Autor: E. S.. 
 Vida política. Niega las maniobras atribuidas a los tecnócratas. 
 No rotundo del señor López Rodó al Partido Comunista     
 
 Informaciones.    23/06/1976.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

No rotundo dd señor Lóípez Rodó al Partido Comuni´sta

BARCELONA, 23 (INFORMACIONES, por E. S.).

NO soy en absolvió partidario de legalizar al Partido Comunista. Me parece contradictorio con las reglas del juego de una democracia dar entrada, a quienes profesan doctrinas antidemocráticas. Si se trata de jugar al tenis, no admite en la cancha a quien venga con botas de fútbol, porque —además de estropear la pista— me puede romper una tibia de una patada. De otra parte, si el Partido Comunista llegara a ganar las elecciones, se habría acabado la democracia, porque en ningún país comunista se admite el auténtico juego democrático con partidos no marxistas, ni hay libertad de Prensa, ni de reunión, ni de asociación.»

Estas palabras pertenecen a unas declaraciones efectuadas esta mañana por don Laureano López Rodó en exclusiva para «La Vanguardia». El señor López Rodó efectúa las manifestaciones, amplias, políticas, en Viena, y son recogidas por el corresponsal del periódico catalán en la capital austríaca. Las declaraciones del ex ministro del Desarrollo y de Asuntos Exteriores abortan, de alguna manera, los recientes rumores sobre el retorno de los tecnócratas, así como diversos aspectos de la actualidad política española.

Cuando el periodista le preguntó si no era un mal menor legalizar al P. C., en vez de mantener a esa fuerza incontroladamente en la clandestinidad, el señor López Rodó respondió así: «No, por una sencilla razón: porque el Partido Comunista haría un doble juego. Disfrutaría de todas las ventajas de la legalidad y seguiría operando también en la clandestinidad. Es decir, usaría una doble careta: una para aparentar que acepta las reglas de la democracia >´ otra para seguir practicando la subversión. Así lo avala la experiencia de los países donde el Partido Comunista está legalizado.»

Mucho más matizado se muestra el embajador en Austria cuando es interrogado respecto a los peligros que para la democracia infieren los partidos totalitarios de la derecha. «Si, efectivamente, son totalitarios —dice el entrevistado—, si se oponen por definición al pluralismo pplitico y combaten la democracia, entonces sí. El pueblo español se merece la concordia política en la libertad.»

Niega rotundamente Jas especulaciones periodísticas respecto a sus supuestas maniobras y el regreso de los tecnócratas, efectuadas recientemente en Madrid. «Son pura fantasía», subraya el señor López Rodó, «y en algunos casos, patrañas y bromas de mal gusto», añade. El inspirador de los Planes de Desarrollo aparece en «La Vanguardia» como ardoroso defensor de las asociaciones políticas: «Si hace diez años ya era partidario de las asociaciones políticas, ¿cómo no iba a serlo ahora?» En cambio, no deja de indicar ciertas veladas reticencias hacia la situación económica, mencionando concretamente la interpelación presentada por el procurador señor Solé Villalonga referente a este tema y dirigida al Gobierno. «El motivo principal de la actual crisis económica es que falta confianza. Mientras no haya confianza en el país y especialmente en el mundo empresarial, no se enderezará, nuestra economía.»

Tras puntualizar determinados aspectos contenidos, a su juicio, erróneamente, en la ley de Sucesión, y defender que la mayoría de edad del Rey ha de estar como mínimo en los veinticinco años, don Laureano López Rodó critica abiertamente la posibilidad de restablecer la última Constitución de la Monarquía de 1896, en la que parece inspirarse la reforma actual. Finalmente, el embajador en Viena se define personalmente como no mar-xista, ni confesional, ni clasista, ni uniformista, ni esta-tista. Y, cómo no, se encuentra dentro de «los postulados democráticos del mundo libre con todo lo qué ello implica».

 

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