Autor: Casado, Antonio. 
 Frente a frente. 
 López-Rodó - Lasuen     
 
 Pueblo.    18/03/1977.  Página: 4-6. Páginas: 3. Párrafos: 48. 

Comparecen hoy en el tresillo de nuestros habituales «Encuentros» dos personalidades vinculadas al hecho económico nacional y, por supuesto, al político. Don Laureano López Rodó es el líder del grupo político Acción Regional, integrado en la coalición electoral denominada Alianza Popular; ex ministro del Plan de Desarrollo y de Asuntos Exteriores, colaborador cercano del almirante Carrero Blanco, socio numerario del Opus Dei, catedrático de Derecho Administrativo. Se sienta a su izquierda don José Ramón Lasuén, líder de la Federación Socialdemócrata, grupo electoralmente ligado a la Alianza Socialista Democrática de centro-izquierda, catedrático de Teoría Económica. El profesor López Rodó nació en Barcelona en 1920.

El profesor Lasuén nació en Alcañiz (Teruel) en 1932. Actúa como incitador del debate nuestro compañero Antonio Casado. Las fotografías que ilustran el texto son de Raúl Cancio.

ANTONIO CASADO.—Como de costumbre, comenzamos por recabar un juicio de cada uno cíe los interlocutores sobre la posición política del otro. ¿Que opinión le merece al profesor López Rodó la social-democracia que representa Lasúén y su grupo? ¿Qué opinión le merece al profesor Lasúén la Alianza Popular, a la que pertenece López Rodó?

L. LÓPEZ RODO. - Compartimos bastantes puntos de vista y discrepamos en otros, pero no llegará, la sangre al río en las disdrepancias; sin embargo, se verán grandes puntos de coincidencia. Estimo que no sólo es conveniente que exista una amplia representación de la social-democracia, sino también que tenga una amplia representación en las Cortes, porque puede servir de contrapeso a otras tendencias y a otros grupos y partidos políticos.

J. R. LASUÉN. - Alianza Popular es una corriente c o n s ervadora, estatista, o sea que concibe un Estado robusto y que quiere utilizarlo para realizar transformaciones sociales. Es un partido de derechas y más social —aunque probablemente más autoritario— que Centro Democrático, que a su vez es más democrático, pero más oligárquico. Me ha gustado la honestidad del Congreso de Alianza Popular. Ha definido claramente su postura y no ha renunciado a su pasado franquista. En cuanto que la democracia se basa en la autenticidad, la postura de Alianza en su Congreso tne ha parecido muy democrática, pues no ha intentado engañar al prójimo, conducta no común en otros sectores.

L. LÓPEZ RODO. — Yo quiero puntual izar que Alianza Popular no °s un partido autoritario. Se basa en el principio de autoridad, que es distinto. Una sociedad bien organizada necesita un Estado fuerte, pero sin incurrir en el carácter autoritario. Repudiamos el totalitarismo, como negador de la libertad.

ANTONIO CAS ADO.—Profesor Lasúén, ¿dónde está en estos momentos la social-democracia? ¿Les gustaría a ustedes una social-democracia fuerte, profesor López Rodó?

J. R. LASUÉN.—Sólo hay una social - democracia, la Federación Social Demócrata, incluida en la Unión Centro - Izquierda, que está constituida por la Federación Social - Demócrata y Alianza Socialista Democrática, que, a su ve/, está constituida por el P. S. O. E. histórico, Reforma Social Española y Partido Socialista Democrático Español.

L. LÓPEZ RODO.—Me gustaría que hubiera una social-democracia fuerte y unida. Me parece excesiva la proliferación de partidos, porque desalienta a la opinión pública y, a la hora de las elecciones, deja perplejo al elector. Al elector hay que ofrecerle pocas opciones y clara?.

