuvo mucha repercusión. Ese periodo, desde el punto de vista publi-cistico, comenzó en el 49 con. la aparición del libro "España sin problema". Mi posición fue calificada de inte-grlsta; yo prefiero llamarla tradicional. Mis maestros hablan sido . Menéndez Pelayo, Vázquez de Mella, Balmes y Donoso Cortés. Sobre esta base del pensamiento tradicional desarrollé una actividad intelectual-política, y desde esta posición defiendo la Monarquía tradicional y me opongo a la dictadura personal y al totalitarismo, lo que me llevó a chocar con Franco y con el partido único. Mi critica a la política franquista, que cuaja en 1953,.la hice desde esta posición tradicional.

—´Perdone la interr u p-ción, ¿cuál era, cómo era su razonamiento ?

—Mi razonamiento era el siguiente: Franco estaba destruyendo las posibilidades de una Monarquía tradicional porque subordinaba toda 4a política a sus intereses y conveniencias personales, y entregaba la política cultural a sus propios enemigos. Formulé mi critica, repito, desde una posición tradicional, partiendo de la base de que como consecuencia de la polít i c a franquista, el futuro se orientaba en contra de los principios que yo defendía, propicios, por otra parte, que Franco Invocaba para camuflar BU régimen, su dictadura. La reacción de Franco y su Gobierno fue violenta. Yo ocupaba entonces unos cargos «n el Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, se me destituyó. Catorce años después, cuando Ruiz-Giménez y yo «stábamos en la misma trinchera democrática, éste me dio explicaciones privadas y públicas de aquellos hechos.

Desde 1953

—Me decía que 1953 fue el término de «sta etapa y comienzo de la segunda.

—Exactamente. En 1953 comienza una etapa nueva. Me encontré con la hostilidad del Gobierno y del régimen. No me quitaron la cátedra, pero sufría persecución realmente. Se prohibió mi nombre en los periódicos. En 1954 Incluso se tachó mi nombre en la noticia de un tribunal ´de oposiciones. Ante esta situación de hostilidad, de la que el ejemplo citado eg la manifestación más benévola, procuro permanecer en el extranjero todo el tiempo -que puedo, y ello contribuye decisivamente al nuevo periodo público de mi vida, porque me dedico al estudio de las ideas políticas y a su confrontación con la realidad que tengo a mi alrededor. Esas confrontaciones motivan una evolución en mis propias ideas.

En 1958

—¿Comienza aquí entonces, en 1958, una nueva etapa?

—Así es. En 1958 empiezo otra nueva etapa. El descubrimiento de la libertad •sé completa con el descubrimiento pleno de la democracia. Algunos dirán que esto es como descubrir el Mediterráneo, pero tiene ilustres antecedentes, porque es el mismo fenómeno acaecido en los pensadores políticos de Europa continental, primero por influjo de Inglaterra en el siglo XVIII y luego de América del Norte. En 1958 los americanos me invitan a ir a Estados Unidos y allí tengo contactos con profesores, sociólogos, etcétera.

Entro del brazo de los derechistas y cuando ha>-blo con ellos no encuentro satisfactorias sus críticas.

Profundizo más y más en la democracia americana y_ analizo el impacto que ha producido, que está produciendo y que puede producir en el futuro en el mundo occidental. Para mí el impacto más extenso se produce en Alemania, y veo cómo los sociólogos y politólogos germanos reaccionan favorablemente a las concepciones norteamericanas de la democracia. Estas meditaciones cristalizan en otro libro, "Las nuevas democracias", que publico en 1961. En 1966 vuelvo definitivamente a España, con lo qufj creo concluye esta etapa. Hasta 1966, en definitiva, he esquivado el choque frontal con el régimen, a pesar de mis continuas fricciones, motivadas por mi lealtad al conde de Barcelona. Pero ese año se inicia la nueva fase, la del "Madrid", que merecerá capítulo aparte.

