Declaraciones del Ministro de la Vivienda, don José Luis de Arrese  :   
 "Todavía faltan en España un millón doscientas mil viviendas". 
 ABC.    16/09/1958.  Página: 25-26. Páginas: 2. Párrafos: 31. 

ABC. MARTES 16 DE SEPTIEMBRE DE 1958.

DECLARACIONES DEL MINISTRO DE LA VIVIENDA, DON JOSÉ LUIS DE ARRESE

"TODAVÍA FALTAN EN ESPAÑA UN MILLÓN DOSCIENTAS MIL VIVIENDAS"

"El hogares un derecho del individuo y un deber de la sociedad"

PARA RESOLVER EL PROBLEMA EN ASTURIAS SE APLICARA UN TRATAMIENTO DE

URGENCIA

Oviedo 15. La Prensa tle Asturias publica las siguientes declaraciones del ministro de la Vivienda al

periodista D. Manuel Vázquez Prada, en las que, después de anunciar un Plan de Urgencia Social para

aquella provincia, se refiere a otras cuestiones de aplicación .general que igualmente afectan a la polución

del problema ríe la vivienda en toda España,

En la referencia periodistica del último Consejo de Ministros celebrado en Madrid antes del traslado de

las .actividades ministeriales a San Sebastián, se decía, en ti a parlado correspondiente al Ministerio de la

Vivienda y, entre otras cosas, lo siguiente: "Informe sobre la situación de la vivienda en Asturias".

Posteriormente, y tambien en información de Prensa, se habló de una reunión presidida por el Ministro,

señor Arrese, con asistencia de varios- de sus delegados, para estudiar el problema en diversas provincias,

entre ellas la de Oviedo, Asturias ha experimentado en los últimos años un crecimiento impresionante.

Las tres Asturias—la. agraria, la pescadora y la industrial y minera—han sido siempre un foco de

atraccion sobre otras regiones estacionalmente sobrantes de. mano de obra, sobre todo en los tiempos más

recientes. En efecto, la mina y la fábrica han contribuido de modo excepcional a esa corriente de

emigración. El aumento de la demanda de minerales implícita por la industrialización española y e!

gigantesco impulso que supone la creación de la planta siderúrgica de Aviles, con la secuela de decenas

de industrias menores nacidas en torno suyo y a su sombra, y la renovación consiguiente de otras

industrias regionales han determinado un explosivo aumento de población que requiere, por lo desusado,

métodos también decisivos que corten los problemas que de ello se derivan y entre los cuales el de la

vivienda viene a ser el más agobiante y angustioso.

Por todo ello hemos considerado .oportuno solicitar del ministro de la Vivienda una información que

amplíe aquella referencia.

—i Qué alcance tiene, señor ministro, la alusión de "informe sobre la situación de la vivienda en

Asturias", recogida en la referencia del último Consejo de Ministros celebrado en Madrid?

—Llorar al plan de urgencia social de Asturias. El problema do la vivienda se presenta con graves

características en casi todas las provincias de España, pero fin Asturias, por su riqueza minera. Su

concentración industrial y, en consecuencia, por su crecimiento demográfico, el problema adquiere

dimensión extraordinaria, cuya solución requiere un tratamiento de urgencia.

—J Puede usted anticiparnos las líneas fundamentales de ese Plan de Urgencia Social?

—Fundamentalmente se tratará de hacer el número de viviendas suficiente para que en el plazo más breve

posible se pueda absorber e! déficit actual. lia de lograrse también que este número íie viviendas no vaya

a incrementar únicamente la población urbana, para lo cual será dividida Asturias en. zonas calificadas

según su naturaleza economica y demográfica: porque hemos de tener en cuenta que el crecimiento de

Asturias se ha de realizar alrededor de sus fuentes de riqueza, cimentada en las minas y las industrias.

—¿ Qué datos han movido a pensar en este Plan de Urgencia Social para Asturias?

—Los que nos permiten conocer el déficit actual de viviendas que padece esta provincia y el grave riesgo

que corremos üc no mediar ´una actuación urgente y enérgica, de que el crecimiento que lia de

experimentar Asturias en el plazo de unos años desborde después toda posibilidad de remediar tan grave

problema. El Caudillo pretende, junto a la construcción de las viviendas necesarias, ordenar la provincia

de tal forma que su crecimiento se haga obedeciendo a unas normas y a unos principies que impidan la

anarquía constructiva, tanto fie nuevos poblados como (le las industrias que se instalen. Los problemas

son distintos en las zonas mineras y en las industrias y pretendemos hallar para cada una su fórmula

especifica. Por lo que se refiere a las cuencas mineras, pretendemos experimentar la construcción de

hogares-residencias, dedicadas a trabajadores solteros, trae permita la incorporación a las minas eíe esto_s

hombres jóvenes que de otras provincias llegan constantemente a Asturias bin tener dónde alojarse.

—i Cree entonces que con este Plan podrán quedar cubiertas las necesidades actuales de la .vivienda en

Asturias?

—A ello aspira el Ministerio, tanto en la tarca previa de preparación y ordenación del suelo, cuestión ésta

importantísima m Asturias dadas sus características y su densidad de población, como en el deseo formal

de dotar dé alojamiento a todas las familias que en Asturias trabajan.

—Señor ministro: la gran tarea de resolver este problema ¿ será acometida exclusivamente por los

organismos oficiales o facilitará el Ministerio la colaboración particular?

