Plan para construir un millón de viviendas en cinco años  :   
 El montaje crediticio de la construcción volvera a ser considerado como uno de los factores de la vida económica nacional. 
 ABC.    25/02/1960.  Página: 47-50. Páginas: 4. Párrafos: 60. 

MADRID, DOMINGO 28 DE FEBRERO DE 1960

PLAN PARA CONSTRUIR UN MILLÓN DE VIVIENDAS EN CINCO AÑOS

Lo ha dado a conocer el señor Arrese en el acto de constitución del Consejo Nacional de Vivienda,

Arquitectura Urbanismo

EL MONTAJE CREDITICIO DE LA CONSTRUCCIÓN VOLVERÁ A SER CONSIDERADO COMO

UNO DE LOS FACTORES DE LA VIDA ECONÓMICA NACIONAL

Don José Luis Arrese presidió ayer a mediodía el acto de constitución del Consejo Nacional de Vivienda,

Arquitectura y Urbanismo. Se verificó la ceremonia en el salon de actos del Ministerio del que es titular,

y en la presidencia se hallaban, con el señor Arrese, el ministro secretario general del Movimiento, Sr.

Solís; patriarca de ,las Indias Occidentales,´ Dr. Eijo Garay; capitán general de la Región, teniente general

don Miguel Rodrigo; jefe.de la Jurisdiccion.de Marina, almirante Nieto Antúnez-, subsecretario del

Ministerio, Sr. Reguera Sevilla; gobernador civil, D. Jesús Aramburu; alcalde, conde de Mayalde, y los

directores generales del Departamento.

El salón estaba ocupado por los miembros del nuevo Consejo y numerosos invitados, En primer térrnino

se procedió a la lectura del decreto de creación y el de nombramiento de los nuevos consejemos, que

suman 54, quienes, ante el obispo de Madrid Alcalá, Dr. Eijo .Garay, prestaron juramento de fidelidad.

COMPONENTES DEL CONSEJO

El Consejo Nacional de Vivienda, arquitectura y Urbanismo lo componen los ministros de la Vivienda,

Sr. Arrese, y secretario general del Movimiento, Sr. sólís; subsecretario, Sr. Reguera Sevilla; directores

generales dé la Vivienda, y jefe nacional de la Obra Sindical del Hogar, don Miguel Ángel García Lomas;

de Arquitectura, D. José Manuel Bringas; de Urbanismo, D:,Pedro Vidagor; de Economía y Técnica de la

Construcción. D. Francisco Prieto Moreno; secretario general técnico del Ministerio fie la Vivienda, D.

Alberto Martín Gamero; comisario general para la Ordenación , Urbana de Madrid, don Carlos Trías

Bertrán; fiscal superior de la Vivienda, D. Blas Sierra; conde de Mayalde,. alcalde de Madrid; directores,

generales .de Administración Local, D. José Luis Moris Marrodán; de Sanidad, profesor García Orcoyen;

D. Laureano Lópea

Rodó, representante de la Presidencia del Gobierno; D. Vicente Lledó, D. Julián Azotea, D. Federico

Curt, D. Antonio Gallego Burin, D. Juan Antonio Gutiérrez Sesma, D. Joaquín de la Escosura, don

Eduardo Requena, D. Alejandro To-rrejón, • D. Manuel Sierra Bustamante. don Manuel Barela Parachi,

D. Eduardo del Río Iglesias, D. Alfonso Escames, don Daniel Zuazo, D. José Ramón Otero, don Santiago

Alvarez Abellán y D. Manuel Grasson de la Peña; presidente de la Diputación de Guipúzcoa, alcaldes de

Oviedo, Vitoria y Ponferrada; D. Luis Gutiérrez Soto, D. Luis Blanco Soler, den Pascual Bravo, D. César

Cort, D. José Cano Soto.´D; Antonio Correa Veglissón. don Ángel B. Sanz, D. José Moreno Torres, D.

José Manuel Muñiz de Orellana, don Higinio París Eguilar y D.´ Francisco Núñez Lagos, y los directores

de las Escuelas de Arquitectura de Barcelona y Sevilla.

DISCURSO DEL MINISTRO DE LA VIVIENDA

Terminado el acto de la jura, el Sr. Arrese pronunció un importante discurso.

