Autor: Ramírez, Pedro J.. 
   El otoño de la reforma (I)  :   
 Crónica a través de los almuerzos de ABC con los personajes de la serie "100 españoles para la democracia". 
 ABC.    13/02/1977.  Página: 11-18. Páginas: 8. Párrafos: 109. 

EL OTOÑO DE LA REFORMA (I)

Crónica a través de ios almuerzos de A B C con los personajes de la serie "100 españoles para la democracia".

DÉ LA CONSOLIDACIÓN DEL GOBIERNO SUAREZ AL PLENO DE LAS CORTES

La aceleración del momento político es tal que apenas da tiempo de paladear acontecimientos que en otras circunstancias hubieran sido objeto de meticuloso análisis. Sea cual sea la evolución del proceso español en el futuro, los meses del último otoño, del otoño de la reforma, pasarán a la historia por su intensidad y trascendencia.

Los protagonistas de dichas jornadas, miembros destacadísimos de la llamada clase política, fueron reuniéndose periódicamente con la redacción de A B C en el transcurso de unos almuerzos organizados al hilo de la serie «100 Españoles para la Democracia». Ahora que existe ya un mínimo de perspectivas para encajar cada pieza en su sitio, la crónica de estos almuerzos sirve de recordatorio de los afanes de aquellas jornadas y arroja cierta luz sobre el estilo de nuestros hombres públicos.

En una primera entrega reflejarnos hoy lo sucedido en cinco almuerzos cuyas fechas abarcan desde los días en que el Gobierno Suárez se consolida con el nombramiento del teniente general Gutiérrez Mellado hasta las vísperas del Pleno de las Cortes.

Este relato, estructurado a modo de diario, no hubiera tenido valor sin la sinceridad con. que todos .los invitados expresaron sus opiniones desde sus respectivos puntos de vista. Muchas de las anécdotas a´hora repetidas proceden de las notas del director de relaciones públicas de «Prensa Española», Rafael Muñoz Lorente, eficaz gestor de -.estos encuentros.

Primer almuerzo: jueves, 7 de octubre de 1976

EN DONDE JOAQUÍN GARRIGUES EXPLICA, PUES ESO: QUE HAY QUE ANDARSE CON MUCHO OJO CON LOS COMUNISTAS

EL pais necesita una tregua de moderación y encuentro consigo mismo que todos debemos propiciar», me dijo anteayer el ministro de Agricultura, Fernando Abril, con el asesinato del estudiante Carlos González sin esclarecer, el «patinazo» del pase a la reserva de Iniesta y De Santiago muy fresco, el cuerpo de Araluce aún caliente, un funeral tíe doce mil personas en San Sebastián y varios cientos de policías en las afueras de Madrid esperando de paisano la comitiva fúnebre para ´llevar 1os cadáveres de sus compañeros a la Dirección General de Seguridad, que es donde deben estar, y ´no a) depósito, como dicen que quiere el gobernador.

Personalmente no me hubiera importado que los cinco invitados a este primer almuerzo representarán un espectro político más amplio; 1a muestra, sin embargo, no es nada despreciable: un monárquico de los de toda la vida, un ´liberal europeista, un demócrata cristiano, un director general —de .Política Interior, ni más ni menos— y un independiente «sui géneris».

PIRUETAS SIDERALES

José Mario Armero, el independiente «sui géneris», ha llegado tarde, como de costumbre, y ahora nos deleita cantando las piruetas siderales de García Trevíjano, Ruiz-Grménez —cada uno en su estilo—, Vidal Beneyto y otros héroes de su particular galaxia. En nuestra entrevista que inauguró la serie de los «100 Españoles para la Democracia», Armero decía que Joaquín Ruiz-Giménez «ya no es hombre recuperable para la derecha» y que ´«en este país, donde los budas yacen destrozados, él conserva una gran credibilidad». «Y Joaquín me ha puesto una carta de agradecimiento que es la carta más bonita que he recibido hace tiempo», nos dice ahora.

Si alguna vez la clase política se decide a alquilar una carpa y emprender una «tournée», Armero aparecerá invariablemente en un pequeño estrado de madera junto a la puerta de lona, animando al personal a presenciar el espectáculo.

Pocos le conocen y comprenden tan bien y desde hace tan tiempo como Joaquín Garrigui Walker, a quien hoy hemos se tado a su izquierda. Compartió, do esa filosofía básica del «laissez faire, laissez jouer», son c racteres complementarios dono los haya. Frente al estruendo d> Armero —por dos décadas caballo en la cacharrería del Régimen—, Joaquín Garrigues permanecerá callado durante casi todc el almuerzo. Sólo ´al final tomará carrerilla y nos explicará de un tirón esa dinámica interna de la oposición que tan ocupados nos ha tenido desde que hace un mes pasaran «de las catacumbas al plato», según certificó un líder sindical en la llamada «Cumbre del Eurobuilding».

