Encuestas de Ya. 
 Balance de un año (III)     
 
 Ya.    23/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 26. 

23-XI-76 INFORMACIÓN

BALANCE DE UN ANO (III)

"Los lenguajes de Gobierno y oposición van des dramatizándose e iniciando unos caminos de confluencia que deben coincidir en un pacto que facilite la democracia." (Don Alberto Cercos Pérez.) • "La idea de cambio es aceptada unánimemente, salvo por una minoría de nostálgicos." (Don Raúl Morado.) • "Casi todo sigue igual que ayer." (Don Miguel Peydró Caro.) • "El pueblo ha rechazado la tesis rupturista y desoído las incitaciones a la subversión."

(Don Santiago Udina Martorell.)

Don Alberto Cercos (procurador en Cortes)

"Desdramatización. de lenguajes de Gobierno y oposición"

"I,os Gobiernos de la Monarquía han optado por el escaso margen que deja el camino del respeto a la legalidad vigente para la devolución de la soberanía al pueblo, el restablecimiento de las libertades públicas y, ert una palabra, para que nuestro país alcance la democracia de verdad, sin adjetivos.

Este camino no podía ser fácil ni corto, con aspectos positivos y negativos que, desde un punto de vista de análisis político, podrían concretarse en los siguientes: Escasas o muy escasas libertades formales alcanzadas; tolerancia d i s c r i minada, que ha facilitado I´a salida de la clandestin i d a d de los partidos políticos, que por su carácter discrimin a t o r i o irrita, fundamental y considerablemente, a las fuerzas sociales, dificultando el cambio; 1* gran masa "neutra" y "conformista" de la población, acostumbrada a que lo "político" se lo dieran resuelto, ha llegado a convencerse de que l´as institucione» del régimen no sirven para la democracia y que ésta debe ser alcanzada y sostenida por todos; la derecha reaccionarla ha dispuesto de tiempo para descartar la posibilidad de soluciones dictatoriales; la izquierda radical y extremista va cada vez más lejos las posibilidades de provocar en el país un estado prerrevolucionario; los lenguajes del Gobierno y de la oposición van desdramatizándose e iniciando unos caminos de confluencia que deben coincidir en un pacto que-facilite la democracia; la política ha. comenzado a adquirir su dimensión lógica de pacto, dibujándose ya cinco grandes corrientes ideólo gicas y contribuyendo a eliminar lo que ha venido a llamarse "sopa de letras".

En cambio, desde el punto de vista del análisis socioeconómico no se obtienen más que resultados muy negativos: paro, inflación, paralización de la inversión, grave endeudamiento de la economía, alteración del equilibrio social, etc., factores todos ellos cuyas posibilidades de ser superados sin pacto social, es decir, sin democracia son nulas.

Con.todos estos datos es imposible concretar más sobre lo que podría ser el balance del año transcurrido, pero lo que sí puede asegurarse es que la opción elegida solo podrá ser juzgada positivamente cuando de verdad nos lleve a alcanzar una España democrática. •

Don Raúl Morodo

(PSP)

"Liquidación del totalitarismo residual, aspecto positivo"

La toma de conciencia de que el franquismo ha terminado se ha generalizado a todas las clases sociales.

La idea de cambio es aceptada casi unánimemente, salvo una minoría de nostálgicos.

Junto a la idea de cambio habría que´ añadir la idea de paz y orden en el cambio. Se quiere c a m b i •> r sin traumas y sin vio 1 e n c i a. La oposición democrática — toda, sin excepción— ha dado en este sentido una gran lee c i ó n patriótica.

El Gobierno Su are z— más que el c o n 11nuista de Arias Navarro — ha sabido objetivar la idea de reforma. No es posible negarle el gran aspecto positivo da liquidar el totalitarismo residual y una gran distensión en la vida pública.

NO CABEN DESPOTISMOS LIBÉIS LES O REFORMISTAS

La gran cuestión está en que no es posible avanzar hacia una sociedad democrática sin la participación de la oposición democrática. Ya no caben despotismos liberales o reformistas. La salida de la dictadura tiene que ser, pues, una salida con ruptura negociada.

De los tres grandes temas que marcan el objetivo de esta salida —referéndum, elecciones generales y negociación con el Gobierno—, los más importantes son los dos últimos. El referéndum tiene sólo un carácter simbólico y secundario. Articular—dentro de un contexto democrático general y sin limitaciones—este proceso de cambio debe ser el eje clave del Gobierno-oposición.

Sería un error grave que el Gobierno hiciese del referéndum un "show" parecido a los dos referéndum franquistas. Querer legitimar todas, incluso las más altas instituciones, desde este esquema, sería contraproducente. En España, hoy, la nueva legitimidad vendrá dada sólo por las elecciones, si son libres, como espero, y si hay un pleno contexto democrático.

_La grave crisis social y económica solo comenzará a encauzarse si el clima político a» despeja, y sólo se despejará si se abre realmente un proceso constituyente. Un Gobierno de concentración nacional ayudará, sin duda, a esta tarea.