—Contestando a esta pregunta me interesa mucho´ recalcar una vez más que lo verdaderamente

interesante cara el Ministerio no es hacer, sino ayudar y procurar que otros hagan, y esto, por razones tic

doctrina y por razones de economía; en primer lugar, porque nuestra psicología de falangistas nos impide

nacionalizar la construcción de la vivienda, y en segundo lugar, porque sí un afán absorbente y socialista

nos llevara a la tentación de convertir ;il Estado en constructor único, y i la larga en el único propietario

de la vivienda, no tendríamos dinero suficiente con todo el presupuesto nacional ni funcionarios bastantes

para montar por toda la superficie de España una mediana administración.

—¿So dejará, entonces, la iniciativa de construir al promotor esporádico y espontáneo o se hará también

posible la intervención de elementos más amplios interesados en este problema?

—Para lograr la colaboración de todos !os elementos interesados en el Plan de Urgencia Social de

Asturias—contesta el ninistro concretamente, como una prueba más de que tiene ya muy perfilado y

madurado el proyecto—, estén o no actualmente incluidos en la obligación legislativa, se estudiarán

fórmulas que adapten a la situación económica de las empresas y a la psicología de la provincia la legisla-

ción vigente.

—Después del Plan de Urgencia Social de Asturias, ¿piensa el Ministerio preparar también con urgencia

planes idénticos para otras regiones españolas?

—Sí. Y a ellas iremos en la medida que la organización vaya adquiriendo su plenitud y que los medios

económicos, de materiales y de mano de obra, lo vayan permitiendo. No olvidemos que el rían de

Urgencia Social de Madrid, del que ´son versiones el de Barcelona y este de Asturias se ha hecho sin

gravitar sobre las. demás provincias.

—¿Y, cómo será posible realizar esos planes sin que la temida gravitación te produzca ?

—Porque se hacen más viviendas que las previstas y este superávit es el que se destina a los planes de

urgencia.

—•¿•Cómo se hacen más viviendas si tengo entendido que ´los Presupuestos destinan a ellas la misma

cantidad que en 1955?

—Ciertamente; así es. Y como en noviembre de 1956 hubo la gran subida, de salarios y materiales, el

número de viviendas a realizar hoy tendría que, ser forzosamente menor. Pero este bache gravísimo, que

hubiera hundido al recién na-,cido Ministerio de la Vivienda, se ha salvado con la nueva modalidad de

"subvencionadas", que llama a la iniciativa .privada y tiende a reducir dentro de unos límites la superficie

habitable mediante una subvención que, por ser fija, resulta tanto más compensadora cuanto menor sea la

vivienda.

—Y esta´ vivienda mínima ¿qué dimensiones tiene?

—La precisa para obtener cuatro habitaciones de tres metros de lado y un "aseo" de dos metros

cuadrados.

—´Este tamaño ¿ es el ideal ?

—No; es el obligado por las circunstancias que acabo de decir: pero hay un hecho, además, que lo

justifica: hoy faltan todavía en España un millón doscientas mil viviendas y es indiscutible que resulta

más fácil ´ cubrir esta carencia construyendo viviendas pequeñas que grandes. Por tanto, todo nuestro

esfuerzo debe concentrarse en el intento de dar alojamiento lo más rápidamente posible a todos los

españoles. Nuestro propósito ha de ser, tintes que nada, alcanzar la meta de que no haya ni un solo

español durmiendo a la intemperie, o en ,1a angustia de las chabolas o en la trágica promiscuidad de los

realquilos.

—Finalmente, señor ministro. Autoríceme a hacerle una pregunta a. mi juicio indiscreta.´En la hermosa y

justiciera labor que viene realizando desde su Departamento, ¿qué pesa más en el ánimo del ministro? ¿Su

categoría de arquitecto o su calidad de político?

—Yo soy, vocacionalmente, arquitecto, y ocasionalmente, político. Sin embargo, el problema de la

vivienda es tan, acuciante y encierra´ tan profundas raíces humanas, que viene a subvertir los términos (le

la cuestión y hace que la política se convierta en fundamento y la arquitectura, en instrumento.

No olvidemos que en la vivienda se cumple una de las funciones ´sociales . de mayor trascendencia en la

vida de los pueblos, y que ella, considerada no como cobijo contra las inclemencias del tiempo, sino

como laboratorio de las mejores virtudes qua el hombre, por su calidad de hombre y por su destino eterno,

viene obligado-a practicar; es decir, por lo que tiene de inseparable en la augusta misión de la familia, es

nada menos que un derecho del individuo y un deber de la sociedad. Trabajo y vivienda son factores

paralelos de grandeza, pero, además y sobre todo, son derechos y deberes del hombre.

—.Muchas gracias, señor ministro. Y ya sabe usted—no hace falta decirlo—que millones de españoles

bendicen su nombre al realizar desde su Ministerio esa gran obra, de justicia social, tal como exige la

´doctrina, de nuestro Movimiento y tal como lo ha querido nuestro Caudillo creando el Ministerio de la

Vivienda. Como periodista y asturiano,. como español y falangista, muchísimas gracias.

EL SEÑOR ARRESE, EN MADRID,

Ayer regresó a Madrid el ministro de la Vivienda, señor Arrese. Inmediatamente se reintegró a su

despacho oficial, en donde recibió a D. Eugenio Díaz Arias, que descubrió a un. grupo de falsos gestores

de pisos en Madrid. El ministro felicitó a su visitante por su cívica conducta.

 

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