Autor: Pozo, Raúl del. 
 Frente a frente. 
 Alberto Monreal Luque - Enrique Múgica Herzog     
 
 Pueblo.    21/01/1977.  Página: 4-7. Páginas: 4. Párrafos: 63. 

RAÚL DEL POZO.—¿QUE ´HAY QUE HACER PARA APUNTARSE A SU PARTIDO? ¿CUANTO HAY QUE PAGAR DE CUOTA? ¿CUANTOS AFILIADOS TIENEN Y DE QUE PROCEDENCIAS SOCIALES SON? ¿PUEDE HABER EN SUS PARTIDOS ATEOS Y CRISTIANOS RESPECTIVAMENTE?

MONREAL. — Para inscribirse a U. D. E. no hace falta más que manifestar el deseo de pertenecer a este partido y rellenar y firmar una ficha. Hay, por supuesto, un comité de admisión que, hasta la fecha, no ha rechazado a ninguno de los que lo han solicitado. En lo que respecta a la financiación del partido, en la asamblea del pasado 18 de diciembre, se acordó establecer una cuota obligatoria, ya que hasta ahora venia financiándose con cuotas voluntarías. Esta cuota obliga, loria que, por supuesto, es pequeña, puede venir complementada con aportaciones voluntarias. En cuanto a su pregunta de la dependencia económica del exterior, puedo asegurarle que no hemos recibido ayuda económica de ninguna clase y que solamente hemos obtenido, y esperamos seguir obteniendo, apoyo político y atesoramiento técnico.

En cuanto a las clases, es difícil conocerlas en estos momentos, porque toda v i a no tenemos un estudio sociológico de las personas que integran el partido, pero si podría decirle que se trata de un partido interclasista, y que contamos con un gran número de profesionales liberales, de agricultores, funcionarios y traba) adores. Igualmente, tenemos un sensible número de estudiantes y, por supuesto, en nuestras filas existe una participación importante del sexo femenino. Concretamente, en el comité político, elegido por la asamblea general, están dos mujeres.

Por supuesto, U. D. E. no es un partido confesional. Estamos totalmente conformes con las manifestaciones que han hecho las jerarquías eclesiásticas de que al cristiano se le abren diferentes opciones de participación política a través de diferentes partidos. Lo que ocurre es que U. D. E. es un partido de inspiración cristiana y, por tanto, sus programas políticos y económicos, y todo su contexto, están inspirados en la filosofía social y personalista del cristianismo.

MÚGICA.—Para inscribirse en el Partido Socialista hace falta, como dicen nuestros estatutos, aceptar y acatar la declaración de principios, que es vieja, procede de 1886. Acatar su programa, sus resoluciones, los estatutos aprobados por su Congreso, y tener la garantía de dos militantes para entrar en él. El partido, evidentemente, tiene unas cuotas que son fijadas por los comités provinciales, en función de categorías diversas. Unos son de cuotas fijas, otros en proporcionalidad a los ingresos de cada militante, y una parte de esa cuota es remitida a la comisión ejecutiva para los servicios centrales del partido. Evidentemente, el P. S. O. E. üene una amplia solidaridad internacional. Fundador de la Internacional Socialista, es el segundo partido del mundo, después del alemán. Uno da los principios fundamentales * de la Internacional es la solidaridad entre sus miembros. Esta se ejerce de una forma política mediante las relaciones que tiene con todos los partidos de la Internacional, especialmente con los grandes partidos de la social democracia. Esto sa ha confirmado en nuestro Congreso, que recientemente se celebró y ahí esta el encuentro entre el canciller alemán j Felipe Gonzalez, j la asistencia de Olof Palme. Mittarrand, Willy Brandt, Michael Foot, Pietro Nenni y otros. Y evidentemente también, en virtud de esa solidaridad, las bases socialistas •de los países europeos y todo el mundo, se manifiestan, recogen ayudas para ayudar al partido, en virtud de ese imperativo de solidaridad. Esto es algo tradicional en todo el movimiento, desde su fundación, aunque la mayor parte de los ingresos proceden de las aportaciones d« los compañeros y de los socialistas simpatizantes. Nuestro partido es naturalmente laico. Nosotros queremos un Estado laico, como proyecto del partido, pero entendemos que el problema de la creencía es un problema individual de cada uno. Nosotros estamos abiertos a los cristianos y cada vez van entrando más cristianos en el partido.

