Girón y cierra España     
 
 Cambio 16.    25/11/1974.  Página: 8-10,13. Páginas: 4. Párrafos: 32. 

Girón y cierra España

La mano derecha extendida y firme. la mano izquierda fuertemente agarrada al bastón, los ojos fijos en

algo inconcreto y lejano, la voz ronca y sin ninguna inflexión, cuando entonaba el "Cara ai Sol". José

Antonio Girón de Velasco, sesenta y tres años, el que fue ministro más joven de Franco y el que

permaneció más tiempo en el poder tras el Almirante Luis Carrero Blanco, era elegido el sábado 16

presidente de ¡a Confederación de Ex Combatientes, la primera asociación política que funciona en el

país, aun antes de la aprobación del Estatuto de Asociaciones Políticas, que continuaba entonces siendo

una incógnita.

Aplaudido por sus partidarios al entrar en la sala que ocupaban unas cuatrocientas personas, la mayoría de

edad, madura y ex combatientes nacionales durante la guerra civil, el señor Girón volvería a ser aplaudido

y vitoreado cuando, tras una consulta en una habitación contigua, se presentó ya al público como

presidente de la Confederación, que engloba, según las informaciones oficiales, a más de medio millón de

antiguos combatientes, A los gritos de "Girón, Girón", el ex ministro de Trabajo daría lectura a un

discurso interrumpido en varías ocasiones con aplausos, especialmente cuando en tono seguro afirmó que

"aquí han pasado muchas cosas y van a pasar más".

Con. uñas y dientes

El acto comenzaría con un discurso del lenienle general Tomás García Rebull, antiguo capitán general de

Madrid, quien diría qua el momento de !a constitución de la Confederación "es de una gran alegría para

mí y también de dolor, porque estoy en ios últimos minutos de parto de esta Confederación, que tanta

gloria ha de dar a España".

"Compañeros y cantaradas, pido a Dios que no olvidéis nunca que la Confederación tiene como misión

servir al Régimen, potenciarlo y ser su mejor guardián. Estamos, como dijo Labadíe, dispuestos a

defenderlo con uñas y dientes, para lo cual es preciso que rindamos real y verdadero culto a la lealtad y

camaradería. Nuestro sino es ser/ir, servir, servir como siempre y, si u o, que nuestros muertos nos

señalen como traidores."

El compromiso, hoy

Tras esta presentación, la Junta Promotora se retiraría a deliberar. Minutos más tarde aparecería ya

sentado el señor Girón. El gesto fue anterior a la palabra. Los reunidos habían ido a que Girón fuese no

elegido, sino proclamado y aclamado. Como en aquella otra ocasión que el ex ministro de Trabajo,

cuando estuvo punto de ser sustituido en los años cincuenta ¡por el catedrático de política social Alberto

Martín Artujo y en las Cortes le aclamaron a los gritos de "Girón, Girón", la sala del Instituto Nacional de

Previsión se llenó de gritos y aplausos. Sonriente, apoyado en su bastón, Girón empezó a hablar.

"Compañeros, ex combatientes, camaradas: Con emoción y con escueto sentido de la responsabilidad

acepto

la honra que rae dispensáis al elegirme presidente de nuestra Confederación Nacional. Gracias."

Los primeros aplausos sonarían en el primer párrafo. "Nos incumbe un grave compromiso en esta hora; os

diré más: nos incumbe la misma responsabilidad que por razones de honor nos echó al monte en 1936.

Existen, ya lo sabéis, interpretaciones para todos los gustos. Según algunas de ellas, fuimos a la guerra

por capricho o con la alegre felicidad de quien hace una festiva incursión en el Parnaso. Ni lo uno ni lo

otro. Fuimos a la guerra para poner a España en orden de paz. Y por eso aceptamos un destino de dolor y

de muerte."