Con cierta frialdad cartesiana nos dirá que Coordinación es un invento del ¡Partido Comunista, ansioso de credibilidad democrática e incapaz de obtenerla por si solo, que en un momento determinado su partido —la Federación de Partidos Demócratas y Liberales— estuvo a punto de quedarse aislado en su propósito de no entrar en ´Coordinación, que la segunda cena organizada an su chaló de Aravaca —la primera forma parte de la prehistoria de la transición— cumplió sus objetivos en e¡ proceso de demostrar que Coordinación no era el único agora posible y que el torpedo en la linea de flotación

leí documento Ollero la semana tasada, tratando de imponer a itima tiora Ja firma de Camilo, ¡ene a demostrar, pues eso: que ay que andarse con mucho ojo on los comunistas.

A NOCHE DE LOS TIRANTES ROJOS

Otro de los comensales, Fernando Alvarez de Miranda, tendría también mucho que decir -y algo idice— sobre toda esa batalla. El fue quien sentenció i existencia: diferenciada de tas os oposiciones durante la cea que celebraron ´hace un par fe semanas en «Jai Alai» ios rtoderedos y Coordinación. «Lo jnico que nos -une es nuestro rechazo a ´la sociedad política franquista. No estamos de acuerdo ni en el ´modelo de sociedad que perseguimos ni en la estrategia a adoptar para conseguirla», recuerdo que di}o poniendo visiblemente nervioso a Ramón Tamames.

Muy cerca de Fernando Alvarez de Miranda, poco más o menos a la misma distancia que hoy —al otro lado >íe la mesa, tres puestos más alla— estaba tamben aquella noche, callado como un muerto, Joaquín Garrigues. Hacia calor y al quitarse 1a chaqueta ´le aparecieron unos fotograiladísimos tirantes de color vino y medio palmo de ancho. A su >lado, rozándote con el codo al usar el tenedor, el comunista Simón Sánchez Montero con su amnistía recién estrenada y sus gafas de miope. Definitivamente, las dos oposiciones. De lo que en realidad habla esta larde Fernando Alvarez de Miranda —a todos nos ha impresionado por su categoría humana— es del horizonte de fa democracia cristiana en España,

>_i, \|uw no y^uBviei-iuo sucesivamente a los estados mayores de Gil Rebles y Ruiz-Giménez para rechazar después fa cartera de Educación que te ofrecía Osorio, confía en 4a reunificación de 1o que éi llama «la gran familia». Le preocupa, claro, la benevolencia de Joaquín Ruiz-Giménez para con Dos comunistas y ta intransigencia de Gil Rlobles ante la U. D. E., expresada en el mitin que el Equipo celebró el jueves pasado en e) Colegio Mayor Pío XII, en duras insinuaciones centra -Monreal y Silva.

«¿Pero está todavía Silva en la U. D. E.?» Nadie es capaz de contestar satisfactoriamente a la pregunta de Juan Manuel Fanjul. A Fanjul —que nos ha deleitado con algunos rasgos impresionistas de las elecciones municipales del 54, que eso si que Sue «pucherazo-, que ya lo dice el libro de Salgado Araújo, que ´por cierto menudo ¡toro, ¿verdad, Armero?— le interesa vivamente fa formación tfe lo que hace días los periódicos; hemos bautizado como la Gran Coalición: Fraga con Laureano... Silva con Gonzalo... ¡Pero será posible...!

HABLA LA ADMINISTRACIÓN

¿Bueno, y qué dice la Administración? ¡Qué diferente Enrique Sánchez de león de tos otros cuatro comensales/ Es eí prototipo del muchacho provinciano de clase media, criado en las apreturas de la posguerra y hecho a si msmo entre tos peldaños de la política oficial. Como Orti Bordas, como Eduardo Navarro, como Martín Villa, como Gabriel Cisneros..., como el propio presidente Suárez. Por edad no podían ser radicales pero tuvieron que trepar el entramado del movimiento-organización porque su vocación era la -política y iuera de! trasatlántico de! sistema no habla ni siquiera un mal .tablón en el que agarrarse.

La Administración dice que lo de Araluce ha sido terrible, que la manipulación de- las concentraciones callejeras por parte de núcleos como la O. R. T. y el Partido ´del Trabajo es creciente, y que habrá que revisar 3a estrategia gubernamental al respecto. Enrique Sánchez de León reconoce que la solicitud de legalización del P. S. O. E. histórico tiene que tener una solución lo antes posible y cuenta cómo su ministro no le dejó inspeccionar sobre el terreno —confundido entre «senyeras» y pancartas reclamando e! Estatut— Ja celebración de la «Diada» catalana en Sant Boi de Llobregat.