Comenzó saludando a los nuevos Consejeros, y después de dedicar un recuerdo a los colaboradores que

les precedieron en estas tareas, dijo:

"Cuando se vive como nosotros hemos vivido estos tres años, emparedados entre la prisa, por un lado, y

la hondura social, por el otro; entre la urgencia atropellada que exige poner en el trabajo una espuela más

dura cada, día, y la- responsabilidad de saber que en nuestras manos reposa, nada menos que la esperanza

v la felicidad de tantas familias españolas, viene bien dedicar a la, pausa, una jornada del camino: viene

bien congregarnos en torno al simbolismo de una fecha y cambiar, entre: nosotros la palabra y el aliento y

el recuerdo.

ABC. DOMINGO 28 DE FEBRERO DE 1960.

Diréis que tres años son pocos para agolpar tras ellos una larga caravana de recuerdos positivos; pero si

uno los completa, no para convertirse en muro de lamentaciones, sino para recordarse a si mismo las

armas con las cuales se puede remontar muchas veces la dificultad; si uno los completa con el esfuerzo

que ha sido necesario poner para ir ganando cada hora una batalla a la escasez y a la indiferencia y a la

improvisación e incluso a la escondida zancadilla que a veces. aguarda, en el recodo del camino, tres años

son bastantes, para de ellos extraer la mejor de las enseñanzas; aquella que nos dice, que para alcanzar la

meta es preciso volcar en la brega constante de la vida lodo el esfuerzo que la empresa requiere, pero

también toda la alegría deque uno es capaz. Esfuerzo para poder tocar con la punta de los dedos el premio

de la corona, y la alegría para saber poner un gesto de optimismo a la dura lección del desengaño.

No fue sencillo el empezar del Ministerio, porque a las naturales dificultades que acompañan a toda

creación, vinieron a sumarse .las circunstancias económicas que desde el primer momento lo agobiaron.

La legislación que el Régimen lia ido ofreciendo al problema de la vivienda, a lo largo de. sus veinte años

de existencia, lia tenido la virtud de saberse colocar ante la realidad y amoldarse a las circunstancias de

cada momento. La ley de Viviendas Protegidas, primero, y la de Bonificables, después, respondían

admirablemente a la situación y al clima políticosocial de cada instante. La ley de Viviendas Protegidas

nació en un momento de generosidad del Estado, y el Estado se ofrecía a aportar el 90 por 100 del

esfuerzo económico que requería la vivienda. La ley de Bonificables nació en la Dirección General del

Paro, y no cabe duda que para resolver el paro, el camino más indicado es el que nos lleva a construir

viviendas de mejor categoría, como aquellas que, en tiempo de la República, fomentó la ley Salmón,

porque son las que emplean más oficios y más materiales y mas mano de obra.

Luego- vino la ley cíe Renta Limitada, que tuvo la. gran virtud de unificar la legislación española del

hogar, haciendo que el grupo 1º responda al objetivo de dar continuidad a las viviendas bonificables, y el

grupo 2.°, a las protegidas. Esta ley hubiera sido perfecta si hubiera nacido suficientemente dotada; es

decir, si para hacer frente al número de viviendas al año que propugnaba el Plan Nacional y dar a cada

una la ayuda prometida, hubiera recibido el número de millones necesarios. Pero, desgraciadamente, no

fue así, y al crearse el Ministerio resultó que , para atender a las viviendas acogidas hasta entonces al

amparo de la legislación vigente, necesitábamos´ recibir del Ministerio de Hacienda 18.984 millones de

pesetas, sin contar con .las revisiones de precio que se fueran produciendo, en virtud de la subida de

salarios decretada tres meses antes, que suponía una repercusión cercana al 40 por 100 en los precios

generales de la construcción.

En esta situación de verdadera angustia, en la que un Organismo recién nacido se encontraba, por un lado,

con la tremenda obligación de tener que llevar adelante una labor esencial para Ja, paz y para la justicia

social del Régimen, y, por otro, con una deuda que casi llegaba a la tercera parte del Presupuesto

Nacional, solamente se ofrecía a nuestros ojos la posibilidad de iniciar la marcha por uno de estos tres

caminos: o ignorar la situación anterior y empezar una nueva vida, o dedicarse a liquidar la deuda y

mientras tanto renunciar a "toda actuación distinta, o buscar el modo de hacer compatible la absorción del

pasado con la construcción de nuevas viviendas.