Don Juan integrador

—´Desde su prisma particular, ¿cómo han sido y cómo han evolucionado tas relaciones Franco-don Juan ?

—Tuve el convencimiento, a partir de 1945, de que •Franco no quería de ningún modo llegar a un acuerdo. Don Juan de. Borbón, por patriotismo, por conciencia de la función arbitral de la monarquía, basaba su actitud en el propósito de superar la división de los españoles en vencedores y vencidos.

Dialogó con Franco, como también lo hizo con la oposición, integrada en aquellos momentos, fundamentalmente, por republicanos y socialistas. Como consecuencia de las conversa-clones entre Gil - Robles y Prieto, los exilia dos, los vencidos, estaban de acuerdo en aceptar la monarquía del conde de Barcelona. Yo soy testigo excepcional de que Franco no quiso aceptar esa monarquía arbitral integradora, snperadora de la guerra civil. Presentí claramente, en 1945, y lo comprobé posteriormente, que todos los actos de gobierno de Franco estaban inspirados en el propósito de permanecer en el poder a toda costa, de morir en éL Mientras la actitud del conde de Barcelona se inspiraba en la conciliación, en la superación de las diferencias surgidas por la guerra civil, en la cicatrización de las heridas, la de Franco se subordinaba a su permanencia en el poder, aun a costa de mantener abiertas las heridas y el clima de división y de discordia. Don Juan, al tiempo que abría el diálogo con los vencidos, con los sectores de la otra España, mantuvo contactos y conversaciones con Franco en su esfuerzo por lograr una síntesis nacional. Como es sabido se celebraron tres entrevistas políticas de importancia indudable; en ellas la única constante es la educación del Príncipe Juan Carlos en España. Ya he dicho otras veces que me hago responsable de haber propuesto que el Principe se educase en España. Tras el fracaso de los Intentos de conciliación entre vencedores y vencidos, o sea, del Pacto de San Juan "de Luz, y al advertir la monarquía como algo lejano, la presencia del Principe contribuyó a que España fuese un reino, o dicho de otra manera, a que pudiera configurarse de hecho una monarquía para después de Franco. Esta posibilidad abre camino a dos conceptos i n c o ncilia-bles: mientras Franco quiere hacer una monarquía autoritaria, don Juan dése» la, monarquía constitucional. Es el choque otra vez. Por eso en el libro de Franco Salgado se cuenta que Franco dijo cómo yo quena convencer a todas mis amistades de que la solución era la monarquía democrática y constitucional. En efecto, asi ocurría. Y asi es. Y las relaciones del conde de Barcelona con Franco—doy testimonio de ello—fueron encaminadas hacia lo mismo, tratando de evitar el trauma del final del franquismo y para hacer posible a través de I» monarquía el restablecimiento de la democracia de un modo pacifico. Desde 1962 y singularmente desde que los Príncipes don Juan Carlos y doña Sofía se establecen en España, el esfuerzo- de don Juan por mantener la independencia de la Corona ha sido- antológico. Pero hay que decir que su criterio es el que ha prevalecido y que a pesar de 1* designación unilateral de don Juan -Carlos por Franco, la actitud independiente y ejemplarizante del conde de Barcelona tiene un peso Ineludible. C o n s idero los dos últimos documento» de don Juan, el discurso de junio de 1975 y la declaración con motivo de la entronización de su hijo, verdaderamente de primerisimo orden. En ellos se insiste sobre la única solución política: la monarquía constitucional, la monarquía democrática, aceptada libremente por el pueblo español.

Despué» de Franco

—¿Cómo reacciona, a su juicio, la vida política española a la muerte Ue Franco? ¿Cuál es su propia actitud ante ese hecho ?

Páginas de la historia, páginas de los .políticos.

