Autor: Mayorga, A.. 
 Acuerdo marco en el conflicto. 
 Un plan de urgencia para el algodón  :   
 Se reclama de la Administración. 
 El Alcázar.    21/10/1977.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Acuerdo marco en el conflicto

UN PLAN DE URGENCIA PARA EL ALGODÓN

(Se reclama de la Administración)

El conflicto de los recogedores de algodón parece tocar a su fin. Tras intensas negociaciones, la Unión de

Agricultores y Ganaderos de Andalucía y los sindicatos obreros, llegaron a un acuerdo marco. El kilo de

algodón recogido será pagado a quince pesetas, respetando las mejoras que se acuerden a nivel de finca,

zona o provincia. Han comenzado asambleas para dar a conocer a los más de treinta mil trabajadores en

huelga, los diversos puntos en que se concretará la nueva relación laboral. Los tractores, que no hace aún

muchos días ocupaban las carreteras andaluzas, volverán, pues, al trabajo.

PROBLEMÁTICA

La situación del algodón español puede calificarse de bastante grave. Nuestro país es uno de los culti-

vadores de este producto, sobre el que incide decisivamente la presión de las importaciones. Durante estos

últimos años hemos importado cerca del ochenta por ciento del algodón que consumimos, lo que suponen

anualmente unos mil millones de pesetas en la balanza de pagos. Todas estas importaciones son un grave

detrimento de nuestra industria algodonera que no tiene posible competencia ante el agodón extranjero,

bastante más barato que el nuestro. Es por esto que las grandes industrias textiles españolas prefieren

traerlo de Estados Unidos, Oriente Medio o Turquía.

La crisis algodonera se centra en la región andaluza, principalmente en Sevilla y Córdoba donde se

cultivan el mayor número de hectáreas, alrededor de cincuenta mil de un total de setenta mil. La recogida

se efectúa a lo largo de un periodo de tres meses y ocupa a unos veinte mil jornaleros.

PLAN DE URGENCIA

Toda la acción de los algodoneros iba encaminada a conseguir que la Administración organizase un plan

de urgencia a fin de solucionar la situación y que también expusiera los precios marcados para la actual

campaña algodonera.

El año pasado el kilo de algodón se pagó a cuarenta y cinco pesetas, mientras que este año los

cultivadores solicitan setenta pesetas para la primera recogida, sesenta y ocho para la segunda y sesenta y

cinco para la tercera. Plantean que pagar menos de esto seria negativo para el campesinado. Su

explicación de pedir setenta pesetas la justifican en el incremento experimentado por los costes de

producción y en las subidas de precio de los insecticidas, abonos y demás útiles.

El Gobierno hizo pública su oferta al precio del algodón estableciéndolo en cincuenta y cuatro frente a las

setenta solicitadas por los cultivadores y fijando en dieciséis pesetas por kilo como sueldo para los

recogedores de algodón mientras que éstos solicitaban veinte pesetas. De las cincuenta y cuatro pesetas

por kilo de algodón, cuarenta y dos es el precio que fijó el Ministerio de Agricultura para la actual cam-

paña y las otras doce corren a cargo de la Administración en concepto de subvención. De estas doce, ocho

salen de los fondos contra el paro y cuatro son subvención directa.

POSTURA DE LAS DESMOTADORAS

Las fábricas elaboradoras de algodón están dispuestas a que sus instalaciones sean utilizadas por la

Administración para que resuelva el conflicto. La postura mantenida por las desmotadoras es algo am-

bigua. Por una parte afirman apoyar las reivindicaciones de los algodoneros pero no están dispuestos a

ofrecer excesivas facilidades. En principio aceptan el precio fijado por la Administración y hacerse cargo

del algodón, pero le exigirán el máximo de pureza, que dadas las condiciones climatológicas actuales de

la zona, será difícil de conseguir. El algodón no podrá tener más del 3 por ciento de impureza ni más del

ocho por ciento de humedad. Se pide que esté más limpio y que sea de mejor calidad que el del año pasa-

El problema de fondo parece ser que radica en la competencia del algodón importado, como única

fórmula de competir con el algodón extranjero.

PETICIÓN DE LAS CENTRALES

La postura de las centrales sindicales andaluzas tras una reunión mantenida el martes dieciocho, es la de

pagar a los recogedores quince pesetas por kilo, pero exigen a las desmotadoras que tomen el algodón

bajo las condiciones del pasado año, es decir menos limpio.

Las desmotadoras lo cogerán pero será catalogado como de segunda, tercera o cuarta categoría y pagado

como tal, 50.75 pesetas kilo para el de segunda categoría con menos del diez por ciento de humedad y

menos del tres y medio por ciento de impureza. El de tercera categoría se paga a 48,50 pesetas kilo no pu-

diendo rebasar el diez por ciento de humedad ni el cinco por ciento de impureza. El de cuarta tiene esti-

pulado 46 pesetas por kilo, menos del diez por ciento de humedad y menos del 7 por ciento de impureza.

Por su parte, los agricultores sostenían que no podrían pagar más de catorce pesetas por kilo. El acuerdo

llego finalmente.

A. MAYORGA

21 -OCTUBRE-1977

 

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