Pero como, evidentemente, sólo cabía ei tercer camino, el .problema se convirtió en determinar qué

proporción de, nuestros medios debía dedicarse a la absorción y qué a la nueva labor: y como lo prudente

era que - la nueva labor no resultase menor a la que antes se venia realizando, porque toda disminución da

ritmo provoca a la larga una situación de paro, el problema planteaba esta objeción previa: ¿qué cantidad

de dinero necesitaría entregarnos la Hacienda española para sostener el ritmo necesario e ir a la vez

reduciendo la deuda?

Desgraciadamente, el Ministerio de la Vivienda nació en un momento en que la preocupación" máxima

era establecer una serie de restricciones- económicas, para llegar luego a la nivelación presupuestaria,

después a la limitación de las inversiones y, por último, a la estabilización do la, moneda, y por ello, el

problema de la vivienda tuvo que someterse no sólo a renunciar a la ilusión de obtener una ayuda

supletoria, sirio incluso a dejar de percibir durante todo el año 1957 la ayuda legal que cada año se

dedicaba al Instituto Nacional de la Vivienda.

Descontada, pues, la hipótesis de obtener dinero, teníamos que buscar una fórmula que "permitiera

afrontar con éxito la cuestión, y la fórmula se encontró en el nuevo tipo de viviendas subvencionadas,

que, reduciendo las ayudas ,del Estado y las superficies de cada vivienda, permitía, a partir de 1958,

conseguir el ahorro necesario para ir atendiendo a la vez al pasado y al futuro:

El resultado ya to sabéis y no es cosa de abrumaros con detalles que aburran vuestra paciencia. En este

momento, y gracias a haber aceptado con toda la decisión que las ´circunstancias nos imponían el Tínico •

camino posible, clausurando los cauces de protección generosa y de superficies amplias e invitando a los

promotores antiguos a acogerse al nuevo- sistema, la situación del Ministerio es francamente favorable;

pues no solamente hemos alcanzado con las 131.838 viviendas entregadas en 1959 la cifra, más alta

conseguida en los veinte años del Régimen, sino que además, hemos reducido la deuda inicial sin ayuda

de ninguna especie a 6.017 millones de pesetas, lo cual nos permite asegurar que construyendo durante

éste año a razón de las 140.000 viviendas anuales. es decir, 30.000 viviendas más que el programa

establecido en el Plan Nacional, 65.000 más que. la media alcanzada en. el trienio 1955-57, podemos.

llegar al 31 de diciembre de 1961 habiendo liquidado la totalidad de los compromisos existentes.

No digo esto para obtener de vosotros el aplauso a una gestión que, a fin de cuentas, ´a todos corresponde,

sino para poner en evidencia que cuando, hace dos años´ y medio, hubo que dar esa especie de salto en el

vacío que consistió en abandonar el asidero de la ley de Renta Limitada y tratar de alcanzar el nuevo

sistema de Viviendas Subvencionadas, con todos los riesgos que tiene la improvisación, y sobre todo con

todos los riesgos que tiene el cambiar d& caballo en plena carrera, no lo hicimos por mero capricho y

menos aún porque hubiéramos caído.en el-feo pecado. tan corriente y tan mezquino, de considerar digno

de ser nuesto en almoneda toda la actuación anterior, sino porque no había posibilidad de alcanzar las

ayudas precisas para hacer frente a los compromisos que la propia ley prometía.

PLANES DE URGENCIA SOCIAL

Tal vez ésta haya sido la operación más importante de todas las que ha realizado el Ministerio de la

Vivienda en los tres años de su vida, porque es la que ha permitido llevar a cabo la labor de nivelación

•presupuestaria, el incremento de viviendas a los Planes de "Urgencia Social.

Los Planes de Urgencia Social nacieron de la angustia que pone en el alma, saber que «n España hay un

millón doscientas mil familias aguardando que baje sobre ellas la hora luminosa del hogar.

Teníamos que hacer para ello una operación que si en todo momento es difícil, en aquéllos resultaba una

pura aventura, porque estábamos en los primeros meses del Ministerio con la enorme suma de

obligaciones económicas que os acabo de decir y sin consignación presupuestaria de ninguna especie.

