Autor: Manzano Monis, Manuel. 
   Nuestra arquitectura, ¿sin salida?     
 
 ABC.    18/07/1962.  Páginas: 3. Párrafos: 6. 

NUESTRA ARQUITECTURA

¿SINSALIDA?

Por: MANUEL MANZANO MONIS

El último número de "L´Architecture d´aujourdihul" se hace eco del justo y patriótico reproche que el

arquitecto Miguel Fisac había dirigido a dicha revista por su falta de atención hacia las creaciones

arquitectónicas de nuestro país, y a gulsa de respuesta publica planos y fotografías de proyectos y

realizaciones, qué firman García de Paredes, La Hoz, García de Castro, Corrales, Carvajal, Sota,

Molezún, López Iñigo, Gáráldez, Dávila Suvias, Chapa, Hurtado de Saracho, Basterrechea, Iñiguez de

Qnzoño, Vázquez de Castro y Fisac. Todos ellos son aportaciones tan interesantes como aleccionadoras, y

van precedidos de una nota preliminar de la .Redacción, que es un cordial estimulo a los arquitectos

españoles (para que sigan esforzándose en, superarse. Al frente de este pliego dedicado a España se

publica un breve artículo introductorio de Miguel Fisac. Pero así como no tenemos más que elogios para

las realizaciones que merecidamente llegan a´las páginas de esta gran revista técnica internacional, no

podemos aceptar sin ciertas reservas la tesis que se apunta en el preámbulo de nuestro querido ´y

admirado colega.

Dice Fisac que "los arquitectos españoles de la joven generación, se- encuentran aquí sin puntos de

referencia ni raices, y sin vía ya trazada". Cita como antecedentes de excepción la obra dé Gaudí, la de

Anasagasti y la del grupo G. A. T. E. P. A. C. Este panorama de la arquitectura española contemporánea

no sólo está poco matizado, sino que adolece de lagunas considerables. En primer lugar, Gaudí es un

genial erudito gotizante, cuya principal aportación estriba en la estilización interpretativa que de aquella

arquitectura hace. Por lo que se refiere al Q. A. T. E. P. A. C., sin entrar ea otras consideraciones, es

cierto que, a pesar de sus pretensiones monopolístícas y de su tendencia a los bombos mutuos, realizaron

obras estimables. Pero Fisac no cita antecedentes tan trascendentales como el hipódromo de la Zarzuela,

el dispensario antituberculoso en Barcelona, obra de José María Seft y José Torres Clavé; la fábrica S. A.

E. S. A., en Barcelona, obra de Serrater Boflll; el primer Intento de bloques abiertos, aunque no en todo

su purismo formal, con parque interior realizado por Zuazo, en la "Casa de las Flores", y luego

universalmente reproducido, y la no menos trascendental obra de los Nuevos Ministerios, que precedió en

lustros a las construcciones de Troost y Speer, por citar dos nombres entresacados de nuestra memoria al

azar. Todos estos son hitos de la moderna arquitectura española e inmediatos antecedentes de lo que se

está (haciendo ahora entre nosotros. ¿Cómo puede afirmarse que no contamos ni con puntos de referencia

ni con raíces? Recuerdo entre otras cosas el asombro de Bernard Zehrfuss por el extraordinario desarrollo

en cantidad y calidad de nuestra arquitectura contemporánea, que aquí habla alcanzado al gran público,

cosa que según él no ocurre en nuestro país vecino. Pero es que hay más. Hay pocos países en el inundo

que cuenten con unas constantes arquitectónicas del rango de las españolas. No vamos a repetir las

páginas inolvidables que sobre este tema han escrito Eugenio d´Ors y Fernando Chueca, entre otros. Por

esto todos los movimientos arquitectónicos occidentales han encontrado en España una manifestación

propia y original, incluso los de cánones «ñas inflexibles, como el Renacimiento. ¿Se puede olvidar todo

esto al hablar de los "puntos de referencia" que en su propio país tiene el arquitecto español?