Parece que el director general tiens prisa y el almuerzo termina poco después de tas cuatro. El balance es satisfactorio: ha habido «moderación», «encuera tro» y hasta buen humor. El teletipo anuncia sobre mi mesa el «paquete» de medidas económicas —al fin el «paquete»— para el Consejo da mañana. Dicen que el vicapresidanta Osorio puede ser quien lo presenta al pais a través de la televisión. Ms sorprende porque, aunque da bian en pantalla, rto pasa por experto en temas económicos.

Segundo almuerzo: jueves, 14 de octubre de 1976

EN DONDE LUIS JAUDENES LES PREGUNTA A GARCÍA LÓPEZ, SATRUSTEGUI Y PÉREZ ESCOLAR: "¿CUALES CREÉIS QUE SON LOS LIMITES DE LA TOLERANCIA POLÍTICA DEL EJERCITO ESPAÑOL?"

A ANTEAYER hizo urtañoque Franco se sintió repentinamente enfermo, tras asistir a un acto celsbrado en e! Instituto de Cultura Hispánica. También anteayer cumplió el presidente Suárez sus primeros cisn tifas en el Gobierno, los Reyes están en Colombia, la Gran Coalición es ya «Alianza Popular» y esta tarde presenta José Marta as Areilza él libro ds José María Gil Robles «La Monarquía pof la que yo luché».

Antonio García López no deja de comer jamón. Urt tanto apartado del grupo general, con su copa de cerveza en ´!a mano, me comenta que hace años que no ss habla son Rafael Pérez Escolar, otro de nuestros invitados de hcy. Cuando minutos después, con su eterna sonrisa colgada de las gafas, éste hace acto da presencia en al «Black Bess», intercambian un frío apretón de manos.

García López, político brillante con gran capacidad ejecutiva, es un hombre que antagoniza demasiado.

Tanto que algunas veces su nivel de agresividad llega a desconcertar. Con él entre loa comensales —se da el caso curioso de que reajustes de publicación han retrasado hasta mañana o pasado su aparición en la serte «100 Españoles para la Democracia», de forma que el director de A B C 1e llama irónicamente «nasclturus»—, pensábamos que este segundo almuerzo podría resultar muy polémico.

Todos nos sorprendemos un poco cuando al cabo de la primera ronda de intervenciones evaluando las posibilidades de las distintas ofertas electorales —García ´López se ha mostrado flexible y •posíbtlísta— es Joaquín Satrústegui quien desde su óptica liberal proclama: «Por lo visto voy a ser el discrepante de esta mesa».

SATRUSTEGUI CONTRA EL NEOFRANQUlSMO

Satrústegui habla de! «neofranquismo» y anatematiza a sus líderes, poniendo en tela tfe juicio Ja honestidad de sus propósitos reformistas y tía sinceridad de su fe democrática. El pueblo español está deseando, en su opinión, que quienes desda la oposición se dicen liberales, democristianos y socialdemócratas planten en la televisión sus banderines ds enganche, para seguirles embelesado al son de su flauta.

Aun en tono siempre diplomático y cordial, Satrústegui convierte en objetivo de sus pullas a Luis Jáudenes, hasta hace un mes director general ¡de Relaciones institucionales. No es blanco fácil este gaditano extrovertido y peleón que se proclama a pecho descubierto hombre de la derecha.

Tal y como ha hecho en sus declaraciones, Jáudenes se somete al veredicto del país real, ese que se palea ´todas las semanas tratando de sustentar en Andalucía sus Grupos de Acción Regional, ese que sólo sabe de problemas de cuchillo, tenedor y embalse y arroja tomates a los polfticos que vienen de Madrid a hablarles de ideologías. Jáudenes ´dice que el país quiere el cambio siempre que el cambio implique bienestar y sólo se echará en ¡los brazos de quien sea capaz de llevarle dicho bienestar.

García López, que también sabe ya algo tíe ´lo que es recorrerse ei país de ´mitin en mitin, se declara ´muy de acuerdo y trata de aplicar el esquema al enmarañado mundo de la izquierda socialista: los maximalismos marxistes del P. S.O. E. renovado, el P.S. P. y -la F. P. S. no prenderán en los electores y la clientela de la izquierda será para quien desde posturas seriamente socialistas ofrezca soluciones positivas a ;los problemas reales de! país. Defiende la decisión del Partido Sociáldemócrata Español, que capitanea, en el sentido de pasar por ventanilla, consecuencia lógica de su voluntad de actuar en y desde la legalidad. Adelanta también el avanzado estado de las negociaciones con el P. S. O. E. ¡histórico —critica duramente la demora gubernamental en ilegalizalo— y Reforma Social Española de cara a la constitución de una alianza electoral.

«DESPUÉS DE ESCUCHAROS...»