Pero cuando hay un deber tan urgente y tan social como éste de impedir que los hombres sigan

durmiendo´ debajo de los puentes o habitando como perros en las cuevas inmundas de los suburbios lo

único que no radiamos hacer era sentarnos a ver si llovía el dinero o perder nuestras energías y nuestro

tiempo en trazar unos planes mezquinos cié acuerdo con nuestros medios y con los límites de la

prudencia.

Si el 18 de julio el Caudillo, en vez de lanzarse a la caite se hubiera- puesto a calcular el número de

millones que tenía; si en vez de empezar la bendita locura de salvar a España se hubiera puesto a meditar

con cautela en los medios que exigía, la contienda, a buen segunro que hoy España sería una colonia de

Rusia y a buen seguro también que Europa, cogida .entre dos fuegos por la idea comunista, habría salido

de la Guerra Mundial con -la estrella roja sustituyendo en las torres de sus catédrales góticas a la Cruz que

simboliza el Cristianismo.

No extrañe, por tanto, que nosotros, formados1 en la escuela de Franco, dejaramos que los cautos nos

llamaran locos: porque, en medio de todo, si nuestra locura nos llevaba al fracaso, también es bonito

sentirse encerrado en un manicomio por haber querido alcanzar para el prójimo un puñado de cielo y por

haber soñado con borrar la miseria de un sol.o plumazo.

Pero como Dios está de parte de todas las justicias que se plantean con limpieza el Plan de Urgencia,

Social de Madrid, el disparatado Plan que pretendía sin dinero, sin materiales y sin tiempo, la

constmoción de 60.000 viviendas en dos años, se ha superado con creces y se ha logrado, como pronto

veréis en un libro-catálogo que se va a publicar, la magnífica suma de 82.884 viviendas.

Al rendir ante vosotros estas cifras maravillosas, pido a Dios que nos siga teniendo en el grupo de los

locos y no nos deje caer en la tentación de mirar con cordura sus grandes empresas y de aplicar a nuestras

fuerzas y a nuestro entusiasmo la medida de la sensatez.

DEFENSA DE LA INICIATIVA PRIVADA, ESCALA MÓVIL DE RENTAS

Este Plan de Urgencia Social y los tres que después abarcaron a Barcelona, Asturias y Vizcaya, no sólo

introducen ¿a ambición de -anas cifras elevadas de viviendas sino también una serie de ´normas

legislativas, entre las cuales se encierra él propósito de asociar a la obra del Ministerio el concurso de la

iniciativa privada. Para nosotros, la iniciativa privada es esencial; primero, por razones políticas, porque

sólo los países que manejan el monopolio v llevan su doctrina por .caminos totalitarios, pueden desdeñar"

la colaboración ajena: pero también por razones económicas, porgue no andamos tan. sobrados de dínero

como para rechazar la aportación de ´os demás.

Todo lo que no sea implicar a la iniciativa privada y ayudarle para que ella y no el Estado acometa por

entero ,1a función ds construir, es torpe, gravoso e ilógico: porque el problema del hogar1 es de tal

exigencia que si no hay iniciativa privada tiene que haber iniciativa oficial: y hacer que el Estado dé un

pasó al´ frente sin absoluta necesidad es una terrible equivocación política y económica, porque supone

cargar sobre sus únicas espaldas lo que puede repartirse entre tantos colaboradores, que sólo esperan tener

garantizado el justo beneficio para volcarse en favor de la vivienda.

ABC. DOMINGO 28 DE FEBRERO DE 1960.

Probablemente son pocos en España los Que no estén de acuerdo con la teoría de que un Estado como el

nuestro debe orientar e incluso organizar la promoción como lo hace a través de Poblados Dirigidos, pero

nunca dedicarse a construir. Sin.embargo, la iniciativa privada recibió un duro golpe delcual la ley del

Plan de Urgencia Social ha tratado de rescatarlo: me refiero a la congelación de alquileres, decretada

anteriormente por la ley de Arrendamientos Urbanos.

Muchas veces he repetido (y hoy quiero hacerlo de nuevo en este acto solemne de apertura oficial de

nuestras funciones, porque sin duda seréis vosotros los mejores colaboradores del Ministerio de Justicia

en la reforma de esta ley), muchas veces he dicho que el negocio de la construcción, para que el capital

privado se acerque a él. tiene que ser ante todo un negocio; y que no podemos pretender el concurso de la

iniciativa privada por el procedimiento de confundir la caridad y el altruismo con la justa y permanente

rentabilidad que el dinero necesita para sentirse atraído a la aventura.