Son cristianos cargados de un amplio sentido humanista, crítico y democrático. Los cristianos, dentro de sus recientes tesis de liberación humana, sobre todo desde el Concilio, también tienen su sitio en el partido y hay una aportación de los cristianos al partido.

RAÚL DEL POZO.—EL ESPAÑOL POCO CLARIFICADO PENSARÍA QUE U. D. E. QUIERE REFORZAR EL CAPITALISMO Y EL P. S. O. E. DERRIBARLO. ¿COMO HACER EN ESTE PAÍS PARA QUE LOS POBRES SEAN MENOS POBRES Y LOS RICOS MENOS RICOS?

MONREAL.—No es cierto. U. D. E no quiere fortalecer el capitalismo. U. D. E., en lo económico, propugna una economía mixta a dos sectores. De una parte, un sector privado como marco de la libertad económica y de la libre iniciativa del ciudadano, y de otra, un sector público que satisfaga las necesidades colectivas e intervenga eficazmente en la distribución de la renta y la riqueza. Yo, personalmente, entiendo la empresa pública como una institución capaz de complementar y estabilizar el sector privado, justificada y fundamentada en esta función y no como remedio eventual de los fallos de la mecánica capitalista. En definitiva, deseamos una sociedad libre bajo el régimen de una economía de mercado inspirada en criterios sociales y mucho más justa que la presente.

MUGICA.—Bueno, yo diría que la contestación a esa pregunta tiene que ser enmarcada en una doble reflexión: la ideología del partido y su base social. La ideología del partido está expuesta en nuestra vieja declaración de principios, que es el contrato que une a todos los socialistas. Por tanto, el partido aspira, cerno finalidad de su función política, a la conquista del poder político y económico de la clase trabajadora mediante la socialización de los grandes i n s t r umentos de producción. Para nosotros eso es irreversible. La base social del partido, por tanto, expresa la necesidad de la transformación capitalista de esa sociedad. Una base compuesta por trabajadores manuales de la ciudad, del campo por profesionales, intelectua les, técnicos, empleados y, por supuesto, por clases medias no explotadoras, porque al ser explotadoras están coacción a d a s por el gran capital. También por la exigencia de esa base nosotros vamos a una transformación de esa sociedad. Una cosa es el programa máximo como finalidad del partido y otra cosa es el quehacer del partido, que obliga a un proceso político de realización progresiva de ese programa; proceso en el que están implicados todos los socialistas, y entiendo por socialistas tanto a los socialdemócratas consecuentes como a los marxistas no leninistas. Los que en este país se autodenominan s o c i aldemócratas son aquellos a los que Willy Brandt, en un artículo publicado en una revista española, calificó simplemente de liberales reformadores. Entiendo, por tanto, que los socialdemócratas consecuentes son ios que afirman la necesidad de llegar al modelo de sociedad que nuestra declaración de principios entraña, utilizando procedimientos modera dos evo 1 u t i v o s mientras los marxistas no leninistas quieren utilizar ´ana vía más rápida, aunque fuera más dramática. Todo ello se ensambla, naturalmente, en el quehacer del partido. Frente a las crisis económicas, nosotros entendemos que hay una prioridad de soluciones. Entendemos que, debido a la concentración monopolista, hay un gran sector de la banca que debe ser nacionalizado, por su enorme fuerza de presión y d« poder sobre una gran parte de las industrias y las empresas. Hay áreas económicas que deben ser nacionalizadas, como la industria farmacéutica, un sector importante de la banca y la industria pesada, amplio sector de la minería, las fuentes de energía, etcétera. Creemos que para ello un Instrumento adecuado sería la consolidación del desarrollo de la empresa pública. Naturalmente, con un control democrático, para lo que es adecuado el control parlamentario y con un aumento de sus recursos. En España, por ejemplo, mientras la presión fiscal constituye aproximadamente eí 20 por 100 del producto nacional bruto, creemos que el aumento de esa presión fiscal ha de ser de un 20 a un 30 por 100, lo que supondría un ingreso adicional de 650.000 millones de pesetas para el sector público. Creemos también, sin embargo. que en la actualidad hay un sector importante de la industria española, la pequeña y media empresa, incluso de una gran industria, que puede existir en régimen de libertad de empresa pero, evidentemente, con un control, que sería de una planificación democrática, en el que los trabajadores tuvieran, a través de las centrales sindicales y los consumidores, una participación directa y democrática, aprobada por el parlamento´ y elaborada por instrumentos de planificación.

