Acto conmemorativo de Falange. 
 Girón: "La máxima aspiración del ser humano es la de disfrutar las libertades concretas"     
 
 Nuevo Diario.    31/10/1972.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 24. 

Acto conmemorativo de Falange Girón: da maxima aspiración del ser humanó es la de disfrutar las

libertades concretas)

>(La segregación más irritante es la que produce una desigualdad de cultura»

MADRID, 30 ("ND") — El Jefe del Estado, acompañado por el Príncipe de España, presidió, en la

mañana del domingo, el acto conmemorativo del aniversario de la fundación de Falange Española, que,

por tercera vez consecutiva, se ha celebrado en el palacio del Consejo Nacional del Movimiento.

El Jefe del Estado y el Príncipe de España llegaron en el mismo automóvil al palacio del Consejo

Nacional, donde fueron recibidos por el ministro del Ejército, teniente general Castañon de Mena, y el

capitán general de la I Región Militar, teniente general García Rebull, tras lo cual pasaron revista a (a

compañía de honores del Batallón del Ministerio d e I Ejército. Seguidamente, y acompañados por el

vicepresidente del Consejo Nacional y ministro secretario general del Movimiento, señor Fernández

Miranda, saludaron al vicepresidente del Gobierno y miembros del Gobierno, entrando a continuación en

el salón de plenos, donde los consejeros nacionales e invitados, puestos en pie, aplaudieron calurosamente

y vitorearorn a Franco.

Abierta la sesión, el Jefe del Estado concedió la palabra al ex ministro de Trabajo y consejero nacional

José Antonio Girón • de Velasco, quien pronunció un discurso —de una hora y seis minutos de duración,

y en el que otras cosas, dijo:

Hoy se han cumplido treinta y nueve años del acto inaugural celebrado en el teatro de La Comedia de

Madrid. La distancia que líos separa de aquella mañana otoñal constituye, sin ningún género de dudas, la

etapa más fecunda y dinámica de la historia de nuestro pueblo. Me limito a señalar un tiempo histórico

qua por su cercanía y vivencia permite, sin ensayismos ni .pedanterías, toda suerte de comprobaciones.

Quedaron abolidas las horrendas incurias de otro tiempo y España hoy ya no es aquel proyecto

melancólico y entrevisto con acritud o desesperación por un- puñado genial de españolea. Es, sí, una

realidad viva y poderosa, en plena marcha hacia el futuro, con muchas metas todavía por alcanzar, pero

con esa iluminada certidumbre de saber que van teniendo y podrán tener respuesta todas las angustiadas

preguntas que el español se formuló a lo largo de la Historia. España ha conocido, bajo el mandato de

Francisco Franco, paz, bienestar y progreso.

LA AUTORIDAD DEL ESTADO

La primera tarea con que se enfrentó la Revolución Nacional —continuó diciendo— fue con la necesidad

de crear un nuevo Estado. Queremos que ese Estado sea sólido, con autoridad, y que esté puesto al

servicio exclusivo de los intereses de España y del pueblo español, asentado sobre un regímen de

participación e integración nacionales, que. en renovada perfección, armonice las lógicas y naturales

tendencias políticas; por eso anatematizamos la lucha de clases y la pugna enconada de los partidos, que

se hacían incompatibles con la visión de ese Estado fuerte y solidario.

A continuación, Girón señaló que "cuando el Estado tien-3 conciencia de su misión, tiene conciencia, a su

vez, de que la economía es un Instrumento auxiliar de la política, Una gran política es, efectivamente¿, el

conjunto de principios morales, filosóficos, jurídicos, sociales y culturales que se sirven de lo económico

en la medida que pueden y que les conviene. Por eso nuestro Estado debe situarse tan lejos de cualquier

dirigismo panteísta como de cualquier sarampión de liberalismo -económico. La comunidad nos dirá en

cada caso lo que necesita y quiere.

MASIFICACION

¿Dónde pueden revelarse las potencias del alma en una aterradora masificación, que desnaturaliza el

contorno del hombre, que le asfixia y le exprime hasta extraer de su ser la última gota de espiritualidad?

La técnica pone en torno a la vida de los hombres una producción en cadena de sorpresas; y el prodigioso

juguete de hoy. se olvidará mañana ante el nuevo hallazgo. Todo este colosal iluslonismo se llama

progreso y es la meta inalcanzable y única del circuito establecido. Por eso una enorme corriente de

contaminación materialista, que ha cegado los manantiales del ^espíritu y que echa por la borda, como un

pesado trasto, los más hondos principios moraiss, corre por la columna vertebral de los pueblos.

Tenemos que levantar frente a ese criterio —que por antítesis se abraza y se funde con la interpretación

marxista de la economía y de la historia— la tesis de que hay que rescatar al hombre para que cumpla un

fin trascendente y, en orden humano, para que se sienta satisfecho y orgulloso de la sociedad a la que

pertenece, para que no se considere encadenado al pernicioso circuito, para que sienta el orgullo de su

patria, para que sienta el calor el rigor y la ecuanimidad de la Justicia.