ANTONIO CASADO.—Pero el caso es, señor Lasuén, que ahora todo el mundo se proclama social-demócrata. Y, aparte de los grupos citados por usted, que yo sepa hay social-democracia en Centro Democrático —los de su ex compañero Fernández Ordóñez— y hasta en el mismísimo-Gobierno hay quien se proclama ahora social-demócrata, incluso con pretensiones de patrocinar un partido de ese signo.

J. R. LASUÉN.-Respecto al Gobierno, no sé. si hay social-demócratas o no, tampoco sé qué efectos políticos puedan tener o puedan buscar. Luego, hay personas que hacen afirmaciones de que son social-demócratas. Bueno. La confusión ante la opinión pública no la producen los social - demócratas, que básicamente están integrados en la Federación, sino los medios de difusión que no matizan adecuadamente qué significación tiene que haya un social - demócrata, ciento dieciséis o una Federación de partidos. No podemos impedir que nadie se llame • social-demócrata. El hecho de que todo el mundo quiera llamarse así, revela, de una parte, que la social-democracia es una opción interesante para el votante; de otra, una actitud humana comprensible, la de intentar apuntarse al ganador. No se nos puede acusar de no poder controlar la imagen social-demócrata cuando no tenemos los medios para hacerlo. En defintiva, si producimos una imagen desdibujada es por la atracción del término social-demócrata y de nuestro programa.

• LA SITUACIÓN ECONÓMICA

ANTONIO CASADO—Vamos a tocar el tema económico. Al parecer, la situación es critica. Diagnóstico de ambos y un breve apunte sobre los remedios, sobre lo que podría ser un plan de recuperación. Primera, que responda López Rodó, por aquello de la experiencia gubernamental. •

L. LÓPEZ RODO.—El gran mal de nuestra economia es la inflación. Una inflación del 20 por 100 anual no puede aguantarla un país mucho tiempo. Es eminentemente antisocial y erosiona el poder adquisitivo de la moneda; por tanto, deja en situación angustiosa a los perceptores de ingresos fijos, comenzando por los asalariados, pensionistas, etcétera. En cambio, los especuladores hacen su agosto. La inflación conduce al deterioro progresivo de los intercambios con el exterior y a la disminución rápida de las reservas de divisas. Porque la balanza de pagas va a ser deficitaria cada vez más, hasta que llegue el momento en que ya no puedan disminuir más. El año pasado hemos perdido mil millones en reservas y el déficit de la balanza de pagos ha sido de cuatro mil trescientos millones de dólares. Estamos recurriendo al crédito exterior y vamos ya por los 12.000 millones de dólares de endeudamiento. Claro, esta capacidad de endeudamiento tiene un límite. O sea. que hay que contener la inflación cueste lo que cueste.

´ J. R. LASUEN.—Estoy de acuerdo, pero añadiré más. Aparte de la inflación, otro de los problemas gravísimos es el desempleo creciente. La causa es la horrorosa politica de inversiones concentrada en proyectos de alta intensidad de capital por puesto de trabajo, de altas importaciones por contenido de inversión, que reducen la tasa de crecimiento posible vcon el poder de compra externo que tenemos. Y que acelera la inflación, añadiéndole un componente estructural grave. Se tiene que hacer un plan de estabilización para contener la inflación y, después, un programa drástico de reformas estructurales de la economia, para ir hacia inversiones de alta intensidad de emtaciones y aumenten las exportaciones y creen un valoV añadido rápido con poca maduración de las inversiones.

ANTONIO CASADO. —¿Y quién va a hacer eso? ¿Y cuándo?

J. R. LASÚÉN.—Era absolutamente imprescindible para el pais que se hubiera hecho antes del periodo constitucional, pues el tema va a polemizar innecesariamente dicho proceso constitucional. Yo no culpo al Gobierno de que no yo haya hecho, porque soy consciente de que no se puede suicidar. No ha recibido suficiente te apoyo de los partidos políticos para afrontar las re-´ formas estructurales antes de las elecciones. Nosotros, desde luego, le hubiéramos apoyado, y otros grupos, también.