MONREAL—... Si eso no *s sustituir el capitalismo privado por capitalismo de estado...

RAÚL DEL POZO.—LAS NACIÓN ALEACIONES: VIEJA POLÉMICA. UN TREN CUANDO ESTA NACIONALIZADO VA MAS DESPACIO, DICEN LOS CONSERVADORES. LOS SOCIALISTAS DICEN: ES NUESTRO OBJETIVO. ¿QUE PIENSAN SOBRE ESTO SUS PARTIDOS?

MONREAL.—Yo creo que, evidentemente, deben nacionalizarse aquellas actividades que estén en condiciones de ejercer una influencia o poder que por su naturaleza sólo corresponde al Estado, como titular del poder político. Lo que sí quiero subrayar es que toda nacionalización debe tener su fundamentación en la necesidad de lograr una mayor eficiencia económica y social, por la atribución del sector nacionalizado al sector público e la finalidad de destruir una situación monopolística. Pero, en definitiva, me parece una evidencia constatada por la experiencia.

MUGICA.—Yo diría que tes planteamientos podrían «er válidos si se refieren a un capitalismo de estado dirigido por una burocracia, por un afán rentabilizador y de poder sobre los trabajadores, como, por ejemplo, en los países del Este, en los países en los que el Partido ´Comunista es un partido de poder.

Pero, evidentemente, yo no soy comunista. Pertenezco a la apasionante familia del socialismo democrático. La nacionalización connota siempre un criterio de justicia, pero al mismo tiempo debe ponderarse como exigencia un criterio de eficacia, que lleva a la nacionalización. Debemos establecer, por tanto, los socialistas un criterio de gestión y un criterio de eficacia.

MONREAL. — Estoy totalmente conforme con una planificación de carácter democrático, imperativa para el sector público e indicativa, pero concertada para el sector privado. Considero que el mercado constituye el instrumento más útil para una adecuada asignación de recursos, y que una planificación integral e imperativa es incompatible con la eficiencia económica, y con la libertad del ciudadano.

MUGICA.—Soy partidario de la planificación imperativa para ambos sectores, público y privado, y lo que impide la burocratización de lo imperativo es su condicionamiento democrático.

MONREAL—El sector público, y evidentemente la planificación incentiva para el sector...

RAÚL DEL POZO.—SI. YO SOY UN ESPAÑOL LLENO DE DUDAS CON TODO ESTE CISCO DE SIGLAS Y QUIERO QUE ME CONVENZAN PARA VOTAR EN LA U. D. E. O EN EL P. S. O. E., ¿COMO ME CONVENCEN?

MONREAL.—Supongo que cuando el español vaya a votar a las urnas debe de tener un conocimiento claro del programa o de los programas de los distintos partidos y de lo que va a hacer uno y otro en caso de que accedan al Congreso y al Senado en lo que concierne a la nueva Constitución; es decir, a la configuración política básica de la nueva sociedad. Ahí entiendo yo va a estar la cuestión clave. Naturalmente que existirán diferencias importantes en los programas concretos de cada partido, pero considero que tratándose de unas Cortes constituyentes, los problemas coyunturales de cualquier clase adquieren una importancia secundaria frente a los temas constitucionales. Por supuesto que si; va a haber un programa económico y de orden político, cultural, etcétera. Pero el programa, en cuanto al señor dubitativo que va a votar a uno u otro partido, creo que poco va a aclararse, puesto que conoce las grandes corrientes de pensamiento en el mundo y sabe muy bien lo que propugna una democracia cristiana y un partido socialista. Creo que ese conocimiento, lo que tiene el elector, y por supuesto que el programa concreto también lo va a tener.

RAÚL DEL POZO. — ESTAS ELECCIONES VAN A SER MUY ELEMENTALES. EL A B C DEMOCRÁTICO. ¿COMO LAS VAN A EXPLICAR A SUS POSIBLES VOTANTES?

MONREAL.—Yo creo que en estas elecciones va a influir notablemente la personalidad de quienes se presenten a las mismas y la imagen que de ellos tengan los electores. Porque, a mi juicio, los partidos no van a tener una impronta tan fuerte como para sacar a los candidatos, cualesquiera que éstos fueran, con el solo apoyo de la ideología que aquéllos defiendan.

