Cardenal Enrique Tarancón. 
 Es necesaria la libertad religiosa en un régimen democrático  :   
 La Iglesia no quiere ninguna situación de privilegio. 
 Arriba.    20/11/1977.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Cardenal Enrique Tarancón

ES NECESARIA LA LIBERTAD RELIGIOSA

(en un régimen democrático)

- «La Iglesia no quiere ninguna situación de privilegio»

MADRID. (De nuestra Redacción.)-«El reconocimiento de la libertad religiosa es

un deber primario de toda autoridad político-social. Es la base de un régimen

auténticamente democrático que, al defender las libertades de todos los

ciudadanos, debe proteger, ante todo, la libertad del hombre a obrar según su

propia conciencia.»

Así comienza el cardenal Enrique Tarancón su carta de esta semana, que, dentro

de una serie sobre «La educación en una sociedad democrática», lleva el título

de «La libertad religiosa en la escuela».

En consecuencia con este principio de libertad, el cardenal señala que es lógico

que «el modelo educativo que se establezca, y en el que la enseñanza de la

religión católica forme parte de los planes de estudio de los niveles educativos

correspondientes a niños y adolescentes, se ofrezca una opción clara para que

los alumnos no católicos, y aun los alumnos católicos cuyos padres renuncien

libremente a la enseñanza religiosa en el ámbito del centro escolar, puedan

escoger una formación moral apropiada, sin que se establezcan discriminaciones

de ninguna clase»

«La fe -sigue diciendo la carta- ni debe ni puede imponerse. Y la educación en

la fe católica es exclusivamente para aquellos que la han aceptado libremente y

quieren comprometerse con ella.

La Iglesia no quiere ninguna situación de privilegio. Tiene, sin embargo, la

obligación de defender los derechos de sus miembros y de cumplir con su deber

respecto a ellos.»

La Iglesia, en estos momentos, «quiere atenerse también a las reglas de juego de

una sociedad democrática. Pero sin renunciar, como es lógico, a lo que no puede

renunciar: a predicar libremente el Evangelio y a formar a todos sus miembros

según la fe que han aceptado.

No puede olvidarse tampoco la tradición cultural y religiosa de un pueblo, como

no pueden ni deben olvidarse los distintos elementos que han configurado su

carácter y su historia. Sería una traición histórica que siempre se paga cara.

Por otra parte, «es evidente que la enseñanza de la religión católica en las

escuelas debe impartirse en conformidad con la doctrina de la Iglesia,

reconociendo explícitamente la competencia que corresponde a Ia Iglesia sobre la

misma y sin reducirla a una mera información descriptiva del fenómeno religioso.

Monseñor Tarancón concluye afirmando que «no es difícil encontrar la solución

adecuada para que el Estado y la Iglesia cumplan con su propio y específico

deber, sin injerencias inaceptables por ninguna de las partes, pero con la

suficiente autonomía y libertad para que pueda conseguirse el objetivo que está

reclamado por la conciencia y la voluntad de los padres".

 

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