Autor: Baró Quesada, José. 
 Discurso de Girón, en Valladolid. 
 "El pueblo español se ha pronunciado a favor de la instauración de la monarquía como forma de gobierno"  :   
 "Nosotros debemos acatar y exigir que se acate por todos esta decisión de la voluntad abrumadoramente mayoritaria del pueblo español". 
 ABC.    05/05/1972.  Página: 37-39. Páginas: 3. Párrafos: 38. 

ABC. VIERNES 5 DE HAYO DE 1972. EDICIÓN DE LA MAÑANA PAG. 37.

DISCURSO DE GIRÓN, EN VULADOLID

«EL PUEBLO ESPAÑOL SE HA PRONUNCIADO A FAVOR DE LA INSTAURACIÓN DE LA

MONARQUÍA COMO FORMA DE GOBIERNO»

«Nosotros debemos acatar y exigir que se acate por todos esta decisión de la voluntad abrumadoramente

mayoritaria del pueblo español»

«LA SUCESIÓN DE FRANCO NO PODRA FUNCIONAR, CARECERÁ DE SAVIA, SIN EL

ENCAJAMIENTO ORDENADO DE LA DIVERSIDAD DE INTERPRETACIONES»

Tres grandes tendencias dialécticas después del período constituyente del Caudillo:

«La primera, más progresista y revolucionaria; la segunda, más conservadora

y tradicional, y la tercera, más templada, menos radical»

Valladolid 4. (De nuestro redactor político, enviado especial, por teléfono.) Don José Antonio Girón de

Velasco, ex ministró de Trabajo, consejero del Reino, quince años alejado de los quehaceres políticos de

carácter público, ha inaugurado a ultima hora de esta tarde un ciclo de conferencias sobre la actualidad

política, organizado por la Hermandad de la Primera Bandera de Castilla. El acto, que habla despertado

gran expectación nacional y acerca del cual se habían hecho diversas especulaciones, se celebró en el

teatro Valladolid, situado en el recinto de la Feria de Muestras. Millares de personas, venidas desde

distintos puntos de España, ocuparon el local y los grandes pabellones inmediatos, donde siguieron con

todo detalle el discurso a través de un circuito cerrado de televisión.

A media mañana comenzaron a verse en ios calles muchos forasteros, especialmente campesinos, con

camisas azules v emblemas falangistas. El día era ligeramente iría y estaba nublado en su casi totalidad.

Mediada, la tarde lució el sol. A la entrada de la Feria ondeaban banderas nacionales y de la Falange. En

el escenario, sobre fondo rojo y negro, el yugo y las flechas.

Al aparecer el conferenciante, que llevaba camisa azul, le acogieron los asistentes puestos en pie con

prolongados aplausos y grito» de «¡Girón, Girón, Girón/» El discurso—más de dos horas—de lectura de

veinticinco folios mecanografiados a un solo espacio—fue interrumpido en múltiples pasajes por

estruendosas aclamaciones, con voces casi ininterrumpidas de tlBravo!, ¡Muy bienl». Girón leyó con voz

pausada, clara y firme, en tono muchas veces enérgico. La mayor explosión, de entusiasmo del público,

puesto. nuevamente en pie, fue al aludir el disertante a la intromisión de algunos sacerdotes en los asuntos

políticos y pedirles que abandonen tal actitud y se dediquen a la cura de almas. Otra vez se levantaron los

concurrentes al hacer el orador un ardoroso y patriótico llamamiento a la juventud. 7 otro al decir que

acaso haya llegado el momento de pedir cuentas a quienes se comprometieron al ingreso de España en el

Mercado Común. Y otra más al rechazar la, política de quienes la entienden como negocio o como la

presencia exclusiva de un grupo en el Poder... Así en varios y encendidos párrafos, que produjeron en el

auditorio vivísimas reacciones.

Una larga salva de aplausos y ensordecedores vítores a Girón rubricaron, juntamente con el himno de

Falange, el final de sus palabras.

Minutos antes de empezar ti acto fueron leídos ante un micrófono diversos fragmentos de discursos de

José Antonio Primo de Rivera, Entre los asistenes. habia conocidas figuras del Consejo Nacional, de las

Cortes y, en general, de la política.— José BARO QUESADA.

