Autor: Rubio, Mariano. 
   Paz para los muertos y los vivos     
 
 Cambio 16.    25/11/1974.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Paz para los muertos y los vivos

Los españoles de todos los colores somos muy conscientes de la trascendencia que ha tenido y tendrá la

Guerra Civil en la vida política española. Una lucha de tres años, que tantos muertos, cárceles y exilios

causó, no puede borrarse por un simple acto de voluntad. Nadie consciente lo intenta, por otro lado. Lo

que en cambio sí desea la mayoría es que aquélla no siga constituyendo el eje de nuestra vida política,

aunque su recuerdo deba estar muy presente para que los españoles no planteemos nuestras discordias en

forma tat que sólo las armas puedan dirimirlas.

Desgraciadamente los intentos de enfocar los problemas. políticos en términos de convivencia y no de

lucha armada están atrayendo las ¡ras de ciertos grupos que parecen haber hecho de la Guerra Civil su

principal bandera. Primero Labadíe en su discurso ante el Consejo Nacional y la semana pasada Girón

ante la Asamblea de Ex Combatientes han dado a entender, en efecto, que su objetivo número uno es

conservar vivo el ambiente de guerra. Al lado de sus invocaciones a las banderas y a los muertos, sus

referencias a la unión y convivencia de los españoles son poco convincentes. Por otro lado, ahí están sus

amenazas a los que intenten poner en peligro su visión de la vida política española.

Frente a estas posiciones agresivas, han reaccionado algunas personalidades relevantes del Régimen,

como lo demuestra, entre otras cosas, la ola de dimisiones provocadas por la destitución de Pío

Cabanillas, pero el tono general de muchos "aperturistas" sigue siendo enormemente ambiguo. En vez de

repudiar sin ambages ni reticencias aquellas posiciones que intentan llevarnos a situaciones del pasado,

siguen manifestándose con tantas cautelas que nadie, fuera del círculo de iniciados, puede entenderles.

Parece, sin embargo, que ha llegado el momento de que manifiesten, en un lenguaje inteligible para todos

los españoles, cuál es la alternativa política que defienden.

La responsabilidad histórica de estas fuerzas "aperturistas" es muy grande, ya que, si vuelcan

decididamente su peso del lado de las posiciones democráticas, habrán prestado una ayuda innegable a la

construcción de la España del mañana. Por el contrario, si continúan callando, esperando que llegue no se

sabe muy bien e! qué, perderán su audiencia en el país y habrán desaprovechado su coyuntura histórica.

Contra lo que dicen esas voces del pasado, no se trata, en cualquier caso, de arrebatar a nadie una victoria

que ya está en los libros de Historia, sino de organizar una vida política en la que el único requisito para

entrar sea la tolerancia para el adversario.

MARIANO RUBIO

 

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