Hemos de defender al hombre —agregó— de quienes lo entienden como un sujeto "que quiere gastar más

de lo que gana"; en eso —dicen algunos teóricos del bienestar de hoy— reside el progreso. El progreso

del capitalismo, habrá que añadir. Gastar más de lo que se gana resulta tan pernicioso como ganar menos

de lo que produce."

"El bienestar duradero del trabajador, para nosotros no puede ser otro que su plenitud rigurosa en la

ciudadanía de la empresa; la ciudadanía política —es decir, el estado de derecho a la convivencia pacífica

y duradera— costó durante siglos el doloroso enfrenamiento de los españoles; en cambio, la ciudadanía

del trabajador en la empresa debe conquistarse inexcusablemente coa generosidades y entendimiento

recíprocos y con la resuelta autoridad del Estado.

"Para lograr ese objetivo —añadió más adelante— no existe otra fórmula que la de posibilitar sin trabas ni

escollos el acceso del trabajador a la cultura. La segregación más irritante que puede producirse en una

sociedad como la nuestra es, sin ningún género de dudas, la que produce una desigualdad de cultura. Esa

desigualdad malogrará siempre los mejores propósitos de entendimiento que puedan producirse entre las

distintas clases sociales. Poned a los hombres en unos mismos niveles, concededles unas mismas

posibilidades de acceso a la cultura y veréis corno el-diálogo existirá y, con él, existirá el entendimiento.

Pero es que, además, la elevación del nivel cultural es la empresa más rentable a que puede aspirar una

comunidad. El más horroroso de los despilfarres colectivos reside, a mí modo de ver las cosas, en ese

torrente de inteligencia que se malogra.

SINDICALISMO

Si estarnos afanados en construir un sistema armónico y apto para enmarcar la convivencia nacional y

para mirar con arrogancia al futuro, es preciso que entendamos el Sindicalismo como el único resorte

capaz de depararnos esa imagen apetecida de España.

La política social que debe presidir las más hondas preocupaciones del Estado, nace, precisamente, de los

anhelos sindicales llevados basta las áreas del Poder; en otra ocasión lie dicho que la política social la

hace el Gobierno, y no la hace exclusivamente un departamento. Confundir la poli-tica laboral con la

política social es un grave error. La política laboral, insisto, es aquella que formula en disposiciones

coherentes un anhelo nacional ordenado hacia el trabajo. La política social es ese anhelo en toda su

complejidad; es el viento que hincha las velas de las naves para toda singladura, y que tiene su mejor

cauce en la Organización Sindical."

"No estoy ofreciendo fórmulas mágicas —dijo después—: basta luchar para mantenernos en la

autenticidad; basta la ruptura con el conformismo y la comodidad, para que entre por nuestras ventanas un

aire fresco y renovador. Si nos volviéramos de espaldas a las demandas de nuestro pueblo, si

consideráramos que la gigantesca obra realizada es suficiente, entonces habríamos sido infieles a nosotros

mismos, y lo que es más grave, al compromiso que adquirimos con quienes nos precedieron en el

sacrificio o en los simples afanes cotidianos .Estamos en una atalaya desde cuya altura se nos ofrece la

posibilidad de contemplar el paisaje con absoluta nitidez. No tenemos siquiera el derecho a cometer

errores ni a que nos tiemble el pulso. Cualquier actitud estática o regresiva equivale a la pérdida de una

posición que puede ser ocupada por el adversario.

El Movimiento es un proceso integrador en el cual la Falange quedó incrustada como savia y levadura."

En razón de muchos conformismos —y en razón, también, de muchas desviaciones— todo esto que os

digo podría sonar en algunos oídos delicados a demagogia o a utopía. Pues bien, trataré de adelantarme a

ese juicio: solamente son utópicas las cosas irrealizables. Utópicas pudieron parecer en 1939 las

formulaciones de aquellos días y han sido rebasadas. ¿Dónde está hoy la imposibilidad de alcanzar todas

las metas de la revolución nacional? ¿Quién puede sostener el criterio de que nuestra doctrina ha

envejecido...? También nos llamarán demagogos. ¿Somos demagogos porque deseamos que el acceso a la