MUGICA. — Yo diría, en general, que nosotros vamos a dirigirnos a un sector de este país muy determinado, que es la base social del partido. Nosotros pensamos que quizá, y sin quizá, la dictadura y el autoritarismo han creado un cierto confusionismo, pero también creemos que las consecuencias de la dictadura han creado unas serias evidencias de reacción. Consecuencias de la dictadura han sido la falta de libertad, formas represivas muy notables y una enorme injusticia en la distribución de la renta y corrupción en niveles y sectores qua han usufructuado el Poder. Entendemos que frente a eso hay amplios sectores sociales, fundamentalmente en las clases trabajadoras, pero también en las capas medias, que piden libertad y justicia. Pero nosotros vamos a tratar de r e c o ger y expresar estas aspiraciones de libertad y justicia, porque aquí y ahora, en este país, aquellos que sienten la necesidad de libertad y j u s t icia, unidas en indisoluble trabazón, van a coincidir en calificar esto de socialismo democrático. El Partido Socialista va a recoger esas aspiraciones. Quizá hoy seamos el único partido del Estado español que da respuesta a todos los problemas.

MONREAL.—Ante las palabras del señor Múgica, yo quisiera señalar que no cabe duda que en estos cuarenta años, en los que ha existido un régimen de autoridad personal, ha habido un profundo cambio económico y social de España que no sería justo dejar de reconocer. Porque si hoy nos enfrentamos al futuro con serenidad y con el talante con el que los españoles están consiguiendo ese futuro democrático, se debe, en buena medida, a ese cambio social y económico que se ha producido en estos cuarenta años.

Por supuesto, ha habido una carencia de libertades y, por eso, creo que el pueblo español, en su gran mayoría, en el referéndum, ha manifestado claramente cuáles son sus deseos de ir a una nueva convivencia democrática, a unos nuevos horizontes de libertad y de justicia.

M U CICA.—Evidentemente, yo no puedo negar ese programa económico, porque hoy España se ha convertido en el décimo país industrial del mundo. Pero cuando los socialistas salimos al exterior y hablamos con nuestros compañeros de los demás partidos, manifestamos las grandes posibilidades que tiene este país, por haber alcanzado esta situación económica, pero lo que hay que pensar también son los enormes y dramáticos costos sociales y que si esto se debe también a los esfuerzos de la sociedad española a pesar del propio régimen. Pero creo que si no hubiera habido un régimen autoritario, el progreso habría sido aún mayor. Y esto lo hemos visto, ya que por una parte ha ido la economía española y por otra los planes que el régimen estableció. Los planes han ido por una parte y el país por otra. El modelo económico de crecimiento de los años sesenta ha entrado totalmente en crisis, lo cual revelaba que era un crecimiento poco sólido, basado fundamentalmente en el turismo, en las remesas de los emigrantes y en las inversiones extranjeras. Cuando el mundo capitalista o el sistema de libre empresa han entrado en crisis, debido al aumento del precio de los crudos, a partir del año 73, resulta que el modelo ha entrado en crisis, porque las remesas de los emigrantes han tenido un freno, el turismo ha decaído y las inversiones extranjeras se hacían porque los trabajadores estaban sometidos a controles férreos, lo cual permitía que el ingreso del trabajador español no llegara al cincuenta por cientos del del Mercado Común. Con lo cual resulta que todo el modelo de crecimiento está en función de la prosperidad de la economía europea, entre otras cosas. La balanza de pagos es tremendamente deficitaria y viene el paro, y aumenta la inflación con todas estas secuelas. El país debe muy poco al régimen.

RAÚL DEL POZO.—TAMBIÉN LOS PAÍSES DEMOCRÁTICOS HAN CONOCIDO LA INFLACIÓN. EN INGLATERRA PASARON DEL 26 POR 100.- YO PIENSO QUE LA CRISIS DE NUESTRA ECONOMÍA NO ES SOLO PRODUCTO DE UN SISTEMA AUTORITARIO

MUGICA.—El sistema autoritario los agrava y los partidos socialistas europeos están luchando contra esas cosas que agravan la crisis de la economía capitalista.

