"Somos los primeros en desear que el pluralismo se clarifique y discurra ordenadamente"  :   
 Discurso del señor Girón de Velasco al serle impuesta la medalla de oro de la Mutualidad Laboral del Comercio. 
 ABC.    18/12/1972.  Página: 32. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

«SOMOS LOS PRIMEROS EN DESEAR QUE EL PLURALISMO SE CLARIFIQUE Y DISCURRA

ORDENADAMENTE»

Discurso del señor Girón de Velasco al serle impuesta la medalla de oro de la Mutualidad Laboral de

Comercio

Ayer le fue impuesta a don José Antonio Girón de Velasco la medalla de oro conmemorativa del XXV

aniversario de la Mutualidad Laboral de Comercio, en un acto al que asistieron el director general de la

Seguridad Social, don Enrique de la Mata; el delegado general de Mutualidades Laborales, don Juan

Reig: el presidente de la Mutualidad Laboral del Comercio, don Manuel del Moral Megido. y el director

de ésta, don Antonio Lora Varo.

El señor Girón, tras agradecer la distinción recibida, señaló, entre otras cosas:

^Nosotros sabemos que en España han pasado demasiadas cosas que no vamos, que no queremos, olvidar.

No vamos a olvidar nada y no vamos a olvidarlo, precisamente por nuestro compromiso inicial con el

pueblo español, y por ese compromiso no´ podemos tranquilizar nuestras conciencias mientras un solo

niño permanezca sin escuela o un peón irredento busque pan fuera de España... Nada de esto podemos

olvidar, pero exactamente por la razón contraria a la que quieren atribuirnos: no es la razón de la

melancolía o la añoranza; es que juramos sobre la sangre de nuestros muertos llevar hasta el último de sus

propósitos iniciales la Revolución Nacional, y no podemos darnos por contentos, aunque la obra realizada

sea gigantesca y haya cubierto, en treinta y cinco años, lo que en la vieja política hubiera necesitado dos

sjglos.

«Nosotros levantamos un día la fe de este pueblo nuestro para replicar, sin retórica ni aspavientos, al

amargo «¿liber-tad, para qué?», de Lenin, con la certidumbre de la capacitación del trabajador en su

carrera, cierta y segura, hacía las altas empresas y responsabilidades del poder; con la certidumbre de

equilibrar de tal forma a la sociedad, que imposibilitáramos para siempre la existencia de una clase

dominante y de otra clase dominada; con la, certidumbre de que una profunda revolución cultural del

proletariado estableciese, bajo los cielos dé esta Patria, una sincera y firme igualdad de oportunidades.

Pretendimos y pretendemos —porque se engañan quienes nos creen dispuestos á arriar cobardemente las

banderas— llegar por una vía de autoridad a la consolidación de un tiempo firme y seguro de convivencia

pacifica y libre. La condición expresa para que exista esa convivencia sólo tiene una base posible: la

justicia social. Sin justicia no hay paz, ni tiene por qué haberla, y sin paz no existe convivencia, sino

enfrentamiento. Y el enfrentamiento de los grupos y de las clases hace imposible la lógica aspiración a

esa vida democrática que nos proponemos.´»

NO SOMOS INMOVILISTAS

«Nadie predicó en la vieja Falange la necesidad de tapar "sine die" la boca del discrepante, y, en cambio,

desde sus primeras manifestaciones públicas hasta su defensa ante el Tribunal que le juzgó y le condenó a

muerte, en Alicante, nos explicó José Antonio que la culminación de nuestra obra no tenia otro objeto que

consolidar -unos siglos, de vida democrática, capaz de devolvemos en paz la alegría de la Patria, el pan y

la Justicia. Tampoco nadie entre nosotros aspira a la inmovilidad o a la simple nostalgia de un tiempo que

sólo representa una etatpa en el proceso histórico del régimen del 18 de Julio; un proceso que fue

pluralismo desde su origen en aportaciones e individualidades y distribución del Poder. Somos los

primeros en desear que ese pluralismo se clarifique y no se uniforme; que ese •pluralismo discurra

ordenadamente.!´

«A quienes, en unánime coro de tantos intereses, acaban de descubrir los términos "gestión",

"representatividad" y "participación" como quien descubriese, insólitamente, el Mediterráneo, les

pedimos que asomen a las recias posiciones del mutualismo laboral para entender el valor exacto y

honesto de esa terminología, cuya práctica real empezó en los fervorosos augurios falangistas para la

redención del proletariado español para culminar, ni más ni menos, que en el ordenamiento jurídico de

nuestro actual sindicalismo.»

«Si, representatividad. Si. participación. Si, gestión. Pero no para ponerlas como brillantes tapaderas de

una olla de caldo sucio; no para servir de tríptico a un feroz materialismo económico, disfrazado de

benevolente y comprensivo, sino para constituir el sólido frente de un avance social que reclama, en la

vanguardia de esta triple frontera, Ia presencia de los mejores..., de muchos de esos, que, embaucados por

no sé que extraños sortilegios, creen hoy encontrar la solución a sus justas reivindicaciones acudiendo a

la, convocatoria soez del´grito, la algarada callejera o el ladrillazo contra unas instituciones que fueron

creadas precisamente para recabar esa viril presencia y ponerla al servicio de la Revolución y de la

Patria.*

 

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