Don José Solis, en el Club Siglo XX. 
 "El problema de España es un problema político"     
 
 Informaciones.    15/04/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

DON JOSÉ SOLIS, EN El CLUB SIGLO XXV

"El problema de España es un problema político"

MADRID, 25. {INFORMACIONES.}

EL problema de España, como el de tantas naciones, es, principalmente un problema político: garantía ¿e la libertad necesaria, de un orden, de una participación papular para conseguir la continuidad de la indispensable convivencia», dijo ayer en el Club Siglo XXI el ex ministro señor Salís en un discurso sobre Monarquía, la presencia del pueblo en el sindicalismo y la. política». Asistieron al acto cuatro ministros —los señores Suárez, Herrero Tejedor, Fernández Sordo y de Planificación del Desarrollo—, además de numerosos ex ministros —señores Oriol, Nieto Antúnes, Sánchez Bella, Garícano, García Ramal, Cabanillas Gallas y Fontana CoAina— v versonalidades políticas.

El señor Sohs se mostró partidario de «movernos en el campo de nuestras Leyes Fundamentales» y de aproximar nuestra política a la europea, «porque si bien Occidente no profesa una Ideología rígida, parece en cambio necesario el culto a una serle de principios, como la libertad, la Justicia y la participación del pueblo, en una u otra forma aceptable de democracia».

Respecto a la Monarquía afirmó que «el Principe de España, como sucesor, merece nuestra colaboración, lealtad y respeto por su posición institucional y porque se ha ganado con su conducta la confianza y admiración de los españoles».

He aquí algunos de los objetivos concretos que propaso el señor Solis al final de so conferencia:

* Deseamos un profundo y radical fortalecimiento político que continúe, aceleradamente, el total desarrollo de nuestras Leyes Constitu-cionales, perfeccionando la presenete. activa y responsable de nuestro pueblo en las tareas políticas, sin recelos ni miedo;, pues tenemos fe en ese extraordinario pueblo español, que responde bien cuando en él se cree, -y se revela cuando se le desprecia, no se le escucha, no se le utiliza o se le engaña. Asi, mientras más lejos nos sintamos de la vieja democracia liberal, más real y auténtica hemos de hacer la nuestra, ya que no es posible, ni licito, luchar contra el fracclo-namiento partidista, si no garantizamos cada vez más la participación popular con fórmulas más eficaces, reales, auténticas y actuales.

* Las Cortes han de reforzar su Independencia, tanto ante la Administración como frente a determinadas fuerzas de presión, que a veces no sirven los Intereses de nuestro pueblo, y si al suyo propio egoísta. Libertad y plena responsabilidad son necesarias.

• El Consejo Nacional, un poco empequeñecido en algunas disposiciones de hace unos años, ha de volver a sus reuniones periódicas, desarrollando su legal y doctrina) cometido, ya que su quehacer. no hay duda, es, en parte, el de asesorar al Gobierno en materia política, pero no debe olvidarse que por correspondería la defensa y vigilancia de los Principios del Movimiento Nacional, el velar por la transformación de las estructuras económicas, sociales y culturales y el ejercicio de los derechos y libertades constitucionales, ha de mantener permanente, libre e independiente diálogo con el Gobierno, no sólo a través de su comisión permanente, sino de las secciones, y, sobre todo, de su pleno, garantía de mutua colaboración.

• El sindicalismo que, superando la vieja ley de 1940, reforzó su autenticidad, representación, participación e Independencia, debe tener presente que constituye parte fundamental de nuestro sistema político, correspon-diéndole el honor de hacer oír & toda escala la voz firme del mundo del trabajo y que, al participar, ha de exigir no se interrumpa el perfeccionamiento de nuestra.» estructuras políticas y sociales. Debe alcanzar una real Independencia en relación con el Gobierno, que debe concederle cuantas funciones y atribuciones sean necesarias. Su unidad constituye la gran conquista del mundo del trabajo.

• Las asociaciones de participación política, junto Don José Solis a su necesaria libertad e Independencia, deben tener en cuenta que forman parte del sistema constitucional y deben garantizar la hermandad y el entendimiento de nuestro pueblo. Su excesivo fraccionamiento puede ser perjudicial

•* Las asociaciones familiares deben reforzar su legalidad y actualizarse, así como sus federaciones y confederación nacional, adquiriendo una importancia semejante a la del propio sindicalismo.

* El sistema electivo´ de-be ser perfeccionado, tanto en lo sindical como en lo municipal, familiar y asociativo.

* La descentralización y agillzaclón administrativa se impone como gran necesidad.

* Las relaciones entre Iglesia-Estado deben mantenerse bajo los principios de libertad y respeto mutuo a sus respectivas competencias. El problema de los llamados «hermanos separados» debe ser objeto de cuidada consideración.

* Las relaciones con Europa deben continuar siendo objeto de especial consideración, pero teniendo en cuenta que tanto nosotros necesitamos de Europa como ella de nosotros. Lo contrario serla una Europa

rota Y dividida.

» El concepto de empresa debe ser actualizado, responsabilizando a todos en su marcha y haciéndoles partícipes del resultado.

* La Monarquía instaurada por Franco con el apoyo de nuestro pueblo ha de ser garantía de pacifica y eficaz continuidad política, coronamiento de nuestro orden democrático; adaptándose en lo que sea preciso y por los cauces legítimos, las Leyes Fundamentales a´ las necesidades de cada momento. El Principe de España, como sucesor, merece nuestra colaboración, lealtad y respeto. Lo merece por su posición institucional, pero es que además don JuanCarlos de Borbon se ha ganado con su conducta la confianza y la admiración de los españoles

Hemos de reconocer que ante el positivo y natural anhelo de perfeccionamiento y desarrollo político del que somos decididamente partidarios, algunos tratan de hacer renacer viejas fórmulas que ya fueron ampliamente experimentadas en nuestra patria y que después de ocasionarnos ruina, enfrentamientos y destrucciones empujaron a los españoles a la más dura de núes-tras contiendas

«El momento de la patria —concluyo— es delicado e importante, pues tratamos, nada más y nada menos, de seguir abriendo caminos por un es-peranzador porvenir En esta tarea todos debemos, podemos tener un puesto de nosotros en gran parte depende, debiendo superar en el legítimo contraste de las asociaciones, viejos partidismos y enconados enfrentamientos. Vale la pena caminar unidos por una patria meíor.»

 

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