Autor: Ramírez, Pedro J.. 
 Villar Mir, Óscar Alzaga y Manuel Murillo. 
 Un almuerzo en torno a "Juan Español"     
 
 ABC.    06/03/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 68. 

100 ESPAÑOLES PARA LA DEMOCRACIA

Villa; Mir Oscar Alzaga y Manuel Murillo:

UN ALMUERZO EN TORNO A «JUAN ESPAÑOL»

VILLAR MIR:

"No existe ninguna experiencia a n i v e 1 mundial en la que un país haya podido salir de cotas de inflación como la nuestra sin un plan de estabilización."

MURILLO:

"Soy partidario de un sindicalismo desvinculado de los partidos, concentrado en la defensa de intereses profesionales."

ALZAGA:

"Será tras las elecciones cuando, a partir de los grupos parlamentarios, surjan los auténticos partidos."

MURILLO:

"El socialismo español no se puede construir sobre una base «largocaballerista» propia de los años veinte."

VILLAR MIR:

"Si los socialistas históricos respetáis la empresa privada y la unidad de España, vais a tener votos a montones."

ALZAGA:

"Es preciso un esfuerzo de imaginación para conciliar el sentido funcional de la democracia cristiana, con su colaboración con liberales y social-demócratas."

´El ex vicepresidente del Gobierno Juan Miguel Villar Mir, el Secretario General del P. S. O. E. histórico Manuel Murillo y el dirigente ael «Partido Popular Demócrata Cristiano> Osear Alzaga, asistieron el ¡pasado miércoles al almuerzo húmero catorce dé los organizados por ABC al hilo de la serie «100 Españoles para la Democracia:».

Estuvieron presentes en representación de ABC el director: José Luis Cebrián; el subdirector: Miguel Torres; el Consejero de Dirección: Torcuato Lúca de Tena; Julián Cortés Cavanillas; el jefe de la sección nacional: Ángel Antonio González; los redactores Pilar Urbano. Pedro J. Ramírez. Obdulio Martín Bernal, Miguel Ángel Nieto y Teodoro Naranjo, y e? director de Relaciones Pablicsi de Prensa Española.- Rafael Muñoz Lorente.,

El almuerzo transcurrió en el habitual clima ífr- cordialidad, centránacsí la conversación, en varias ocasiones, en torno a los problemas Je ése «Juan Español» —´,>n expresión de Villar Mir— que asiste per-iplejo a toda una danza de ´nombres y siglas que no termina de comprender.

(Juan Miguel Villar Mir ha criticado, dorante el aperitivo las recientes medidas económicas del Gobierno. Tanto Manuel Murillo como Alzaga han aceptado su diagnóstico como válido: la reactivación en marcha hará aumentar la cota de inflación hasta un 25 por 100. Mientras pasamos al comedor del «Black Bess» —un reservado para catorce personas— el ex vicepresidente del Gobierno repite un par de veces una de sus reglas de oro para aliviar la economía española: «Prioridad de la política ´de empleo sobre la política de salarios». £] almuerzo comienza al filo de las´ tres menos cuarto. Oscar Alzaga interroga a Manuel Murillo sobre el futuro del patrimonio sindical.)

AIZAGA.—¿Va a ser ese uno de les problemas que se planteen tras las elecciones?

Murillo.—Confío que no. El futuro del patrimonio sindical lo tienen que decidir los Tribunales -y, ´tal vez, a largo plazo.

ALZAGA.—Tos Tribunales y, a lo mejor, los socialistas.

MURILLO.—¿Qué socialistas?

ALZAGA.—Vosotros, por ejemplo.

MURILLO.—Soy partidario de un sindicalismo desvinculado de los partidos políticos, concentrado fundamentalmente en la defensa de intereses profesionales.

VILLAR MIR.—Esa es una idea importante. Lo que une a les trabajadores es algo más profundo que la militancia en un partido (político.

D «NO RECIBIMOS NI UN DURO DE NADIE»

(Se habla del apoyo económico que el P. S. O. E. renovado recibe del exterior v se le pregunta a Murillo por los medios de subsistencia del ssstor histérico.)

MORILLO.—No reci b i m o s ni un duro de nadie. Subsistimos, con las cuotas de nuestros catorce mil afiliadas. En provincias estamos abriendo un local a la semana. Nuestra gente se sacrifica mucho... Hemos tenido, por ejemplo, la buena idea de poner a trabajar a los jubilados en las locales del partido. Lo hacen de mil amores y rinden un gran servicio.

ALZAGA. (Sarcástico.)— Bueno, eso de los jubilados te aconsejaría que no lo contaras fuera de aquí...

MURILLO. (Cordial.)— ¿Por qué no? Estamos orgullosos de ellos.

