Autor: Ramírez, Pedro J.. 
   Un general para la paz     
 
 ABC.    03/02/1980.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 18. 

ABC. DOMINGO. 3 DE FEBRERO DE 1980. PAG. 8.

Crónica de la semana

UN GENERAL PARA LA PAZ

EL general Santamaría se levantó ayer tan temprano como siempre y con mejor disposición de ánimo que nunca. Frente al espejo, al afeitarse, cuidadoso con los perfiles de su poblado bigote, reflexionó sobre la naturaleza de su nueva misión, sobre las responsabilidades y riesgos que conlleva. En seguida se echó la Prensaba las manos y comenzó a ojearla con la meticulosidad de todo lector avezado. En el caso de un matutino no pasó de la primera página. «Yo no soy un general para la guerra», farfulló entre dientes a la vista de un aparatoso titular. «Yo soy un general para la paz. Este nombramiento es et de un general para la paz.»

Autonomista convencido, el general Santamaría piensa que su principal tarea va a ser la de asegurar la continuidad del proceso político iniciado en el País Vasco con ía «probación en referéndum de! Estatuto de Guernica. A corto plazo, el gran objetivo «jue se marca es el de garantizar la celebración de las elecciones a) Parlamento vasco *n la lecha señalada y en un clima lo más apaciguado posible. En su opinión, el espectacular alentado de anteayer —en el que perdieron la vida seis hombres de un Cuerpo para él tan querido corno la Guardia Civil— no es sino parte de una nueva escalada violenta, encaminada a interrumpir ¡a marcha del pueblo vasco hacia el ejercicio pleno del derecho al autogobierno que le reconoce la Constitución. El general Santamaría piensa que la mejor manera de cumplir con su deber es -frustrar los propósitos de los enemigos de la libertad y velar por fa salvaguarda de la importante cita de los ciudadanos con las urnas.

El general Santamaría no cree en el tratamiento estrictamente policial del terrorismo en el País Vasco. Las verdaderas soluciones son, a su entender, «soluciones políticas». Precisamente por eso es firme partidario de actuaciones policiales sólidas y enérgicas que posibiliten el normal desarrollo de esas «soluciones políticas» en un contexto tíe estabilidad y seguridad.

El general Santamaría rechaza la imagen del «virrey» enviado por el Poder central para tener más sujeto al Pais Vasco. La razón >Je su nombramiento no es otra sino la de poder coordinar sobre el terreno lo que a cuatrocientos kilómetros de distancia resulta más difícil de coordinar. Aún no ha entrado en contacto con e! Consejo General Vasco, pero confía en que así será comprendida su misión por el máximo órgano autonómico.

TANTO POR EL HECHO EN SI COMO POR LA PERSONALIDAD DEL ELEGIDO

El general Santamaría tiene la intención de dejar bien patente que el CGV va a encontrar en su persona el principal aliado de •ara a la consumación de las previsiones constitucionales instrumentadas por el Estatuto de Guernica y está convencido de que, sentada esta base de confianza, podrá contar por su parte con la leal colaboración del órgano autonómico. Si bien no oculta su decepción ante algunas conductas recientes, el general Santamaria continúa confiando plenamente en la capacidad de las fuerzas políticas vascas, y en especial en la de aquella en posición hegemónica, para asumir sus responsabilidades y responder al reto de la subversión organizada.

Su nombramiento como delegado especial >Jel Gobierno para et País Vasco es, en mi opinión, una decisión oportuna y acertada que engarza perfectamente en la nueva trayectoria de firmeza exhibida por el presidente Suárez desde comienzos de año. Este gesto, corno el viaje a Washington o el viraje autonómico, conlleva ciertos costes políticos, pero el Gobierno está dispuesto a asumirlos desde el convencimiento de que et correcto ejercicio del Poder implica siempre la adopción de medidas arriesgadas. Si valoro postizamente el nombramiento es tanto por el hecho en sí como por la personalidad del elegido. Hacia tiempo que la lucha antiterrorismo requería de una coordinación al máximo nivel, de forma que sus más diversos aspectos quedaran englobados bajo las órdenes de un mando único. La posibilidad de dar este paso había sido ya barajada anteriormente, faltando siempre la voluntad política necesaria para ello. -Es .triste que haya tenido que suceder el brutal atentado de Lequeitio para introducir este importante correctivo en la estrategia del Estado contra el terrorismo, pero a! menos esta vez los ciudadanos han cobrado conciencia de que el áspero envite de quienes manejan las metralIetas está comenzando a encontrar respuesta.

UN HOMBRE DURO, PERO EXTROVERTIDO Y CORDIAL

El general Santamaría es un militar integral para quien la unidad de la patria y la paz social no son ¡deas abstractas, sino valores que todos les días deben hacerse fructíferamente tangibles. A la vez es un sincero defensor del pluralismo desde la convicción de que la democracia parlamentaria rematada por la Monarquía constitucional es el sistema que mayores cotas ds prosperidad y bienestar puede proporcionar a la España de finales det siglo veinte. Experto en cuestiones de información, goza de la absoluta confianza personal del presidente Suárez, así como de amplios sectores de la oposición democrática.