Universidad se realice por razones de vocación y méritos personales y no por razón de fortuna o

privilegio? ¿Somos utópicos por convocar a. la. Juventud para tina tarea noble, por ofrecerle una limpia

bandera revolucionaria y por evitar que caiga en la subversión, en la indiferencia o en la evasión y la

droga? En uno de los países de mayor prestigio universal dentro de Occidente acaba de facilitarse el dato

estremecedor de que el cuarenta y cinco por ciento de la población escolar secundaria es adicta a la

droga... ¿Somos demagogos porque queremos culminar el proceso revolucionario con la ciudadanía del

trabajador en la empresa? ¿Somos utópicos porque aspiramos a salvar a la estirpe de nuestro pueblo y a

los hijos de esa estirpe y a los nietos de esta estirpe, de la crisis espiritual en que se desvanecen las más

sólidas comunidades nacionales? ¿Somos demagogos por telar la solidez inconmovible del sindicalismo y

por reclamar la participación de los mejores, cuando corremos el riesgo de que los mejores sean atraídos

por los cantos de sirena de la subversión? ¿Somos utópicos por aspirar a que España cumpla con su

destino y. a mantener nuestra condición de europeos y a exigir que esa condición se nos reconozca?

¿Somos demagogos por señalar que mientras Washington, Pekín y Moscú se abrazan fraternalmente,

Europa discute y se fracciona y se nos niega a los españoles nuestra participación en la empresa

comunitaria del continente, no obstante el fabuloso esfuerzo realizado y que, partiendo de cero después de

la guerra mundial, nos ha puesto en el camino del progreso? ¿Vamos a tener que seguir -escuchando que

la libertad de enfrentarse es mas importante que la libertad de convivir?

LOS FALANGISTAS

Los falangistas tenemos acreditada una honrosa hoja de servicios a España. En el supremo interés de

España fuimos pacientes en la hora, del triunfo. Nos sabíamos bien mandados y sabíamos que era inútil

abordar todos y cada uno de los presupuestos revolucionarios sobre un país que renacía del rescoldo de la

contienda y sobre un panorama de desolaciones. Pero en 1972, dirigidos por la misma singular figura, nos

exigimos a nosotros mismos abordar, cuando las condiciones materiales de la nación son propicias,

aquellos proyectos revolucionarios que no se han terminado de desarrollar.

Hoy, 29 de octubre de 1972, conmemoramos el recuerdo exigente del acto que convocó a las juventudes

de España para una tarea sin medida de tiempo, interminable en lo¿ •afanes de cada generación. El mundo

vive, treinta y nueve años después, una profunda crisis espiritual y un notorio proceso de desasosiego y

rebeldía. Tenemos el deber de liberar a España de esa angustia generalizada, de salvar la •estirpe del

pueblo español de la ruina y de la almoneda en que se liquidan los valores más profundos del espíritu

JOSÉ ANTONIO

La figura de José Antonio se ha alzado sobre su tiempo ly sobre el propio espacio en que desarrolló su

vida, y hoy se nos presenta con una lozanía ejemplarizadora. Depurado de adherencias circunstanciales,

escueto, pensador, poeta, luchador, intelectual y líder, ha sido rescatado limpiamente para, la historia por

encima, incluso, de su propia peripecia humana. Hay que entregar su estampa clásica a la Juventud para

que gane batalles, como el buen Rodrigo, después de muerto. Y hay que entregarla con toda la grave

responsabilidad que comporta, sin laureles ni sordinas, sin fáciles inciensos ni ecos funerarios. José

Antonio fue un rebelde y tuvo la suprema elegancia de morir —como ha dicho un escritor

norteamericano— con decorosa sencillez por una sociedad que no le gustaba nada; por un pueblo y por

una Patria a la que amaba con voluntad de perfección y con amargura crítica. Hay que entregarlo así, para

que ilumine el gesto airado de una Juventud que, en buena parte, es también rebelde, con deseo de

perfección frente a una España que a pesar de todo sigue sin gustarnos.

LA CONTINUIDAD

Vos, Caudillo de España y Jefe nacional del Movimiento. con gesto de singular prudencia, pero con

profunda energía revolucionaria, habéis hecho por este pueblo y por esta Patria lo que en toda su azarosa

Historia no se hizo. Pertenecéis ya «1 patrimonio de los españoles, de las gentes sencillas, de la, totalidad

nacional. Y habéis querido, con gesto de suprema serenidad, desvanecer del paisaje espiritual de nuestro

pueblo la frase agorera ds que tras de vuestra eficacia vendría el diluvio. En la figura del Príncipe de

España, cuya formación tan española y cuya juventud constituyen una esperanza, está la garantía de que

vuestra obra, que es la obra de España, continuará su marcha, para bien de la Patria y del pueblo español."

Girón finalizó su discurso con las siguientes palabras: "Caudillo de los españoles y Jefe nacional del

Movimiento; Príncipe de España; señores consejeros nacionales; señores ministros: con emoción y con

respeto traigo a esta sala el viejo y entrañable lema de siempre; ese lema ´que nada tiene que ver con los

fáciles slogans de un mundo falso y egoísta que entiende al hombre como un sujeto apto para la

explotación y la. tiranía,

Por la Patria, e] pan y la Justicia, ¡Arriba España!"

31 DE OCTUBRE DE 1972

 

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