Enseñanza y Constitución     
 
 Informaciones.    01/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Enseñanza y Constitución

En la primera de una serie de cartas cristianas del presidente de la Conferencia

Episcopal -simultáneas a los primeros pasos del nuevo curso escolar- se aborda

directamente el complejo y delicado tema de la enseñanza en un contexto

democrático. En ella la

idea núcleo de monseñor Enrique y Tarancón radica en la tesis de que la

Imprescindible y necesaria socialización de la enseñanza no tiene por qué

implicar la desaparición de los centros privados que comparten con el Estado

la actividad dócente.

Este importante texto, que marca un cierto viraje en las posiciones de la

Iglesia española, se coloca en un decisivo punto intermedio entre las dos

posturas que debaten los próximos criterios orientativos que han de regir la

enseñanza de tipo democrático. Entre quie-

nes defienden a capa y espada el aparato actual de las escuelas privadas y

quienes realizan una lectura restrictiva y dogmática de la escuela pública, la

carta cristiana que comentamos adopta una posición íntermedia. Porque en

realidad se trata de una falsa contraposición entre dos tipos de escuela que

pueden coexistir perfectamente.

La necesidad de un sistema de enseñanza gratuito y estatal para todos no debe

presuponer de ningún modo la anulación de la escuela privada. Evidentemente,

como se desprende del mismo texto episcopal, no iba a permanecer en la misma

situación que hasta hoy (lo que es injusto), pero el necesario reequilibrio de

las relaciones internas en el campo de la enseñanza o tiene por qué llevar a

otra injusticia análoga como sería decretar de la noche a la mañana el fin de

los centros privados.

La última palabra en este debate, como en todos los que afectan a la vida del

país, la tendrán que pronunciar las Cortes. En la actualidad el derecho a la

enseñanza parece tan evidente, tan necesario, que no es concebible que se

pueda elaborar una Constitución

sin que lo consigne entre los derechos fundamentales de los españoles. Pero la

regulación concreta de este derecho abstracto no debe convertirse en una pugna

semejante a otras habidas en otros períodos históricos.

Afortunadamente, esta nueva posición de monseñor Tarancón va a ayudar a

encontrar un terreno en el que la derecha y la izquierda puedan coincidir a la

hora de que las Cortes fijen definitivamente el tipo de enseñanza de la

democracia española. Las manifestaciones que comentamos son un claro indicio de

que la Iglesia no desea convertirse en campo de batalla sobre este tema. Ello

va a ser decisivo para la próxima discusion constitucional sobre la enseñanza.

 

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