Autor: Hernández Rodríguez, Marcial. 
   Chitón, se redacta la constitución     
 
 Pueblo.    30/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

CHITON. SE REDACTA

LA CONSTITUCION

COMO en los mejores tiempos, ahora se aduce que el pacto de silencio acordado

por los señores ponentes que redactan la Constitución tiene un sentido

patriótico y «puede facilitar una Constitución mejor», así como que «la

confidencia-lidad de los debates proporciona una mayor faci-lidad para las

transacciones legítimas en este mo-mento de trabajo de la ponencia».

- Y sinceramente, tenemos que decir que no nos parece correcta cara al país esta

actitud, aunque, naturalmente, la comprendemos. Comprendemos que, en secreto,

resulta más fácil solucionar discrepancias que, en público, llevarían a molestos

y embarazosos circunloquios y juegos de palabras. Comprendemos que, ante

determinados puntos o capítulos de la Constitución, muchos partidos habrán de

optar entre el pragmatismo y el realismo o. el verbalismo que siem-pre se

utiliza en las campañas electorales. Si se trábala en secreto, si no se entera

la gente, las concesiones a la demagogia son menores y, de esta forma, puede

resultar, sin duda, una Constitución mejor. Tiene razón Gabriel Cisneros cuando

afirma que la confidencialidad facilita las «transacciones legítimas». Estas

transacciones, hechas en público, quizá sor-prenderían a parte del electorado o,

en todo caso, los portavoces de los partidos tendrían que explicar claramente

las razones y causas por las que habrían llegado al pacto o a lo que Gabriel

Cisneros llama «transacción legítima».

- Pero ocurre, señores, que estamos en una de-mocracia. Y si algo

caracteriza a un régimen demo-crático de otro autoritario es precisamente, que

en la democracia predomina la luz sobre las tinieblas.

- Los señores que elaboran la Constitución no han sido designados por un

dictador, ni el poder político viene directamente de Dios, sino que son,

simple y llanamente, los representantes del pueblo. Ustedes están ahí porque les

hemos elegido. No les pedimos que hagan exactamente lo que nosotros queremos,

que ya es mucho pedir. Les pedimos, sim-plemente, que nos cuenten lo que hacen.

Pues ni eso. Los señores diputados se reúnen en secreto y aducen razones de

patriotismo para ese secreto.

- Habrá que decirles a los señores diputados que la democracia también tiene sus

desventajas, sobre todo para la clase política. En una dictadura se gobierna con

toda tranquilidad (para loa gobernantes) y no hay que dar explicaciones al

pueblo, porque éste, ya sé sabe, es como un niño. La democracia, por el

contrario, requiere luz y taquígrafos y considera al pueblo adulto y razonable.

No se preocupen ustedes, señores diputados. Somos ya mayorcitos y maduros en

política -se han cansado ustedes de repetirlo- y no nos vamos a asustar si

ustedes hacen a plena luz «transacciones legítimas», si llegan a acuerdos y

pactos que parecían imposibles. No sólo no nos vamos a asustar, sino que, por el

contrario, llegaremos a convencernos de que nuestra clase política no está

compuesta por lunáticos iluminados o cerriles intransigentes, sino por

verdaderos hombres de Estado capaces de llegar a acuerdos por encima de sus

convicciones particulares y en pro del bien común. ¿Que se sepa eso es lo que a

ustedes les peocupa?

 

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