Es entonces cuando se (e invita a Rafael Pérez Escolar a exponer su opinión sobre el porvenir de la recién construida «Alianza Popular», Los rumores que hablan de descontento interno en «Reforma Democrática» y €1 reconocido talante liberal del «número dos» de Fraga en dicha asociación, hacen especialmente interesante su respuesta. Sin embargo, Pérez Escolar elude el bulto como puede, aunque es evidente que la operación no termina de gustarle. Sólo ai cabo ds un rato, haciendo balance de los pronósticos de Satrústegui y las experiencias de Jáudenes y García López, comentará con más humor que entusiasmo: «Después de escucharos, tengo que decir con pesimismo que "Alianza Popular" se va a llevar las eitectíiones de calle».

La pregunta más interesante del almuerzo no la hacemos ninguno de ´los profesionales de ABC, sino Luis Jáudenes, dirigiéndose a los otros tres invitados: «¿Cuáles creéis que son los limites de ¡la tolerancia política del Ejército español?». Está reciente el nombramiento de Gutiérrez Mellado, la decisión —después revocada— de pasar a ta reserva de Iniesta y De Santiago, la reunión de! presidente con el Consejo Superior del Ejército —«¿Es cierto que un teniente general le interrumpió para decirle: "¡Viva la madre que te parió!?»— ... y el tema apasiona.

Satrústegui recuerda su experiencia militar en el 36 —formó parte de Ja compañía de «Renovación Española», que ocupó Somosierra el 17 de julio— y ia evolución posterior de las Fuerzas Armadas; García López —imuy vinculado a ios sectores liberales de la milicia— expone sus teorías sobre un Ejército que tiene mucho de profesional y poco de reaccionario. Tanto Pérez Escolar como el propio Jáudenes —con hondas rafees familiares en ´la Armada— coinciden con ellos en un ¡dea expresada por el presidente Suárez en sus declaraciones de hace quince días a «Le Point»: «El Ejército español se halla agrupado alrededor del Rey».

Los comensales ´se interesan hacia el fina! del almuerzo por la aparición conjunta de Gil Robles y Areilza, quien esta tarde vuelve por primera vez a la arena política tras el chasco que, al menos para muchos de sus partidarios, supuso el nombramiento de Adolfo Suárez como presidente del segundo Gobierno de 1a Monarquía. La presentación del libro es a las ocho ds la tarda y no me queda más remedio que perdérmela, pues hs quedado citado poco antes con Gonzalo Fernández de ´la Mora.

El autor de «El Crepúsculo de las Ideologías» me causa un vivo y favorable impacto. En la cafetería del Eurobuilding me ofrece una versión, simplificada por 1a ironía, sobra la génesis de esa «Alianza Popular» que .tanto nos ha preocupado durante el almuerza: «Hace unas semanas ´le dije a Fraga: "¿Manolo, te has dado cuenta de que con la izquierda no se puede dialogar y de que el centro no existe?". El me contestó que sí y me preguntó a su vez si yo era consciente de la necesidad de sacar adelante la reforma. Le dije que, desgraciadamente, sí, y nos pusimos de acuerdo».

A pesar de la huelga de autobuses, ninguno de nuestros tres invitados ha tenido problemas de desplazamiento y el almuerzo comienza puntualmente. Durante el aperitivo se producen ya las primeras escaramuzas de lo que será un cordial duelo de titanes. La reciente presentación en -Madrid de «Alianza Popular» en una multitudinaria rueda de ´Prensa es e primer pretexto.

López Rodó.—Nos hemos ins talado en un pisito de la calle Velázquez. Es pequeño..., sol tiene doscientos metros cuadrados.

Ollero.—(Agitando su Whi Label con hielo y sin agua.) Bu> no, pero ahí cabéis todos..., ¿nc

Probablemente hacía liemp que ninguno de estos dos din´ saurios encontraba un adversar de su talla. Física y visceralmente son personajes antagónico alto, delgado y flemático, el uní bajito, regordete, irónico y extrovertido, el otro.

«[Qué alegría, Laureano, veri fuera del Poder. Parece un sueño!», comenta nuestro tercer invitado. Consciente de! espectáculo que se avecina, Francisco Fernández Ordóñez —uno de nuestros .líderes con más amplios horizontes si tiene la generosidad y ambición suficientes como para dedicarse -full-time» a la política— irá retrotrayéndose a lo largo del almuerzo a (a privilegiada posición de espectador.

Tercer almuerzo: jueves, 28 de octubre de 1976

EN DONDE LÓPEZ RODO LE DICE AL PROFESOR OLLERO: "PERO, CARLOS, SI TU HAS SIDO MAS FRANQUISTA QUE YO". Y EL PROFESOR OLLERO LE CONTESTA: "ESO ES DIFÍCIL"

CUATRO ANÉCDOTAS

López Rodó destapa pródigamente ila cuba de las anécdotas:

1. «Hace poco me dijo el canciller Kreisky: "He conocido a Felipe González y tienen ustedes suerte, porque tienen un líder socialista de derechas".»