Señala Fisac dos tendencias en nuestra arquitectura contemporánea: la popular y la escurialense. A las dos

las acusa de plagiarlas, a nuestro juicio sin fundamento, porque Junto al "pastiche" sin contenido en una y

otra tendencia existen otras que han dado lugar a construcciones admirables, asi en la vivienda individual

o en las grandes obras públicas como en los herrerianos Nuevos Ministerios. Es difícil llegar a una

conclusión tan rotunda en este sentido como la de afirmar que esto» antecedentes válidos no puedan dar

consecuencias arquitectónicas Interesantes en un futuro, más o menos remoto, porque lo mismo podía

haberse dicho del propio Escorial, que era ya entonces "un callejón sin salida", y esto hubiera sido falso.

Lo popular, que es él poso de la experiencia contrastado con las exigencias climáticas, las costumbres y

los materiales disponibles, es la primera lección de todo arquitecto, Y ahí esté, el ejemplo admirable del

Japón. ¿Cómo se puede entonces afirmar que estas dos tendencias colocan al arquitecto español "en un

callejón sin salida"?

Todo lo que significa de funcional nuestra arquitectura, calificativo que hoy se

emplea con harta frecuencia, como un descubrimiento habido en nuestros años, es vetusto en el orden

conceptual. ¿O es que nuestra arquitectura gótica no es funcional y racional, a pesar de sus coros

Interpuestos, o nuestros desmelenados castillos de la Reconquista, o el propio palacio do Granada?

Afirma Fisac que las realizaciones de la nueva generación se apoyan en tres base» para el futuro

desarrollo de nuestra arquitectura: aceptar la enseñanza de lo» maestros de nuestra época, no olvidar las

escasas posibilidades económicas y respetar la esencia, aunque no la forma, .del arte popular. De lo

primero no hay duda alguna ni para el arquitecto español ni para el indochino. Lo segundo es también una

consigna universal, porque incluso en los países más ricos una de las preocupaciones fundamentales es la

de construir lo más barato que se pueda. Lo que sí valdría la pena recordar en este punto es que todos,

unos mas y otros menos, debemos curarnos de la fiebre de revestimientos marmóreos, de columnatas y de

capitel» corintios que han sufrido hasta nuestros más jóvenes y audaces arquitectos."

Párrafo aparte merece lo del "respeto a la esencia popular", porque aqui no bastan las declaraciones de

principio: hay que descender a definir lo popular esencial. ´Y por muchos esfuerzos que se hagan resulta

difícil encontrarlo en muchos de los proyectos que se publican en el número citado de "L´Archttecture

d´aujourdhui". Todo el mundo, salvo los revolucionarlos, están de acuerdo en que el progreso ha de

hacerse a partir de la tradición, viejísimo descubrimiento que Fisac hace´suyo. Han tratado de ello

infinidad dé filósofos y tratadistas. Entre otros españoles, Donoso Cortés, Menéndez Pelayo, Vázquez de

Mella, de los ya fallecidos. Y entre los contemporáneos, Palacio Atard, Gamira, Cal-Vo-JBerer, Pérez

Embid y Fernández de la Mora, del cual se explicó en cierta ocasión su concepto de tradición como "un

sistema de actualización de sus propios contenidos", que africado a nuestro concepto arquitectónico es tan

válido que se decía y ha quedado por escrito que no hay eucrasia posible que no tenga su antecedente y su

evolución. Pero esto hay que plasmarlo, y no se puede huir por sistema da las reminiscencias formales.

Estamos convencidos de que la arquitectura española tiene ricos puntos de referencia en el pasado remoto

y en el próximo. Las líneas dé lo popular y de lo erudito son todavía entre nosotros una fuente .Inagotable

de posibilidades. El desdén hacia El Escorial es tan inaceptable como ante el Partenón. De éste todavía

vivirnos. Nuestra arquitectura no sólo no está sin salida, sino que ha encontrado varias a cual más fértil,

una de ellas la del propio Miguel Fisac, !M. M. M.

 

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