MONREAL. — Estoy conforme en que los planes de desarrollo han tenido que ver muy poco con el desarrollo del país, y también he declarado hace ya tiempo que el modelo de crecimiento español había agotado sus posibilidades y era necesaria la creación de una nueva mecánica de des-

que Inglaterra es un problema distinto, porque tiene unas relaciones importantes económicas con su comunidad y, naturalmente, esto implica unas posiciones distintas para una parte del laborismo. El problema en España es distinto y tiene dos variantes: política y económica. Tengo que decir que soy partidario de la Europa unida. Formo parte también del Consejó Federal del Movimiento Europeo, soy uno de los vicepresidentes de la familia socialista. Entiendo que es favorable para los trabajadores y las capas medias de este país. Por razones políticas, porque hoy Europa realiza su unidad bajo el imperativo de la consolidación democrática. Por tanto, España debe salir de la inestabilidad que ha producido tantos y tan conflictivos resultados. Llegar a una conciencia democrática es una de las más firmes garantías, de convivencia pacífica, lo cual se logra mediante la integración en un gran conjunto europeo, cuya razón básica sea el mantenimiento de las libertades. Por otra parte, desde el punto de vista económico, las relaciones comerciales más intensas de

unión con los demás partidos socialistas y socialdemócratas, ir hacia el controJ de los grandes poderes económicos privados para caminar hacia la Europa socialista. Es nuestro compromiso, ante nuestro país y ante los demás pueblos de Europa.

RAÚL DEL POZO.—¿NO

PERJUDICA A LOS TRABAJADORES EL HECHO DE QUE LOS QUE SE UNEN SON LOS CAPITALISTAS Tf NO LOS SINDICATOS?

MONREAL.—Hay que contemplar el Mercado Común como una primera fase para una integración en el orden político. Esta unión política ha comenzado haciendo lo más difícil, lo que siempre acentúa las diferencias, como es el mundo económico y los intereses de ese mundo económico. Contemplada desde España, creo que la integración de nuestro país en las Comunidades Europeas, es una necesidad histórica que trasciende todos los problemas inmediatos que dicha integración puede suponer a la economía española. Pero si además contemplamos el problema con un amplio horizonte, si miramos a largo plazo nuestra inclusión en el

arrollo, pero no estoy conforme con que solamente hayan sido esos factores enumerados por el señor Múgica los que han producido el desarrollo económico. Las remesas de emigrantes han tenido sólo una importancia relativa en los últimos años y, por otra parte, haría falta un análisis completo y mucho más complejo de los motores de nuestro desarrollo.

RAÚL DEL POZO. — LA IZQUIERDA LABORISTA SE MOSTRÓ CONTRARIA AL INGRESO DE GRAN BRETAÑA EN EL MERCADO COMÚN. LOS CONSERVADORES SE MOSTRARON PARTIDARIOS DÍGANLE A LOS ESPAÑOLES SI LES CONVIENE O NO INGRESAR EN LO QUE LA IZQUIERDA LLAMA UN CLUB DE GERENTES.

MUGICA.—Yo diría que Michael Food también ha sido partidario del Mercado Común. El problema es

España son con la Comunidad y, evidentemente, toda relación económica, sea cual sea, repercute inmediatamente en España. Por eso consideramos que la unidad europea va a permitir crear instrumentos supranacionales de controles monetarios, fiscales, laborales y de regular la situación de empleo, repercutirán favorablemente en un país cuyas relaciones económicas y laborales con Europa interesan a los trabajadores españoles que viven aquí y a los que viven en la Comunidad, lo cual, por otra parte, es una acusación contra un Régimen que en los años 60 consiguió pleno empleo. Desde el punto de vista estrictamente socialista somos partidarios de la unidad europea y somos partidarios de ir avanzando en el camino de la consolidación democrá tica de la Comunidad, que ya es un hecho, ir avanzando en

Mercado Común, no cabe duda que va a originar grave* problemas estructurales a la economía española, pero debemos reconocer que representa la única posibilidad de dotar a nuestro país de una cierta estabilidad. Por otra parte, Europa sin España no termina de completar su dimensión mediterránea.

MUGICA.—Yo querría recoger una cierta alusión a la coincidencia entre la C. G. T. francesa y el laborismo británico, y digo coincidencia, porque los franceses están controlados por los comunistas y el laborismo es anticomunista. Los grandes sindicatos europeos son partidarios de la unidad europea, incluso la C. G. I. L. italiana, que es el sindicato de. influencia preponderantemente comunista en Europa, - es partidaria de la unidad.europea. Y excepto la C. G. T. francesa, han constituido lo que se llama la Confedera-

etán Europea de Sindicatos, por considerar que frente a los grandes monopolios europeos se impone en el camino hacia cambios económicos y sociales en una Europa de aspiración socialista, se impone la unidad de los grandes partidos de la clase trabajadora, que coarten y controlen y vayan luchando contra la influencia de los grandes mono polios. Por tanto, la postura europeísta en Europa por parte de los sindicatos, es profundamente minoritaria. Los italíanos coinciden con los grandes sindicatos de carácter socialista, que son los más importantes dentro del trabajo europeo.