VILLAR MIR. (Muy interesado durante todo el almuerzo en el programa del P. S. O. E. histórico.)—¿Tenéis claro el respeto hasia la iniciativa privada?

MURILLO.—Desde luego. Nosotros no queremos cargarnos el país. No vamos a repetir los errores que llevaron a la Guerra Civil.

(El director de ABC le pregunta a continuación sobre su actitud ante el comunismo.)

MURILLO.—Tenemos derecho a ser suspicaces. Ahora dicen que son socialdemócratas. Bueno...

¡Lástima que no lo dijeran antes! Nada de pactos con los comunistas. Cada uno por nuestro camino.

(Sigue el interrogatorio a Manuel Murillo. Se habla de la controvertida legalización ds su partido.)

MURILLO.—Sé lo cue me contaron algunos ministros. Me dijeron que no era sólo un tema jurídico, sino jurídico-politico, y que había que afrontarlo desde una actitud posibilista. Lo que ha ocurrido es que los alemanes se han dado cuenta de qw las bases del P. S. O. E. remirado no iban a cumplir lo que les dijerají sus líderes. En nuestro caso, en cambio, la ha-se está de acuerdo con la dirección del partido. Los alemanes se han dado cuenta de que en el P. S. O. E. renovado ya no quedan más que tres social demócratas y que sobre un partido así no es posible construir el gran socialismo español. Parece que los alemanes les han cortado el grifo. El socialismo español no se puede construir sobre una base alargocaballerista» propia de los años veinte.

ALZAGA.—Si el electorado socialista se divide en dos o más candidaturas, vuestra presencia en el Senado se verá muy afectada y quedaréis sin representación en el Congreso en las provincias pequeñas. ¿Cómo abordaréis el problema? ¿Es posible la unidad en última instancia?

_MURILLO.—Nosotros trataremos de conseguir la unidad socialista. Pero sé que no la vames a lograr. Por Felipe sí que sería posible. Pero, ¡ya veis: se marcha cuatro días a Israel y fijaros la que se arma! (El secretario del P.S.O.E. histórico critica a Enrique Mújica por sus palabras y actitudes de la casada semana.)

D «PIÓ XII YA NO ESTA EN EL VATICANO»

(Pilar Urbano se interesa por la postura del´partido de Murillo ante la Iglesia Católica.)

MURILLO.—Dejamos el tema reiigicso a la conciencia de cada uno. En el partido tenemos un 15 por 100 de católicos practicantes. Aunque tuviéramos un solo militante católico, merecería todo nuestro respeto.

(Enlazando de alguna manera con sus palabras se le plantea a Osear Alzaga la problemática de la confesionalidad de la democracia cristiana.)

. ALZAGA—H i s t úricamente algunos partidos demócratas cristianos surgieron en parte con espíritu defensivo ante un laicismo agresivo. Tal justificación no existe hoy en día en España. ´Pió XII ya no está en el Vaticano y ha tenido lugar el Concilio. Es preciso un esfuerzo de imaginación para conciliar el sentido funcional de la democracia cristiana —restar votos a la derecha autoritaria— con su colaboración con liberales y socialdemózratas. La desconfesionalización Implica un acercamiento a estas, tendencias y prueba de ello es el «Centro Democrático». Tratar de establecer líneas divisorias ms parece una postura integrista.

(Las fronteras del «Centro Democrático» dividen a la democracia cristiana: unos grupos quedan dentro y otros fuera. Como antes a Muríllo, se le plantea a Osear Alzaga el tema de la unidad.)

ALZAGA.—Si no estamos unidos es por la intransigencia de algunas personas que ni siquiera es preciso nombrar. El «Partido Popular Demócrata Cristiano» tuvo que dar el paso de integración en el «Centro Democrático» porque el calendario se nos echaba encima y las posturas de esas personas se mantenía inamovibles. Por otra parte, creo que será tras las elecciones cuando salgan los auténticos partidos, a partir de los grupos parlamentarios. Serán los diputados quienes, con su actuación, configuren los partidos.

D «"JUAN ESPAÑOL" SE ESTA HARTANDO»

VILLAR MIR. (Pidiendo la palabra tras un paréntesis de silencio.)—Os estáis equivocando y estáis dando muy mal ejemplo al país. El «Partido Socialista» tiene un evidente hueco en nuestro espectro político y la «Democracia Cristiana» una etiqueta muy importante de cara a unas elecciones. «Juan Español» se está hartando de tantos personalismos y espera que se le planteen con claridad sus opciones.

Os estáis equivocando y no os queda demasiado tiempo para enmendares.

(Oscar Alzaga, espoleado por la reprimenda, pide que sus próximas palabras quedan entre los presentes y habla ya con toda claridad—nombres y apellides incluidos— de cuáles son en su opinión les obstáculos que impiden la unidad democristiana. El director de ABC -devuelve la pelota a Villar Mir y le pregunta por su planes políticos.)