L. LÓPEZ RODO.—Coinci do con Lasuén en que la gravedad de la situación no permite esperar las soluciones para cuando hayan transcurrido las elecciones y, eventualmente, que haya cambiado el Gobierno o a que se haya remodelado. También Alianza Popular apoyaría toda política económica eficaz que contenga la inflación, con estas precisiones que ha hecho Lasuén. Que, con una mínima inversión se cubra el mayor número posible de puestos de trabajo, que se reduzcan las importaciones y que se invierta donde sea mayor nuestra capacidad exportadora. Pero después de las elecciones puede ser demasiado tarde. Yo comprendo que el plan de estabilización es una medida amarga, hoy más que hace unos meses, y dentro de unos meses será más amarga todavía. Falta valor y coraje.

ANTONIO CASADO.— Propongo que dejemos el tema, toda vez que parece evidente que este Gobierno no va a hacer esas reformas estructurales; o sea, que no atacará el tema de fondo hasta después de consolidar la democracia.

J. R. LASUÉN. — No, no.

"E! gran mal de nuestra economía es la inflación; hay que conferirla cueste lo que cueste"

URGE UN PLAN DE ECONÓMICA ANTES

Propongo decir algo más. Todo el mundo coincide en afirmar que una democracia no puede subsistir con una inflación de dos dígitos. Y estamos en ella. Es muy difícil asentar una democracia sobre un proceso inflacionario. Una democracia debe basarse sobre una clase media estable, amplia, desde el obrero cualificado al pequeño empresario, y que no tenga mayor preocupaciones políticas. Esa clase media sirve de colchón para evitar el enfrentamiento social entre las clases sociales más distantes. Estoy repitiendo a todos los gobiernos que ha habido desde 1973, que son los responsables de la situación, que lo que están destruyendo es la clase media que se ha ido formando durante cuarenta años. Ha habido la guerra de los tractores, pero puede haber la guerra de los funcionarios y puede haber muchas guerras más en los tres próximos meses. Así que ya es hora de advertir al Gobierno, al país y a los partidos políticos, que es muy posible que haya que hacer algo antes de las elecciones Esperar a después es de una gran comodidad para el Gobierno y -para los partidos políticos. Tiene sus costes y los podemos pagar todos, y yo no quisiera tener ninguna responsabilidad a este respecto. Por eso quiero que quede muy claro: nosotros estamos de acuerdo en esto y si los otros partidos también lo estuvieran, el Gobierno no tendría más remedio que hacerlo.

L. LÓPEZ RODO.—Efectivamente, la política económica está .torcida a partir de 1973. En este año, en junio, fue cuando dejé la política económica en el Gobierno, porque pasé a Asuntos Exteriores. Después, con la muerte de Carrero Blanco, salí del Gobierno. En aquel otoño ya se inició la crisis del petróleo, en octubre del 73. Y así como en otros´ países se le hizo frente de forma decidida, enérgica y eficaz, el español no se lo tomó en serio. Desde esa fecha toda la política económica ha sido errónea.

J. R. LASUEN.—Para mi. el Gobierno es un administrador de la reforma política y económica, pero la responsabilidad de esta transición nos corresponde a todos por igual. Yo insisto en que el Gobierno haría el plan de estabilización necesario, antes del periodo electoral, si tuviera el concurso serio y ´ decidido de todos los partidos políticos. Seria conveniente saber la posición de los partidos al respecto; el que decidiera aplazarlo hasta después de las elecciones, sería responsable de las consecuencias.

ANTONIO CASADO.—Usted, señor Lasuén, dijo en cierta ocasión que la izquierda es testimonial, mientras que la derecha es eficaz. ¿Quiere decir esto que está más capacitada la derecha, en estos momentos, para resolver la crisis económica? Señor Lopez Rodó, por favor, ¿puede responder usted en primer lugar?

