Mientras no tengamos cubiertas las necesidades mínimas de tantas familias no tenemos derecho a acudir en socorro de los demas  :   
 Nuestra obligación consiste en promover el mayor número de viviendas y no en repartir el mayor número de millones. 
 ABC.    03/12/1958.  Página: 57-58. Páginas: 2. Párrafos: 34. 

ABC. MIÉRCOLES 3 DE DICIEMBRE DE 1958

MIENTRAS NO TENGAMOS CUBIERTAS LAS NECESIDADES MÍNIMAS DE TANTAS

FAMILIAS NO TENEMOS DERECHO A ACUDIR EN SOCORRO DE LOS DEMÁS

NUESTRA OBLIGACIÓN CONSISTE EN PROMOVER EL MAYOR NUMERO DE VIVIENDAS Y

NO EN REPARTIR EL MAYOR NUMERO DE MILLONES

Discurso del Sr. Arrese en la toma de posesión del director general de la Vivienda, Sr. García Lomas

El Sr. Aírese dio ayer posesión de su cargo al nuevo director general de la Vivienda, D. Miguel Ángel

García Lomas. El acto ¿e celebró en el despacho del ministro v a la ceremonia asistieron el ministro

secretario peñera! del Movimiento; Sr. Solís; el subsecretario de la Vivienda, Sr. Reguera Sevilla, y otras

personalidades. El salón estaba ocupado por arquitectos y funcionarios de los Ministerios de la Vivienda

y de Obras Públicas.

DISCURSO DEL SR. ARRESE

El ministro de la Vivienda, D. José Luis de Arrese, .pronunció el siguiente discurso:

"El hecho de que hoy se verifique el relevo de dos camaradas tan ejemplares como Vicente Mortes y

Miguel Ángel García Lomas me obliga a romper la costumbre que hasta ahora he seguido de no celebrar

esta clase de actos, para dedicar no sólo unas palabras de encendido elogio a la brillante labor que Mortes

ha realizado y, sobre todo, unas palabras de cariñosa despedida, sino, también,, para aprovechar la

ocasión que se me brinda y repetir, una. vez más, las (¡¡rectrices que sigue el Ministerio en política de

viviendas.

La, verdad es que si alguna vez ha sido cierto ´aquello de que en nuestro Régimen ios cambios no son otra

cosa que simples relevos en la marcha, ninguna tan verdadera como ésta en que uno coge de manos del

otro las riendas de la Dirección General de la Vivienda y del Instituto Nacional, para seguir con el mismo

ímpetu y con la´ misma, orientación hacia una misma meta. Por eso, mis palabras no han de ser para dar

nuevas consignas, sino para recordar las que ya. estaban en vigor; las que fueron y son directrices

permanentes del Ministerio.

La primera, s,e refiere a la iniciativa privada. El Estado;—ya se ha dicho muchas veces, pero conviene

repetirlo cadn vez que tengamos ocasión—, no ha venido a anularla, sino a ´suplir su falta allí donde esta

circunstancia se produzca.

Y es que el Estado no puede competir con ella porque, doctrinariamente, no aspiramos a socializar h vida;

pero, además, porque económicamente no andamos tan sobrados de dinero copio para despreciar el

ahorro y la colaboración de los particulares.

Al Ministerio, por tanto, le corresponde esencialmente el papel de fomentar la construcción; papel que,

ciertamente, ha de ser llevado a cabe por la vía atractiva del negocio, porque sólo a través del negocio

podemos pretender que el particular se iníplique con ilusión y perseverancia en la tarea de construir; pero

nías ciertamente todavía ha de ser llevado por la vía brillante y justa de la función social, porque en ella

descansa una de las más acariciadas ambiciones del Caudillo y, porque sin ella toda fórmula de

convivencia política se quiebra por su base.

La misión, por tanto, del Ministerio consiste en atraer la iniciativa privada, y para ello fomentar e!

negocio de la construcción; pero entendiendo bien claro que cuando hablamos de la construcción

protegida por el Estado, nos -referimos a aquellas viviendas que socialmente nos interesa levantar. No es

que a un Estado como el nuestro, que aspira a tina continua elevación de vida le parezca despreciable la

vivienda de luio. ni que las superficies abundantes merezcan una aversión especial; es que mientras no

tengamos cubiertas las necesidades mínimas de tantas familias que viven sin hogar; mientras no podamos

ofrecer un mínimo refugio a su vivir trashumante, no tenemos derecho a acudir en socorro de los demás,

aunque su anhelo obedezca a causas tan legítimas como esta de mejorar su propio nivel de vida.

Ni tenemos derecho a tomar, sin meditada obligación, el camino más generoso entre aquellos que, la Ley

ofrece al promotor; poique si una misma cantidad de dinero puede fomentar la construcción de un mayor

número de ´hogares, tenemos la obligación de hacerlo, porque ese millón doscientas mil familias que cada

día sueña,con la hora bendita de estrenar un hogar, nos exige un aprovechamiento exhaustivo del

presupuesto y si ellas vieran que esta hora se retrasaba por una excesiva condescendencia nuestra, nos

maldecerían con la maldición terrible del que fiada tiene que callar, porque todo le falta.