VILLAR MIR.—No he pertenecido a ningún grupo ni partido. Pienso seguir siendo rigurosamente independiente. Mi sentido de la responsabilidad me obliga a quedarme al margen de la contienda electoral.

(Un redactor de ABC plantea si, tal vez, confía estar entre los senadores designados por el Rey.)

VILLAR MIR.—No lo creo. Yo no he dicho eso.

MURILLO—Creo que entre esos senadores va a haber sorpresas. El Rey va a nombrar a algunas personalidades de la izquierda.

ALZAGA. (Mordaz)—¿Para qué?, ¿para qué tengáis algún senador?

MURILLO. (Volviendo sobre Villar Mir.)—¿Acaso tu vocación es más técnica que política?

VILLAR MIR.—Verdaderamente he sido más hombre de empresa que político. Más gerente que político.

He tratado de servir al -país cuando he considerado que el momento era oportuno. Pocas personas habrán rechazado como yo ser ministro de Franco. Aun sintiendo un enorme respeto y una gran admiración por Franco pensaba que, de ser ministro, prefería serlo con la Monarquía.

MURILLO.—¿Ningún partido te satisface? Dónde te situarías idelógicamente?

VILLAR MIR.—Soy un liberal hecho a sí mismo. Pero creo que soy más hombre de Estado que de partido.

MURILLO.—¿Te dedicarías a promover ese gran partido liberal que necesita el país?

VILLAR MIR.—No. Hay que tener conciencia del pasado, del presente y. también del futuro. Ahora el país está demasiado nervioso y muy sobrado de personalismos.

D «SEGUIMOS VIVIENDO POR ENCIMA DE NUESTRAS POSIBILIDADES»

(La problemática regional pasa a ocupar la conversación.) ´

VILLAR MIR.—Cuidado con el tema de las nacionalidades. No sabemos a dónde nos puede llevar. ´Es el más difíicil de cuantos tiene planteados el país.,

MURILLO.—A veces, nos encontramos con una forma más o menos amortiguada de separatismo. Por ejemplo, Tarradellas, el político de más talla con que cuenta Cataluña, no es separatista. Pero si es sepa-

ratista quien, cómo Trias Fargas, habla de que Cataluña debe negociar directamente con Europa.

VILLAR MIR.—Que dentro de España existan varia? naciones es algo difícil de aceptar para un español.

Nada más su formulación ya parece un delito de lesa patria.

MURILLO.—Lo corrento sería hablar de «países» y no de «nacionalidades».

VILLAR MIR.—La´unidad de España no es negociable.

MURILLO.—Así vamos a plantearlo en nuestro programa.

VILLAR MIR-—Vais bien. Si los socialistas históricos sois consecuentes con la que decís, si respetáis la empresa priva Ja y la anidad de España, vais a tener votos a mentones. Pero tenéis que daros prisa porque «Juan Español» está cansado de no saber de qué va la partida. También es importante que hagáis compatibles los principios del socialismo con-el respeto a la existencia de Dios. Para «Juan Español» (el reiterado uso de esta expresión, sintomática, del tono. realista del almuerzo, arrania algunas sonrisas de los comensales) seria un-problema de conciencia tener que votar a un partido que niega a Dios.

(A instancias de Villar Mir, Murillo enumera las áreas geográficas en las que cuenta con mayor arraigo.

VILLAR MIR.—Nes ha faltado durante el almuerzo una referencia fundamental. Considero necesario, con prioridad sobre cualquier otro problema, que-todos podamos trabajar en paz y en orden.

MURILLO.—Si por orden entendemos ordenamiento, de acuerdo.

VILLAR MIR.—Desgraciadamente, los españoles siguen siendo ajenos a que no pueden consumir más de lo que producen. Y lo que no se consiga por vía de paste llegará por vía de coacción, es decir, por vía decreto-ley. Nuestro país necesita urgentemente un plan de estabilización. No existe ninguna experiencia a nivel mundial en la que un. país haya podido salir de cotas de inflación como la nuestra sin un plan de estabilización. Seguimos viviendo, de verdad, por encima de nuestras posibilidades.

MURILLO.—¿En qué medida ha podido influir la corrupción administrativa en la crisis?

VILLAR MIR.—La corrupción ha sido escasa en los últimos años. Pero habría que castigarla con dureza. Haciendo casos ejemplificadores.

MURILLO.—¿Eres partidario de la concesión de amnistía fiscal?

VILLAR MIR.—De ninguna manera.

Texto: Pedro J. RAMÍREZ Fotos: T. NARANJO

100 ESPAÑOLES PARA LA DEMOCRACIA ABC, 6 de marzo de 1977

 

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