La batalla de la vivienda sigue...     
 
 ABC.    26/01/1961.  Página: 30. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ABC. JUEVES 26 DE ENERO DE 1961.

LA BATALLA DE LA VIVIENDA SIGUE»..

Parece innecesario decir que en Madrid se construye mucho. Esta realidad sale al paso de quien recorre la

ciudad y sus alrededores, en forma de poblados, ciudades satelites, bloques y barriadas. Es un

desbordamiento de edificación por tocias partes. En la información de la visita del Jefe del Estado

realizada el pasado día 21 a diecinueve nuevos núcleos urbanos, se nos ha recordado que en total pasan ds

sesenta mil las viviendas construidas con protección oficial, dentro del Plan de Urgencia Social de

Madrid, y en rivalidad la iniciativa privada con la Organización Social y el Instituto de la Vivienda. Toda

esta gigantesca e inmensa creación ha sido realizada en poco más de dos años, y la obra actualmente en

ejecución supone otro tanto. -Poblados con censos mayores que los de muchas ciudades importantes han

surgido, urbanizados y con sus servicios completos. En total, doscientas cincuenta mil, tal vez trescientas

mil personas, verán solucionado el angustioso problema de la casa. Lo cual no quiere decir, ni mucho

menos, que no siga en pie y con caracteres graves el mismo problema para millares de personas llegadas a

Madrid acogiéndose a la benevolencia de la ciudad.

La capital de España crece con desmesuramiento, como se ha dicho, en virtud del continuado éxodo de

campesinos, en especial del´ Centro y Sur, afanosos por buscar en la ciudad los bienes y satisfacciones a

la vida que les niegan los pueblos. Una vez aquí, especuladores y logreros, gentes desalmadas que hacían

granjeria de la situación equívoca y difícil de (os intrusos, los esquilmaban a cambio de ofrecerles una

chabola, construida en trabajo clandestino durante la noche. El abuso adquirió tales proporciones que el

entonces ministro de la Vivienda, señor Arrese, se vio en la necesidad de adoptar medidas para contener

el acceso de masas de aspirantes al título de vecinos de la capital. Pero las medidas no tuvieron la eficacia

esperada. Continuó la filtración de emigrantes, y si bien el Ministerio de la Vivienda, mediante poblados

de absorción, consiguió limpiar de chabolismo grandes zonas infectadas de esta proliferación, la epidemia

apareció en otras.

En los dos últimos años, la invasión ha decrecido. A ello ha contribuido, con las medidas adoptadas, el

descenso de la- actividad constructora como consecuencia de la estabilización. Sin embargo, con ocasión

de la visita del Jefe del Estado al Ministerio de la Vivienda, el Sr. Sánchez Arjona, en presencia del

comisario general de Urbanismo, Sr. Trías Beltrán, informó detalladamente al Caudillo, con gráfica y

mapas, de la situación. El cha-bolis^ ¡o ha reaparecido: en la actualidad se calculan en 27.624 las

chabolas y en 624 las cuevas. La mayor parte, en número aproximado de 16.500, se hallan entre Vallecas

y Puente de Vallecas. En otra zona comprendida entre la carretera de Aragón y Vicájvaro, cuevas y

chabolas suman más de 4.000. En un amplio mapa, confeccionado por la Comisaría para la Ordenación

Urbana de Madrid, se ven las granulaciones del chabolismo, ^como una erupción sobre la piel de la

ciudad.

A una con la exposición del mal, el ministro de la Vivienda presentó el remedio para curar a Madrid de

esta lacra mediante un estudiado sistema de poblados de absorción a construir en Mano-teras, Canillas,

San Blas, Vallecas, Doña Carlota, Orcasitas, Vista Alegre, Carabanchel Alto, Santa Rita y Peña Grande.

El presupuesto para la expropiación y urbanización de los terrenos, más el importe de los servicios

sociales, está calculado en unos cuatrocientos millones de pesetas. Varios de estos poblados, con 4.850

viviendas en total, pueden ser de ejecución inmediata, pues sus terrenos no requieren el trámite dé

expropiación. Está, pues, estudiado y a punto para ser llevado a la práctica el plan concebido para extirpar

la costra de chabolismo que ha vuelto a brotar. Y aun realizado dicho plan, no debemos hacernos la

ilusión de que el chabolismo desaparecerá para siempre. Es mal universal incurable y congenito a todas

las grandes urbes. Excrecencia propia de todas las aglomeraciones urbanas. Pero obligación nuestra es

combatirla y extirparla aun a sabiendas de su reproducción y sin esperanza de una limpieza total de estas

escorias que produce la combustión de la ciudad, como los residuos que dejan las olas en su resaca. Lo

importante es la decisión para proseguir la batalla de la vivienda, que ha de ser incesante. Y la decisión,

existe, según lo acreditan los hechos.

 

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