Van a pasar cosas

Los gritos vendrían en el segundo párrafo, cuando el orador aseguró que en España iban a pasar muchas

cosas. "El compromiso de esta hora reside, por tanto, en evitar que sobre aquel holocausto y aquellos

sacrificios enormes se corra hoy un tupido velo y la esperanza de la nueva España, de la nueva sociedad,

de la nueva justicia, se desvanezca con un ´aquí no ha pasado nada´. Aquí han pasado muchas cosas y van

a pasar muchas más."

Al paroxismo se llegaría al hablar de la victoria. "Si fuéramos inmovilistas, no estaríamos aquí, porque

creo yo que tenemos ganado el derecho al descanso. Estamos aquí por nuestra propia inquietud, porque

nos aguijonea la injusticia y nos impulsa el deber de cerrar el paso a quienes quieren arrebatarnos la

victoria. Esa victoria es de nuestro pueblo. Para él, para España, la ganamos, y no sólo no nos

arrepentimos, sino que nos reafirmamos en nuestro propósito de no detener la marcha, de forzarla, si fuera

preciso, para seguir adelante. El terreno de la acción es nuestro terreno. En él van a encontrarnos

caminando hacia la grandeza de España."

En pie

De pronto, el orador, que había cuidado su oratoria, que había estudiado sus inflexiones, que estaba tan

atento al público como al texto, que no se había repartido con anterioridad, se puso en pie, apoyado en su

bastón. A su grito, todos obedecieron: "Ex combatientes, en pie. ¡Viva Franco! ¡Arriba España!"

Tal como ya se esperaba, porque casi todos los discursos ya se habían repartido, excepto el del presidente,

no había ninguna referencia al Príncipe de España. En el discurso y en la declaración ("proclamamos

nuestra inquebrantable lealtad al Caudillo y a las Leyes Fundamentales por él promulgadas") se habían

omitido las referencias al Sucesor, según algunas versiones, para llegar a un acuerdo con cierto sector, la

Hermandad del Requeté, que para entrar en la Confederación habría puesto como condición la concesión

de una vicepresidencia (a favor de don Francisco Guinea) y la supresión en el discurso de Girón de toda

referencia al Príncipe de España. En la sala hasta había algunos que decían haber visto tachado algún

párrafo y que por eso no se había repartido previamente la intervención del elegido presidente.

El si al Príncipe

Horas después, y ante la extrañeza de algunos comentaristas, uno de los periódicos gironistas, "El

Alcázar", recordaría que el señor Girón votó "sí" en las Cortes el 22 de julio de 1969, "y precisamente la

personalidad de Girón hizo que entonces muchos otros parlamentarios se fijasen en aquel voto. No hay

que buscarle tres pies al gato. La lealtad es patrimonio de los hombres leales". Pero, evidentemente, han

pasado cinco años y "aquí —en palabras de Girón— han pasado muchas cosas y van a pasar más".

Hace dos años, en mayo de 1972, Girón, que había guardado un prudente silencio en su retiro de

Marbella, quizás por el pacto que dicen que hizo con el antiguo todopoderoso Laureano López Rodó,

reaparecía en la vida política española, pero con otro talante. En aquella ocasión, según Emilio Romero,

"la Falange en estado gaseoso" había encontrado a un remodelador de su doctrina y un líder que había

levantado la bandera "sin salirse ni una décima del orden político y constitucional presente".

En aquella ocasión, cuando vivía Carrero, Girón hasta se atrevió a hablar de partidos políticos, pero su

texto fue censurado. Entonces propuso que "después del constructivo período constituyente del Caudillo"

se orquesten tres grandes tendencias que coincidan por igual en lo sustantivo y discrepen cuanto quieran

en lo adjetivo. "Una mirando hacia adelante, y otra un poco más hacia atrás; la primera, más progresista y

revolucionaria; la segunda, más conservadora y tradicional, y la tercera, más templada, menos radical,

más en disposición de asumir la misión moderadora. Pero las tres igualmente leales al Estado, a la

Constitución, al sistema político que les cobija".