—El día de la muerte de Franco me encontraba camino de Atenas, invitado por el Comité Grecia-España para participar en actos como delegado de la Junta Democrática. Desde fuera se percibió en seguida cómo un sector g u b erna-mental quiere mantener la situación legal creada, al mismo tiempo que en la composición del nuevo Gobierno se detecta, una dirección de cambio de esa legalidad en sentido democrático, aun partiendo de las Instituciones franquistas. Esto último era el Intento de repetir una política de reformas que otros habíamos propugnado durante muchos años. Yo mismo sostuve esa tesis hastn I» forlitación del Gobierno Carrero de 1973. Uno de los últimos editoriales del "Madrid" se titulaba "Reformas en vez de revolución". Tras mi propia experiencia consideré i m p osible la nueva reforma que se estaba Intentando hacer desde el primer Gobierno de Juan Carlos. En ese momento yo bahía tomado la ´posición de ruptura, pero después de haber comprobado que no es posible la reforma sobre la base de las i n s 111 nciones franquistas. Los hechos confirmaban estas prevenciones: mientras el conde de Motrico decía en el exterior que la Monarquía iba hacia la democracia, Fraga en el interior practicaba ¡la "Demokratur", porque los franquistas no tienen más concepción de la democracia que la autoritaria y "su" democracia es, por tanto, falsa. Observé, pues, la operación desde el exilio y declaré que Ja veía inviable.

Así lo repetí en mis actividades como delegado de la Junta Democrática en Londres, Roma, Washington...

Pero también dije que a la vez que existe en España una corriente-que se propone transformar al franquismo desde las propias Instituciones franquistas, hay otra corriente, esa sí que poderosa e imparable, que trae la oposición; es la corriente continuadora de la "resistencia" democrática. que ha sufrido persecución continua desde 1939. Y que reaparece con pujante vitalidad, renovados sus cuadros con gente joven, acrecida en caudales humanos por la presencia de las nuevas generaciones sin miedo surgidas después de la guerra civil. Junto a la corriente reformista, aparentemente democrática, lo que surge como fuerza poderosa, que hace sentir su presión en la sociedad, es la corriente rea1mente democrática.

Yo defiendo fuera de España a esta España democrática. La defiendo, la explico, la Interpreto en diferentes &f t u a c iones públicas, en conferencias de prensa, en declaraciones por televisión y radio. Me va a permitir que le diga que, aunque no he tomado parte en ningún programa de Televisión Española, he participado en encuentros políticos de televisión en doce países d e I mundo. Estudio las reacciones de la opinión pública en diferentes países, a nr-vel popular y a nivel de figuras políticas. O b s e rvo cómo en el enfrentan!lento de argumentaciones prevalece siempre la oposición que declara la inviabilidad de las reformas anunciadas por quienes se apoyan en la corriente franquista, aparentemente democratizadora. Y todo el mundo se da cuenta de que lo que está realmente en juego «s el enfrentamiento entre la corriente autoritaria, enmascarada, pero que es la heredera del franquismo, y la corriente democrática viva, que ha sido el eje de la "resistencia", y que se configura y compenetra con la actual oposición. Este movimiento se organizó en definitiva a través de la Junta Democrática y después en Coordinación Democrática. A los procedimientos lícitos que se emplean en todas las parte» del mundo para conseguir el avance del proceso democrático, la implantación de las libertades, en España, por quienes dicen tener voluntad reformista y democratizadora, se responde con la represión

•Es cuando se producen-los Incidentes de Barcelona, Vitoria, País Vasco» Ello demuestra que el proyecto reformista del Gobierno Arias esta condenado al fracaso, y que el propio Arias tendría que ser defenestrado. Cuando comprendí que la confrontación había llegado a su punto álgido, pensé también que debia tomar una decisión: la de regresar a España. El mismo día que don Juan Carlos se dispone a. pronunciar un discurso ante el Senado norteamericano, yo estaba en París en el acto organizado por la "resistencia" francesa, al que se había invitado a toda la oposición española. Allí me preguntaron cuál sería, a mi juicio, el mensaje de don Juan Carlos, y respondí que no podría ser otro sino el compromiso con la democracia, que la Corona tenia la obligación de Identificarse con la democracia, Leí al día siguiente en los periódicos el extracto del discurso, la confirmación, y supe asi que mi deber era venir a España y participar directamente en esta confrontación que la oposición democrática se dispondría a ´ continuar de un modo pacifico. Vine, pues, a tomar parte activa a favor de la España democrática.