CALUMNIAS CONTRA EL MOVIMIENTO NACIONAL

De entrada hizo el orador un encendido elogio de Castilla y seguidamente dijo: «Aquí se fraguó el espíritu

de ana nueva época. Cuando sobre esa obra pesan traiciones, abandonos -y las arañas de la insidia tejen la

tupida red de la desconfíanza, es en Castilla donde sonará la voz de alerta para que los enanos se cobijen

bajo los hongos de sus miserias y se restablezca la luz y la serenidad que ha de marcarnos,

inexorablemente, el camino del futuro.>

Luego manifestó, entre otras cosas, en su discurso, el señor Girón: «Nos han calumniado desde todos los

puntos cardinales; nos han ofendido; nos han levantado falsos testimonios; han pretendida humillarnos sin

conseguirlo, y han intentado confundirnos sin lograr su propósito.»

«Todos los actos humanos tienen su parte negativa, sus detractores. Nosotrtss hemos de contar los

enemigos tradicionales de España. Estos tejieron, a escala mundial, toda clase de calumnias, insidias y

difamaciones contra el Movimiento Nacional. Todo ello puede resumrse, tan burdamente como ellos lo

urdieron, con esta cantinela: la Falange es una doctrina política totalitaria, de origen e inspiración

fascistas; Franco, un dictador, y el Estado español, el Régimen del Caudillo, un producto del nazisjsano,

derrotado en la segunda guerra mundial. En España no se respetan los derechos humanos, ni existen

posibilidades de vida democrática...* «Asombra Que en 1972 sea ésta la imagen que de España se guarda

en tantos y tantos países... Y es así, a pesar de que veintitrés millones de turistas pueden constatar cada

año, con sus propios ojos, nuestra verdadera y fecunda realidad, y a pesar de que los representantes de los

servicios informativos de todo el mundo llevan, desde hace años, su patente de corso en el bolsillo para

decir, sobre España, cuanto se les antoje, aunque lo que se les antoje no corresponda casi nunca con la

verdad informativa que ellos dicen tutelar.»

EL REY, TUTOR DE LA LIBERTAD Y DE LA JUSTICIA

«Dos veces, en el espacio de veinte años —los que abarcan la aquiescencia coexistente de tres

generaciones—, el pueblo español se ha pronunciado, por medio de referéndum, a favor de la instauración

do la Monarquía como forma de Gobierno. Nosotros debernos acatar —y exigir que se acate por todos—

esta decisión de la voluntad abrumadoramente mayoritaria del pueblo español. Pero es que, además,

tenemos conciencia de que lo que la voluntad de la nación ha decidido no es la restauración de la vieja

Institución Monárquica, «inevitablemente fenecida», sino la instauración de una nueva Monarquía, de una

Monarquía de distinta hechura, que es al mismo tiempo fruto del Movimiento Nacional y garantía de los

Principios de es» Movimiento de cara al futuro.

Una Monarquía limitada —como recordó Raimundo Fernández Cuesta ante el Consejo Nacional en el

XXXVIII aniversario de nuestra fundación— al libre y ordenada ejercicio de las Instituciones que

conforman el retablo político del Estado. Precisamente por eso, el Rey que haya d« sentarse en su día en

el Trono de Espada» entienda» We» clara, no es. ni podrá de derechas ni de izquierdas. Será el í de todos

los estañóles por igual, sin .tinción de vencedores ni vencidas: ár-.ro ecuánime, tutor de la libertad y de

justicia y fiel, más que nadie, a los ídea-> T los objetivos que presidieron, orienta-•n r posibilitaron el

Alzamiento de 1936.»

ASISTENCIA A LA INSTITUCIÓN MONÁRQUICA

«La Instilación Monárauica tendrá que itar asistida y condicionada por otras ins-´tuciones «tie la apoyen y

la impulsen en j singladura hacia ese año dos mil aue, corío plazo, hemos colocado en nuestro >nnto de

mira. Esas instituciones serán, en .1 plano puramente político, las que estructuren orgánicamente a las In

asas laborales en perfecta armonía y sincronización coa los otros factores y sectores que juegan en e1

proceso de la producción, y el establecimiento de los canales por donde se deslicen con fluidea fas

interpretaciones de la ideología de los Principios que producen, con el contraste de sus opiniones, el

impulso motor de toda sociedad política bien organizada.»

