Autor: Valladolid, Agustín. 
 Sebastián Auger. 
 "La oligarquía española es la más penetrante"     
 
 Arriba.    27/11/1977.  Páginas: 3. Párrafos: 38. 

“La oligarquia española el la mas penetrante”

SEBASTIAN AUGER:

SEBASTIAN AUGER

«Es fácil que los Gobiernos se quemen rápidamentet porque las etapas constituyentes exigen Gobiernos cambiantes, turnantes»

«Soy solidario con programas de partido que están ocupando un centro-izquierda en España, pero que en las democracias europeas ocupan una posición de centro-derecha»

«La izquierda va a progresar en las municipales en proporción mucho mayor que en las elecciones»

«La autonomía es una cosa cara»

«Santiago Carrillo me ofreció entrar en la Junta Democrática, junto a otros empresarios catalanes, un par de años antes de la muerte de franco»

«Una cosa es ser derecha y exigir una garantía para cambiar y otra es ser oligarca y no querer cambiar»

EN la calle de Ausías March, enclavada en e i ensanche aristocrático de la Barcelona de entonces, y que tan bien había de retratar Carmen Laforet en su novela (Nada), vino ai mundo Sebastián Auger. Era un 4 de noviembre de 1937. (Mís padres son gente de la derecha tradicional —mi padre fue detenido por los republicanos—, y yo me formé en un colegio de jesuítas, estudiando mi carrera de Derecho en una Universidad muy burguesa, muy de clase media, en Cataluña.» Hoy, el que ha sido durante muchos años prototipo del empresario liberal catalán, dice sentirse identificado con programas de centro-izquierda —quizá equilibrando la balanza, ya que su abuelo materno fue de la Esquerra Republicana—, caunque —apostillo— este espacio político lo ocj pan en las democracias europeas partidos de centro-derecha».

Cuando Sebastián Auger nos concedió esta entrevista, Josep Tarradellas ya había hecho su entrada en Madrid —cLa llegada de´ presidente de la Generalitat a la capital de España es para mí un acto impresionante»— y gritado su >ja soc aquí» al pueblo catalán.

«La autonomía —nos decía Auger— es una cosa cara. Cuando un hijo se emancipa de fa familia el esfuerzo es muy grande, pera está compensado por la satisfacción de encontrar la libertad en ese estado autonómico.»

—¿Aguanta mejor la crisis económica Cataluña?

—No creo que sea así. Lo que pasa es que afecta de otro modo a Cataluña que a otros países del Estado español. Por ejemplo, la crisis textil, lanera y de transformación de productos manufacturados es gravísima. Esto no se da en otras zonas «te nuestro país por que estos sectores no existen. Ahora bien, la crisis siderometolúrgica que se da en el Norte y la de la industria eléctrica, no tiene nada que ver con Cataluña. En cada lugar la industria produce un tipo distinto de paro, un tipo de reseso en el producto interior broto y un distinto modo de dificultad en el cambio^ según las distintas experiencias,

—¿Qué viene a solucionar el Pacto de la Moncloa?

—Era absolutamente necesario. Yo no era partidario, desde el punta de vista del empresario, del ciudadano, de un Gobierno de Concentración ni de coalición, porque eso tne parecería una solución antidemocrática. Seria como Intentar Invalidar la oposición, to cual es bastante grave cuando se está atravesando un período constituyente. Pero desde el punto de vista económico era insoslayable un pacto sobre las bases de desarrollo económico o bien sobre fa fórmula de ponerse - de acuerdo pariamentaríamente para adoptar las medidas necesarias, que evitarían que lo coyuntura económico se encontrara en un cafteion sin salida.