CICATERO CRITERIO PARA DISTRIBUIR BENEFICIOS

El Ministerio tiene que distribuir sus beneficios con el más exigente y cicatero de los criterios, en primer

lugar, porque nuestra obligación consiste en.promover el mayor número de viviendas y no en repartir el

mayor número de millones, y en segundo lugar, porque la gente espera de nosotros, no sólo qué

administremos honradamente el dinero del Estado, sino, además, que cada día repitamos el milagro Je

alcanzar con una misma cantidad la construcción de un mayor número de vivienda?.

Y como súlo reduciendo las superficies y reduciendo a la vez las subvenciones se puede producir ese

milagro, se creó, hace ya más de un año, la nueva modalidad conocida con el nombre de "viviendas

subvencionadas1´ que tú, García Lomas, deberás continuar con entusiasmo cada vez más redoblado,

´porque en ellas está !a solución que buscamos.

Te encontrarás, sin embargo, con muchos derechos adquiridos y con muchos promotores acogidos a

legislaciones más generosas ; pero aunque a veces el "borrón y cuenta nueva" suele ser uno de £os más

eficaces.procedimientos dé avanzar, él Ministerio no lo hn querido nunca utilizar, porque sabe que la

mejor manera tle ganar la confianza ´ti: los promotores, es llevar A su convencimiento el propósito firmé

que a todos nos anima de respetar los derechos adquiridos y el hacerles ver que aquellos beneficios a los

cuales se acogieron, se cumplen inexorablemente: sin quiebros en el camino ni recodos, que aguarden

como sorpresas en la marcha confiada, porque cada español debe tener fe ciega en la permanencia de las

leyes y esta fe sólo se alcanza demostrando que todo lo´ que se "frece se cumple. , Respetarás, por tanto,

todos los derechos. Lo que sí harás mientras no se agoten nuestras obligaciones, ´e* repartir el número

total de viviendas en grupos inversamente proporcionales a !a ´ayuda .que exijan sus diferentes legisla

cienes, de modo que al final de la_ jornada hayamos: conseguido realizar con los cinco mil millones que

tenemos las 140.000 viviendas que debemos construir.

A esta norma que. en definitiva, es establecer la ecuación entre los medios.y los fines que tíene a su

alcance e! Ministerio, has cíe dedicar tu mayor atención, porque en ella descansa la base del -triunfo.

Después vendrán otras cosas y, entre ellas, algunas tan sencillas v a la vez tan importantes, como la

simplificación de los trámites v. la descentralización:

Sencillas e importantes porque nada agota más las buenas intenciones como ese papeleo que consume

dinero y tiempo,, sin beneficio para nadie; y nada irrita más al constructor como ese sacarle de poner

ladrillos para hacerle Henar hojas y hojas de papel de barba; tú, que vienes del campo da la eficacia, sigue

las huellas de tu antecesor y_ corona su obra liberando a la construcción de la tiranía de la póliza; y evita

que los expedientes viajen; y haz que cada ¡Delegación Provincial resuelva sus propios problemas.

Y como sólo serás capaz de hacer muchas cosas cuando únicamente te dediques a hacer aquellas que no

te las pueden hacer los que están a tus órdenes, dedícate a lograr que el sistema se agilice y la ,burocracia

funcione, y todo se haga efectivo y puntual: que Ja subvención de 30.000 pesetas concedida a las

viviendas ´ subvencionadas se cobre como dice la Ley en el plazo de 15 días; que los préstamos

complementarios sean fácilmente asequibles al promotor; que los materiales intervenidos le llegue con

puntualidad; en una palabra, dedícate para exigir el mejor cumplimiento de .sus obligaciones al promotor,

a lográr que el Ministerio empiece por cumplir lo que promete.

Todas estas normas no son nuevas y como tú tampoco eres nuevo y las has vivido a través de la

Inspección General, las encontrarás fáciles de llevar a la práctica y tu labor será tan acertada como lo ha

sido hasta hoy en el puesto que ahora desocupas.

Para ayudarte estamos todos, desde el ministro hasta el último_ peón que labora en nuestros poblados

mínimos; y piensa que en tus manos queda una de las´, mis iones más cristianas, y hasta nías

emocionantes que pueden existir. Piensa, cuando el ´egoísmo de las gentes te llene de desaliento o 3a

escasez de medios ponga límites a la santa ambición que te mueva, que son muchos los españoles que

tienen puestos en ti los ojos de la esperanza,. y que no tenemos derecho a dejarnos alcanzar por el

desánimo, porque el desánimo muestro puede suponer la tragedia, de cientos de hogares sin hacer."

ELOGIO A LA OBRA DEL DIRECTOR SALIENTE

El Sr. Arrese agregó:

"Y a ti, Vicente Mortes, que hoy nos abandonas, jqué te voy a decir!; tú sabes que pensaba improvisar,

pero, ya lo ves, estoy leyendo unas cuartillas porque tenia miedo que la emoción de la despedida me

dejara sin palabra.