FRANCO ES HISTÓRICAMENTE IRREPETIBLE

«La Sucesión de Franco no podrá funcionar, carecerá de savia, sin el encarnamiento ordenado de la

diversidad de principios. EJ fenómeno Franco es históricamente Irrepetible. Pero también sabemos, por

experiencia histórica, que el pluripartídismo o el multipartidismo político es, para la mentalidad y la

vehemencia del temperamento español, sencillamente catastrófico. Nos encontramos, aparentemente, en

un callejón sin salida, en el puro centro de un círculo vicioso. Ese circulo M rompe, coa el

funcionamiento de las tendencias one surgen de la Interpretación de la ideología del Movimiento, que

exige la máxima lealtad al Estado. Mientras en España no se comprenda, empezando por la clase política,

one frente al Estada todos ionios uno. que frente al Estado no hay posible oposición, sino que la"

oposición debe ejercerse frente a la Administración; mientras no se digiera y acepte esta verdad política

tan elemental, ninguna generación podrá aspirar, ni en sueños, a una vida democrática, libre y apacible.»

NUEVAS TENDENCIAS POLITICAS

«Precisamente porque nosotros aspiramos a esa clase de vida es por lo que recomendamos ove la

dialéctica del pueblo español, después del constructivo y eficacísimo período constituyente del Caudillo,

debe orquestarse en forma de tres grandes tendencias que ««incidan, por igual, en lo sustantivo y

discrepen cuanto quieran en la adjetivo; una, mirando hacia adelante 7 otra un poco más hacia atrás; la

primera, más progresista y revolucionaria; la seronda, más conservadora y tradicional, y la tercera, más

templada, menos, radical, más en disposición de asumir la misión moderadora. Pero las tres, insisto,

igualmente leales al Estado, a la Constitución, al sistema político que les cobija.»

EL EJERCITO Y LA IGLESIA

Más adelante abordó el ex ministro de Trabajo la temática relativa a dos importantes Instituciones: el

Ejército y la Iglesia. Dijo, con referencia, a la primera:

«To sonrío cuando, con malignas Intenciones, alguien dice que el Ejército debe ser apolítico.

Naturamente que sí; y lo es porque tiene conciencia de su misión. Pero tiene también, la conciencia,

mucho mes ceñida, de que él es la garantía y salvaguardia de la Patria, y «ue la Patria y la soberanía

nacional pueden peligrar lo mismo por amenazas exteriores que Interiores. Es por Igual tarea del Ejército

hacer frente al enemigo declarado que viene de fuera, con las espadas visiblemente levantadas, como al

enemigo solapado que se In-Ultra en la noche política para destruir, » cuchillo, nuestras estructuras.»

Y al hablar de la Iglesia se expresó el señor Girón asi:

«La Iglesia es una Institución que cuida y atiende al hombre en lo espiritual; por «so, desde sn inicial

existencia, la Falange proclamó aue «nuestro Movimiento Incorpora el sentido católico—de gloriosa

tradición y predominante en España—a la reconstrucción nacional", y proclamó también que la Iglesia y

el Estado deberían concordar sus facultades respectivas, sin que se admitiera por ello intromisión o

actividad alguna que menoscabase la dignidad del Estado o la integridad nacional. La Iglesia católica,

como institución universal, ha tenido y tiene, acaso, sus problemas, no sólo íntimos, en sn propio seno,

sino hacia afuera, en relación con los Estados 7 en relación con los pueblos. El problema principal y más

permanente de la Iglesia reside en que, siendo una institución perfecta, está servida por hombres sujetos a

todas las Imperfecciones inherentes a la condición humana. Esta limitación hace que, con frecuencia, no

pueda o no sea fácil discernirse donde termina el orden religioso y dónde comienza el orden civil. La

línea exacta de esa frontera es de toteado difícil y su establecimiento no debe quedar en la exclusiva

competencia de ninguna, de las partes. No huelga la observación. Con «lia quiero aludir a las mo-ehas

veces que los representantes de la Iglesia, llevados de su celo apostólico, se Introducen, acaso sin

proponérselo, en el terreno de la economía, en el campo de la política, en el área de lo civil. Quiero decir,

en síntesis, que el pueblo español se siente profundamente respetuoso ante la Iglesia, 7 sus problemas y,

por ello, espera de los representantes legítimos de esa venerable Institución que concentren sus esfuerzos

en el ecumenismo apostólico, en la cura de afanas y dejen los asuntos mundanos de te política, la

economía, la Industria, los negocios y todas las demás actividades de orden temporal, sometida! al

cuidado de quienes han contraído el grsve compromiso de regirlas.»