L. LÓPEZ RODO.—Si a mi me colocan en la derecha, diré que sí. Pero pienso que el más cualificado es el centro, el más cualificado para hacer una política económica equilibrada y eficaz. Yo me considero centro.

J. R. LASUEN.—Bueno, lo que ,yo dije en aquella ocasión es que la izquierda tra-´dicional ha sido siempre ética y utópica, voluntarista y poco práctica, y que, desgra-"iadamente para ella, siempre propende a resolver las crisis de una forma utópica. Pienso que en el mundo moderno sólo hay dos izquierdas: una, la del Partido Comunista, que ha demostrado poder resolver las situaciones satisfactoriamente; democráticamente o no, pero las resuelve, porque tiene los técnicos la competencia, los libros de texto, etcétera; y la otra izquierda es la Social-Democracia. No existen otras alternativas dentro de la izquierda. La Social-Democracia no se define como izquierda radical, sino como centro-izquierda. La derecha tiene, por lo menos en España, una gran ventaja: que está acostumbrada a mandar, y a adoptar las mejores ideas de la izquierda, que ésta misma, en su formulación primitiva, no ha sabido plasmar. En España hay ahora una alternativa de izquierda ética, pero pragmática que es la Social-

Democracia. Repres e nt a la afirmación de la clase media de no dejarse dominar más por intereses oligárquicos y de establecer modelos de cambio democráticos y eficaces. El problema de la clase media en este país es que ha sido escasa y que estaba aterrorizada por el fantasma del Gobierno del proletariado.

Entonces, ha sido fácilmente cautivada y manipulada, por la derecha, en beneficio de ella misma. Sí, pero lo que nosotros queremos hacer es que la clase media dirija su propio destino.

9 LOS COMUNISTAS Y LA DEMOCRACIA

ANTONIO CASADO.-¿Está de acuerdo el señor López Rodó en que el Partido Comunista podría resolver eficazmente, democráticamente o no, la crisis económica?

L. LÓPEZ RODO.—No sólo no lo resolvería democráticamente, sino que lo haría a costa de la libertad y a costa del pluralismo. Resultaría desastrosa la solución comunista.

, J. R. LASUEN.—Ese es uno de los puntos de discrepancia entre Alianza Popular y la Social-Democracia. Nosotros no vemos al Partido Comunista de la misma forma que. ellos. Creemos que para la democracia española puede ser un factor favorable la legalización del Partido Comunista. Y pensamos que el eurocomunismo puede ser democrático, aunque no es seguro.

L. LÓPEZ RODO.—Yo no 10 creo, porque hasta hoy no ha habido ni un solo caso en que el Partido Comunista haya llegado al Poder y luego haya mantenido la democracia. La táctica del disfraz como maniobra, la de las dos etapas, no es nueva. En 1932, ya hablaba Mao de, estas dos etapas: la primera, burguesa; la segunda, socialista y comunista. El eurocomunismo no nos presenta más que la primera, la de coexistencia con un sistema pluralista y democrático, pero sus postulados —aparte de ser una concepción materialista de la vida— anuncian que su respeto por la libertad y la democarcia es nulo. SI pudieran asaltar el Poder, por las urnas o por las bravas, barrerían la democracia.

ANTONIO CASADO.—Señor López Rodó. Permítame que, con todos los respetos, sugiera que en Alianza Popular hay ex ministros que sirvieron al Gobierno en una época caracterizada —a mi juicio, y no sé si el señor Lasuén estará de acuerdo— por la supresión de ciertas libertades llámese esa época autoritaria o de autoridad. Profesor Lasuén, ¿cree usted que, con estos antecedentes, una alianza electoral ´compuesta por representantes de un Régimen que suprimía esas libertades que —según López Rodó—^ barrería el Partido Comunista, ofrece suficientes garantías con su mera proclamación a favor de la democracia? Porque, y que me perdone el profesor López Rodó, si ahora estamos todos de acuerdo 1 en que se trata de reconquistar una serie´de libertades, ¿quiere decirse que esas libertades no existían antes?