Reforma político

—Y a raiz de todo esto ¿ cómo ve el proyecto de ley de reforma política presentado por el Gobierno Suárez a las Cortes? ¿Cuál debería ser el mejor camino para esa reforma ´democrática?

—El único modo de Implantar la democracia es el que se ha empleado en Europa. De modo inmediato, sin dilaciones, sin condicionamientos, sin subterfugios. En Francia, Alemania, Italia, existían Gobiernos totalitarios, autoritarios, fascistas. Se formaron Gobiernos pro vislonales. El restablecimiento de las libertades es básico. Y me refiero a las libertades que todos conocemos, las que existen en Europa occidental, en Estados Unidos, en el mundo Atlántico. He seguido de cerca la evolución de los países en los cuales no se produjo la liberación democrática. Se los llamaba hace un par de años las "dictaduras mediterráneas". Eran Grecia, Portugal y, por supuesto, España. El gran problema que se planteaba, incluso en la literatura so-ciopolitica, sobre estos países era el de encontrar la fórmula para la instalación de la democracia en ellos en un futuro Inmediato. En Portugal y Grecia el Ejército jugó un papel preponderante, pues contribuyó de un modo decisivo a la implantación de la democracia. ¿Se va a llegar en España a los mismos resultados por procedimientos nuevos que no se han producido antes en ningún otro sit!o?

—La propuesta en España se ha producido por la vía ´de la reforma.

—Yo la creo en sí inviable. Mientras no se instltu-c i o n a liccn las libertades, mientras éstas se apliquen ron criterios discrecionales, cerno otorgamientos más o menos flexibles, .según tos zonas y circunstancias, reversibles en todo caso, no se ha avanzado un centímetro hacia la democracia. Un ministro del primer Gobierno de don Juan Carlos me decía en Nueva York que el proceso habría de ser necesariamente lento, y que en Inglaterra la evolución había durado ciento cincuenta años. ¿Vamos a es|>erar en España ciento cincuenta años a que la democracia sea un hecho? España está en un marco geográfico concreto: el del mundo occidental. Y en este marco España es hoy un anacronismo. El proceso democrático del mundo occidental es un proceso en el cual España está inserta y no se puede ir contra la historia. Él intento de retrasar el -proceso, de entorpecerlo, producirá el enfrentamiento, y el enfrentamiento nos conducirá a la ruina.

Propuesta

—Aceptando su hipótesis ¿ cómo podría salirse de esa situación ?

—-Yo propongo- la intensificación de la acción democrática, y que esa intensificación haga que el Jefe del Estado tome la decisión de restablecer la democracia en Espada. Cnanto más pronto, mejor. Si el Jefe del Estada toma la decisión de restablecer la democracia en España, el paso paralelo podrá ser el del Gobierno de concentración nacional, en- el que estén representadas- todas las fuerzas políticas; Gobierno formado con arreglo a los criterios que han servido en casos semejantes en toda Europa. Hace tiempo dije que un Gobierno de esta n a t u raleza habría de estar presidido por un militar; cuando me preguntaron en Méjico, el mes de mayo, qué militar, respondí que Gutiérrez Mellado. Ya es vicepresidente, así que podría ser que estuviéramos en. camino para una solución de ese tipo. Por eso, cuando oigo hablar de elecciones, de referéndum, de una reforma que habría de ser aprobada por las Cortes franquistas, me digo que estamos perdiendo un tiempo precioso en imaginar cosas inútiles, por lo menos harto problemáticas.