LA UNIVERSIDAD DEBE POLITIZARSE AL MÁXIMO

Don José Antonio Girón de Velasco declaró respecto a la Universidad y la política universitaria:

«Se ha extendido mucho por el mundo te teoría de que las Universidades deben despolitizarse. Yo creo

que no, que éste es uno de los más «rasos errores en que puede caer la sociedad. Lejos de despolitizarse,

la Universidad debe politizarse al máximo, porque la nota mas´ característica que distingue a te fábrica

universitaria día cualquier otro Upa de instalación industrial es que allí se trata—nada más y nada

menos—que de obtener un producto en earn composición entra la política en un 50 por 100. Los médicos,

los abogados. los ingenieros, tes arquitectos, los historiadores, los catedráticos, los periodistas, todos, van

a ejercer su profesión desde posiciones claves de te vida social, que tienen mucho que ver con la política,

aunque la política misma no sea. el objeto directo de su función. Como es lógico, esos profesionales

deben estar políticamente preparados, y el lugar y el momento para esa preparación debe ser la

Universidad.

Pero te política de te Universidad no puede ser distinta a te política de la nación, a te estructuración y

dinamismo de la política en el ámbito del pueblo español en su conjunto. Quiero decir que el universitario

no es un privilegiado, en ningún sentido, ni mucho menos en que se pueda suponer que él tiene una

patente de corso para actuar políticamente de manera distinta « como está ordenado que actúe cualquier

otro ciudadano o gremio. De te misma manera que a escala nacional te política debe ejercerse arrancando

de un «punto de unanimidad básicas—como explicó mejor qne nadie Jorge Santayana—qua es te

coincidencia en el Estado y te discrepancia, todo k> amplia ene se quiera, en te Administración de ese

Estado, así también te política, dentro del ámbito universitario, tiene que ejercerse apoyándose

unánimemente en un punto básico indeclinable aue es te Universidad misma.»

EL ESTUDIANTE UNIVERSITARIO DEBE ASOCIARSE

«Entiendo que el estudiante universitario debe asociarse y ejercer políticamente como universitario, en

tanto en cuanto sea fiel a su condición, y debe entender, opinar y hacer valer sus derechos en todo lo «ue

concierne a su condición estudiantil.

Ese asociaclonismo universitario tiene qu« ser único, como único es el colegiamiento profesional, porque

los intereses legítimos que tiene que defender como asociación son comunes, sin excepción, a todos y

cada uno de los colegiados.

El estudiante universitario es un obrero de primera clase, un obrero especializado, y debe tener plena

conciencia de que es en la Universidad donde se forjan y se conquistan dos de las cuatro libertades

fundamentales del hombre: la libertad de saber y la libertad de mandar. Pero debemos entender que los

frutos de esas libertades no se le conceden graciosamente, sino que es él quien los tiene que conquistar a

golpe de tesón, de fe y de sacrificio, sin achicarse ante ninguna adversidad. To comprendo que la

juventud actual—may especialmente la universitaria—ande por el mundo en esa desintegradora

dispersión de valores y de objetivos que conforman la tónica de nuestro tiempo. Se les ha dado una

sociedad estereotipada y rígida, con todos los días de la semana previstos, con todo legislado, sin ningún

cauce para su acción renovadora; y, lo que es más grave, sin la menor opción al heroísmo. Estaréis de

acuerdo conmigo en que ésa es una fórmula quimérica, capaz de soliviantar al temperamento más

linfático y de sumir en el agnosticismo y el nihilismo al más templado. Pero yo no me daría por vencido.»