J. R. LASUEN. — He sido siempre un demócrata y creo que el principio básico de la democracia es la Defensa del Intolerante. Es un principio en virtud del cual un demócrata tiene que otorgar los mismos derechos que se asigna a toda persona, aunque esa persona haya probado que no es demócrata, salvo cuando quede comprobado que el no demócrata actúa subversivamente contra, la democracia. Mientras no lo haga, aunque sea antidemocrático, el demócrata debe aceptar al intolerante antidemocrático.

Nosotros aceptamos a toda persona que se defina demócrata, y no encontramos de ninguna justificable excluirlo por sospecha de cuál va a ser luego su conducta. Este elemento es esencial para entender nuestra postura de reconocer a los comunistas si se definen democráticos, aunque haya-sospechas sobre su falta de democracia. Por la misma razón, toda persona que se defina democrática y que venga de Alianza Popular tiene la misma credibilidad que cualquier otro, sobre todo cuando no ha negado su procedencia franquista y ha dado pruebas de honestidad. Sospecho más de esas personas que ocultan su franquismo que de las que lo confiesan.

L. LÓPEZ RODO.—No tengo nada de qué arrepentirme, porque en mi actuación en los Gobiernos de Franco he luchado por una ampliación progresiva de las libertades. E" recurso contencio-so-administraüvo, por ejemplo. El hecho de haber conseguido llevar a los tribunales a la Administración y el hecho de que no solamente se puedan anular actos administrati vos individuales, sino disposiciones de carácter general, como los decretos. Esto ocurrió por primera vez en España en el año mil novecientos cincuenta y seis, y luego hizo posible que se pudiera anular una decisión de la Administración tan grave como borrar del Registro de Empresas Periodísticas al diario -Madrid». Lo que pasa es que los cuarenta años de Franco se han tomado como un bloque, cuando en realidad se componen de diferentes etapas: los años cuarenta no fueron lo mismo que los cincuenta, ni los cincuenta que los sesenta, ni los sesenta que los setenta, hasta el setenta y cinco. Ha habido una clara evolución. Cada década ha sido más liberal que la anterior. Hay personas que tienen circulación franca por los medios izquierdistas y han sido, ministros de Franco en 1 o s años cincuenta, cuando el Régimen de Franco era mucho más autoritario que en los años sesenta y setenta. Y ministros de Franco que han vestido la camisa azul, que han recabado para si el título de «camisa vieja honorario», y estos señores pertenecen hoy a partidos do izquierda, y van con la frente muy alta, y les abren todas la puertas en el exterior. Yo entré en el Régimen de Franco en el año sesenta y cinco, que era muy distinto a entrar en los años cuarenta o cincuenta, cuando muchas personas -^-que hoy se les considera liberales o do izquierda— servían a aquel Régimen.1 Nada más entrar en el Gobierno y colaborando con Fraga, se promulgó la ley de Prensa, que, junto a la supresión de la censura, significó la devolución de la libertad, la de expresión en la Prensa. Al año se promulgó la ley Orgánica del Estado. A los tres años se proveía la sucesión a la Jefatura del Estado con la designación de Don Juan Carlos como sucesor a titulo de Rey. Es decir, que desde el Gobierno o desde puestos elevados de la Administración, he demostrado con obras que he luchado por la libertad. Hay otros aspectos importantes, como la liberalización de la economía —en el año cincuenta y nueve—, y que ha sido uno de los factores determinantes de la liberalización política posterior y de la liberalización política que estamos viviendo hoy.

J. R. LASUEN.—No quiero hacer ningún comentario. La estabilidad de la nueva democracia requiere un borrón y cuenta nueva total

ESPAÑA Y EL MERCADO COMÚN

ANTONIO CASADO.—

Cambiemos de tema. Vamos a ver, ¿quién va a salir ganando con la posible entrada de España en el Mercado Común? Me refiero sólo a España, a loa distintos sectores, a las empresas según tamaño, etc. Y, por supuesto, al consumidor.