Se volverá al punto de partida. Y respondo siempre que yo querría oír simplemente hablar de libertad. La primera libertad que e v 1-dencla o no la existencia de la democracia o que se está en camino de ir hacia ella « la libertad de prensa. En España no existe la libertad de prensa, no está Institucionalizada la libertad de prensa. La libertad de prensa no existe porque lo impide la ley. Y mientras no exista libertad de prensa, como existe ya en todo el mundo occidental, yo no creo ni en la reforma ni en la voluntad democratizadora.

—Es bien conocido el papel que usted desempeñó en la fundación de la Junta Democrática, el primer gran organismo unitario de la oposición. ¿Cómo ve las divisiones xfue se manifiestan en Coordinacion ´Democrática?

—Creo que no» perdemos demasiadas veces en la confusión que producen tantos partidos y grupos como los que ahora existen. Lo importante es ver los esfuerzos unitarios que hacen todos ellos. Limitándome a lo que se llama nivel del Estado, bien claras son las tendencias que existen fuera de Coordinación Democrática: La Alianza de liberales, el equipo de la democracia cristiana y la Federación de los socialdemócratas vienen a formar el núcleo de una posible oposición moderada. A sus lados

quedan los - dos extremos, representados por los llamados grande s—PSOE, PSP, ID y PC—y los pequeños—PT, MC y ORT—, con los cuales aparecen clr-cunstancialmente unidos el Partido Carlista y el Grupo Independiente. No obstante las discrepancias tácticas entre ellos, hay una continuidad indudable en su formulación de 1» ruptura democrática, a la que se unen los organismos unitarios de las nacionalidades y reglones frente a los intentos de reforma de tos dos Gobiernos de don Juan Carlos. Por eso la ruptura negociada acabará siendo necesaria e- imponiéndose tacto para el Gobierno como para la oposición.

—i¿Cómo ve las medidas económicas r e c lentemente adoptadas por el -Gobierno? —´Una vez más se ve cómo es imposible separar lo económico de lo político. Las dificultades de origen puramente económico que estamos sufriendo se agravarán y resultarán Insolnbles si no se resuelve previamente el gran problema político de la implantación de la democracia. Todo retraso se- pagará a un precio costosísimo.

Estéril

—Usted ha estado recien-t,emente en Estoril. ¿Cuál es la actitud de don Juan ante la delicada actual situación política de la vida española ?

—Como todos lo» años, al producirse por estas fechas la "rentrée", son numerosas las personalidades políticas que acuden a visitar a don Juan. Yo también lo he hecho, dándose en mi caso la circunstancia de que esta visita se ha producido después de cinco años en que no pude ir a Estoril desde Madrid. Todos los visitantes hemos podido mostrar nuestra satisfacción al conde de Barcelona por su espléndida recuperación física tras las duras intervenciones q u i r ú riglcas de que fue objeto en Lausana y Barcelona. En cnanto a la actitud política de don Juan, hay que comprenderla teniendo presentes sus declaraciones públicas y las dos entrevistas con don Juan Carlos, celebradas el ft de marzo y 32 de mayo últimos en Madrid. Yo sigo creyendo que esta actuación del conde de Barcelona, en la misma linea de su ya larga historia política desde que recibió la herencia del rey Alfonso XIII, es fundamental para la consolidación de la Monarquía en estos tiempos tan difíciles • para la institución rea), difíciles no sólo en España, sino en las monarquías que restan en Europa occidental. La gran prueba que la, Monarquía tiene que pasar entre nosotros es la de la libertad. El mismo referéndum. del que se habla ahora, no servirá para nada si no se lleva a cabo en la más plena libertad política. Quiero insistir en que tan sólo si se conoce debidamente cuanto la Corona, representada por don Juan, ha hecho en defensa de la reconciliación nacional y de las libertades democráticas desde 1911, el pueblo español podrá prestar su consentimiento ma-ypritarío a la Monarquía.

Juan de lo Cruz Gutiérrez Gomez

 

< Volver