Aunque el programa de Fuentes Quintana haya sido aceptado mayorítariamente par la dase política, sigue siendo un programa a corto plazo, muy sectorial, y que no tiene nada que ver con tos programas económicos de los parados, que van a debatir puntos mucho más importantes más adelante. Pero por lo pronto hay que salir del atolladero y es mucho más práctico un programa económico de medidas concretas que un Gobierno de concentración o de coalición, pero que ambas cosas no arreglarían ni ta preocupación obsesiva por ta economía, ni mucho menos la democracia espanola. Esta, para que pueda tener cauce, debe tener su oposición, y un Parlamento con oposición es mucho más importante que un Gobierno de concentración que esté plenamente de acuerdo con el Parlamento. No podemos olvidar la función fiscalizadora que debe ejercer todo Parlamento respecto al Gobierno.

—¿Pero no cree que de alguna manera el Pacto de la Moncloa es un Gobierno de concentración en lo económico?

—Creo que son cosas muy distintas un Gobierno de concentración o de coafición y un acuerdo económico a corto plazo entre las fuerzas políticas. A pesar de este acuerdapacto. cada partido, al saür de la Moncloa. puede discutir por su lado cuestiones mucho más importantes del orden democrático y de trasfondo económico: como puede ser la redistribución de la renta a través de una reforfa fiscal progresiva, reforma tributaria, modo de poner freno a tos oliogopolios, etcétera. Las medidas adoptadas en el Pacto son a corto plazo, pero que tal como está hoy el país requerían un consensus total, desde el punto de vista del Gobierno, para tener la la confianza parlamentaria.

—Una vez dijiste que después de cuarenta años ds Gobierno autoritario el crecimiento económica se colapso, entre otras causas porque el Gobierno no responde a la voluntad democrática del pueblo, aunque se esfuerce denodadamente en traducir dicha voluntad a través de unas elecciones constituyentes. Esto lo afirmabas antes de las elecciones de junio ¿Sigues pensando así?

—Sigo siendo absolutamente solidario con esas declaraciones. Esto era un presagio y ahora se ha confirmado con la realidad. Es muy difícil que después de cuarenta años de gobierno autoritario, unos Gobiernos que están preparando una constitución puedan hoy en día sofocar toda fa problemática que incide en una democratización rápida. El momento que estamos atravesando está muy azuzado, ¿como te-diría yo?: muy implicado con el fenómeno de fas autonomías y con el de la crisis económica mundial. Lo que es fácil es que tos Gobiernos se quemen muy deprisa, porque fas etapas constituyentes de un proceso democrático exigen Gobiernos´ cambiantes, turnantes, pero que también negaran a acuerdos pardales cobre temas económicos, que son muy aconsejables para el país.

0. CORSÉ ECONÓMICO

—Hace años el desarrollo económico de nuestro país aventajaba con mucho al desarrollo político. ¿Crees que se han cambiado los tomas y que es ahora la evolución política la que va muy por delante de la económica?

—Esto es verdad en parte. Hay que tener en cuenta que en un Gobierno autoritario se pueden escoger las alternativas tecnocráticas más necesarias para un desarrollo cuantitativo, y no ya cualitativo, de la economía. Ahora bien, en los últimos años de autoritarismo y tecnocracia que vivió España, la fatta de desatollo con el aumento de paro e inflación, que ahogaba las economías occidentales, Ttlzo que nuestro modelo económico del cincuenta y nueve ss quedara cono respecto a ios condiciones sociales y económicas, y, sobre todo, en relación a las reivindicaciones justas y democratices de los trabajadores. En estas circunstancias el modelo fue un corso que rompió la estructura económica del país, ai tiempo que el país no estaba identificado con ese corsé-modelo. A partir de aquí el desarrollo político y constitucional ha ido efectivamente mucho mas deprisa que el desarrollo económico. Por otra parte, en el momento del inicio acelerado de la democracia, nos hemos encontrado con que el modelo político» por fatta de caducidad de las estructures económicas, ha hecho crecer más deprisa las reformas sociales que las económicas.

—No hace mucho afirmabas: «Me apasionaría hacer la reforma fiscal...»