J. R. LASUEN. —El tema del Mercado Común hemos de repensarlo. Era una propuesta muy atractiva para España y para casi todos Jos sectores sociales en los años sesenta, cuando ello implicaba la democratización efectiva del país y además aseguraba, casi con absoluta certeza, que todos los sectores sociales se iban a beneficiar considerablemente de la entrada en el Mercado Común, porque Europa era una economía fuerte, en la que un socio más débil, como España, no hubiera sufrido la competencia de los demás. Hoy en día, las condiciones han cambiado. Primero vamos a tener una democracia, no porque el sistema franquista haya ido evolucionando poco a poco —como decía López Rodó—, sino porque Franco ha muerto y es irrepetible, y no hay más´ solución que ir a la democracia. Por otra parte, Europa es un mercado en estancamiento, y lo seguirá siendo por lo menos hasta 1985. Y entrar en un Mercado Común en estancamiento con socios más fuertes y una economía más débil, tiene mucho riesgo.

Deberíamos, por tanto, pensar cuáles son las condiciones de protección para nuestra, economía. La entrada tiene que ser beneficiosa y no perjudicial para nuestra economía. Por otra parte, creo que la predisposición de los españoles para entrar en el Mercado Común sigue viva, aunque, insisto, las condiciones para la negociación son ahora totalmente distintas.

L. LÓPEZ RODO. — Creo que es interesante la entrada en el Mercado Común, pero no a cualquier precio. Deben de quedar muy claras en el acuerdo que se tome las cláusulas de salvaguardia, para evitar daños a distintos sectores de la economía. Al sector que más beneficia es al agrario, siempre y cuando el Mercado Común sea también un mercado común agrario, lo cual está por demostrar. También hay que puntualizar que no tenemos una agricultura única. Si eí Mercado Común se abre a nuestros productos y no discrimina ni pone trabas a la agricultura española, será el sector más favorecido. En otros sectores industriales en los que nuestra industria no está suficientemente modernizada dichos sectores padecerían con el ingreso. J. R. LASUEN.—Antes necesitábamos nosotros más del Mercado Común que el Mercado Común de nosotros. Hoy en día es al contrario. Los principios de política económica que hemos enunciado anteriormente implican: el desarrollo de una agricultura de forrajes y de ganadería, una industria de transformación, una industria de bienes de equipo de tecnología intermedia. Estos tres sectores están en conflicto con los intereses de Francia y de Alemania, que son casualmente los socios más fuertes del Mercado Común. Ellos necesitan más que nosotros, y tenemos que tener en cuenta que la negociación —la renegociación, en realidad— es contra los dos socios más importantes del Mercado Común. La negociación es difícil y no se puede aceptar sólo por razones políticas, sino que tiene que ser muy meditada, muy seria, muy profunda y muy discutida a nivel nacional. Por las consecuencias que pueda tener.

LAS ELECCIONES

ANTONIO CASADO.— Últimamente se advierte un cierto temor, para algunos, de que Alianza Popular vaya a ganar las elecciones. Profesor Lasuén, ¿comparte este temor? Profesor López Rodó, ¿comparte esta previsión?

J. R. LASUEN. —Creo que Alianza Popular va a sacar un porcentaje alto de votos, de acuerdo con los sondeos y con las actitudes de los españoles. Pero nadie va a sacar un voto mayoritario absoluto de los cuatro bloques básicos, que, creo yo, se van a formar. Creo que sus porcentajes de votos van a ser muy similares.

L. LÓPEZ RODO.—Si por ganar se entiende obtener la mayoría absoluta, tampoco nosotros creemos que vamos a obtenerla. Si por ganar se entiende el ser la minoría más numerosa de la Cámara, pues le diré que a eso aspiramos y creo que con alguna probabilidad.