Tú has sido durante más de año y medio un colaborador ´brillante,, eficaz, inteligente, activo, pero, sobre

todo, has sido un hombre lleno de humanidad y de afecto: juntos hemos sentido la alegría de la obra, que

poco a poco labraba su camino, y juntos hemos sentido el dolor de la escasez, de la incomprensión, de la

apatía y, muchas veces, hasta el dolor de la mordedura y de la zancadilla.

Tú no te marchas de este Ministerio porque esté Ministerio está en ti y lo llevarás dentro como un

recuerdo de apostolado. Este Ministerio, cuyos primeros pasos lias vivido, será tu casa y cuando vengas,

estarás -rodeado de caras amigas, amigas siempre, hasta cuando ya todos los que estamos hayamos dejado

nuestros cargos y sean otros distintos los que te reciban.

No sé quién dijo que la amistad es uno de los siete regalos que Dios hizo al hombre y que los puso como

colores´ en un arco de paz: desde luego, lo que sé «es que una de las pocas satisfacciones que tiene la vida

pública íes que nos brinda la ocasión de conocer a los que nos rodean, a los que laboran ~oti nosotros, a

los que ponen como tú la área y la amistad en el platillo de una misma balanza.

Tu sabesr-ya lo he dicho al principio—que soy enemigo de los actos públicos y que entre todos ellos, el

que-menos me agrada, es el encaminado a´ realizar una ceremonia solemne de posesión.. Siempre me ha

parecido que la mejor toma de posesión se realiza sentándose detrás de una mesa empezando a trabajar.

Sin embargo, esta vez, he roto mi ya larga "tradición por ti; porque. quería tener esta pública ocasión de

abrazarte y sentirme portavoz de todos y cada tino de los que hoy nos congregamos aquí para despedirte;

y porque quería también ser yo el que te impusiera esta Gran Cruz´del Mérito Civil que el Caudillo ha

concedido a tu brillante hoja de servicios.

En un principio, pensé que las insignias de esta condecoración te las regalara el Ministerio porque, estoy

seguro, que tocios hubieran querido contribuir a ofrecerte algo proporcionado a tus merecimientos;

despúés, he preferido dejar este´ homenaje para otra ocasión y ser yo, perdóname el egoísmo, quien te

ofrezca este regalo de un modo absolutamente,´personal.

Con ello sales perdiendo en valor material, pero yo no he querido hacerte una demostración de dinero,

sino de afecto. Yo he querido que ahora, cuando coloque sobre tu pecho la Gran Cruz; que has sabido

ganar en esta dura pero admirable batalla de la vivienda, no sólo recuerdes que la has merecido, sino,

también, que te la ofrece un hombre a quien tú conociste d_e ministro; pero que no te la da como

ministro, sino como amigo.

Como ministro, cabría recordar cada uno de los hechos meritorios que han jalonado tu paso por la

Dirección General de la Vivienda, pero creo (o al menos es lo que yo desearía para mi), que al Abandonar

un cargo, la mayor satisfacción´ de una persona, está en poderse decir a sí mismo: "Hice una obra, pero,

además, dejé un reguero de afectos".

•Recibe, por tanto, estas insignias como prueba de todo lo que hoy nos congrega a tu alrededor.

i Arriba España ! ¡ Viva Franco!"

A continuación, el ministro impuso las insignias de la Gran Cruz del ´Mérito Civil al Sr. Mortes, en medio

de grandes aplausos de todos los presentes.

El Sr. Mortes leyó después unas cuartillas. Dijo que era para él un dia de acción de gracias, tanto al

ministro corno a su sucesor, al Sr. Reguera Sevilla y a todos los directores generales del Departamento

que han trabajado con él entusiásticamente, como igualmente a sus colaboradores todos, funcionarios

desde los más altos a-los más modestos, que han llevado sobre sus hombros la tarea de proporcionar casas

a los necesitados de ellas, por. lo cual considera que son los verdaderos acreedores a la condecoración.

Por último, expresó su gratitud, adhesión y lealtad incondicionales -al jefe del Estado. Fué largamente

aplaudido.

Cerró el acto el Sr. García Lomas. Expuso el agobio que para él -supone realizar una tarea como la que

pesará sobre sus espaldas a partir de ahora, añadida a la pesadumbre de tener que sustituir a don Vicente

Mortes,, cuya formación económica, competencia y prestigio le hacen mis difícil la tarea. Pense—

añadió—:en que perdía mi posición técnica, iba a un puesto poli-tico y habría de tener muchas

dificultades. Pero como Dios marca el camino que han de seguir los hombres, recordé que no podía´

rehuir aceptar el cargo, ni por egoismo ni por falta de capacidad. Tenía que acometer el empeño con fe v

constancia en el serivicio a ´España y a Arrese.

Añadió que señalará en el futuro los defetos para corregirlos v que procurará dar agilidad a la"

Administración. Terminó expresando su más absoluta confianza en la colaboración que ha de prestarle el

personal. También escuchó muchos aplausos y luego recibió numerosas felicitaciones.

 

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