Autor: Sopena Daganzo, Enrique. 
 Barcelona. 
 Don Eduardo Tarragona, candidato a concejal  :   
 "El sistema de financiación de las campañas electorales, rechazable y perjudicial". 
   19/09/1973.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

BARCELONA

DON EDUARDO TARRAGONA CANDIDATO A CONCEJAL

«EL SISTEMA DE FINANCIACIÓN DE LAS CAMPANAS ELECTORALES, RECHAZABLE Y PERJUDICIAL»

Por Enrique SOPEÑA

BARCELONA, 19

«En diversas ocasiones he calificado de rechazable y perjudicial para el país el sistema de financiación de las campanas electorales, pues no da igualdad de oportunidades a los ciudadanos españoles, privándonos de posibles grandes políticos, de los que tan necesitado está.» Asi se expresa don Eduardo Tarragona en unas declaraciones a la revista «Economía Mediterránea», publicación barcelonesa de carácter mensual.

La entrevista, efectuada por el conocido periodista don Rafael Wirth, aborda el tema de las ya próximas elecciones a concejales. Precisamente coincidiendo con el día de la aparición del número de «Economía Mediterránea», ayer, el señor Tarragona presentó su documentación para la candidatura a regidor en la Junta Municipal del Censo Electoral, ratificando así oficialmente su intención de participar en los comicios que han de celebrarse en Barcelona el próximo 16 de octubre. El procurador familiar acapara, por el momento, la máxima atención de entre todos los aspirantes anunciados. Acaso por esa especie de autodefinición que proclama en la entrevista citada: «Yo sé positivamente que molesto.»

EL VOTO SOLITARIO

Entre las primeras cuestiones- que le plantea el señor Wirth figura su libro «Las elecciones norteamericanas vistas por un procurador familiar». Este empresario metido a político popular e incordiante se pronuncia así: «Mire usted, las ideas generales que se aplican en ese pais no son válidas en España, en Barcelona. Sin la existencia de partidos políticos no se pueden celebrar elecciones parecidas a las de los países con democracia inorgánica. Aun suponiendo que un concejal, individualmente, lograra estudiar y defender un tema, si no hay partidos que asesoren a los demás concejales, su voto solitario no podrá nada ante el proyecto patrocinado por el alcalde.»

Respecto a la proyección suya en la calle, el señor Tarragona acusa de discriminación a determinados medios: «A pesar de ser procurador desde hace seis .años y haber sido elegido dos veces con el mayor número de votos reunidos en España y haber sido el procurador que mayor número de ruegos y preguntas ha planteado al Gobierno —afirma—, jamas Televisión Española me ha entrevistado ni sacado.»

Entre las características que debe reunir un candidato aquí y ahora, don Eduardo Tarragona sostiene lo siguiente: «Yo también creo que en España, si no está usted respaldado por el Movimiento, único organismo asociativo político legal, es, desde luego, la personalidad del candidato lo que más influye.

Ahora bien, tener personalidad política definida en nuestro país es bastante difícil y arriesgado.»

EL OBRERO SEÑOR RODRÍGUEZ OCAÑA

El señor Tarragona, como es sabido, dispone de una cuantiosa fortuna personal, que le permite tan reiterada dedicación a la política. Por contra, entre el elenco de ciudadanos que han mostrado deseos de competir en las elecciones destaca don Fernando Rodríguez Ocafia. a causa de sus menguados recursos, obrero de la empresa Mevosa. con la calificación de verificador oficial de tercera.

El señor Rodríguez Ocaña piensa presentarse por el distrito noveno, el más poblado de la capital catalana (400.000 personas). Este distrito es particularmente conflictivo debido a los innumerables problemas que en él se concentran. Sus habitantes, por lo general, son inmigrantes y poco dotados económicamente. Hay profundo déficit de los más elementales servicios, desde el agua, alcantarillado, etcétera, hasta escuelas, ambulatorios, clínicas, etc. Aquí, por ejemplo, radican las graves cuestiones que inciden sobre la Obra Sindical del Hogar, que ya conocen nuestros lectores, y de la cual es vecino el señor Rodríguez Ocaña. En -el barrio —400.000 personas forman más bien «otra» Barcelona— subsiste el barroquismo. Todos estos problemas han agudizado una estimulante conciencia ciudadana que se ha puesto de manifiesto en numerosas ocasiones a través de las asociaciones de vecinos, denuncias al Municipio, contacto con los periódicos y otras maneras más o menos aireadas.

El caso del señor Rodríguez Ocaña es inédito hasta la fecha en Barcelona. Este hombre, nacido en la provincia de Jaén hace cincuenta y un años, fue bracero en su tierra. Su trayectoria ya en Barcelona (1949) se caracteriza por los oficios más duros y la residencia en las zonas más deprimidas (Barrio Chino, Badalona; ahora, la Obra Sindical del Hogar). Miembro de la H. O. A. C. (1961-65). enlace sindical en su empresa desde 1964 a 1971, el candidato pertenece a la asociación de vecinos del sector Vallbona-Torres Baró-Trinidad, que con gran realismo ha venido denunciando las deficiencias del barrio.

CONTACTO CON LA BASE

Este cronista ha mantenido una conversación con el señor Rodríguez Ocaña. Y el candidato-obrero (como ha sido calificado en algunos periódicos de aquí) ha dicho para INFORMACIONES: «Tengo la Idea firm. de ganar para mejorar los medios de vida de la barriada. Llevamos demasiados años en el Ayuntamiento de Barcelona con el monopolio de una determinada clase social, y ya es hora de que se escuchen otras voces y otros problemas. MI plataforma no es el dinero, del que, por supuesto, carezco, sino la gente, los vecinos. Cuento con un potencial humano que sé que me ayudará, porque hablo su mismo lenguaje y tengo sus mismas necesidades. Trabajo en el turno de mañana —desde las seis de la mañana, eh— y dispongo de las tardes, las cuales ya hace mucho tiempo que las vengo consagrando a los temas del distrito. Pienso que si luchar por los problemas del entorno es política, yo soy político. Mi línea es y será, si consigo el escaño" de edil, el contacto estrecho con la base. Si salgo elegido, me consideraré ante todo responsable de mi actuación delante de los vecinos del distrito, mediante asambleas, reuniones, asociaciones, centros, etc. Mucha gente colaborará, entre ellos técnicos, abogados, arquitectos, etc. Me apoyan cuatro ex concejales para cumplir el requisito que marca la ley. Me hubiera gustado más el sistema de las firmas, pero se requieren 10.00, y el notario más barato me cobra 40 pesetas por firma. Yo no tengo dinero.»

 

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