2. «La primera vez que fui a ver a Franco fue en compañía de don Pedro Gual Villalbí. íbamos a entregarle un estudio sobre los sindicatos europeos, en el que yo habla escrito lo -relativo al sindicalismo inglés. Franco ma dijo lo siguiente: "Hombre, usted ha hecho el estudio sobre -s sindicatos ´ingleses... ¿Podría aplicarme cómo son los sindicatos verticales? Porque yo, la verdad, no Jo sé, salvo que se entienda que unos están arriba otros abajo".»

3. «¿Sabéis quién iba a ser ministro secretario general cuando fue nombrado Solis? Pues »é Antonio Elola. Pero yo te je al almirante que era antionárquico. Me acordé de Sos, a quien conocí en Pontevedra jando era gobernador, y se lo ropuse al almirante. S(, yo hice ilnistro a Solis.»

. 4. «¿Y sabéis 1o que me dijo íuiz-Giménez ´hace poco en Vieia?; "Laureano, está llegando el nomento de que tengamos que jnimos para defender las -causas esenciales".»

Del pasado al futuro. López Rodó anuncia ´los cinco puntos en los que se basará Ja estrategia de «Alianza Popular» a la hora del debate de da Reforma Política en tas Cortes.

López Rodó.—Queremos que la Ley Electoral sea debatida por las Cortes y no promulgada por decreto, tal y como parece que pretende el Gobierno. Si esto no se consigue, queremos que las elecciones se rijan da acuerdo con el sistema mayoritarlo.

Fernández Ordóñez.—(Saliendo de su expectante mutismo.) Eso es inaceptable para la oposición democrática... Si una de las dos partes se empeña en hacer las reglas del juego, 3a otra no querrá jugar, ta presencia de «Alianza Popular», unida a un sistema mayoritario, abriría una brecha muy profunda en el país.

Ollero.—El Gobierno Suárez es más representativo de la voluntad del país que las actuales Cortes.

López Rodó.—i Protesto! (El ex ministro pronunciaría esta palabra en catorce ocasiones a lo largo del almuerzo.)

Ollero.—Los dos máximos ataques contra la memoria de Franco rían sido, a mi juicio, el libro de Salgado Araujo y vuestra «Alianza Popular». Tendríais que aceptar el calificativo de franquistas. Tenéis que ser el franquismo con cara moderna y abierta. Asi es como tendréis fuerza.

López Rodó.—Se trata de vender lo que se tiene. Nosotros somos tan demócratas como el que más. Yo soy tan ciudadano de a pie, tan peatón, como tú.

Ollero.—Sí, pero usamos distinto zapato. Lucharé contra «Alianza Popular» y haré todo Jo posible para que obtenga el menor número de votos.

López Rodó.—Pero, Carlos, si tú has sido más franquista que yo en muchos aspectos.

Ollero.—Eso es difícil.

López Rodó.—Tú has sido veintitantos años franquista y otros veintitantos anti-franqulsta.

Ollero.—No soy tan viejo, Laureano.

(Ei tiroteo es intenso y algunas batas rozan al director de ABC, que separa en la mesa a ambos pistoleros.

El ex ´ministro pone sobre el tapete tina vieja cuenta sin saldar.)

López Rodó.—¿Te acuerdas de cuando nos quisimos llevar el Instituto de Estudios Políticos de Secretaría General a Presidencia? Sólo tú y yo estábamos al tanto. Tú diste el chivatazo y la operación fracasó.

Ollero.—Es que antes de caer en tus garras y en las del almirante, preferíamos incluso seguir en el Movimiento. Nos sentíamos más seguros.

DOS BRINDIS COMO EPILOGO

(Ante el recuerdo de su antigua colaboración y de aquella pequeña traición, Ollero se ha tambaleado levemente. Trata de aclarar el tema, pero López Rodó \a interrumpe conciliador.)

López Rodó.—(Alzando su copa de buen Rioja a modo de «happy end».) Carlos, brindemos por nuestra amistad por encima del Instituto de Estudios Políticos.

A la hora de las nueces con nata Jas hostilidades han cesado y ambos paladines aparecen relajados y satisfechas de la gimnasia mental que ha supuesto el lance. Ollero puntualiza lo ocurrido con el Partido Comunista —el asunto de- la firma de Carrillo— cuando su famoso documento estaba a -punto de ver la luz pública. Coincide con López Rodó —ambos son dos de los más fieles servidores de la institución monárquica— en su definición del papel de la Corona: «El ´Rey no es -la lámpara que nos alumbra, sino el gancho Inamovible que sostiene esa lámpara».

También se habla de los problemas de la oposición —Fernández Ordóñez hace interesantes reflexiones al respecto—, de las antiguas relaciones entre el ministro de Justicia, Landelino Lavilla y don Alfonso de Borbón y del proceso de gestación del Proyecto de Ley para Ja Reforma Política, en el que Ollero niega haber tenido intervención decisiva alguna. Se comenta el enmarañado panorama falangista ante el aniversario del discurso de ´la Comedia que se conmemora mañana en un mitin en el Palacio de Exposiciones y Congresos.