RAÚL DEL POZO.—LAS

AMAS DE CASA PIERDEN DINERO ENTRE LA CASA Y EL MERCADO. ¿QUE PIENSAN HACER SUS PARTIDOS PARA TAPAR EL AGUJERO EN NUESTROS MONEDEROS? ¿COMO VAN A ACABAR CON LA INFLACIÓN EN CASO DE FORMAR GOBIERNO?

MONREAL.—Hay que partir del reconocimiento de que la Inflación trabaja más intensamente en contra del Go-

española han subido, y han subido por varias razones; el enorme coste de las materias primas en el país provoca desequilibrio. Pero esto también hay que achacarlo a la crisis del modelo de crecimiento de la dictadura. Para que no tenga repercusión en la clase trabajadora, habrá que hacer, ante todo, una política de empleo mucho más eficaz. Habrá que hacer un estímulo a las inversiones que promuevan el empleo de la mano de obra.

RAÚL DEL POZO. — YA

PROGRAMARON UN PROYECTO PARA REACTIVAR LA CONSTRUCCIÓN PARA QUE EL PARO NOS FUERA LEVE.

MUGICA.—La financiación de las viviendas sociales por parte del Gobierno, está en el aire.

MONREAL—En el tema de la vivienda, que evidentemente es un sector en el que siempre el Estado ha de estimular las inversiones, ha de hacer en aquellos sectores en que tenga un contenido muy importante de mano de obra y en el que, por el contrario, no suponga im-

qulen tiene que soportar esa financiación, tanto desde el punto de vista de la vivienda social, media, o del profesional liberal.

MUGICA.—Contemplando la seguridad en el empleo que exige garantías, hay una serie de inversiones importantes, como la de la vivienda, y otros gastos de infraestructura, que podría ocupar mucha mano de obra. Seria importante la gratuidad de la enseñanza, eso que pesa tanto en las familias. Hay que tener en cuenta un mayor control de la Seguridad Social que diese unos seguros de desempleo sólidos. Y llegamos al mismo punto. Para todo eso hace falta una importante empresa y un importante sector público. Lo cual exige una inmediata reforma fiscal. Cinco grandes extremos: un impuesto realmente serio y eficaz sobre la renta personal. En España representa el 1,4 por 100, mientras en Francia es del 10,5 por 100. Un impuesto sobre sociedad. Yo hablaría también de un impuesto sobre las herencias. Un impuesto sobre el patrimonio, superpuesto a la contribución general de la renta. Un impuesto que en los países democráticos, industriales, se está haciendo cada vez más, el impuesto de tráfico de empresas. Y todo eso, naturalmente, con una tipificación como delito del fraude fiscal. Con eso llegaríamos a lo que he dicho al principio, un aumento de la presión fiscal en un 20 a un 30 por 100, con lo cual, en un año obtendríamos un au-

bierno que todos los partidos de la oposición juntos. Creo que en primer lugar hay que hacer un análisis profundo de las causas de la inflación actual. No cabe duda de que en el año 73-74, el alza de la subida de materias primas, tuvo un componente muy importante en el desequilibrio de precios interiores, pero también es verdad que la ausencia de una política económica adecuada y medidas desafortunadas, como la devaluación de la peseta, del pasado año, han agravado el problema. Para U. D. E. es una prioridad fundamental dentro de su programa de acción la estabilidad de nivel de precios.

MUGICA.—Yo diría que la inflación sobre todo la soportan las clases populares, y que la inflación es el procedimiento que buscan los empresarios para tratar de evitar que se socaven sus beneficios. Evidenteme n t e, k>« costos de la producción

portaciones para el país. Y en ese sector está la vivienda. Yo creo que no se remediará si quiere hacerse desde el Ministterio de la Vivienda. Si el Estado es el que quiere realizar las viviendas sociales, desde el punto de vista inmediato no se solucionará el problema, porque es muy lento el mecanismo de las expropiaciones, etc. Creo que, sin embargo, si el Ministerio de la Vivienda actuara de una forma inmediata, mediante la ordenación del sector y haciendo que funcionen los organismos de él dependientes, como el Área Metropolitana, con una financiación adecuada al comprador de la vivienda, el problema podría resolverse. Hoy se puede ver la escasez de solares ordenados que hay en todas las capitales españolas, especialmente en Madrid. La financiación al comprador de la vivienda está muy insuficientemente desarrollada, y es e] constructor de la vivienda

mentó de 650.000 millones da pesetas, que sería importantísimo para el incentivo de estas inversiones en estos aspectos y podríamos remediar en gran parte las consecuencias de la inflación sobre las clases trabajadora y media, que son las que sufren.