La -ley de Urgencia Social, tratando, de remediarlo en parte (y digo en parte porque la solución total

deberá alcanzar tambión a las viviendas construidas anteriormente , concedió a todas las viviendas

subvencionadas que en adelante se edificaran jiña escala móvil de rentas que cada año aplicaría, por

decreto del Consejo de ministros, el índice de variación de costo de vida reconocido por la Dirección

General de Estadística, y todos sabéis que asi se ha aplicado puntualmente en los dos años que lleva

vigente el sistema.

CRÉDITOS BANCARIÓS Y PRESTAMOS COMPLEMENTARIOS

Pero la iniciativa privada ha iniciado estos últimos meses un nuevo movimiento de retroceso. ¿Qué ha

sucedido? Algo que todos conocemos: la restricción de los créditos.

El constructor - español, y permitidme que para enfocar este problema haga una ligera alusión al sistema

financiero que sirve de soporte a la industria de la construcción, nunca se ha movido manejando grandes

capitales propios: la característica del sistema de cobros no es como en unas Industrias cuyas facturas se

realizan al contado; y menos aún como en otras, donde una parte del precio se cobra al momento de

firmar el contrato. El constructor de obras tiene que empezar, por ser • él quien deposite una fianza, y este

pago aplazado se mantiene a lo largo de toda la obra y más allá de la obra, puesto que la liquidación final

queda sometida, a un plazo de garantía para responder asi de la buena ejecución verificada.

Resulta, pues evidente, que si no dispone de reserváis propias y tiene que anticipar los pagos, su

financiación descansa de un modo casi exclusivo en el sistema del crédito, .y si el crédito, falla se

derrumba todo el ´sistema, porque entonces las empresas constructoras sólo podrían funcionar sí estaban

constituidas por multimillonarios.

Así, cuando se empezaron a restringir los créditos bancarios, se empezó a notar la retracción de un modo

alarmante. Las cifras, que siempre son elocuentes, nos dicen que solamente en Madrid, «n el primer

semestre de 1959, se solicitaron calificaciones provisionales para 24.891 viviendas, y en el segundo

semestre no pasaron de 8.833.

Evidentemente, la solución está en volver a la abundancia de los créditos, y como la mejor manera de

demostrar nuestro deseo de ayudar al constructor, es empezar por aquello que- tenemos al alcance ´de la

mano, el -Ministerio ha iniciado su labor, tratando de alcanzar para el sistema´ de préstamos

complementarios que a través de las calificaciones provisionales se conceden, toda la agilidad y toda la

eficacia que ee necesita para que el promotor reciba, sin pasar un calvario de esperas y de dificultades que

a nadie favorece,- las ayudas que tiene derecho a recibir tíeí Estado todo aquel que se acogé a la promesa

de su legislación.

En este sentido habréis visto que en el ultimo Consejo de ministros ee tomó, el acuerdo trascendental, que

Quiero destacar, aunque ha sido ya publicado por la Prensa, de destinar 3.600 millones de pesetas anuales

a préstamos complementarios de viviendas acogidas a cualquiera de las legislaciones por las cuales

concede el Ministerio sus calificaciones provisionales, y que esta cantidad, controlada y distribuida por e}

Ministerio a través de .las entidades prestadoras, está- garantizada por él propio Ministerio de Hacienda.

Y como esto se trata de completar con la orientación babearía de volver a considerar el montaje crediticio

de la construcción como uno de los factores esenciales de la vida, económica de España, pero" sobre todo

de la vida- social y moral de los españoles!, es fácil volver a señar con horizontes claros ´en que otra vez

el hogar, ese bien tantas veces llamado de consumó por los alquimistas de la economía, vuelva a ser

considerado como el mayor y más provechoso de los bienes de producción; porque en él se produce nada

menos que el bienestar de un pueblo, nada menos.que la paz social, sin la cual, ciertamente, acaban

sobrando toda clase de cautelas financieras y de llorínas crediticias.