ANTONIO CASADO.-¿Creen ustedes que las Cámaras que salgan de estas elecciones van a ser necesariamente constituyentes?

L. LÓPEZ RODO.—Técnicamente, un proceso constituyente existe cuando se deroga, en su integridad la Constitución anteriormen t e vigente y se empieza a elaborar otra nueva.- Caso típico es el del año 31, cuando se derogó la Constitución de la Monarquía y se convocaron unas Cortes con el único objeto de hacer una Constitución. Ahora, en España, ni se ha derogado el ordenamiento constitucional ni creo que las nuevas Cortes hagan esto en su primera sesión. Entonces, no creo que vayamos a un proceso constituyente en el sentido estricto de la palabra, que es edificar un Estado partiendo de_ un solar vacío. Pero si por proceso constituyente se entiende la revisión del ordenamiento constitucional, incluso una revisión que lleve a un texto refundido y a que, en lugar de tener unas Leyes Fundamentales tengamos un solo cuerpo constitucional —que, en el fondo es lo mismo—, si digo que las Cortes tienen como principa] tarea, aunque no única, la revisión del ordenamiento constitucional. Y esta revisión ha de ser profunda, a mi juicio. No es necesario que suponga una demolición total, sino una mejora sustancial y una adaptación necesaria a la nueva etapa que vivimos y a la Monarquía democrática que hemos de servir. .

J. R. LASUEN.—Evidentemente, no se trata de un cambio radical de régimen, y, por tanto, no se puede partir de un solar vacio, porque el solar está ocupado.´ Para mí se trata de demoler gradualmente la finca y construir Una que pueda albergar con alguna posibilidad de subsistencia a una finca nueva, ,que es la Monarquía democrática y constitucional. Las nuevas Cortes son constituyentes y legislativas, pero el resultado de su labor debe ser la elaboración de una Constitución típica de una Monarquía constitucional y democrática de tipo europeo occidental. Esto es lo que quieren los españoles, lo que quiere el mundo.

En lugar de hacerlo de una forma radical y rupturista, se va a hacer de una forma reformista. Pero como el reformismo no sea auténtico y profundo, no habremos conseguido más que un divertimento político.

L. LÓPEZ RODO.—Yo. an tes de terminar, quiero llamar la atención sobre el problema económico, al que ya nos hemos referido. Pienso que el periodo constituyente va a convertirse en enormemente polémico cuando haya que resolver a fondo el problema de la crisis económica. Puede ser un - coste gravísimo. Cuando se ponga en marcha el plan de estabilización, y haya muchos obreros en la calle, y graves tensiones de crédito, etcétera, entonces se van a poner en cuestión muchas cosas, que podrían no necesariamente ponerse en cuestión. Lo digo porque ese plan de estabilización tendrá que ser drástico.

Pero lo que antes pudo ser una medicina tolerable va a ser un cáncer. Quiero decir que, en los comienzos del cáncer, las probabilidades de extirparlo son mayores; pero si lo dejamos avanzar, no tendrá solución. Es una postura antipatriótica que, por consideraciones ajenas a] interés del país, se demore una operación de > urgencia que necesita !a economía española.

J. R. LASUEN.—Difiero un poco en eso de que el cáncer es aún extirpable. Lo que digo es que, en todo caso, va a ser extirpado. Si no lo hace el Gobierno ahora, será misión del - Fondo Monetario Internacional, quien, naturalmente, pondrá sus condiciones y habrá que aceptarlas/ Ha habido disensiones dentro del Gobierno al respecto, pero insisto en que, si el Gobierno se encontrara con una reivindicación clara de todos los partidos políticos, tendría que hacer ese plan de estabilización. O sea, que mi afirmación es aún más grave. De la misma forma que el país exige amnistía, como una condición precisa para la estabilización de la democracia, si estuviera bien informado por sus líderes políticos, el país tendría que poner también otra condición: plan de estabilización antes de proceso constituyente.

6 18 de marzo de

1977 PUEBLO

 

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