MONREAL.—Creo que no cabe duda que el sistema fiscal constituye uno de los pilares fundamentales del orden constitucional, de una economía libre, porque realmente el proceso de redistribución de la renta y la riqueza ha de venir a través del sistema tributario. Esto es fundamental. Por supuesto no es que lo diga ahora, porque lo tengo escrito en esos cuatro volúmenes sobre la Reforma Fiscal. Yo veo un impuesto general progresivo y único sobre la renta de las personas físicas. Un impuesto anual sobre el patrimonio y un impuesto sobre las sucesiones efectivo y auténticamente progresivo. A

estos impuestos de Índole redistributiva deben añadirse otros dos impuestos generales que constituyen sólidos pilares recaudatorios, como son el impuesto sobre las sociedades y el impuesto general sobre las ventas en su modalidad de valor añadido. Este es el cuadro tributario que propugno.

RAÚL DEL POZO.—HAY

QUIEN PIENSA, SEÑOR MONREAL. QUE ES INJUSTO QUE LA U. D. E. SE PRESENTE A LAS ELECCIONES CON CUATRO MINISTROS EN EL GOBIERNO. LA PROPAGANDA LES VA A FAVORECER. ¿HAN PENSADO SUS PARTIDOS EN LA NECESIDAD DE CREAR CONTROL DEMOCRÁTICO DE LOS MEDIOS DE DIFUSIÓN, SOBRE TODO EN TELEVISIÓN Y EN LOS PERIÓDICOS DEL ESTADO?

MONREAL.—Yo creo que es absolutamente urgente el control democrático de los medios de comunicación social. Es más, me parece imprescindible que Televisión Española deje de ser una dirección general dependiente directamente de un Ministerio y al servicio de una política de gobierno.

MUGICA.—Yo afirmo que el P. S. O. E. es partidario de la democratización de los medios de información, y la última experiencia del referéndum, en este sentido, es significativa, ya que los hombres de la oposición que propugnaban la abstención no tuvieron acceso a los medios de comunicación de masas. El control de los medios de comunicación de masas tiene dos aspectos: uno preelectoral y otro poselectoral. El poselectoral está claro: habrá que convertir a la televisión a Radio Nacional, a los instrumentos en propiedad del Estado en un ente autónomo sometido a un control parlamentario. Arbitrar fórmulas en el período preelectoral, en estos momentos, antes de las elecciones, es difícil. Habrá que tener una presencia de los partidos políticos en el control de la televisión.

MONREAL. —Yo coincido en ese punto. Estamos absolutamente de acuerdo con la desaparición del Movimiento. Creo que también es una exigencia que tiene que haber antes de las elecciones, puesto que ya sabemos, y en la mente de todos está, quiénes se aprovecharían del aparato del Movimiento. Por tanto, la U. D. E. propugna la desaparición del Movimiento organiza clon; consecuentemente, hay que resolver el problema de los funcionarios, que, por supuesto, de alguna forma, como ha pasado con la Organización Sindical, tendrán que integrarse en la Administración o en un nuevo ministerio que pueda crearse de la familia o del deporte. Creo que el de la familia es en el que se piensa. Pero no cabe duda que el problema de los funcionarios es el que preocupa a todos.

RAUL DEL POZO.—¿QUE OPINAN SOBRE EL DESPIDO LIBRE?

MUGICA.—El Partido Socialista no es partidario, en absoluto, del despido libre. Ahora, la lógica del sistema capitalista lleva al despido libre. La lógica del partido lleva a, contrarrestar el despido libre. Para eso necesitamos ´que los trabajadores tengan instrumentos políticos suficientes para gobernar este país y los trabajadores tengan instrumentos sindicales para contrarrestar el efecto de la empresa.

MONREAL. — Evidentemente no soy partidario del despido libre, pero sí de mecanismos de flexibilidad de la relación de empleo que permita a la empresa española y * toda la economía del país adaptarse a las condiciones de la coyuntura y del desarrollo tecnológico con el fin de mantener un progreso continuado de nuestros niveles productivos. Esta flexibilidad en el empleo redundará en definitiva en un aumento de la demanda de mano de obra que afectará posiblemente a los niveles de empleo.