La dinámica del almuerzo ha sido tal que el mcmenío de levantarse de la mesa coincide con las cotas de máxima cordialidad. «Pongámonos todos de acuerdo en una cosa: ¿quién va a ser el primero que ¡e cuente al presidente Suárez el contenido de nuestro almuerzo de hoy», rubrica López Rodó.

15

Cuarto almuerzo: jueves, 4 de noviembre de 1976

EN DONDE FERNANDO SUAREZ ANUNCIA: "SACAREMOS LA REFORMA ADELANTE". Y EL OTRO PONENTE —NOEL ZAPICO— SE CONTAGIA DE SU ENTUSIASMO

AYER visité a José Marta de Areilza en su despacho de la plaza de la Lealtad, entre la Bolsa y el Ritz. El conde de Motrico se muestra decidido a promover una gran alianza de centro bajo el nombre de «Bloque Democrático» como alternativa electoral frente a la «Alianza Popular». «La Alianza es horizontal, el Bloque es vertical. La Alianza es femenina, el Bloque es masculino», me dice. También ayer —el tiempo vuela inexorable— comenzó sus trabajos la ponencia encargada de informar el Proyecto de Ley para la Reforma Política. Dos de sus cinco miembros se sientan hoy a nuestra mesa. Uno de ellos, e! Inteligente ex vicepresidente del Gobierno Fernando Suárez Gon-

ceñidos, oscuros y a rayas, a 1a vera de Antonio Guerrero Burgos en las cenas del Club Siglo XXI— anunciará con gran seguridad hacia el final de la segunda Injería: «Sacaremos la reforma adelante». El otro, ese franquista pelirrojo, bueno y austero que se llama Noel Zapico, logrará entonces cruzar el mar de sus vacilaciones contagiándose de ese entusiasmo.

Hay algo Inquietante en e1 carisma de Fernando Suárez, en esa eficacia oratoria que le permite conectar con cualquier tipo de auditorio. «Pocos demócratas debe haber en el pafs cuando tenéis que recurrir a los que fuimos ministros de Franco», me habla dicho irónicamente al llegar. «Yo creo que en estas páginas deberían ir saliendo todos los que no sean delincuentes o quieran quemar el ABC caso de llegar al poder», añadirla después.

SOBRE SISTEMAS ELECTORALES

Fernanda Suárez es consciente de que la batalla que se librará en las Cortes quedará planteada en torno a la Ley Electoral. «Yo estudié Derecho Politico con Torcuato Fernández Miranda y da verdad es que no sé nada de elecciones», comienza jocoso. «Durante estos días h> escuchado todos los argumento; en favor y en contra del slsterr» mayoritario y del sistema propoi cional. Ambos son perfectament válidos y nada demuestra la si periorídad del uno sobre el otrt Lo Ideal serla encontrar un fórmula que, recogiendo tas ver tajas de ambos, corrigiera si Inconvenientes. Pero esa fórmu´ tendría que ser a la vez sencill porque al menos en estas primí ras elecciones al país no se I puede presentar un sistema electoral complicado.»

Noel Zapico se muestra abrumado por la responsabilidad qu ha recaldo sobre sus hombro! Habla después con cierta tímida. de las posibilidades de articula un sindicalismo no marxista. Sí duele del olvido que ha rodeadc la fecha del 1 de octubre, aniversario de la exaltación de Franco a 4a Jefatura del Estado, y sus complejos parecen diluirse cuando recuerda con gran emoción la figura del Caudillo y su obra: «No me arrepiento de mi pasado y no tengo por qué hacer examen de conciencia».

Nuestro tercer invitado, Manuel Cantarero del Castillo, pionero de 3a teoría y praxis de )a evolución del sistema desde dentro, disecciona con habilidad la problemática de la izquierda. Cantarero Insiste en la necesidad de anicular una opción socialista viable para el presente y critica con dureza al sector renovado del P. S. O. E.: «Pretenden hacer un socialismo propio de tos años treinta. Por ejemplo, Felipe González se ha equivocado en Asturias reivindicando 5a revolución del 34».

«Yo estuve en uno de sus mítines. Me reconocieron en seguida...», comenta Zapico, llevándose 4a mano a la cabeza como si tratara de disculparse por el

Cantarero elogia, por el contrarié, a los hombres del P. S-CvE. histórico, aunque tes achaca tío haber elabordo aún un programa político consistente. «Cuando hablé en su Congreso me temblaban tas piernas. Fue muy emocionante ver cómo aquellas personas ya mayores y vertidas de lejos me ovacionaban. No puedo olvidar Que mi padre se queda an la Argentina.»