Boto así el dique más difícil de todos los que impedían a} constructor mirar cor determinad» esperanza la

efectividad de su inversión, yo espero que la iniciativa privada saltará de nuevo a la industria de la

construcción, porque detrás de ella, para defenderla, está el Ministerio de la Vivienda y el Gobierno en

pleno y el Caudillo ´mismo, que abandera la batalla de la paz con más entereza y con más ilusión, que la

otra batalla de las armas.

NUEVA LEY DE VIVIENDAS

He dicho al principio que no habían de ser mis palabras en este acto inaugural un solo mirar hacia atrás,

como si esta reunión que nos. congrega, en vez de ser principio de camino, fuera -velada conmemorativa.

Tenemos la misión de labrar el futuro, y ni vosotros ni yo cumpliríamos con el deber dedicando nuestro

tiempo a la nostalgia del recuerdo.

Podría, efectivamente, deciros muchas cosas, porque Dios ha querido hacer apretada y copiosa la vida

casi recién estrenada del Ministerio; podría hablaros del Urbanismo, cuya mayoría de edad se hizo en el I

Congreso Nacional de Barcelona, y de la acción positiva llevada adelante por las otras Direcciones

Generales, y de mis viajes al extranjero, donde han ido quedando como jalones de una actuación

colectiva, los primeros pasos para una Comunidad Internacional de la Vivienda, basada en el pensamiento

filosófico de España. No renuncio a hablaros de ello en otra ocasión, pero sólo he querido referirme hoy a

la vivienda, porque quiero hilvanar únicamente la experiencia del pasado con las circunstancias que

configuran, el presente, para levantar sobre ellos el andamiaje que permita- Ia estructura del futuro.

Pues bien: el presente se caracteriza por un cambio total del panorama. No podemos pensar en las amplias

superficies habitables del pasado, porque la economía familiar ha cambiado y buena prueba de ello es la

gran cantidad de viviendas de este tipo que están desocupadas: no podemos tampoco seguir el camino

generoso abierto por las legislaciones anteriores. porque ello obligaría al

ABC. DOMINGO 28 DE FEBRERO DE 1960.

Estado a un desembolso que no le es posible realizar; y, sin embargo, tenemos que hacer viviendas, cada

vez más viviendas, porque cada vea pesa con más angustiosa obligación sobre nosotros la urgente

necesidad de dar alojamiento y bienestar y dignidad humana a ese montón de españoles que viven en la

calle; entre el polvo y la estrella, pero sin ver de la estrella más que el brillo lejano de una luz cualquiera.

Para ello y, como difícilmente podríamos afrontar la^ nueva situación si no empezáramos por* organizar

las cosas de manera adecuada, el Ministerio ha preparado el borrador de un boceto de ley, que, partiendo

en primer lugar de aquellos conceptos comunes a todos los que vemos el problema de la vivienda como

un acto de justicia social y aprovechando toda la buena experiencia de los años transcurridos, trata de

alcanzar la dorada meta de una cifra tan ambiciosa de hogares ´que sea capaz de iluminar, con la sola

tentación de su número, la ruta que Dios ha encomendado al Ministerio.

Y como vosotros sois, por definición del decreto que creó vuestro Consejo, el órgano1 supremo de

consulta en .todas las secciones de Arquitectura, Vivienda y Urbanismo, a vosotros os lo entrego para que

en él pongáis el alma y para que de él hagáis la esperanza donde pueda cada día recostarse la más noble

de todas las ambiciones del hombre.

PRINCIPIOS DOCTRINARIOS QUE INFORMAN LA LEY

Este boceto que vosotros estudiareis para convertirlo en. anteproyecto digno de´ser en su día elevado al

Gobierno y luego, si procede, enviado a estudio y consideración de las Cortes Españolas, está basado,

como todo lo que aspira a encajarse en el marco de la cultura occidental, en una serie de principios

permanentes, porque sólo partiendo de una base firme se puede encontrar la solución de los .-.opuestos

que plantean las circunstancias de cada momento.