Don Miguel Peydró Caro (PSOE histórico)

"Casi todo sigue igual que ayer"

"Al intentar hacer un balance del año transcurrido desde la desaparición del general Franco e« preciso distinguir dos etapas: la del Gobierno del señor Arias y la _correspondiénte a la gestión de´l señor Suárez. La del primero se caracterizó por un Inútil y contraproducente deseo de hacer continuar pura y simplemente al franquismo, lo que suscitó estupor, inquietudes y tensiones. La del señor Suárez, pese a las suspicacias y recelos que despertó su nombramiento, inició una tímida esperanza hacia la posibilidad del cambio político que anhela el país.

Sin embargo, lamentablemente, al cumplirse el año de la muerte de Franco, aún continúa España en una situación en la que, concediéndole mucho, sólo puede calificársela de predemocrática, pues continúancon plena vigencia todas las estructuras creadas por el régimen autoritario, sostenidas por hombres que probablemente no creen en la democracia. Funcionan, y van a decidir sobre la reforma política, organismos que, hagan lo que hagan, no representan los deseos del pueblo español. No´se ha resuelto, ni está en vías de solución, el problema económico que agobia al país, y que amenaza conducirnos a la bancarrota. La gravedad de la crisis económica es debida, en buena parte, a la profunda crisis de confianza existente.

PERIODO DE TOLERANCIA, NO DE LIBEKTAD

Algunas de las disposicio n e s adoptadas, como la de la amnistía, pese a su aparente extensión, no produjo los efectos deseados, ya que en realidad fue limitada. Se promulgó la ley de Asociaciones, que en determinados casos, por ejemplo, la legalización del PSOE histórico, es incumplida por el Gobierno.

El proyecto de reforma política, aunque contiene algún aspecto positivo, abrigo el temor de que, en definitiva, constituya una trampa para la auténtica democratización del país, pues tal como está redactado podrá imposibilitar el cambio político, sobre todo si el Senado se designa entre candidatos que presenten los actuales entes territoriales (diputaciones, ayuntamientos, etc.). La reforma no se negoció con la oposición, y es de temer que tampoco se negocie con ella la ley electoral, de cuyo contenido depende la autenticidad de las elecciones y la participación de los partidos. Por otra parte, en todas las disposiciones y proyectos del Gobierno laten suspicacias, recelos y trabas que impedirán se llegue, con la diligencia necesaria, a un sistema de libertad.

Nos hallamos en un período de tolerancia—no de libertad—en el que a la oposición lo que se le ha tolerado es el llamado "derecho al pataleo", cuando se merece que se la respete y cuente con ella, pues si bien es cierto que hoy no se conoce con certeza el volumen de adhesión popular hacia la oposición, no es menos cierto que tampoco conocemos la representativldad de quienes no tienen en cuenta a la oposición.

En resumen, hoy sigue casi todo igual que ayer."

Don Santiago Udina Martorell (Unió Catalana)

"El pueblo ha rechazado la tesis rupturista"

"El año transcurrido désele el 20 de noviembre de 1975 ha sido un año de transformación v cambio en la asunción por el pueblo español de su protagonismo político. La base biológica, y naturalmente este cambio—la muerte de Franco—, ha marcado la pauta de dicho cambio, producido sin ruptura, sin violencia, sin vacío de poder, como una experiencia apenas conocida en la historia. La España que había dado al mundo la contralección del enfrentamiento político más allá de la política, en una guerra civil, está consiguiendo dar ahora, de con t r a r 1 o, una lección de equilibrio y ser e n i d a d. Las |fuerzas políticas se han estructur a d o en | dos grandes vertientes: la ruptura y la evolución. Pero i el pueblo, en es¡ta segunda ;vertí ente, ha prestado su consenso y apoyo, masivamente, a la Corona

y al Gobierno, rechazando la aventura rupturista. y desoyendo las incitaciones a la subversión. Prácticamente hemos llegado ahora, al término de este año, a la disolución de la tesis rupturista. La política de mañana, que se abre al horizonte del país al cabo de un año de la muerte de Franco, no se plantea ya la dicotomía franquismo o antifranquismo. Se plantea sobre la base de organización de la libertad y de la democracia, sin el horror y el error de un período constituyente, tanto como sin el peligro letal del inmovilismo.

PAZ EN lA TRANSICIÓN Los conceptos de "instauración monárquica", de "constitución abierta" y del futuro inmediato "atado y bien atado", tan frecuentes en los discursos de Franco, tan combatidos también en su era y después de ella, han resultado certeros, porque la Corona instaurada ha sido centro de confianza y seguridad. La constitución abierta permite ahora un sistema de enmiendas constitucionales, tan atnplias como determine la voluntad popular en las Cortes futuras, y el sistema ha permitido al país sobrevivir en paz este año de transición.

Las alteraciones del orden público y las muertes violentas, tan rechazables unas y otras; la flexibilidad permisiva del poder, la sintonía con los signos del tiempo de las instituciones y de quienes las encarnan, han caracterizado a este año. Tal vez le ha faltado al mismo una mayor sensibilización política popular, carentes de grandes masas todavía los partidos pol.ticos, en lucha con la apatía ciudadana o, tal vez mejor, con el recelo del pueblo, en cuyo subconsciente está, a pesar de los cambios generacionales,, la experiencia terrible de la guerra civil y el afán de un tránsito en paz, muy por encima del partidismo."

 

< Volver