Todo ha cambiado

Pero en dos años el país ha cambiado mucho ("El pueblo español se ha pronunciado —decía entonces

"ABC", comentando el discurso de Girón en Valladolid— a favor de la instauración de la Monarquía

como forma de gobierno"), Franco ha pasado por el momento más grave de su vida, cedió poderes el

pasado mes de julio y, sobre todo, fue asesinado Carrero.

José Antonio Girón, desde su retiro de Fuengirola, denunció el cerco al que era sometido, según él, el

sucesor de Carrero, protagonizó el "Gironazo" (ver CAMBIO!6, núm 130) y gracias a su influencia fue

posible el último reajuste ministerial. Uno de los hombres que, según él, tenían cercado al Presidente, Pío

Cabanillas, salió del gobierno. Pero las cosas habían cambiado. El cese de un ministro fue acompañado de

una veintena de dimisiones.

Ahora Girón advierte que "van a pasar muchas cosas", mientras la Confederación anuncia, en su

declaración de principios, que quiere "promover la movilización espiritual de todos los hombres y

mujeres de nuestro pueblo".

La revolución

La Confederación, que aspira a que el Régimen cumpla sus compromisos revolucionarios de la primera

hora, que aspira a que la riqueza nacional sea patrimonio de todos los españoles, a que el Ejército sea la

salvaguardia de la libertad y del futuro, a rescatar las libertades locales y comunales, a que el proletariado

se constituya en comunidad al margen del capitalismo o del comunismo, a que el pueblo haga una

revolución cultural, a que se mantenga el espíritu religioso "frente al materialismo capitalista y marxista

de la sociedad", que, en fin, "las tendencias políticas encuentren el cauce de su legítima expresión", exige,

sobre todo, que no sea posible que alguien pueda sentirse avergonzado de sus heridas de combate y que el

último fin del Régimen no sea aniquilar a sus leales.

Frente Nacional

Aunque se ha afirmado que la Confederación engloba a más de medio millón de ex combatientes, una

buena fuente, dentro de la propia organización, aseguró a esta revista que los encuadrados suman

trescientos mil, siendo los más numerosos los pertenecientes a las Banderas de Falange (80.000), seguidos

de los Alféreces Provisionales (70.000), los Requetés (60.000), la División Azul (25.000) y los que

estuvieron durante la guerra en la zona no liberada (30.000). De todas formas, se trataría de la primera

asociación política del país a pesar de que en un principio nació con fines puramente sociales (para buscar

puestos de trabajo), pero que en la actualidad es una especie de Frente Nacional claramente político.

La importancia de la Confederación —añadió la misma fuente a CAMBIO 16— está no sólo en los

militantes, sino también en nuestros hijos y familiares, a los que procuramos transmitir el espíritu del 18

de Julio.

Según los estatutos, la Confederación de Ex Combatientes se constituye para "coordinar y fortalecer las

ividades de las distintas Hermandades y Asociaciones de Ex Combatientes dentro del común ideal de

peria y solidez de los principios de Julio y en especial para jr la transmisión de los mismos como el más

preciado legajo a las nuevas generaciones".

Santiago y cierra España

La Confederación consta de la Asamblea Nacional (que se reunirá una vez al año y que está

formada por la totalidad de los ex combatientes), de la Junta Nacional (electiva y constituida por el

presidente, vicepresidente, secretario, tesorero, asesor religioso y presidentes de las Hermandades y

Asociaciones), de la Comisión Permanente (encargada de velar por el cumplimiento de los Estatutos y

aconsejar al presidente nacional), de la Presidencia Nacional (el representante máximo de la

Confederación) y de la Secretaría General.

La Confederación, que según sus disposiciones finales "se coloca bajo el patrocinio glorioso de la Virgen

del Pilar", tiene también como patrono a Santiago Apóstol.

Algún ex combatiente, después del acto, cuando militantes del CEDADE (Confederación Española de

Amigos de Europa) repartían propaganda del libro de su director, Jorge Mota, emocionado y convencido

aseguraba que Santiago Apóstol se encarnaba en esta ocasión en José Antonio Girón y que el grito de

combate debía ser otro... Algo así como "Girón y cierra España".

 

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