Estos principios son difíciles de enunciar y no es este el momento de hacerlo, aunque siempre conviene

tenerlos en cuenta. Siempre conviene repetir, por ejemplo, que para nosotros la vivienda no es sólo el

´espacio vital que precisa la familia para su amparo y arraigo ni siquiera el´contorno esencial que la recoge

y diferencia: sino el ambiente donde adquiere la vida familiar el concepto de unidad, permanencia y

continuidad que necesita para el ejercicio de su misión, porque de ello se deduce que si la vivienda ha de

servir para el desarrollo de las virtudes familiares, ha de ser reflejo de esas virtudes y ha de ser dign ,

capaz y permanente; con,dignidad y espacio que prohiba superficie menores de aquello que se juzgue

imprescindible para la moral de la familia; y con permanencia tal que oriente nuestros pasos hacia la

propiedad privada del honrar que habita cada uno, considerando el arrendamiento como fórmula interina

que resuelva la indigencia o el tránsito.

Conviene repetir también que siendo el hogar esencial para el concepto social y cristiano de la familia y

siendo ésta a su vez la cédula primaria de la sociedad humana, la vivienda es un derecho de la familia y

un deber de la sociedad; porque de esta definición se deducen muchas cosas.

Se deduce, primero, que si bien es cierto que este deber hace del hecho de constituirse la familia y no de

la circunstancia económica de cada una, porque la necesidad de hogares no empieza a manifestarse

cuando la. familia alcanza los medios suficientes para edificarlo, sino cuando llega a constituirse como

tal, también es cierto que este deber sólo se convierte en obligación ineludible cuando la situación

económica del hombre lo impide lograrla por sus propios medio?.

De ello resulta que la obligación de la sociedad a resolver el problema de la vivienda está en razón directa

a ´la escasez de recursos de cada uno; y que tenemos la obligación de poner un límite máximo

a la categoría de las viviendas ayudadas por el Estado; y que debemos dar preferencia a los más

necesitados e incluso dedicar a ellos la mayor parte del esfuerzo económico que se realice en las primeras

etapas; y, por último, que debemos fomentar la construcción de viviendas pequeñas, dentro de los límites

exigidos por la moral, no porque seamos partidarios de las viviendas pequeñas, sino para alcanzar con sus

beneficios al mayor número de necesitados.

SEGUNDO PLAN NACIONAL: UN MILLÓN DE VIVIENDAS

Con estos supuestos y con. toda la experiencia que la aplicación del sistema de viviendas subvencionadas

y las normas legales precedentes nos han suministrado. hemos llegado a estructurar la ley: una ley que no

sé si es buena o mala, aunque sí sé que vosotros haréis buena; pero una ley ambiciosa; una ley que sueña

otra vez con grandes vuelos y que pone un recorte de alegría a la trágica vida de ´los que para no poseer

nada, ni siquiera poseen el lecho donde recostar el dolor; una ley que intenta dar a´ España un millón de

viviendas en cinco años y quiero clavar como una´bandera sobre el negro cinturón de la miseria la ternura

de un-paisaje cordial.

Un día. hace casi veintisiete años, los jóvenes de entonces nos echamos a la calle a luchar en la dura

batalla de las esquinas; sin embargo, no estábamos tan lejos los unos de los otros; al menos había un

grupo cuyo jefe había dicho una mañana de otoño a sus enemigos: podréis decir de nosotros que somos

señoritos, pero no-venimos a la vida política a defender a aquellos que nos pudieran interesar como tales

señoritos.

No; el privilegio de señorito no merece la pena defenderse a bofetadas: lo que quisimos defender, lo que

,hoy queremos lograr cuando ya la nieve de los años ha, teñido de blanco nuestras cabezas, es que la vida

de todos los españoles se acerque a una norma de unidad en la dignidad: y no hay dignidad posible

cuando el paisaje que forma el contorno de un hombre es la´ guarida inconfesable ó el terrible suburbio

que cierra la mirada a todo pensamiento elevado.

Alguien dirá que al ´hablar de un millón de viviendas me dejo llevar de la fantasía o existe en el cálculo

un fallo terrible que un día estallará en nuestras manos como una granada. No; los que hemos trabajado en

.ella hemos fijado la cifra y el plazo con el máximo rigor. Es cierto que nos ha ilusionado la empresa y

que, por ello, hemos puesto en el trabajo toda la alegría que merece, pero también es cierto que hemos

puesto en el cálculo no la quimera de un sueño bonito, pero irrealizable, sino la gran serenidad de los

números.