Es un hombre duro, pero extrovertido y cordial, siempre dispuesto - a cantarte las verdades a cualquiera.. Me parece, sin duda, la clase de persona capaz de inspirar confianza a las fuerzas def orden y a los ciudadanos en general en un momento tan delicado como éste.

Su designación para este cargo y el talante con que lo asume deben ser entendidos por el pueblo vasco como un nuevo puente de colaboración y comprensión tendido por el Estado democrático. El Partido Nacionalista tiene la obligación de asumir la gravedad de la situación límite a la que se ha llegado en su territorio y corresponder a los ímprobos deseos del Poder central por satisfacer gradualmente sus aspiraciones. Si de verdad sus dirigentes quieren contribuir a restaurar las expectativas de convivencia en Euskalberría, bueno sería que aplazaran sus más o menos fundamentadas quejas secundarias y dejaran sin efecto las precipitadas decisiones adoptadas la semana pasada. Ahora más que nunca, la palabra del PNV debe oírse en e) Parlamento de Madrid y ahora más que nunca el pueblo vasco precisa que su órgano de Gobierno actúe como altavoz de sus anhelos y defensor de sus libertades.

SANCIONES CONTRA EL RÉGIMEN DE GUATEMALA

También me parece correcta y engría de elogio la inmediata ruptura de relaciones diplomáticas con Guatemala, tras la grave afrenta a nuestra soberanía que supuso la brutal irrupción de la Guardia Nacional en la Embajada de España. Poco importa cuanto ocurriera en su interior. El que los allí instalados fueran «campesinos´´ o «guerrilleros» no es, en mi opinión, ni siquiera un dato para el análisis. El único factor a considerar es que nuestro embajador solicitó reiteradamente a la Policía guatemalteca que no interviniera y que !a Policía guatemalteca actuó con total arbitrariedad y desprecio a los derechos huma/ios. Las disculpas del Gobierno de! general Romeo Lucas García no deben ser aceptadas: lo ocurrido en Guatemala no ha sido un simple accidente, sino la consecuencia inevitable de la aplicación sistemática de hábitos antidemocráticos en el ejercicio del Poder.

A nuestro Gobierno le corresponde proponer sanciones contra el régimen de Guatemala

Ni España ni la comunidad de países del mundo ubre pueden seguir consintiendo que regímenes como el guatemalteco aseguren su pervivencia y su impunidad sobre el chantaje üs que su caída implicaría un desplazamiento del país hacia fórmulas izquierdistas. La lección de Nicaragua indica que ese desplazamiento es radical, cruento e inevitable precisamente cuando no se interviene a tiempo contra la tiranía anterior.

La ruptura de relaciones diplomáticas no es suficiente. A nuestro Gobierno le corresponde proponer sanciones de diversa índole contra el régimen de Guatemala y recabar de sus aliados occidentales el concurso necesario para hacerlas efectivas. Lo sucedido en nuestra Legación diplomática supera por su carácter sangriento la gravedad de cuanto viene ocurriendo en la Embalada norteamericana en Teherán. Si durante los últimos .meses España ha demostrado inequívocamente su apoyo a las posiciones del bloque atlántico en las crisis de Irán y Afganistán, justo es que ahora nuestro Gobierno reclame una. nítida reciprocidad para que quien tan grave y desalmadamente nos ha ofendido no quede sin recibir un severo castigo.

Los lazos entrañables que nos unen con aquellos pueblos no deben servir de coartada a ningún totalitarismo de ningún signo para encontrar en España el menor respaldo que coadyuve a su mantenimiento.

SOBRE EL PROCESAMIENTO DE MIGUEL ÁNGEL AGUILAR

Como periodista y como ciudadano me resulta absolutamente insoslayable exponer mi opinión personal —que sólo a mi me compromete y no pretendo imponer a nadie— sobre el procesamiento del director de «Diario 16», Miguel Ángel Aguilar, a través de la Jurisdicción militar. Empezaré diciendo, con el secretario de Estado para la Información, quien también se expresó a titulo individual, que «creo en un sistema de justicia rápida y eficaz a través de los Tribunales ordinarios». Continuaré afirmando, con la sección española del prestigioso Instituto Internacional de Prensa con sede en Zurich —aún recuerdo con agrado la conversación mantenida no hace muchos meses con su presidente, Peter Galliner, en el despacho del director de este periódico—, que «la Constitución garantiza que estas materias son competencia de la Jurisdicción ordinaria». Proseguiré añadiendo, con la ley de Protección Jurisdiccional de los Derechos Fundamentales de la Persona de 26 de diciembre de 1978 en la mano, que los delitos y faltas presuntamente cometidos en el ejercicio de la libertad de expresión «serán, enjuiciados por los Juzgados y Tribunales de la jurisdicción ordinaria, según su propia competencia». Y concluiré adhiriéndome a la «enérgica protesta» de la Junta directiva ´de la Asociación de la Prensa, recogida ayer en nuestras páginas de «Ultima Hora», ante lo que se configura como un flagrante atentado contra la libertad de expresión.