—Sí; sí. Creo que hacer la reforma fiscal es la gran posición que puede tener hoy en día no sólo un ciudadano o un empresario, sino cualquier español. Esto obedece a una razón muy sencida: la gente no se do cuenta que un Estado sin un presupuesto fuerte y una sociedad sin una redistribución justa de la renta es imposible que se desarrolle equilibradamente.

—¿Y con qué dificultades puede tropezar aquel que se ponga manos a la obra?

—Con la oligarquía española, que pota mf es lo~ más dura. la más penetrante y la más fuerte que hay en todo et mundo occidental. Lo peor que puede ocurrir e» que la derecha española se ciegue y no llegue a representar un íntoros colectivo, contó ocurre en el resto de Europa, sino Intereses particulares que no tienen nada que ver con la solidaridad humana, ni con la clase de política que exige una sociedad desarrollada.

—V hablando de derecha europea^ ¿de qué modo beneficiaría a España Ja entrada en el Mercado Común?

—Recuerdo que cuando estábamos en un período autoritario, ta gente preguntaba por qué no entrábamos en d Mercado Común, y la respuesta era siempre que debido a razones políticas. Particularmente me ha parecido siempre muy dificil que un pastel a repartir entre nueve ricas se fuera a compartir con un pobre. La economía española está subdesarrollada con respecto a los países occidentales que forman ei Mercado Común, pero también creo que la integración a corto plazo «a a ser un hecho ineludible para Europa y mucho mas para España. No es ahora una motivación política la que impide nuestro ingreso en la Comunidad, sino el hecho de que nuestra estructura económica sea deficitaria —sobre todo, desde un nivel agrícola— respecto a otros países.

—¿Y Cataluña? ¿De qué modo se vería influida en caso de producirse ia integración?

—Cataluña tiene una sociedad económicamente muy madura, por lo que creo que no le perjudicará en nada la entrada de- nuestro país en el Mercado Común. Lo que ocurre es que el proceso integrador no es más que eso, un proceso. No puede darse una decisión instantánea, sino que las estructuras económicas de Cataluña, sotre todo, ahora que tienen una cierta autonomía y más aún después cuando se consiga una auténtica descentralización, deben estar equiparadas y preparadas para una inminente Integración en los mercados europeos.

PRENSA DEL ESTADO

—Sebastián Auger es un empresario periodístico, y debe saber como nadie de qué modo afecta la crisis económica al sector Prensa.*

—La crisis energética que ha condicionado la economía europea y, prácticamente, toda kt economía mundial, afecta decisivamente a la Prensa, ya que el papel se hace cada día un bien más escaso y que los únicos países que se autoabastecen de esta materia en Europa, Finlandia e Italia, ya no cuentan con márgenes superiores entre lo que consumen y lo que producen, pera incidir en el mercado exterior. Por eso la Prensa debe tender a dar una información de alta calidad con un papel de poca calidad y a través dé una maquinaria de mejor impresión. Esta es la fórmula que lo Prensa europea está utilizando, y que en España no nos hemos acostumbrado todavía a poner en práctica.

—¿Y cuándo vas a dar el salto de la empresa a la política como otros muchos han hecho?

—Yo me dedico a la empresa periodística en vez de d la política, porque entiendo que lanzar un tipo de Prensa que diera una opción democrática, una alternativa democrática, era quizá el papel más preponderante que podía ejercer. Estoy muy contento en una empresa privada, y respecto a la función política, creo que, en un hombre responsable, debe ser siempre subsidiaria; es decir, que iodo la experiencia que haya acumulado en su profesión o en su empresa pueda ser aprovecha» da luego en la vida pública, y que después se debe retomar a lo que es su principal medio de subsistencia, sea un profesional, un obrero o un empresario. Yo en este momento no pertenezco a ningún partido político, aunque estoy muy condicionado, o mejor dicho, soy solidario con programas de partido que están ocupando un centroizquierda en España, pero que en las democracias europeas son de centro-derecha.