Efectivamente, se puede objetar, por aquellos que siempre contemplan el panorama con los prismáticos al

revés que, según he dicho hace poca, la ley de Renta Limitada hubiera sido perfecta si hubiera recibido la

ayuda necesaria para su ejecución, pero que, por´no suceder asi, nos quedan todavía por absorber 6.000

millones de pesetas en obras comprometidas. No creáis que en el corto espacio de unos, minutos me he

pasado de la preocupación al regocijo, hasta mirar con indiferencia los,obstáculos financieros.

Precisamente porque necesitamos primera cancelar todos los compromisos adquiridos, y necesitamos,

para ello, todavía un bienio, es por lo que este Segundo Plan Nacional, que empezará a regir una vez

acabado el vigente, es decir, el 1.° de enero de 1961, nos debe tranquilizar en absoluto, pues todos sabéis

que empezar en 1961 supone alcanzar presupuestariamente el plazo previsto, ya que las obras

comenzadas a lo largo de un año no gravitan sobre el presupuesto del año en curso más que en una

pequeñísima parte.

Se nos dirá también que no hay dinero bastante ni mano de obra suficiente para llegar a cabo un programa

tan ambicioso. Entre los papeles que se os han de repartir encontraréis los cálculos hechos para dejar

calmada, no sólo nuestra propia inquietud, sino también la. duda de nuestros colaboradores.

Se nos dirá otras muchas cosas; pero pueden sentirse tranquilos los que creen que el Ministerio de la

Vivienda es un nido inconsciente de fanáticos; fanáticos sí, porque sólo con pasión de fanatismo se puede

uno acercar a la situación desolada de la necesidad ajena; pero Inconscientes, no; porque incluso por

formación matemática, pero, sobre todo, porque no habría una burla más sangrienta como esa de prometer

en el vacío, no podemos hacer concebir alocadas ilusiones a las gentes; y menos,que a nadie, a esa masa

de. buenos españoles que cabalgan por la vida, con el solo equipaje de la fe en nuestras palabras y puesta

la esperanza en que un día amanecerá, trayendo también .para ellos el regalo cariñoso de un hogar.

PALABRAS A LOS CONSEJEROS

Señores consejeros: Habéis tomado posesión de unos cargos que, sin duda, os quitarán muchas veces el

reposo; unos cargos en que vosotros mismos acabaréis negándoos la calma a la vida porque 03 llenará de

angustia saber que del trabaja vuestro, del coraje que dediquéis a la tarea, depende una parte esencial del

futuro.

Trabajad sin descanso, pero no porque ese futuro os deba de- amargar con la existencia de unas masas sin

cielo que pueden un día perder la paciencia, sino por algo infinitamente más importante y más entero y

más elevado: porque os duela el dolor ajeno.

Quede para otros el ver las empresas de esta vida montadas en función del egoísmo; que otros se muevan

movidos por el miedo d´e lo que pueda suceder si esas masas que viven sin arraigo siguen la ruta del

barro, hundida la moral en el tugurio y perdida la alegría en la miseria. Vosotros pensad en otra cosa,

pensad que la vida colectiva es un ejercicio permanente e insoslayable de Justicia social, y que todo el

programa de Franco se montó sobre ese principio, y que el único modo de sentirnos unidos los .unos con

los otros consiste en tomar como propia la angustia de los demás.

Ni por cálculo político nt por temor a la mirada torva, ni por sentimentalismo cursi, ni menos aún por afán

de ganar el fácil aplauso de la demagogia, sino por deber, tenemos que mirar la vivienda como algo

esencial a la vida del hombre.

Recibid, pues, este encargo quo os hace el Ministerio el día mismo de vuestra constitución. Estudiad la

ley que se os entrega y tratadla con pasión, porque toda. pasión se necesita para enfilar la solución de un

problema tan inmenso,; pero, sobre todo, tratadlo con cariño, porque la vivienda no es una de tantas

construcciones que el Estado realiza en servició de la civilización o de la economía o de la Patria; es la

Patria, misma;, es el hogar colectivo de todos los españoles el que so trata de hacer a través del hogar

individual de cada Uno; y ese hogar colectivo, esa Patria común que en una grande y decisiva parte nos

ha sido encomendada, será buena o mala, huraña o sonriente, según que nosotros sepamos hacerla,

modelando primero la vivienda a imagen y semejanza del hombre que deseamos.

En nombre del Caudillo de España declaro constituido el Consejo Nacional de Arquitectura, Vivienda y

Urbanismo."

 

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