FERNANDO SUAREZ «VERSUS» LÓPEZ BRAVO

Al -margen de sus posibilidades políticas, Cantarero y Zapico son tíos hombres admirables, siempre dispuestos a hablar con el corazón en 4a mano. La conversación se hace menos tensa y Fernando Suárez cuenta una divertida anécdota:

´Un viernes que había Consejo de Ministros me quedé profundamente dormido. Eran ya tas diez cuando me tuvo que despertar mi propia escolta. Llamé rápidamente al ´Palacio de £l Pardo y conseguí que se pusiera el presidente Arias, justo en el momento en que entraban en 4a sala del Consejo. "Carlos, me he dormido/´ "No ta preocupes, que informará antes Cabello de Alba." "Voy inmediatamente para allá." Al llegar ocupé rápidamente mí -.¡tío, pues una vez sentado ya no Mudábamos al Caudillo para cWíar que se cansara levantándose. En seguida me pasaron una nota que conservo y que decía: "Le h£» dicho a) Generalisimo que has tenido que Ir a primera hora al Ministerio a solucionar el problema délos funcionarlos." La nota estaba firmada por el presidente Arias».

Los trabajos de la ponencia vuelven a ser durante el postre —tarta capuchina con nueces— tu eje de (a conversación. Todos nos sobresaltamos cuando Inés-´ per adámente Fernando Suárez alude con dureza a Gregorio López Bravo: «Lo mato están siendo las ingerencias del presidente». «Poi qué», pregunte Pilar Urbano. «Por eso, porque está presidiendo. Y 1o dfgo sabiendo que tú eres amiga suya, Pilar.»

Fernando Suárez explica que si bien López Bravo, como presidente de la Comisión de Leyes Fundamentales, tiene derecho a asistir a las reuniones de ia ponencia, en su opinión su presencia va contra la costumbre parlamentaria y representa una traba a la .Ubre expresión tí& los ponentes.

Mientras la conversación toma otros tumbos, hago un aparte con Fernando Suárez, quien se sienta a mi ´izquierda, e Insisto en el tema:

-¿Cómo se solucionará et conflicto? ¿Prensa López Bravo seguir asistiendo?»

«Tal pretende..., pero sigue el tema a ver qué pasa.»

«¿Y qué puede pasar para que deje de asistir?»

«Pienso sugerírselo yo.»

Dos de -nuestros políticos más valiosos, pienso. Un solo trono para ambos, pienso. Celos profesionales, pienso.

Quinto almuerzo: jueves, 11 de noviembre de 1976

EN DONDE LA DINÁMICA DEL ALMUERZO —PIÓ CABANILLAS, FERNANDEZ DE LA MORA Y JORDI PUJOL— QUEDA CONDICIONADA POR LA DISTRIBUCIÓN DE LA MESA

EL Pleno de las Cortes ha sido convocado para el próximo martes. Esta tarda habla José Antonio Girón en «Fuerza Nueva». -Ayer los promotores del «Partido Popular» celebraron una importante reunión en el salón Cervantes del hotel Meliá Castilla. Entra ellos.

por primera vez, los ex ministros Cabanillas y Areilza, protagonistas de las dos últimas grande? operaciones aperturistas del sistema.

Precisamente Pío Cabanillas, gallego mayor del Reino, es hoy uno de nuestros invitados. Junto a el. Gonzalo Fernández de la Mora, catalán de nacimiento, y Jordi Pujol, ´catalán de profesión. Uno de los .«menage a trois» políticos más explosivos que pueden concebirse.

La dinámica del almuerzo queda en gran parte condicionada por la distribución de la mesa. Cabanillas —que hablará de todo meros tíel «Partido Popular»—, Instalado en una de las bandas, mantedrá interesantes enfrentamientos dialécticos de forma sucesiva con "los dos invitados restantes, quienes comparten la otra banda. Si e) triángulo no llega a completarse es porque, además, tal vez el único punto en común entre Pujol y Fernández de (a Mora sea haber nacido en Barcelona.

«VOTAREMOS NO...»

Sin apenas protocolo suena !a campana del primer «round». Pío Cabanillas y Gonzalo Fernández de la Mora, procuradores ambos con ópticas distintas, se enzarzan en un intercambio muy clarificador de sus posturas ante la reforma.

Csbanillas.—Las actuales Cortes no tienen ´legitimidad alguna...

Fernández de la Mora.—(Interrumpiéndole). Esa es una afirmación gravísima.

Cabanillas.—No tienen legitimidad y Jo que se pretende es que se´produzca lo nuevo a través de ¡a estructura antigua. No me parece adecuado hablar de ruptura y .reforma iporque ni la ruptura tota! es posible nt la reforma es verdad nunca. Pero lo que sí veo claro es que Jo que se va a debatir en las Cortes no es un simple proyecto de ley, sino un cambio de Régimen.

Fernández de la Mora.—Yo suscribo plenamente la actitud de «Alianza Popular». Votaremos «no» al proyecto del Gobierno si no se modifica e´l sistema electoral previsto para el Congreso.

