Asesinatos en Euskadi     
 
 Diario 16.    23/10/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Asesinatos en Euskadi

El sargento Luciano Mata Corral, de cincuenta y seis años, y el número Luis Garcedo Ruiz, de veintiséis, pertenecientes a la Guardia Civil y destinados en el cuartel de Las Arenas (Vizcaya), cayeron ayer asesinados en una acción que lleva el sello indeleble de ETA. Otros dos compañeros suyos, Carlos Troncoso Currito y Andrés Silveiro Martín, se debaten todavía entre la vida y la muerte, como resultado de la misma acción terrorista que, como viene sucediendo invariablemente, no fue vista por ningún testigo.

Hemos escrito en otras ocasiones, igualmente tristes, esforzándonos por mantener la cabeza fría, cuando la acumulación de los crímenes, cuyas características de emboscada y cuyas agravantes de trampa y alevosía, pugnan por empujarnos a la cólera o la desolación.

En puertas de un texto constitucional donde se proclama la abolición de la pena de muerte, en Euskadi se sigue asesinando, a sangre fría, a víctimas indiscriminadas, sin que les quepa apelación ni descargo alguno. ¿Dónde están esos diputados y senadores de Euskadiko Ezkerra, señores Letamendía y Bandrés, que tanto se batieron por la causa abolicionista? ¿No tienen ahora nada que decir?

Si de Euskadiko Ezkerra pasamos al Partido Nacionalista Vasco (PNV), el panorama continúa siendo dudoso, a juzgar por las manifestaciones que el presidente del Euskadi Buru Batzar, Carlos Garaicoechea, formuló en el mitin celebrado el fin de semana en San Salvador del Valle: "El día en el que la mayoría de este pueblo piense en nacionalista, ese día no harán falta las metralletas."

A "sensu" contrario, como dirían los escolásticos, queda claro que el presidente del PNV estima necesarias ahora las metralletas, sin duda por su enorme fuerza argumental y su capacidad persuasoria, para lograr que la mayoría del pueblo de Euskadi llegue a "pensar en nacionalista". Nunca habíamos leído una expresión que ligara de forma tan certera el gatillo de las metralletas con el discurso mental.

Siempre habíamos considerado que el terror inhibía el discurso lógico. Ahora se ve que, por el contrario, lo estimula, y precisamente en la dirección deseada: la del pensamiento nacionalista. Dicho sea sin ánimo de tergiversar, partiendo de la fidelidad textual de una frase transmitida por la agencia Efe, y con la disposición rendida y el ansioso deseo de tener que rectificar porque se trate de una mala interpretación por nuestra parte.

Mientras tanto, el Gobierno demostró en Basauri que no está dispuesto a consentir la indisciplina y el abandono de servicio por parte de las FOP, y ahora, ante las acusaciones de malos tratos infligidos a detenidos por supuesta participación en acciones terroristas, tiene el deber de establecer con exactitud lo sucedido y aplicar sanciones o interponer querellas, si se tratase de imputaciones falsas. Así, cargado de razón, podrá después exigir a los demás sus responsabilidades. Sobre ellas volveremos en un próximo comentario.

 

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