Mark Twain dijo en cierta ocasión que la función más importante de la Prensa consiste en mantener a los ciudadanos «enamorados» de su propio país. El director de «Time», Henry Grunwald, comentaba hace un par de años que, si se partía de la base de que el amor es ciego, la definición le parecía desacertada, pero que la asumia con entusiasmo si el amor incluía un constructivo componente critico. Sobre ninguna de las instituciones que vertebran un país democrático debe dejar da proyectarse este «amor critico» que los

ciudadanos ejercen con el concurso de los periodistas, si bien cada una de ellas es merecedora de un trato acorde con sus especificidades. Y es el Poder judicial, estructurado de acuerdo con el principio de unidad de jurisdicción, reiteradamente defendido en las páginas editoriales de ABC, a quien corresponde .velar por el buen cumplimiento de esta función, que cotidianamente se traduce en el «deber de informar», da manera que ninguno de los principios constitucionales resulte dañado.

NUESTRA CENA CON SANTIAGO CARRILLO

Es una lástima que Santiago Carrillo haya pretendido desmentir lo que sin solicitud de embargo de ninguna clase y delante de seis testigos —asistieron también su secretarla y la grabadora de su secretaria— dijo durante nuestra comentada cena de la noche del martes. Sólo un desmesurado voluntarismo puede explicar que el líder comunista trate de desafiar las más elementales reglas de la acústica, estando implicadas en el lance una docena de pabellones auditivos en excelentes condiciones y sin otro denominador común que un ansia de profesionalidad e independencia. Y digo que es una lástima porque la reunión resultó extraordinariamente grata —creo que para ambas partes— y porque la polémica desatada ha impedido analizar con serenidad el coherente discurso político desarrollado por Carrillo en el transcurso de las tres horas largas de charla.

Tras escucharle pienso que el líder comunista atraviesa el peor momento de la transición, puesto que súbitamente se ha quedado sin bazas que Jugar.. La firme actitud del presidente Suárez tras los comicios del 1 de marzo, en el sentido de no conceder al PCE más protagonismo que el estrictamente relacionado con su veintena de escaños, ya venia suponiendo para él un serio contratiempo estratégico en la medida en que e! consenso político había constituido la mejor de las coartadas para proseguir infiltrando al partido en el tejido social. Incluso puede advertirse un cierto componente de desaire personal en este distanciamiento: Carrillo comentó que desde las últimas elecciones, es decir, durante casi un año, sólo ha hablado una vez con el presidente, y tengo la impresión da que Adolfo Suárez ha venido haciéndole patente que ésta no es una circunstancia casual.

Desplazado del cesto del consenso • Carrillo le quedaba la posibilidad de endurecer las posiciones del partido, acusando al Gobierno de «derechización» y al PSOE da complicidad en la maniobra y reivíndicando con presiones en la Universidad y las fábricas, su papel de interlocutor desde la Izquierda. Todo eso le iba saliendo más o menos bien hasta que la invasión soviética de Afganistán y la deportación de Sajaros también le han cerrado esa vía. Tras la demostración por parte del señor Marcháis de que sigue siendo cierta la famosa máxima del socialista Guy Mollet que decía que los comunistas franceses «no están a la izquierda, sino al Este», cualquier incremento de la beligerancia del PCE, en su ofensiva contra el «statu quo» que va configurándose en el Parlamento, seria interpretado como «quinta-columnismo» moscovita y terminarla definitivamente con el mito eurocomunista.

Según Carrillo,´ los soviéticos no han valorado en su justa medida la capacidad da reacción de Occidente.

Nuestro Gobierno ha formado parte activa de esa reacción, perfilándose la polaridad atlántica española y diluyéndose ese estado de indefinición en ¿I´ que tan hábilmente él se camuflaba con al paisaje. El viraje de Marcháis ha supuesto un golpe terrible para el movimiento «euro-comunista» y, entre las bases del PCE, empieza a tomarse como ejemplo el ascenso electoral del pro soviético Cunhal. El incremento del terrorismo y la intranquilidad castrense tampoco favorecen,´ sin embargo, ningún tipo de endurecimiento.

Estando como está a las puertas del Poder, todavía Berlinguer puede permitirse el lujo de aguardar impávido a que escampe el temporal, pero Carrillo necesita moverse en alguna dirección. Nada serio ha ocurrido durante la semana de huelga en la Universidad, y su mano parece tendida ahora de nuevo hacia ej PSOE. Por eso Camacho le ha pedido «relaciones» a Redondo por via postal. Algún camino de escape tiene que encontrar Carrillo, pues nada tan peligroso como alguien en trance de convertirse en «cazador cazado», y en contra da lo que apunta Fraga, por lo que se refiere a la política, no se trata, precisamente, de ningún «montero novel».— Pedro J. RAMÍREZ.

 

< Volver