Cabanillas.—Pero el sistema mayoritario resuíta «inaceptable para la oposición (Pujol corrobora sus palabras).

Fernández efe la Mora.—No se trata de una -cuestión de amor propio, sino de que de Jas elecciones surja un Gobierno capaz de gobernar y de resolver la situación económica. (Acompaña estas afirmaciones con cifras que prueban la gravedad de :la crisis.)

Cabanillas.—Estoy a favor de un sistema proporcional atemperado. No quisiera que la primera radiografía política del país se compusiera sólo de blancos y negros. Creo que el gris está también en la naturaleza de las cosas.

Fernández de la Mora.—¿Y está en ila naturaleza de Jas cosas que llevemos un aflo sin autoridad? Es urgente ´¡a formación de un Gobierno con «autoristas». Lo es por aquello del «prirnum vivere». Me aterra la idea de unas Cortes Constituyentes que prolonguen aún más ei periodo de interregno. Por otra parte, medio mundo democrático utiliza el sistema mayoritario.

C a b a n i II a s.—Medio mundo construido, no medio mundo por construir, como es nuestro caso.

Pujol.—¿Cuántas -leyes sustanciales han salido riel Parlamento británico?

CABANILLAS INTERROGA AL SEÑOR PUJOL

El líder catalán ha abandonado su ¡mutismo y todas fas miradas convergen con curiosidad hacia su persona. Se traía de ´la gran revelación política del año, sólo comparable en magnitud a ese «boom» dsi «marketing» —no entro a juzgar ahora sus calidades— que se llama Felipe González.

Pujol es un hombre tenaz y hábil —recuerdo con agrado nuestras dos extensas ´conversaciones inmediatamente antes e inmediatamente después de Ja celebración de 4a «Diada» en Sant Boi de Llobregat— capaz de personificar -las inquietudes y aspiraciones de su pueblo. Cuando habla en Madrid, p al menos con periodistas y políticos de Madrid, pone siempre gran empeño en «vender» la mercancía del catalanismo asustando lo menos posible. Sin embargo, es difícil escurrir el bulto ante un inquisi-

dor tan implacable como puede ser Pío Cabanillas.

Pujol se declara partidario de! sistema proporcional y explica qus si se imponen correctivos, fijándose un porcentaje mínimo de sufragios para poder acceder al Congreso, dicho porcentaje tendrá que establecerse cuando menos a nivel regional. Los partidos catalanes resultarían claramente perjudicados en caso contrario.

Pujol defiende en seguida la idea de una estructuración federal de¡ Estado. Tanto Fernández de la Mora como Cabanillas se muestran disconformes. Mientras el primero opta por no participar en la polémica, el segundo se interesa vivamente por el tema.

«La única razón por la que continúo en política es por poder intervenir en última instancia en la resolución del problema de las nacionalidades», dice Cabanillas explicando que el pasado verano estuvo a punto de colgar definitivamente las botas. «La primavera ¡próxima habrá unas elecciones y en Cataluña serán elegidos una serie de senadores y diputados. Yo lo que quisiera preguntarte es cómo vendréis. Es decir, ¿participaréis de la pluralidad de preocupaciones del resto de las Cortes o protagonizaréis una presencia colectiva y conjunta sobre un tema único, el catalán, por encima de vuestras ideologías?»

GIRÓN, EN «FUERZA NUEVA»

Por Ja tards, en «Fuerza Nueva», mientras el director de «El Alcázar», Antonio Gibello, re.parta copias de la conferencia de Girón, repaso las notas que he tomado durante el almuerzo y pienso que tal vez haya sido el debate de mayor profundidad de los celebrados hasta ahora. La voz áspera y gangosa del presidente de la Confederación de Combatientes me saca de mis cavilaciones: «Muerto Franco, yo os aseguro´ que es necesario que hagamos nacer al franquismo».

El discurso de Girón resulta mucho menos agresivo de lo que podría temerse. Apenas sí hay ataques personales y en los momentos de mayor dureza utiliza términos bastante abstractos. Al final, ´después del «Cara al Sol, se me acerca una señora con entrañable aspecto de madre dt lamilla y me pregunta que de qué periódico soy, «que le he visto que no levantaba el brazo y que miraba además con ironía, s!, s!, con ironía, que ya me enteraré yo y le leeré a ver qué es lo que escribe». La tranquilizo diciéndole que respeto cuanto he visto y oído.

A la salida llueve -bastante. No ha traído ni cocha ni paraguas. Imposible encontrar un taxi. Cruzo la calle Goya y continúo per Serrano hacia el periódico. Se ms ocurre que de cuando en cuando es conveniente mojarse un poco y que no cambiaría mi profesión por ninguna otra.

18

Texto: Pedro J. Ramírez.

Fotos: Sanz Bermejo,. T. Naranjo, Luis Alonso y Ángel Carchenilla.

 

< Volver