ESPASA TIENE QUE PARTICIPAR EN LA EMPRESA EUROPEA

Formuló después el disertante un llamamiento a la juventud, y en relación con la política exterior dijo:

«Se ha puesto de moda hablarnos de Europa. España—nos dicen—tiene que ir a Europa, tiene que ser

Europa, que es, al margen de otras consideraciones más graves y formales, una estupidez manifiesta:

España es Europa desde el origen mismo de su existencia, y cuando se sintió impregnada hasta la médula

de europeísmo, buscó los caminos del mundo, al mismo tiempo que para españolizar, para europeizar a

los países de otros continentes que tanto interesan a Europa. Cuando nos dicen que España tiene que ir a

Europa, lo que nos quieren decir es que España tiene que ir al Mercado Común, Esa es, naturalmente, otra

cuestión. España no puede renunciar a participar en esta empresa solidaria de la economía del continente

europeo. Y acaso ha llegado el momento de que nos den cuentas, porque la Administración está obligada

a darlas, quienes se comprometieron ante el pueblo español a abrirnos las doradas puertas de esa lonja que

aún permanecen cerradas. España tiene que participar en la empresa europea como un país más y tendrá

que reajustar sos estructuras de producción y sus estructuras comerciales, pero sin necesidad de ir a un

trueque vergonzante en las líneas maestras de su soberanía. La integración con Europa afectará a las

relaciones entre los pueblos que conviven en esa entidad de carácter supranacional en tres órdenes

fundamentales: político, económico y militar. En los dos primeros, ya ha quedado expuesto nuestro

criterio; en el tercer orden, es decir, en el militar, quizá tenga que atemperarse Europa, en cuanto a

España, al uso del idioma del orden en que está incluida ella misma. Todo esto habrá que meditarlo en

atención a nuestro destino europeo. Nuestro destino está en Europa, lo cual no excluye nuestro destino

individual en el mundo que fue, es y será siempre, eminentemente europeo, porque España llevó a

América el espíritu de Europa.»

LA TRASCENDENTE FUNCIÓN SINDICAL

Aludió el orador al mondo del trabajo y al sindicalismo, del que dijo: «La inquietud que nos trae el

tiempo en que vivimos ha de hacerla raya el Sindicólo, ha, de percibirla par» vibrar eon ella. Porque no

podemos concebir al Sindicato com» «a sistema de cómodos muelles amortiguadores; como on artilugio

administrativo destinado * domesticar el ímpetu de fe» trabajadores y a tornar el fuego de sus corazones

en un tímido sude se ejerce la función del mando. Aquel fuego, aquella pasión no pueden morir como un

azor fatigado, que fue vivo y duro al emprender el vuelo y acaba rendido y sin ilusión de elevarse en la

jornada decisiva de su parábola El Sindicato es todo lo contrario al amortiguador, al muelle y al artilugio.

Es la tensa cuerda de un arco que impulsa la flecha en una dirección. Esa dirección no puede ser otra que

la dirección del propio Estado, representado por sus instituciones: E! Caudillo, el Príncipe, el Consejo

Nacional, las Cortes y el Gobierno; la Ley, en suma, que es la que ha de regir sin titubeos ni torpes

manipulaciones la justicia y la que ha de garantizar, a fin de cuentas, la paz. Esa es la gran función, la

trascendente función sindical.»

SIN VOLVER LA VISTA ATRÁS

Acabó su largo discurso don José Antonio Girón de Velasco con estas palabras: «En marcha, sin volver la

vista atrás. Sigamos sembrando de baluartes de justicia el heroico suelo de la patria: expulsemos a los

mercaderes sin escrúpulos, a los furtivos y turbios pescadores de las aguas serenas que ellos mismos

revolvieron. No importa que la fatiga nos rinda o nos aceche al final de la jornada, porque en el reposo y

en el sueño conciliador que sólo acaricia a las almas limpias, encontraremos, con la vieja satisfacción de

haber cumplido con nuestros deberes, una alegría para el alba. Sigamos en incesante andadura, sin

nostalgia, pero sin deserciones: sin supersticiones ni milagrerías; sin tristeza. Con fe en nuestra fe, con

seguridad en nuestra seguridad, con armamento y con coraje. Con nuestra bandera de guerra y de paz, de

amor y de esperanza; con nuestro viejo y entrañable lema de siempre, cantaradas: por !a Patria, el Pan y la

Justicia; señores: ¡Castilla otra vez por España! ¡Viva Franco! ¡Arriba España!»

 

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