Doce mil millones "recaudó" en 1979. 
 Los impuestos revolucionarios, el gran negocio de ETA     
 
 Diario 16.    29/03/1980.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Doce mil millones «recaudó» en 1979

Los impuestos revolucionarios, el gran negocio de ETA

Una empresa que ingrese en sus arcas doce mil millones de pesetas en un año es un gran negocio. Y eso es ETA, en sus dos ramas.

A través del impuesto revolucionario, cuya tercera campaña se ha puesto en marcha estos días, tras las acostumbradas

«advertencias» —esta vez el asesinato del conde de Aresti—, la organización terrorista no sólo financia su infraestructura de hombres, pisos y viajes, sino el alto costo de las armas que emplea, tres veces más caras que su precio en el mercado, así como altas recompensas a quienes facilitan información

Madrid

La tercera campaña de impuesto revolucionario lanzada estos días por ETA militar sorprende por su extensión, ya que la organización vasca ha enviado cartas a gran número de pequeños industriales que en anteriores «colectas» no las recibieron. También, como en anteriores ocasiones, ETA (m) ha sido fiel a una costumbre más sangrienta. La muerte del conde de Aresti y el ametrallamiento en las piernas de otro industrial vasco son la dramática advertencia de los terroristas, como ya lo fueron los asesinatos de Ibarra y Berazadi.

Dinero o muerte es el cruel mensaje que reciben los industriales de Euskadi. Y los medios para hacer llegar el dinero a la organización se conocen de sobra: Si la cantidad no supera el millón de pesetas se recoge dentro del País Vasco.

Si supera los dos millones hay que llevarlos a Bayona u otro lugar fronterizo o ingresarlo en alguna de las cuentas numeradas que ETA tiene en Suiza.

Fabulosa cifra de negocios

Si se tratara de un negocio la cifra de beneficios anual sería fabulosa. En 1979 se cree que ETA, tanto militar como político-militar, recogió por el procedimiento del impuesto revolucionario la cantidad de 12.000 millones de pesetas. No es extraño, pues, que algunos empresarios quieran introducir en su declaración a Hacienda estas cantidades.

En cuanto a las posibilidades de hacer «trampas» a los terroristas son difíciles, ya que poseen en la mayor

parte de los casos una completa información sobre los negocios y cuentas corrientes de sus víctimas.

En un informe de la Comisaría General de Información, proveniente de la Brigada Regional de La Coruña y que data de abril del año pasado, se menciona el caso de un directivo de una fábrica radicada en San Sebastián que consiguió una «rebaja» de cuatro millones sobre los diez que inicialmente le pedía ETA.

El directivo intentó hacer valer la mala situación de la empresa y se asombró cuando el «contacto» de la organización, con el que mantuvo una entrevista en San Juan de Luz, le informó con todo detalle de la marcha de la fábrica.

 

< Volver