—¿Cuál es tu opinión sobre un tema muy polémico en estos días: la Prensa del Estado?

—En primer lugar, hay que tener en cuenta que en muchos países democráticos hay Prensa del Estado, por tanto, no es un problema de régimen democrático o no democrático. Pero hay que distinguir entre Prensa del Estado y Prensa del Gobierno. Una cosa es la estructura de poder y otra el Gobierno concreto que representa esa estructura de poder. SI hay una Prensa del Estado debe estar controlada por el Parlamento, gane quien gane, y no debe estar a favor de un Gobierno determinado. Ahí está ta labor fiscalizadora del Parlamento. En segundo lugar, yo no creo ni en ta Prensa del Estado ni en la Prenso de partido. Creo que ta iniciativa privada, ta iniciativa social y humana, no tiene por qué estar respaldada por un partido, ni por un grupo de presión, ni por el Estado, para hacer una buena Prensa.

AUGER Y EL PSUC

—Últimamente se ha rumoreado que el Partido Comunista de España había comprado ciertos órga-

nos de la cadena Mundo. ¿Qué hay de "verdad en todo esto?

—Se ha dicho, y se dice, que el Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC) tiene relación conmigo. Y eso no es verdad. Ahora bien, esto no quiere decir que yo no tenga -contactos personales con tas líderes del PSUC y mucho menos con don Santiago Carrillo, al que tengo un gran respeto. No en balde. Santiago Carrillo, un par de años antes de la muerte de Franco, me ofreció entrar en la Junta Democrática junto a otros empresarios catalanes. En aquel momento yo opté por no formar parte de la Junta, ya que no lo consideré oportuno, pero se Inició una amistad que ha durado hasta ahora. No soy en absoluto marxista, pero no olvido que en Cataluña las izquierdas han.ganado mayoritariamente las elecciones de junio, y tas municipales las tienen muy condicionadas. Entonces, si nosotros hacemos Prensa para un público, lógico será que ese público exija una información determinada, y esta información viene influida por los resultados electorales. Ahora bien, niego rotundamente que haya ta menor relación económica, financiera, social y estructural con algún partido político, entre los que incluyo al PSUC, con el que, repito, mantengo buenas relaciones personales. Uno de los líderes del PSUC, Gutiérrez Díaz, había sido médico de mi familia. Así pues, si para nacer prensa o para hacer vida pública y social debo restringir mis amistades según los ideales políticos de cada uno. me sería, efectivamente, muy difícil promocionar algún tipa de Prensa.

—¿De qué manara interp/etas el hecho de que en el País Vasco y Cataluña —las zonas con mayor renta per cápita —haya sido la Izquierda la gran vencedora en las elecciones de junio?

—Es normal, ya que a mayor riqueza, mayor distribución de ta renta y mayor equilibrio en las rentas sociales. Evidentemente, la principal preocupación del hombre en estos días, y en cualquier momento, es sostener un nivel de vida adecuado. Cuando to consigue pasa a reclamar sus reivindicaciones políticas. En Cataluña, caso que conozco más a fondo, la izquierda consiguió mayoría en las pasadas elecciones. Para las municipales, mi preocupación como hombre, no digo ya de ta derecha civilizada, sino de ta derecha liberal, y hombre profundamente liberal antes de una significación de derecha o izquierda, es que ta izquierda va a progresar no solamente en Cataluña, sino en tas diversas ciudades españolas en mucha mayor proporción que en las pasadas elecciones.

—Te autodefines como hombre de la derecha liberal, pero ¿acepta esta derecha española el juego que le das a la Prensa?

—Efectivamente, es difícil que esta clase social me acepte, porque el papel de la Prensa libre merma o limita las posibilidades de esta clase en la medida que yo creo que una cosa es ser derecha y.exigir una garantía para cambiar, y otra, es ser oligarca y no querer cambiar.

Agustín VALLADOLID

(Fotos Julio MARTÍNEZ.)

 

< Volver