RAÚL DEL POZO. — LOS ANALISTAS CONSIDERAN QUE EL PROBLEMA VASCO ES EL PRIMERO DE LA BATALLA POR LA DEMOCRACIA. ¿QUE PIENSAN SOBRE EL PROBLEMA SOBRE LA AMNISTÍA Y SOBRE EL ESTATUTO?

MUGICA. — Primero, la amnistía es fundamental. Euskadi es la zona sobre la que no ha recaído la amnistía. Los presos políticos vascos constituyen una lamentable consecuencia de la dictadura y, por tanto, la pacificación de los espíritus en el País Vasco pasa, forzosamente, por la excarcelación de todos los presos políticos. Y no hay más que ver que, diariamente, ocurren cosas en el país para percatarse de ello. Las libertades democráticas y las elecciones como instrumento formal son el paso primero para conseguir solucionar lo que se ha dado en llamar el «problema vasco», y creo que lo conseguirá, porque esas elecciones van a producir, como consecuencia, el más amplio consenso de todos los ciudadanos de Euzkadi en torno a la autonomía y, naturalmente, un estatuto de autonomía que reconozca la personalidad política de Euzkadi, igual que la de todos los pueblos de España. Sería un instrumento resolutorio del problema de mi país, porque no se trata de elecciones, sino también de la seguridad que todos los vascos tenemos de que en las elecciones va a establecerse, como consecuencia de las mismas, un estatuto de autonomía.

MONREAL. — Estoy de acuerdo en que la amnistía debe ser ampliada en honda vinculación con la nueva situación política y con la nueva legalidad, y que esta ampliación debe ser encomendada en su ejecución a la autoridad judicial ordinaria, única que puede decidir si, de hecho, las personas a las que la amnistía afecta han come tído infracciones con arreglo a la legalidad anterior y que no debe seguir comportando penas da privación de libertad. También entiendo que, realmente en la medida en que se vayan reconociendo y ejerciendo de hecho las libertades individuales de los ciudadanos, se crea un clima favorable al orden público, entendido como paz ciudadana. El orden público es necesario en una sociedad democrática para que las libertades ciudadanas puedan ser realmente ejercidas. Yo diría que la calle pertenece al Estado y los representantes democráticos del Estado han de lograr que la calle sea un marco de orden y de paz.

MUGICA.—Mi postura anto la amnistía es incondicional. Quiero decir que los socialistas no somos partidarios, como mi partido no es partidario absoluto de procedimientos violentos. Pero considero que los procedimientos lentos empleados por algunos militantes nacionalistas son c o n s ecuencia de la desesperación producida por la actitud de la dictadura ante la cual reaccionan con posturas indi vidu alistas que puedo comprender, pero que en absoluto comparto; pero no es un problema estrictamente judicial, el problema, es un problema político que exige la libertad total de todos los presos políticos vascos. Soy partidario del orden público, porque pertenezco a un partido que ejerce poder en importantes países europeos. El orden público debe ser consecuencia de la libertad, porque, previo a ese orden público deben funcionar los derechos democráticos, a cuya protección debe estar encaminada, a la defensa de los derechos ciudadanos. Por tanto, entiendo que no son del Estado las calles, sino que las calles deben ser de la comunidad de ciudadanos, establecida en convivencia democrática, a la que defiende su propio Estado.

RAÚL DEL POZO.—¿SON PARTIDARIOS EL P S. O E. y U. D. E. DE LA LEGALIZACIÓN DEL P. C. S.?

MONREAL.—Soy partidario y no veo inconveniente en el reconocimiento del P. C. E. Por otra parte, este reconocimiento nos va a mostrar la realidad y la fuerza del P C. E., que no es tan optimista como ellos quieren expresar. Por tanto, soy totalmente partidario de la legalización.

MUGICA.—Yo no planteo el problema del P. C. E. Es un subproblema. El problema fundamental es la legalización de todos los partidos, sin exclusión.

MONREAL.—Que se legalicen todos aquellos que respeten el juego democrático.

MUGICA. — A todos los partidos que acepten el juego democrático, aunque yo tendré dudas de que los de Fuerza Nueva lo hayan aceptado, cuando en todos sus actos desmienten la democracia.

PUEBLO 21 de enero de 1977

7

 

< Volver